Wall Street encuentra dos apoyos: Micron revive la IA y Ormuz hunde el crudo

Micron, EPA/DAVID CHANG
El fabricante de memorias dispara un 11% tras elevar sus previsiones por el boom de la inteligencia artificial, mientras el Brent borra toda la prima de guerra por la relajación en Ormuz.

La inteligencia artificial volvió a convertirse en el gran motor de Wall Street. Las acciones de los fabricantes de semiconductores lideraron las ganancias después de que Micron Technology sorprendiera con unas previsiones muy superiores a las esperadas, reactivando la confianza de los inversores en uno de los sectores más rentables del mercado durante los dos últimos años.

El optimismo se vio reforzado por unos datos macroeconómicos que apuntan a una economía estadounidense todavía sólida y una inflación alineada con las previsiones, reduciendo el temor a un endurecimiento adicional de la política monetaria de la Reserva Federal.

Sin embargo, el comportamiento del mercado volvió a demostrar la elevada sensibilidad de los inversores a cualquier noticia relacionada con la inteligencia artificial o los tipos de interés.

Micron devuelve el optimismo a los chips

El gran protagonista de la sesión fue Micron Technology, cuyas acciones llegaron a dispararse más de un 11% tras presentar unas previsiones que superaron ampliamente las estimaciones de Wall Street.

La compañía confirmó que la demanda de memorias de alto rendimiento para centros de datos continúa creciendo a un ritmo muy superior al previsto gracias al desarrollo de la inteligencia artificial. El mensaje fue interpretado como una señal de que el ciclo inversor en IA sigue lejos de agotarse.

El mercado respondió con compras generalizadas en el conjunto del sector de los semiconductores, frenando la corrección registrada en jornadas anteriores.

La IA vuelve a convencer a los inversores

Durante los últimos días habían aumentado las dudas sobre si el enorme volumen de inversión destinado a inteligencia artificial acabaría generando la rentabilidad esperada.

La recuperación liderada por Micron cambió completamente ese sentimiento.

Los inversores volvieron a apostar por las empresas vinculadas al desarrollo de infraestructuras para IA, reforzando la idea de que la demanda de chips, memoria y capacidad de computación continuará creciendo durante los próximos ejercicios.

El diagnóstico es claro: mientras las grandes tecnológicas mantengan sus planes de inversión multimillonarios, la cadena de suministro seguirá beneficiándose de un fuerte crecimiento.

Apple limita las subidas

No toda la tecnología vivió una jornada positiva. Apple encabezó las ventas entre las grandes compañías de Wall Street, provocando que el S&P 500 llegara incluso a cotizar momentáneamente en negativo antes de recuperar terreno.

Este comportamiento refleja una rotación cada vez más evidente dentro del sector tecnológico. Los inversores distinguen entre compañías directamente beneficiadas por la inteligencia artificial y aquellas cuyo crecimiento depende más del consumo tradicional.

El resultado es una mayor volatilidad entre las denominadas "megacaps", que ya no avanzan de forma sincronizada.

El petróleo borra toda la prima de guerra

Mientras las bolsas celebraban el regreso del optimismo, el mercado energético protagonizaba el movimiento contrario.

El Brent eliminó prácticamente todas las ganancias acumuladas durante la reciente escalada de tensión en Oriente Medio, después de que aumentara nuevamente el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz.

Los avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán redujeron el temor a interrupciones en el suministro mundial de crudo, provocando una intensa corrección del precio del petróleo.

La caída del Brent supone un alivio para las expectativas de inflación y reduce uno de los principales riesgos que preocupaban a los bancos centrales durante las últimas semanas.

Los bonos recuperan atractivo

La moderación de los precios energéticos también tuvo reflejo en la renta fija.

Los bonos del Tesoro estadounidense con vencimientos más cortos registraron un mejor comportamiento, ya que los inversores consideran que un petróleo más barato disminuye la presión inflacionista y ofrece mayor margen de actuación a la Reserva Federal.

Aunque el mercado continúa atento a la evolución de los tipos de interés, el escenario vuelve a favorecer una mayor estabilidad financiera tras varios días marcados por la incertidumbre.

Wall Street sigue dependiendo de dos factores

La sesión volvió a poner de manifiesto cuáles son los dos grandes motores del mercado estadounidense. Por un lado, la inteligencia artificial continúa siendo el principal catalizador de crecimiento, capaz de impulsar fuertes subidas cuando las compañías sorprenden con mejores perspectivas de negocio.

Por otro, la evolución del petróleo y de la inflación sigue condicionando las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.

Mientras ambos factores evolucionen favorablemente, Wall Street mantiene intacto su potencial alcista. No obstante, las elevadas valoraciones del sector tecnológico hacen que cualquier decepción en beneficios o en inversión pueda provocar nuevas correcciones de elevada intensidad.