Mercados | La semana de Wall Street

Wall Street arranca 2026 con récords: chips al mando, vivienda en ebullición y el “factor Venezuela” en el precio

Wall Street arranca 2026 con récords: chips al mando, vivienda en ebullición y el “factor Venezuela” en el precio

La primera semana completa de 2026 deja una lectura incómoda para quien busque un mercado “limpio”: la bolsa sube, pero lo hace mezclando macro, geopolítica y decisiones políticas que ya están moviendo sectores enteros. Con el empleo enfriándose sin romperse, la narrativa de recortes de la Fed se mantiene, mientras los semiconductores y la rotación hacia materiales e industriales empujan al S&P 500 a nuevos máximos.

Wall Street ha empezado 2026 con una combinación poco habitual de máximos históricos, rotación sectorial y titulares geopolíticos que se cuelan en el precio casi a la misma velocidad que los datos macro. El balance semanal fue netamente positivo: el S&P 500 cerró en récord, acompañado por avances sólidos en el Dow Jones y el Nasdaq, con el mercado interpretando el último dato de empleo como un “freno controlado”, no como un aviso de recesión.

Dow Jones Industrial Average

 

Un rally con más “amplitud” que el de las megatech

La clave no fue solo que subieran los índices, sino quién tiró del carro. En lugar de un movimiento concentrado en unas pocas tecnológicas, el arranque de año mostró tracción en sectores que venían quedándose atrás: materiales, industriales y consumo discrecional ganaron protagonismo. Esta “amplitud” suele leerse como una señal de salud táctica: cuando más compañías participan en la subida, el mercado depende menos de un puñado de gigantes para sostener los récords.

Empleo: lo bastante débil para no tensar a la Fed

El punto de equilibrio lo marcó el informe laboral de Estados Unidos: solo 50.000 nóminas en diciembre (por debajo de lo previsto), pero con una tasa de paro que baja al 4,4%. En la práctica, el mercado lo compró como un dato “a medida”: enfría la economía lo justo para mantener vivas las expectativas de recortes en 2026, sin encender las alarmas de deterioro acelerado. Resultado: más apetito por riesgo, y más sensibilidad a cualquier sorpresa de inflación o salarios en las próximas semanas.

Nasdaq 100

Vivienda y tipos: el golpe de 200.000 millones reabre el debate

En paralelo, el frente inmobiliario se convirtió en catalizador bursátil. La orden para que la FHFA ejecute compras por 200.000 millones de dólares en bonos hipotecarios (vía Fannie Mae y Freddie Mac) agitó a constructores y prestamistas hipotecarios, con subidas abruptas en nombres muy sensibles al coste del dinero. El mensaje político es claro: abaratar la hipoteca como bandera. El mensaje técnico es más frío: incluso dentro de la Fed se insiste en que el gran problema de la vivienda es la oferta, no solo la financiación. Aun así, el mercado opera el titular: si el spread hipotecario se estrecha, el sector respira.

Chips: récords, revisiones al alza y el olor a “superciclo” de memoria

Si hubiera que elegir un motor evidente, ese fue el complejo de semiconductores. El sector volvió a marcar el paso: Broadcom sumó, Lam Research se disparó tras revisiones de precio objetivo, e Intel rebotó tras el espaldarazo político a su dirección y al papel estratégico de la compañía. A la vez, el mercado volvió a mirar a la memoria: la narrativa de escasez global ligada a la infraestructura de IA alimentó la presión alcista en varios fabricantes y en la cadena de almacenamiento, con inversores posicionándose ante un ciclo que podría prolongarse si el cuello de botella persiste.

Geopolítica y defensa: Venezuela altera energía y presupuestos

La otra pata del relato fue geopolítica y tuvo dos derivadas directas para el dinero: energía y defensa. El giro de Washington sobre Venezuela, con su impacto en flujos de crudo y en expectativas de inversión, se filtró en refinerías y petroleras. Y, del lado defensa, la agenda se endureció: el mercado digirió el choque regulatorio sobre dividendos y recompras en contratistas, mientras ganaba peso el anuncio de un presupuesto militar para 2027 de 1,5 billones de dólares. Con la volatilidad política en primer plano, el sector se movió a golpe de orden ejecutiva y de perspectiva de gasto.

Qué vigila ahora el inversor: inflación, resultados y “riesgo aranceles”

Con los índices en máximos, el margen de error se estrecha. La próxima prueba será doble: temporada de resultados (guía 2026 y márgenes) y datos de inflación que puedan confirmar si el enfriamiento del empleo se traduce en menor presión de precios. A esto se suma el “riesgo aranceles”: la incertidumbre legal y política en torno a los gravámenes sigue siendo un factor potencial de volatilidad. En este arranque de año, el mercado ha elegido creer. Pero a estos niveles, cualquier sorpresa ya no corrige el relato: lo corrige el precio.