Tensiones geopolíticas golpean al Dow Jones retrocediendo un 0,1% hasta 49.149 puntos, los grandes índices pese al buen tono macro

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Las crecientes tensiones geopolíticas vuelven a presionar al Dow Jones y al resto de grandes índices bursátiles, incluso en un contexto de datos macroeconómicos mejores de lo esperado en Estados Unidos y Europa, con el foco en el PIB del Reino Unido, la desinflación en Suecia y la moderación de precios mayoristas en Alemania.

 

Wall Street encadenó el pasado miércoles otra sesión a la baja, con el Nasdaq cayendo un 1% hasta los 23.471 puntos, el S&P 500 cediendo un 0,5% hasta 6.926 puntos y el Dow Jones retrocediendo un 0,1% hasta 49.149 puntos. El rojo llegó a pesar de unas ventas minoristas en EE. UU. más sólidas de lo previsto y unos precios de producción contenidos, mientras los inversores digieren resultados bancarios dispares y elevan la prima de riesgo geopolítico sobre un tablero marcado por las amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia, la inestabilidad en Irán y la guerra entre Rusia y Ucrania.

En paralelo, los datos de crecimiento en el Reino Unido, la inflación mínima en Suecia y la moderación de los precios mayoristas en Alemania dibujan un escenario de debilidad contenida en Europa, con bancos centrales que ganan margen pero siguen atrapados entre la desinflación y el riesgo de estancamiento. En materias primas, el carbón repunta hacia los 110 dólares por tonelada impulsado por los planes de nuevas plantas en China, aunque las cifras de generación apuntan a un giro histórico hacia las renovables.

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Wall Street cede terreno

Tras la corrección moderada del martes, los principales índices estadounidenses profundizaron las caídas al inicio de la sesión del miércoles, para luego recuperar algo de terreno sin llegar a salir del negativo. El Nasdaq, más expuesto a tecnología y crecimiento, encabezó los descensos con un -1% (-238 puntos), mientras el S&P 500 bajó un 0,5% y el Dow Jones Industrial Average se dejó un 0,09%.

El movimiento se produjo en un contexto de rotación defensiva, con presión en sectores de crecimiento como software —el índice Dow Jones U.S. Software cayó un 2,4%, hasta mínimos de ocho meses— y debilidad en redes, aerolíneas y minoristas, frente al relativo mejor comportamiento de las energéticas. La sesión refuerza la idea de un mercado en modo «esperar y ver», con el inversor usando el Dow Jones como termómetro de refugio frente a la volatilidad del Nasdaq.

Tensiones geopolíticas al alza

La narrativa de la sesión estuvo marcada por el repunte de la prima geopolítica. Las nuevas amenazas de Donald Trump para hacerse con el control de Groenlandia volvieron a los titulares, mientras los operadores siguen de cerca la inestabilidad política en Irán y la evolución de la guerra en Ucrania, factores que alimentan la demanda de activos refugio y penalizan los activos de riesgo.

En el mercado de deuda, los Treasury prolongaron la subida iniciada el día anterior. El rendimiento del bono estadounidense a diez años cayó 3,1 puntos básicos, hasta el 4,14%, reflejando un mayor apetito por seguridad en medio de la incertidumbre política y militar. Este descenso en las tires contrasta con unos datos de actividad razonables, lo que sugiere que el ajuste de las primas de riesgo está pesando más que el ciclo macro puro.

Banca a contrapié

El sector financiero fue otro de los focos de la jornada. Wells Fargo se desplomó un 4,6% después de publicar unos beneficios del cuarto trimestre mejores de lo esperado, pero acompañados de ingresos por debajo del consenso, lo que reavivó las dudas sobre la capacidad de la banca para expandir márgenes en un entorno de tipos en fase terminal.

Bank of America también sufrió en bolsa, con una caída del 3,8%, pese a batir las previsiones de los analistas con sus resultados trimestrales. Citigroup se sumó a los descensos a pesar de igualmente superar el listón de Wall Street en beneficios. La reacción del mercado deja un mensaje claro: en esta fase del ciclo, la calidad de los ingresos y las guías a futuro pesan más que el titular del BPA.

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Consumo sólido e inflación contenida en EE. UU.

En el frente macro estadounidense, las cifras fueron mejor de lo previsto. El Departamento de Comercio informó de que las ventas minoristas crecieron un 0,6% en noviembre, frente al 0,4% esperado, tras una ligera revisión a la baja de octubre (de 0% a -0,1%). Sin autos, el aumento fue del 0,5%, también por encima del consenso del 0,4%, lo que apunta a un consumo todavía resistente.

