Trump anuncia aranceles globales al 15%: ¿cómo están reaccionando los mercados?
La secuencia ha sido fulminante: el Tribunal Supremo de Estados Unidos tumba el pasado viernes buena parte de los denominados por Trump “aranceles de emergencia” y, apenas unas horas después, la Casa Blanca responde con un nuevo arancel global del 15% apoyado en otra base legal (la célebre Section 122). Sobre el papel sonaba a terremoto comercial, pero las bolsas han reaccionado con bastante más calma de lo que muchos habrían imaginado.
Un shock más jurídico que económico… de momento
Lo primero que está descontando el mercado es que no estamos volviendo al punto cero ni a un “nuevo 2018”, sino a una versión remodelada del mismo proteccionismo que ya conocíamos. Antes del fallo del Supremo, el tipo arancelario efectivo medio de Estados Unidos se situaba en torno al 13-14%, frente a niveles cercanos al 3% antes de la era Trump; el nuevo esquema, aunque cambia la arquitectura legal, mantiene la protección claramente por encima de los estándares históricos.
La sentencia ha invalidado el uso de la ley de emergencias económicas (IEEPA) para levantar un muro arancelario discrecional, pero la Casa Blanca ha reaccionado recurriendo a otra norma, introduciendo un 15% temporal sobre prácticamente todas las importaciones.
Desde el punto de vista macro, la diferencia inmediata es bastante limitada: el nivel medio de aranceles apenas se relaja frente al régimen anterior y, por tanto, el impacto directo sobre crecimiento y precios es contenido. De ahí que las reacciones de corto plazo estén siendo selectivas y relativamente ordenadas.
Qué están haciendo hoy los mercados
La fotografía de las últimas horas encaja con un clásico episodio de “riesgo comercial moderado” más que con un shock sistémico:
- Descensos leves en índices europeos y en futuros de Wall Street, (con peor comportamiento relativo de los sectores industriales).
- El oro se ha ido a máximos de tres semanas, con subidas de algo más del 1%, apoyado por la búsqueda de refugio y por la debilidad del dólar.
- El dólar se ha abaratado frente a las principales monedas, al interpretarse el fallo del Supremo y el nuevo arancel como un aumento de la incertidumbre política y jurídica en Estados Unidos.
- Y la renta fija ha experimentado movimientos mínimos en la deuda soberana, algo de demanda en los tramos largos como refugio, pero sin un repunte brusco de las primas de riesgo.
En conjunto, el mensaje es claro: hay nervios, pero no pánico. El mercado interpreta que el régimen arancelario sigue siendo duro, pero no necesariamente peor que el que ya venía soportando la economía global.
¿Por qué no caen más las bolsas?
Hay varias razones por las que este anuncio “vende” menos miedo del que sugerirían los titulares:
- Gran parte del proteccionismo ya estaba en precio
Llevamos años conviviendo con un nivel de aranceles históricamente alto. La sentencia del Supremo no ha derribado el proteccionismo; simplemente ha obligado a reconfigurarlo jurídicamente. En ese sentido, el arancel del 15% no se percibe como algo completamente nuevo, sino como un “reencuadre” de algo que ya existía. - En el mercado se interpreta como una medida temporal y políticamente incierta
Este arancel tiene una vigencia limitada (hasta 150 días sin pasar por el Congreso) y un recorrido político lleno de incógnitas. Los inversores descuentan una probabilidad no desdeñable de que sea corregido, modulado o encajado en un nuevo marco negociado, especialmente a medida que se acerquen hitos electorales como las elecciones de medio mandato. - Impacto macro estimado como moderado
Distintos análisis señalan que el efecto incremental sobre crecimiento e inflación sería relativamente reducido frente al escenario de partida, de modo que los bancos centrales —incluido el Banco Central Europeo— no tendrían por qué cambiar drásticamente su hoja de ruta sólo por este movimiento. - Reparto desigual de costes
No todos los bloques comerciales salen igual de perjudicados. Parte de Asia se beneficia de una cierta rebaja respecto a los aranceles previos, mientras que la Unión Europea y el Reino Unido quedan en una posición relativamente más incómoda en algunos sectores.
Esta redistribución hace que las caídas se concentren en segmentos concretos —autos alemanes, industriales exportadores—, mientras otros índices, como la bolsa española, muestran una mayor resistencia relativa al tener sus empresas menos exposición directa al comercio bilateral con EE.UU.
¿Qué podría mover mucho más a las bolsas?
La historia demuestra que las bolsas sólo reaccionan de forma violenta cuando se combinan tres ingredientes: un shock con impacto económico claro y cuantificable, una sensación de cambio de régimen (no un simple parche), y una sorpresa negativa frente a lo que el mercado esperaba.
En este caso, de momento, sólo hemos visto el segundo ingrediente y a medias.
Eventos que sí podrían generar un impacto mayor serían, por ejemplo: la aprobación por el Congreso estadounidense de un paquete arancelario permanente y más agresivo, una escalada abierta de represalias entre Estados Unidos, la UE y China, con nuevos aranceles cruzados en sectores clave y que este frente comercial coincidiera con otro shock importante, como por ejemplo, un giro brusco de la Reserva Federal hacia una política más restrictiva, o un evento geopolítico que disparase el petróleo y dañase claramente el crecimiento global.
Cualquiera de esos escenarios sí podría traducirse en una caída más severa de los múltiplos bursátiles y en un deterioro tangible de las expectativas de beneficios.
Efectos de fondo: más fragmentación, menos visibilidad
Mirando más allá del ruido que pueda producirse en estos días, el verdadero riesgo de esta nueva vuelta de tuerca arancelaria está en el largo plazo.
Si la volatilidad regulatoria se convierte en norma —fallos judiciales, contramedidas improvisadas, amenazas de nuevas rondas de aranceles—, las empresas reaccionarán con manual conocido: más relocalización y duplicación de cadenas de suministro, menos disposición a asumir proyectos de inversión de largo recorrido, y mayor preferencia por mercados domésticos o bloques “seguros”.
El resultado probable sería un mundo algo más fragmentado, con menos comercio y algo más de inflación estructural, porque producir en cadenas menos eficientes suele ser más caro. Desde el punto de vista de la renta variable, eso implicaría un entorno de crecimiento potencial algo más bajo, primas de riesgo algo más altas y un mercado más selectivo, que premiase modelos de negocio con poder de precios, balance sólido y cadenas de valor diversificadas.
Inquietud, no pánico
El anuncio de aranceles globales al 15% ha devuelto al centro del escenario el tema del proteccionismo, pero no ha desencadenado una corrección masiva porque el mercado lo lee como una fase más de un proceso que viene de lejos, no como un giro radical de 180 grados.
Las bolsas reaccionan con ajustes por sectores y regiones, el oro actúa como red de seguridad y el dólar pierde algo de brillo, mientras los inversores esperan a ver qué hace el Congreso y cómo responden los grandes socios comerciales de Estados Unidos.
Hasta que no se despejen esas incógnitas, el mensaje implícito de los mercados es claro: no es un motivo para salir corriendo de la renta variable, pero sí para exigir algo más de prudencia y selectividad en un mundo en el que las reglas del juego del comercio internacional son cada vez menos estables.
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Análisis elaborado por Antonio Castelo, analista jefe del equipo de iBroker Global Markets SV, S.A., broker español especializado en derivados y entidad regulada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Más información en www.ibroker.es