EEUU encadena 12 noches de ataques y cerca dos guerras
Estados Unidos ha completado 12 noches consecutivas de bombardeos sobre Irán, ampliando una campaña que comenzó contra objetivos militares y ya alcanza infraestructuras estratégicas.
Teherán responde con misiles y drones contra instalaciones estadounidenses y países aliados, mientras el estrecho de Ormuz permanece sometido a una presión extrema.
En paralelo, Rusia intensifica sus ataques contra los puertos ucranianos y la Unión Europea aprueba su vigésimo primer paquete de sanciones.
Dos guerras empiezan a cruzarse sobre las mismas rutas energéticas, militares y comerciales.
Doce noches sin tregua
El Mando Central estadounidense confirmó una nueva oleada contra capacidades marítimas, depósitos de misiles y drones, sistemas antiaéreos y puestos de vigilancia costera iraníes. Las operaciones se han prolongado durante 12 noches, con ataques ejecutados desde cazas, buques y aeronaves no tripuladas.
Una de las últimas misiones duró alrededor de cinco horas. Washington sostiene que pretende reducir la capacidad iraní para amenazar la navegación comercial, pero la selección de objetivos demuestra una expansión progresiva de la campaña. Ya no se trata únicamente de neutralizar lanzaderas: Estados Unidos busca degradar la estructura que permite a Irán controlar su litoral y sus principales puertos.
Trump eleva la amenaza
Donald Trump ha advertido de que Estados Unidos podría destruir un puente o una instalación eléctrica por cada nuevo ataque iraní contra barcos en Ormuz. La formulación introduce una lógica de represalia automática que aumenta el riesgo de alcanzar infraestructuras civiles esenciales.
El Pentágono mantiene más de 50.000 militares estadounidenses desplegados en Oriente Próximo. Esa presencia ofrece capacidad para sostener los bombardeos, pero también proporciona a Teherán numerosos objetivos potenciales en Jordania, Kuwait, Baréin, Catar e Irak. Cada ataque estadounidense amplía el perímetro de la respuesta iraní y dificulta contener la guerra dentro de sus fronteras originales.
El radar que expone la defensa
La Guardia Revolucionaria asegura haber destruido en Jordania un radar asociado al sistema antimisiles THAAD, además de equipos Patriot y otras instalaciones estadounidenses en la región. Algunas de estas afirmaciones no han sido verificadas de forma independiente y Washington no ha confirmado todo el balance presentado por Teherán.
Sí existen evidencias anteriores de daños graves sobre un radar AN/TPY-2 valorado en torno a 300 millones de dólares. El episodio muestra una debilidad incómoda: los sistemas defensivos occidentales pueden interceptar numerosos proyectiles, pero no garantizan una protección absoluta ante oleadas combinadas de drones y misiles.
Ormuz vuelve a dictar los precios
El estrecho de Ormuz concentraba en tiempos de normalidad cerca de una quinta parte del petróleo y el gas comercializados por vía marítima. Los ataques contra petroleros, la reducción de los cruces y el bloqueo estadounidense de puertos iraníes han convertido esta arteria en el principal instrumento de presión económica.
Estados Unidos ha desviado embarcaciones, abordado buques e inutilizado al menos uno durante sus operaciones navales. Irán, por su parte, reclama capacidad para controlar el paso y amenaza con responder si sus propias exportaciones quedan paralizadas. El mercado energético ya no valora sólo la oferta disponible, sino la posibilidad real de que el crudo no pueda salir del Golfo.
El mar Rojo abre otro frente
Los hutíes de Yemen han atacado dos petroleros saudíes y amenazan las rutas próximas a Bab el Mandeb. Uno de los buques quedó incendiado, elevando la preocupación por una crisis simultánea en los dos accesos fundamentales que conectan el Golfo y Asia con Europa.
El movimiento obliga a Arabia Saudí a proteger tanto sus terminales del mar Rojo como las infraestructuras utilizadas para evitar Ormuz. La consecuencia es clara: si ambos corredores quedan sometidos a ataques continuados, los desvíos serán más largos, los seguros más caros y la presión inflacionista alcanzará rápidamente a Europa.
Ucrania pierde capacidad logística
La guerra en Oriente Próximo no ha reducido la presión rusa sobre Ucrania. Los ataques contra Odesa y Chornomorsk han dañado puertos, almacenes y barcos, provocando que algunos armadores eviten la zona y que varios comerciantes suspendan compras de grano.
Las ofensivas habrían reducido aproximadamente en un tercio la capacidad de almacenamiento del principal puerto de Odesa. En dos semanas, decenas de ataques contra instalaciones y embarcaciones causaron 11 muertos, entre trabajadores portuarios y marineros extranjeros. No existe un cierre completo de todos los puertos, pero sí un bloqueo económico de hecho cada vez más costoso.
Europa endurece el castigo
La Unión Europea ha aprobado su paquete número 21 de sanciones contra Rusia. Incluye 218 nuevas designaciones —48 personas y 170 entidades—, más restricciones financieras, medidas contra operadores de criptomonedas y sanciones sobre más de 40 barcos de la denominada flota en la sombra.
La aprobación coincide con la reunión entre Marco Rubio y Serguéi Lavrov en Manila. Moscú calificó de «inaceptables» los envíos de armas estadounidenses a Kiev, mientras Washington aseguró que sigue dispuesto a facilitar una negociación. La diplomacia continúa abierta, pero las decisiones económicas y militares avanzan en la dirección contraria.