Por su parte, los precios de producción (PPI) registraron un avance modesto, compatible con un proceso de desinflación en marcha. Para la Reserva Federal, la combinación de demanda sólida pero sin recalentarse y presiones de costes moderadas refuerza el escenario de tipos altos durante más tiempo, pero reduce el riesgo de un nuevo endurecimiento agresivo. Sin embargo, el mercado bursátil pareció centrarse más en las amenazas externas que en el apoyo que estos datos ofrecen a los beneficios empresariales.

Reino Unido sorprende, Alemania y Suecia moderan precios

En Europa, el dato más llamativo llegó desde el Reino Unido. El PIB británico creció un 0,3% en noviembre tras caer un 0,1% en octubre, superando ampliamente el 0,1% previsto por los economistas. Casi la mitad del avance mensual vino de un repunte del 1,1% de la producción industrial, impulsado por un espectacular aumento del 25% en la fabricación de coches tras el retorno a la normalidad de las plantas de Jaguar Land Rover después de un ciberataque.

El sector servicios, que domina la economía británica, también mostró una mejora, con un crecimiento del 0,3% mensual tras el descenso del 0,3% en octubre. Aun así, en el trimestre móvil hasta noviembre el PIB apenas avanzó un 0,1%, en línea con la visión del Banco de Inglaterra, que prevé crecimiento cero en el cuarto trimestre de 2025 y un ritmo subyacente de apenas 0,2% por trimestre.

En Alemania, los precios mayoristas subieron un 1,2% interanual en diciembre, moderándose desde el 1,5% de noviembre pero encadenando trece meses consecutivos de incrementos. El impulso proviene sobre todo de los metales no férreos y sus semielaborados, cuyos precios se dispararon un 34,6%, y de los alimentos, bebidas y tabaco (+2,4%), mientras que caen los precios de cereales (-7,3%) y lácteos (-3,3%). En términos mensuales, los precios bajaron un 0,2%, primer descenso desde agosto.

En Suecia, la inflación general se mantuvo en el 0,3% interanual en diciembre, su nivel más bajo desde mayo, con caídas de precios en vivienda, hogar, transporte y comunicación. La CPIF, referencia del Riksbank, avanzó un 2,1% anual y un 0,1% mensual, dando más margen al banco central para pivotar hacia una postura menos restrictiva en 2026.

Asia se anima, el carbón vuelve a subir

Mientras Wall Street corregía, las bolsas asiáticas mostraron un tono más constructivo. El Nikkei 225 japonés subió un 1,5% y el Hang Seng de Hong Kong avanzó un 0,6%, apoyados por la expectativa de políticas monetarias relativamente acomodatícias y por la búsqueda de oportunidades tras las últimas correcciones.

En materias primas, el precio del carbón avanzó hacia los 110 dólares por tonelada, cerca de máximos de un mes, ante los planes de China de poner en marcha más de 100 nuevas centrales de carbón que suministrarán electricidad al país y a otros mercados. Pekín sigue combinando una fuerte expansión renovable con el uso intensivo de combustibles fósiles para garantizar seguridad de suministro.

Paradójicamente, los últimos datos muestran que las importaciones de carbón de China cayeron un 9,6% en 2025, hasta 490 millones de toneladas, gracias al aumento de la producción doméstica y a una rara reducción de la generación térmica. Un informe privado apunta, además, a que la generación eléctrica a partir de carbón cayó tanto en China como en India en 2025, la primera caída simultánea en medio siglo, a medida que ambas economías incorporan récords de nueva capacidad de energía limpia.

Los índices bajo presión en un mundo más complejo

La sesión deja una fotografía clara: el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq se ven presionados por un cóctel de riesgos geopolíticos, dudas sectoriales y rotación defensiva, pese a un telón de fondo macro que, por ahora, evita los peores escenarios. La solidez relativa del consumo en EE. UU., el repunte puntual del PIB británico y la desinflación en países como Suecia ofrecen alivio a los bancos centrales, pero no bastan para neutralizar la inquietud política y militar.

Para el inversor que sigue de cerca los grandes índices bursátiles, la lección es doble: mirar al Dow Jones ayuda a medir el apetito por valores defensivos frente a la volatilidad del Nasdaq, mientras el flujo de datos globales —de Londres a Estocolmo, pasando por Berlín y Pekín— confirma que el ciclo se ha vuelto más asimétrico e imprevisible. En este entorno, la lectura aislada de un solo índice puede ser engañosa; entender cómo se mueven en conjunto se vuelve clave para calibrar el verdadero pulso de los mercados.