S&P 500, Nasdaq y Dow cierran un trimestre de récord con demasiados riesgos todavía vivos

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Wall Street cierra junio con fuertes ganancias pese a la guerra con Irán, la presión del petróleo y las dudas sobre la valoración tecnológica

Wall Street ha cerrado el trimestre con una paradoja difícil de ignorar: los grandes índices estadounidenses celebran su mejor racha en años mientras el riesgo geopolítico sigue abierto. El S&P 500 avanzó un 14,9% entre abril y junio y el Nasdaq se disparó un 21,4%, su mayor subida trimestral desde 2020. El Dow Jones, por su parte, ganó cerca del 13% y firmó su mejor trimestre desde 2022.
El mercado compra crecimiento, beneficios empresariales y tecnología. Sin embargo, lo hace en un entorno marcado por la guerra entre Irán y Estados Unidos, el repunte del petróleo y la posibilidad de que la Reserva Federal vuelva a subir tipos antes de final de año.

Un trimestre de vértigo

El cierre de junio dejó una fotografía contundente. El Dow Jones subió un 0,26%, hasta los 52.319,20 puntos; el S&P 500 avanzó un 0,79%, hasta 7.499,36 puntos; y el Nasdaq Composite ganó un 1,52%, hasta 26.213,72 puntos.

La sesión confirmó que los inversores siguen dispuestos a asumir riesgo. El Dow marcó además un nuevo máximo de cierre por segunda jornada consecutiva. El diagnóstico es claro: la renta variable estadounidense ha logrado sobreponerse a un escenario que, en otro momento, habría provocado salidas masivas de capital.

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La guerra de Irán no frena el apetito

La clave está en la lectura que hace el mercado del conflicto. Pese a los intercambios de fuego del fin de semana, los inversores valoran positivamente los intentos de consolidar el memorando firmado el 17 de junio entre Irán y Estados Unidos para poner fin a una guerra de cuatro meses.

Sin embargo, la aparente calma es frágil. La llegada de enviados estadounidenses a Doha no se ha traducido en una reunión de alto nivel con Teherán. Este hecho revela una tensión latente: Wall Street está descontando una desescalada que todavía no está garantizada.

Tecnología y chips vuelven a tirar del mercado

El sector tecnológico volvió a liderar las ganancias dentro del S&P 500. Más llamativo aún fue el comportamiento de los semiconductores: el índice SOX subió un 3,92% en la jornada, impulsado por el renovado entusiasmo sobre inteligencia artificial y beneficios corporativos.

La paradoja es evidente. Los inversores han mostrado preocupación por las valoraciones exigentes y el gasto masivo en IA, pero siguen comprando las compañías capaces de sostener el relato de crecimiento. El mercado teme una burbuja, pero no quiere quedarse fuera de ella.

Beneficios empresariales como anestesia

Tras una sólida temporada de resultados del primer trimestre, el mercado mira ya a las cuentas del segundo. Ese optimismo ha servido como anestesia frente a la incertidumbre energética y militar. Oliver Pursche, de Wealthspire Advisors, resumió el sentimiento dominante: la economía estadounidense ha resistido mejor de lo esperado y los beneficios empresariales siguen fuertes.

La consecuencia es clara: mientras los márgenes aguanten, Wall Street tolerará niveles elevados de riesgo. Pero esa tolerancia tiene un límite. Si el petróleo vuelve a tensionar la inflación o si la guerra se prolonga, los beneficios podrían dejar de ser escudo suficiente.

El petróleo amenaza el guion

El inicio del conflicto provocó una fuerte subida del crudo y reavivó el temor a nuevas presiones inflacionistas. Ese riesgo no ha desaparecido. Los operadores ya descuentan al menos una subida de tipos de la Reserva Federal antes de finales de 2026, según datos recopilados por LSEG.

Lo más grave es que el mercado celebra máximos mientras convive con una amenaza monetaria real. Un encarecimiento persistente del petróleo afectaría a transporte, consumo, logística e industria. Y obligaría a la Fed a elegir entre proteger el crecimiento o impedir una nueva ola inflacionista.

BofA mira hacia energía y bancos

Los estrategas de Bank of America apuntan a un posible cambio de liderazgo en la segunda mitad del año. Sectores cíclicos y de valor, como energía y financieras, podrían ofrecer una mejor relación entre riesgo y rentabilidad si la tecnología empieza a mostrar agotamiento.

El contraste con el primer semestre resulta significativo. La IA ha dominado el relato bursátil, pero energía y bancos podrían beneficiarse de tipos más altos, márgenes sólidos y precios del crudo elevados. Wall Street no abandona la tecnología, pero empieza a buscar refugios más terrenales.

Un mercado fuerte, pero estrecho

La amplitud del mercado dejó señales mixtas. En la Bolsa de Nueva York, los valores al alza superaron a los bajistas por una ratio de 1,06 a 1; en el Nasdaq, la proporción fue de 1,14 a 1. Hubo 349 nuevos máximos y 154 nuevos mínimos en el NYSE, aunque el S&P 500 no registró nuevos máximos de 52 semanas.

El dato importa. La subida existe, pero no es homogénea. El mercado avanza apoyado en grandes nombres, semiconductores y expectativas de beneficios. Ese tipo de rally puede ser poderoso, pero también vulnerable cuando cambia el sentimiento.

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Nike recuerda que no todo sube

Después del cierre, Nike cayó alrededor de un 2% tras presentar resultados. El movimiento sirve como advertencia. En un mercado que celebra récords, cualquier decepción empresarial puede castigarse con rapidez.

El mensaje para la segunda mitad del año es incómodo: Wall Street ha cerrado un trimestre brillante, pero no barato. S&P 500 y Nasdaq han corrido como si la guerra, el petróleo y la Fed fueran riesgos secundarios. La historia reciente demuestra que, cuando los mercados descuentan demasiada perfección, cualquier grieta puede convertirse en corrección.