Dow Jones este martes mira a Trump retrasa la cumbre con Xi mientras el petróleo, Cuba y la inflación agitan el tablero

La Casa Blanca pide a la OTAN “hacer su parte”, aplaza la cumbre con Xi y eleva la presión sobre Cuba, mientras Nvidia alimenta la euforia IA y Australia sube tipos al 4,1%.
Wall Street cc pexels-william-doll-ii-1601782-6015353
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El petróleo ha vuelto a ser el interruptor de la política y de los mercados. A las 7:30 (hora de Europa central), el Brent cotiza en 100,575 dólares (+2,77%) y el WTI (USOIL) en 97,18 (+3,13%), justo cuando Washington redobla la presión para reabrir el Estrecho de Ormuz, cerrado de facto por Irán. El riesgo geopolítico, sin embargo, no ha impedido un rebote de Wall Street: el S&P 500 marca 6.699,38 (+1,01%) y el Nasdaq 100 24.655,34 (+1,13%), con la volatilidad desinflándose: VIX 23,52 (-13,47%).
El dólar se refuerza (DXY 100,048; +0,23%) y el oro apenas se mueve (GOLD +0,07%), mientras el bitcoin corrige (BTC 74.196,95; -0,92%). El contraste es claro: el mercado compra alivio en renta variable, pero paga prima de riesgo en energía. Y esa factura, tarde o temprano, vuelve como inflación.

Símbolo Última Cbo Cambio%
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6.699,38 67,19 1,01%
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24.655,34 274,61 1,13%
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100,575 2,710 2,77%
 
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BTCUSDT
74.196,95 -687,72 -0,92%
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Datos del día y radiografía de mercado

La sesión llega cargada de referencias: IPC de Italia, índice ZEW de confianza inversora en Alemania y la zona euro, y en EEUU la variación semanal de empleo ADP. Con el petróleo tensionando expectativas, cualquier sorpresa al alza en inflación o fortaleza laboral podría endurecer el mensaje de los bancos centrales y reactivar la volatilidad.

En Europa, el Ibex 35 se mantiene en 17.089,41 (+0,18%), un avance más contenido que el de Wall Street, lo que sugiere prudencia ante el encarecimiento energético. El mercado está, por ahora, en equilibrio inestable: renta variable al alza, volatilidad a la baja, pero energía disparada.

El escenario base se escribe con dos variables: Ormuz y el petróleo. Si hay señales creíbles de reapertura, la inflación perderá fuerza y el rebote tendrá continuidad. Si no, el “peaje” de los 100 dólares acabará colándose en resultados empresariales, tipos y consumo. Y entonces, el VIX dejará de caer.

Presión a la OTAN por Ormuz

Trump ha colocado a la OTAN ante un dilema incómodo: ayudar a desbloquear Ormuz —arteria energética global— sin asumir que “esta es nuestra guerra”. La respuesta europea, según el relato diplomático, está siendo fría. Alemania, España, Italia y Reino Unido habrían mostrado reservas, insistiendo en fórmulas multilaterales y en la seguridad de la navegación como marco, evitando compromisos de operación militar directa.

El problema es que el coste de la ambigüedad lo está marcando el barril. Con el Brent por encima de 100 dólares, el mensaje de Washington es transparente: si Europa depende del flujo energético, debe compartir el esfuerzo. Sin embargo, el contraste con la lógica europea resulta demoledor: el Viejo Continente teme quedar atrapado en una escalada sin salida, justo cuando la inflación empieza a repuntar en varios países y la política monetaria sigue restrictiva. La consecuencia es clara: más fricción transatlántica en el peor momento macro.

Trump aplaza la cumbre con Xi: la guerra devora la agenda

La Casa Blanca habría pedido retrasar cerca de un mes la cumbre con Xi Jinping para que Trump permanezca en Washington y supervise el conflicto con Irán. La cita, prevista para finales de marzo, se presentaba como un hito para hablar de inversión, cadenas de suministro y semiconductores. Pero el petróleo ha reordenado prioridades: la energía manda sobre la diplomacia.

Este hecho revela un patrón: cuando un choque geopolítico toca el precio del crudo, todo lo demás se vuelve secundario. El encarecimiento de la energía no solo amenaza crecimiento; también complica la conversación con China en un punto especialmente sensible: tecnología y chips. Si el Estrecho de Ormuz se mantiene en tensión, la administración tendrá incentivos para exigir a aliados y rivales una posición clara. Y eso eleva el riesgo de una diplomacia de ultimátum.

