El petróleo rebota un 2% y supera los 86$ ante la amenaza de Trump a Irán

Petróleo

El Brent supera los 86 dólares mientras las versiones contradictorias sobre las negociaciones y la fragilidad del estrecho de Ormuz mantienen en alerta al mercado energético.

El petróleo volvió a subir con fuerza este martes, apenas unas horas después de registrar una de sus mayores caídas de las últimas semanas. El West Texas Intermediate (WTI) avanzó un 2,27%, hasta 82,17 dólares por barril, mientras el Brent sumó un 2,81% y alcanzó los 86,04 dólares.

El giro refleja la extrema sensibilidad del mercado ante cualquier noticia procedente de Washington o Teherán. Donald Trump asegura que existen contactos y advierte de que esta es la «última oportunidad» de Irán para alcanzar un acuerdo. Teherán, sin embargo, niega que haya reuniones programadas. El resultado es un mercado atrapado entre la esperanza diplomática y el riesgo de una nueva ofensiva militar.

Un rebote después del desplome

La recuperación llega después de que el crudo se hundiera el lunes. El Brent llegó a caer alrededor de un 7%, mientras el WTI perdió más de un 5%, después de que Trump suspendiera temporalmente nuevos ataques contra Irán ante la posibilidad de una salida negociada.

Sin embargo, aquella tregua bursátil duró poco. La ausencia de avances verificables y las declaraciones contradictorias devolvieron rápidamente la prima geopolítica a las cotizaciones. El mercado no está valorando un acuerdo, sino la probabilidad cambiante de que las hostilidades vuelvan a intensificarse.

La última amenaza de Trump

Trump ha presentado las hipotéticas conversaciones como la última ocasión de Teherán para evitar una ofensiva estadounidense de gran escala. El presidente norteamericano sostiene que Irán solicitó negociar con el respaldo de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar.

La negociación tendría dos fases: primero, la reapertura efectiva del estrecho de Ormuz; después, un acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Pero el mensaje incluye una amenaza inequívoca. Washington mantiene preparada la opción militar si fracasa la vía diplomática.

Teherán niega las conversaciones

El principal obstáculo es que Irán ofrece una versión completamente distinta. Su Ministerio de Exteriores asegura que no existen negociaciones directas con Estados Unidos ni encuentros formalmente convocados.

Las autoridades iraníes reconocen contactos con Omán para establecer un mecanismo marítimo, pero rechazan que esas conversaciones incluyan a Washington. Esta divergencia impide conocer si existen negociaciones reales, simples intercambios indirectos o únicamente esfuerzos de mediación.

Lo más grave para los mercados es la ausencia de un interlocutorio diplomático reconocible, porque cualquier incidente puede invalidar en minutos las expectativas de distensión.

Ormuz vuelve a marcar los precios

Antes de la crisis, aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural comercializados en el mundo atravesaba el estrecho de Ormuz. Su bloqueo parcial ha obligado a desviar buques, elevar las primas de los seguros y ampliar las rutas marítimas.

El riesgo continúa siendo tangible. Este martes, un carguero comunicó que había sido alcanzado por un proyectil desconocido cerca de Al Khasab, en Omán. Aunque no se ha atribuido la responsabilidad, el incidente recuerda que la seguridad de la navegación sigue lejos de estar garantizada.

El aviso más inquietante de Aramco

Saudi Aramco ha introducido un dato especialmente preocupante. Su consejero delegado, Amin Nasser, calcula que, incluso si Ormuz reabriera inmediatamente, serían necesarios hasta 18 meses, a un ritmo medio de 2,1 millones de barriles diarios, para reconstruir los inventarios agotados.

Durante el peor momento de la crisis, las importaciones asiáticas habrían disminuido en torno a seis millones de barriles diarios. La advertencia revela que la normalización del tráfico no resolvería de forma instantánea la tensión acumulada en la cadena energética.

El mercado físico sigue tensionado

Aramco también alerta de una desconexión entre el mercado de futuros y el mercado físico. Los márgenes elevados de refino muestran que la disponibilidad de combustibles sigue siendo menor de lo que sugieren algunas cotizaciones financieras.

La consecuencia es clara: una avería prolongada en una gran refinería, un nuevo ataque contra infraestructuras o el cierre de otra ruta marítima podría provocar una subida mucho más violenta. El sistema dispone de menos capacidad de reacción que antes del conflicto.

La factura para Europa

Para Europa, un Brent por encima de los 85 dólares amenaza con retrasar la moderación de la inflación. El encarecimiento terminaría trasladándose al transporte, la industria química, la agricultura y las facturas energéticas.

España está menos expuesta al petróleo iraní que otras economías, pero no puede aislarse del precio internacional. Si la crisis se prolonga, el impacto aparecerá en los carburantes, los costes logísticos y los márgenes empresariales. La diplomacia puede frenar el petróleo durante una sesión; solo una reapertura segura y duradera de Ormuz eliminará la prima de guerra.