Wall Street se dispara: el Nasdaq gana 550 puntos por el tirón de los chips
El Nasdaq 100 avanzó un 1,93% y lideró las ganancias ante la expectativa por los resultados de Alphabet, IBM e Intel, mientras la tensión entre Estados Unidos e Irán quedó temporalmente relegada a un segundo plano.
Wall Street cerró la sesión del martes con una subida generalizada y una señal inequívoca: el entusiasmo por la inteligencia artificial y los semiconductores sigue teniendo capacidad para movilizar miles de millones de dólares en cuestión de horas.
El Nasdaq 100 se disparó un 1,93%, equivalente a unos 550 puntos, mientras el Dow Jones avanzó un 0,74% y el S&P 500 sumó un 0,89%. El impulso llegó desde el sector tecnológico, donde los inversores volvieron a comprar compañías vinculadas a chips, centros de datos y almacenamiento digital.
La recuperación, sin embargo, se produce en un contexto frágil. La guerra entre Estados Unidos e Irán continúa condicionando el escenario geopolítico y mantiene abiertas las amenazas sobre la energía, la inflación y los tipos de interés.
Los chips recuperan el protagonismo
El mercado volvió a girar hacia el sector tecnológico después de varias sesiones marcadas por las dudas sobre las elevadas valoraciones bursátiles. Las compras se concentraron especialmente en empresas relacionadas con la infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial.
Nebius protagonizó uno de los movimientos más llamativos, con una subida del 18,78%. SanDisk avanzó un 14,27%, impulsada por las expectativas de una mayor demanda de almacenamiento y memoria vinculada a los grandes centros de datos.
El mensaje de los inversores resulta claro: mientras continúe creciendo el gasto tecnológico, los fabricantes de componentes seguirán siendo una de las principales apuestas del mercado.
El Nasdaq vuelve a mandar
El Nasdaq 100 fue el índice más beneficiado por este renovado optimismo. Su avance cercano al 2% superó ampliamente al registrado por los indicadores más tradicionales de Wall Street.
La diferencia refleja la composición de cada índice. El Nasdaq concentra un peso mucho mayor de empresas tecnológicas, mientras el Dow Jones mantiene una exposición más elevada a compañías industriales, sanitarias y de consumo.
No obstante, el Dow también cerró con fuerza. Ganó aproximadamente 385 puntos, apoyado por la subida del 7,25% de 3M. La mejora confirma que las compras no estuvieron limitadas exclusivamente a los valores tecnológicos.
Alphabet, IBM e Intel afrontan el examen
La atención se desplaza ahora hacia los resultados empresariales. Alphabet, IBM e Intel tienen previsto presentar sus cifras trimestrales, unas publicaciones que pueden determinar si el rebote tiene continuidad o termina convirtiéndose en un movimiento puntual.
Los inversores analizarán especialmente las inversiones en inteligencia artificial, los márgenes operativos y la evolución de los negocios vinculados a la nube. El crecimiento de los ingresos ya no resulta suficiente: el mercado quiere comprobar cuándo comenzará a rentabilizarse el enorme gasto tecnológico.
Intel afronta una prueba especialmente relevante. La compañía necesita demostrar avances en su estrategia industrial y en su capacidad para competir dentro de un mercado de semiconductores cada vez más exigente.
El riesgo de unas valoraciones excesivas
El rebote no elimina las dudas acumuladas durante los últimos meses. Numerosas empresas relacionadas con la inteligencia artificial cotizan con múltiplos elevados y dependen de expectativas de crecimiento extraordinarias.
Este hecho revela una vulnerabilidad evidente. Cualquier decepción en las previsiones de beneficios puede provocar correcciones abruptas, especialmente entre las compañías que han registrado las mayores revalorizaciones.
Nebius y SanDisk ilustran esa volatilidad. Sus subidas de dos dígitos reflejan optimismo, pero también muestran hasta qué punto el mercado reacciona de manera acelerada ante cualquier señal favorable sobre la demanda tecnológica.
La guerra permanece en segundo plano
La tensión entre Estados Unidos e Irán continuó presente durante la sesión, aunque no impidió las compras de acciones. El presidente estadounidense, Donald Trump, insistió en que Teherán quiere abrir negociaciones, una afirmación que los mercados interpretaron como una posible vía para reducir la escalada.
Sin embargo, el conflicto sigue siendo una amenaza directa para el petróleo, el comercio internacional y las expectativas de inflación. Una ampliación de las hostilidades podría encarecer la energía y dificultar las futuras bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal.
La consecuencia es clara: Wall Street celebra las expectativas tecnológicas, pero continúa expuesta a un deterioro geopolítico que puede cambiar rápidamente el ánimo inversor.
El dólar conserva su fortaleza
En el mercado de divisas, el euro retrocedió un 0,12% frente al dólar y se situó alrededor de los 1,14018 dólares. El movimiento fue moderado, aunque refleja la resistencia de la moneda estadounidense en un entorno de incertidumbre.
Un dólar fuerte suele actuar como refugio durante los periodos de tensión internacional. Sin embargo, también puede perjudicar a las multinacionales estadounidenses, ya que reduce el valor en dólares de los ingresos obtenidos en otros mercados.
El cierre deja así una fotografía ambivalente: optimismo tecnológico, índices al alza y una aparente relajación del riesgo, pero con suficientes amenazas de fondo como para que los próximos resultados empresariales sean decisivos.