Wall Street cierra sin rumbo: Dow Jones cae un 0,13% y el S&P 500 no se mueve

Los cinco días en que el Dow Jones hizo historia: las mayores subidas y las lecciones que dejaron a los inversores
La solidez del mercado laboral reaviva las dudas sobre la Fed y deja a los índices sin rumbo mientras la tecnología sufre por el miedo a la disrupción de la IA

La Bolsa de Nueva York cerró este miércoles con movimientos mínimos tras un arranque de sesión en máximos de más de una semana. El Dow Jones retrocedió un 0,13%, el S&P 500 terminó plano y el Nasdaq cedió un 0,16%, lastrado por las caídas en grandes tecnológicas y valores financieros.
El motivo del giro no fue un susto macro, sino justo lo contrario: un dato de empleo mucho mejor de lo esperado en enero, con el paro bajando al 4,3%, que aleja el fantasma de recesión pero cuestiona la urgencia de recortar tipos.
Los futuros sobre tipos de interés siguen descontando al menos un recorte de 25 puntos básicos en junio, pero la probabilidad de que la Reserva Federal mantenga el nivel actual esa misma reunión ha subido ya al 41%, frente al 24,8% del día anterior.
En paralelo, el mercado digirió un castigo severo a software y ‘brokers’ por el temor a una disrupción acelerada por la inteligencia artificial, mientras energía y semiconductores lideraban los avances sectoriales. El resultado: una sesión con volumen alto, rotación evidente entre sectores y un mensaje de fondo incómodo para los alcistas: la macro aguanta, pero la Fed tiene menos prisa por aflojar el freno.

DJI_2026-02-11_22-42-32

Un dato de empleo que complica el relato “dovish”

El informe de empleo de enero, muy vigilado por el mercado, llegó con sorpresa al alza: creación de puestos muy por encima de lo previsto y descenso de la tasa de paro al 4,3%. En otro contexto habría sido un catalizador claro para la renta variable. Esta vez, sin embargo, el efecto fue más ambiguo.

La lectura inicial fue positiva: la economía estadounidense no parece “al borde del abismo” y el mercado laboral muestra “nuevos signos de vida”, en palabras de Julia Hermann, estratega global de New York Life Investments. Esa resistencia reduce el riesgo de un frenazo brusco del consumo y de los beneficios empresariales a corto plazo.

Pero en el mismo movimiento, el dato erosiona el argumento de quienes reclamaban una secuencia rápida de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal. Si el empleo aguanta, la institución puede permitirse esperar para confirmar que la inflación sigue encaminada hacia el objetivo del 2%. De ahí el ajuste en el FedWatch: el mercado de derivados sigue apostando por una primera rebaja en junio, pero ya no descarta que el banco central aproveche esa reunión para mantener el tono restrictivo.

El resultado es el clásico “good news is bad news”: un dato macro favorable que, en la práctica, enfrió las expectativas de liquidez futura y, con ello, la fuerza del rebote bursátil.

Los índices: máximos intradía y cierre casi en tablas

La sesión ilustra bien el tira y afloja entre macro y tipos. Los tres grandes índices arrancaron al alza, con el S&P 500 y el Nasdaq marcando máximos de más de una semana en los primeros compases. Sin embargo, conforme el mercado ajustaba sus apuestas sobre la Fed, las ganancias se fueron evaporando.

Al cierre, el Dow Jones se dejó 66,74 puntos, un 0,13%, hasta los 50.121,40 puntos. El S&P 500 cedió 0,34 puntos hasta 6.941,47, prácticamente plano, y el Nasdaq Composite retrocedió 36,01 puntos, un 0,16%, hasta 23.066,47 puntos. Cifras que, vistas en frío, pueden parecer irrelevantes, pero que esconden una notable rotación interna por sectores.

En términos de amplitud de mercado, la sesión fue mixta. En la NYSE las compañías alcistas superaron a las bajistas por un ratio de 1,13 a 1, con 884 máximos y 147 mínimos de 52 semanas. En el Nasdaq, en cambio, 1.826 valores subieron y 2.937 cayeron, con los descensos imponiéndose por 1,61 a 1 y un balance de 123 máximos frente a 232 mínimos. La foto final es la de un mercado que, pese a estar cerca de máximos, muestra cansancio en parte del universo tecnológico de crecimiento.

Software y ‘brokers’, las primeras víctimas de la disrupción de la IA

Donde sí se notó de forma contundente el cambio de narrativa fue en software y servicios financieros ligados a ‘brokers’, dos segmentos que el mercado percibe como especialmente expuestos a la automatización y a los nuevos modelos de negocio impulsados por la IA.

El índice de software del S&P 500 cayó un 2,6%, encadenando una nueva sesión de descensos tras la fuerte corrección de la semana pasada. **Microsoft perdió un 2,2% y fue el mayor lastre individual del S&P, seguida de Alphabet, que cedió un 2,4% y arrastró al sector de comunicaciones.