En los mercados, esa mezcla se refleja con nitidez: suben índices, cae el VIX, pero la energía se recalienta. Es un rebote con pies de barro.

Cuba como moneda de cambio: bloqueo energético y exigencia política

En paralelo, Washington endurece el frente caribeño: según la información citada, EEUU habría trasladado a La Habana que la salida de Miguel Díaz-Canel sería condición para avanzar y levantar el bloqueo energético. La exigencia incluiría también liberación de presos políticos y la salida de figuras asociadas a la era de Fidel Castro, dejando la sucesión en manos del régimen.

Más allá del impacto inmediato en Cuba, el movimiento tiene lectura estratégica: convertir el combustible en palanca de negociación. En un país altamente dependiente del petróleo para sostener su red eléctrica, el bloqueo no es una sanción abstracta: es capacidad de generar y transportar. “El mensaje es que la energía ya no es solo economía: es arquitectura de poder.”

El riesgo para Washington es doble. Por un lado, refuerza el relato de asfixia externa; por otro, eleva el coste de cualquier solución negociada. Y cuando la energía se usa como arma, la escalada suele ser más fácil que la desescalada.

La OMI enfría la “solución escolta”: seguridad limitada, riesgo estructural

La International Maritime Organization (OMI) introduce una advertencia que los mercados suelen ignorar hasta que es tarde: las escoltas navales pueden reducir riesgos, pero no garantizan seguridad total ni son sostenibles. En términos prácticos, eso significa que incluso si se despliegan buques, el seguro marítimo, las primas y la logística seguirán tensionadas.

“No son una solución sostenible a largo plazo”, habría señalado el secretario general Arsenio Domínguez, con una alerta añadida: buques atrapados en el Golfo podrían quedarse sin alimentos, agua o combustible si los puertos operan bajo amenaza. El diagnóstico es inequívoco: la disuasión militar no repara un cuello de botella logístico si la zona permanece en estado de guerra.

Y esa inseguridad se traslada al precio. Con Brent +2,77% y WTI +3,13%, el mercado está poniendo en números la fragilidad de una ruta que no admite improvisaciones. La energía no necesita un cierre “perfecto”; basta una interrupción parcial para empujar inflación y tipos.

Nvidia y la fiebre de la IA: el contraataque del crecimiento

Mientras la geopolítica sube la temperatura del crudo, la tecnología intenta sostener la narrativa de crecimiento. Nvidia proyecta ingresos de más de un billón de dólares en 2027, empujada por la demanda de computación y chips para inteligencia artificial. En 2026 ya habría alcanzado 215.900 millones, un +65% interanual, con el 60% del negocio ligado a grandes proveedores de nube.

Este tipo de cifras explica por qué el mercado tolera, de momento, el ruido bélico: la IA funciona como “historia dominante” y mantiene el apetito por riesgo en el Nasdaq. No es casual que el NDX suba un 1,13% y el S&P 500 un 1,01%, con el VIX desplomándose un 13,47%. El dinero busca refugio en la productividad futura cuando el presente es incierto.

Sin embargo, lo más grave es la tensión entre relatos: si el petróleo se estabiliza por encima de 100 dólares durante semanas, el coste del capital subirá y la fiesta de múltiplos se encarecerá. La IA puede ser revolución; pero no es inmune a la macro.

Australia sube tipos al 4,1%: la inflación vuelve por la puerta del petróleo

El Banco de la Reserva de Australia ha elevado el tipo oficial 25 puntos básicos por segundo mes consecutivo hasta el 4,1%, con una votación dividida (5 a favor, 4 en contra). El mensaje es nítido: la inflación cayó desde el pico de 2022, pero repuntó en la segunda mitad de 2025 y el conflicto en Oriente Medio amenaza con reavivar el problema vía combustible.

Australia sirve de espejo. Cuando un banco central endurece con el rebrote inflacionario en el horizonte, está diciendo que el “aterrizaje” aún no está asegurado. Y eso conecta con el tablero global: si el crudo se mantiene alto, otros bancos centrales tendrán menos margen para recortar.

En mercados, el reflejo es inmediato: dólar firme (DXY +0,23%), oro contenido (+0,07%) y bitcoin corrigiendo (-0,92%). No es pánico, pero sí un recordatorio de que la liquidez no es infinita y la inflación —cuando reaparece— lo cambia todo.

 

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