OpenAI busca una ronda de hasta 50.000 millones con fondos de Oriente Medio
OpenAI mantiene conversaciones avanzadas con fondos soberanos de Oriente Medio para cerrar una nueva ronda de financiación multimillonaria, valorada en torno a 50.000 millones de dólares, según reveló CNBC. El movimiento, que situaría a la compañía en una nueva dimensión financiera, refleja la creciente competencia global por controlar la infraestructura y el desarrollo de la inteligencia artificial, en un momento clave para el sector tecnológico.
OpenAI estaría preparando una de las mayores rondas de financiación jamás vistas en el sector tecnológico. De acuerdo con fuentes conocedoras de las conversaciones, la operación podría alcanzar los 50.000 millones de dólares, aunque todavía no se han firmado los term sheets ni se han cerrado los compromisos definitivos.
De materializarse en esos términos, la ronda colocaría a OpenAI en un nivel financiero comparable al de los grandes gigantes tecnológicos, reforzando su posición como actor central en la carrera por el liderazgo en inteligencia artificial generativa.
Fondos soberanos de Oriente Medio, en el centro
Las conversaciones se estarían llevando a cabo principalmente con fondos soberanos de Oriente Medio, en particular de Emiratos Árabes Unidos, una región que en los últimos años ha intensificado su apuesta por la tecnología avanzada como eje de diversificación económica.
Según las fuentes citadas por CNBC, Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, se encuentra actualmente en Emiratos Árabes Unidos, participando directamente en las negociaciones con potenciales inversores institucionales respaldados por el Estado.
Altman ya habría mantenido contactos con algunos de los principales fondos estatales de Abu Dabi, conocidos por su enorme capacidad financiera y su interés estratégico en sectores como la inteligencia artificial, los semiconductores y la computación en la nube.
Un cierre previsto para 2026
Aunque las conversaciones se encuentran en una fase avanzada, la ronda no se cerraría de forma inmediata. Según las previsiones actuales, la operación podría completarse durante el primer trimestre de 2026, lo que indica la complejidad y magnitud del acuerdo.
Este calendario sugiere que OpenAI busca no solo capital, sino también socios estratégicos a largo plazo, capaces de respaldar inversiones masivas en infraestructura, centros de datos y desarrollo de nuevos modelos de IA cada vez más intensivos en recursos.
El coste creciente de la inteligencia artificial
El movimiento refleja una realidad cada vez más evidente en el sector: desarrollar inteligencia artificial de vanguardia es extraordinariamente caro. El entrenamiento de modelos avanzados requiere enormes cantidades de potencia computacional, acceso a chips especializados y redes energéticas robustas.
OpenAI compite directamente con gigantes como Google, Microsoft, Meta o Amazon, todos ellos inmersos en una carrera por construir la infraestructura que sostendrá la próxima generación de aplicaciones de IA. En este contexto, levantar decenas de miles de millones de dólares se ha convertido casi en una necesidad estructural, no en una opción.
Oriente Medio acelera su apuesta tecnológica
Para los países del Golfo, invertir en OpenAI encaja con una estrategia más amplia de posicionamiento geopolítico y tecnológico. Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí llevan años utilizando sus fondos soberanos para adquirir participaciones en empresas clave del futuro digital.
La inteligencia artificial es vista como un pilar central del crecimiento económico post-petróleo, y participar en el desarrollo de tecnologías fundamentales ofrece no solo rentabilidad financiera, sino también influencia estratégica en un sector que marcará la competitividad global durante décadas.
Implicaciones geopolíticas y regulatorias
La posible entrada masiva de capital soberano extranjero en OpenAI también podría generar escrutinio político y regulatorio, especialmente en Estados Unidos y Europa. La IA se considera cada vez más un activo estratégico, con implicaciones directas en seguridad nacional, defensa y control de la información.
Expertos advierten de que este tipo de inversiones podría reabrir el debate sobre quién controla la infraestructura crítica de la inteligencia artificial, y hasta qué punto los gobiernos deben intervenir para garantizar independencia tecnológica.
OpenAI, en el centro del nuevo orden tecnológico
Desde el lanzamiento de ChatGPT, OpenAI se ha convertido en uno de los epicentros del ecosistema tecnológico global. Su capacidad para atraer capital a gran escala refuerza su posición frente a competidores y consolida su papel como proveedor clave de modelos fundacionales para empresas, gobiernos y plataformas digitales.
La ronda que ahora se negocia no solo determinará el futuro financiero de la compañía, sino que marcará el ritmo de la carrera global por la inteligencia artificial, en la que el acceso al capital y a la infraestructura es tan decisivo como el talento o la innovación.
Un punto de inflexión para el sector
Si se confirma una financiación cercana a los 50.000 millones de dólares, el acuerdo supondrá un punto de inflexión histórico para el sector tecnológico. La inteligencia artificial dejaría definitivamente de ser un terreno dominado por rondas tradicionales de venture capital para pasar a depender de megainversiones soberanas y alianzas geopolíticas.
El resultado final de estas negociaciones será observado de cerca por mercados, reguladores y competidores, conscientes de que el futuro de la IA se está decidiendo ahora, a escala global.