En paralelo, las firmas de intermediación prolongaron el castigo iniciado el martes, cuando la ‘fintech’ Altruist anunció funciones de planificación fiscal asistida por IA, interpretadas como un aviso para los modelos tradicionales. Charles Schwab y Ameriprise Financial cayeron más de un 3%, mientras LPL Financial se desplomó un 6%. El índice bancario del S&P 500 retrocedió un 2,6%, reflejando también la presión de unas expectativas de tipos algo menos favorables.

El mensaje implícito es claro: cada vez que surge una noticia que acelera el relato de “IA como sustituto” en lugar de “IA como herramienta”, el mercado castiga a los modelos de negocio percibidos como más vulnerables.

Energía y ‘chips’ toman el relevo como motores del rebote

No todo fueron señales de debilidad. El reparto sectorial mostró cómo parte del dinero busca refugio táctico en energía, consumo defensivo y semiconductores. El sector de energía del S&P 500 subió un 2,6%, liderando las alzas, seguido de consumo básico, que avanzó un 1,4%. En un escenario de tipos potencialmente altos durante más tiempo, estos segmentos ofrecen flujo de caja visible y capacidad de fijar precios, dos atributos muy valorados por los gestores.

En tecnología, el comportamiento fue mixto: el índice de semiconductores de Filadelfia (SOX) repuntó un 2,3%, apoyado en la narrativa de que los ‘chips’ son la “pala” indispensable en la fiebre del oro de la IA. Mientras el software sufre por el miedo a la disrupción, los fabricantes de hardware siguen capturando la parte más tangible del ciclo de inversión en centros de datos y cómputo de alto rendimiento.

En el plano de valores individuales, el peor comportamiento del Dow correspondió a IBM, que cayó un 6,5%, mientras que el mejor fue Caterpillar, con un avance del 4,4% después de que Argus Research elevase con fuerza su precio objetivo de 625 a 820 dólares por acción, una subida de recomendación que refuerza la tesis de inversión vinculada a infraestructuras y ciclo industrial.

Resultados corporativos: de Generac a Robinhood, pasando por Moderna

La sesión también estuvo marcada por movimientos bruscos ligados a resultados y noticias regulatorias. Generac se disparó un 17,9%, convirtiéndose en el mayor ganador del S&P 500 tras publicar unas sólidas cifras del cuarto trimestre. En el lado opuesto, Robinhood se hundió un 8,9% al decepcionar con sus ingresos del mismo periodo, en un momento en el que el ‘trading’ minorista muestra signos de agotamiento.

En salud, Humana cedió un 3,3% después de proyectar un beneficio para 2026 por debajo de las expectativas de Wall Street, mientras Moderna perdió un 3,5% al conocerse que la FDA ha decidido no revisar, por ahora, la solicitud de aprobación de su nueva vacuna contra la gripe.

Estos movimientos recuerdan que, más allá del gran relato de tipos e IA, la microidiosincrasia de resultados y guías sigue marcando diferencias importantes entre compañías, con reacciones a menudo violentas ante cualquier desviación respecto al consenso.

La próxima parada: inflación y el debate sobre el “aterrizaje suave”

Con el informe de empleo ya digerido, el siguiente gran hito para los inversores será el dato de IPC de enero, que se publicará el viernes. La combinación de mercado laboral resistente e inflación potencialmente pegajosa es el principal riesgo para el escenario de “aterrizaje suave” al que se ha aferrado Wall Street en los últimos meses.

Si los precios muestran una moderación clara, el dato de empleo de enero podría reencuadrarse como una buena noticia “pura”: crecimiento sin recalentamiento. Si, por el contrario, la inflación sorprende al alza, aumentará la presión sobre la Fed para mantener los tipos altos durante más tiempo, lo que justificaría el incremento reciente en la probabilidad de “no recorte” en junio.

En ese contexto, sesiones como la de este miércoles funcionan como recordatorio de que el margen para nuevas subidas de múltiplos es limitado si los tipos reales se mantienen elevados. De momento, el mercado ha aceptado “bastante bien”, en palabras de Hermann, el ajuste en las expectativas de recortes. La cuestión es cuánto tiempo podrá seguir haciéndolo si los datos no acompañan.

Lo que implica para el inversor europeo

Para los inversores europeos, la sesión deja varias lecciones. La primera, que la narrativa de tipos en EE. UU. seguirá marcando el tono global: cualquier retraso en la Fed tiende a endurecer también las condiciones financieras en la eurozona, a través del dólar y de la curva de tipos.

La segunda, que la rotación sectorial hacia energía, defensivos y semiconductores ya no es un fenómeno exclusivamente estadounidense, sino un patrón que se observa también en los índices europeos. Y la tercera, que el debate sobre la disrupción de la IA en modelos de negocio intensivos en capital humano (software, ‘brokers’, consultoras) apenas ha empezado: los movimientos de Wall Street anticipan preguntas que pronto se harán también sobre cotizadas del Viejo Continente.

Con Wall Street en máximos pero cada vez más sensible a los matices de la macro y de la Fed, la conclusión es prudente: no hay señales de recesión inminente, pero tampoco licencia para la complacencia. En un entorno así, el “buy the dip” deja paso a una gestión más selectiva, donde el análisis de balance, sector y exposición a la IA importa tanto como el dato de empleo del mes.