Wall Street se impulsa con resultados y datos de vivienda en el foco
Los futuros de Wall Street amanecen en positivo este jueves, apoyados en el buen tono del último informe de empleo y en la expectativa de una nueva tanda de resultados empresariales.
A las 4:17 horas de Nueva York, el futuro del Dow Jones subía un 0,29%, mientras que el del Nasdaq 100 avanzaba un 0,31% y el del S&P 500 ganaba un 0,30%.
La sesión llega marcada por las cuentas de Airbnb, Coinbase, Pinterest y Rivian, cuatro nombres que concentran parte del apetito por el riesgo y de las dudas sobre valoraciones.
En paralelo, los inversores aguardan las cifras semanales de solicitudes iniciales de subsidio de desempleo y las ventas de vivienda existente de enero, un binomio que puede alterar de nuevo las expectativas sobre la Reserva Federal.
Un arranque de sesión en clave optimista
La preapertura de este jueves confirma un patrón que se repite desde comienzos de año: cualquier dato que no rompa el relato de “aterrizaje suave” del ciclo estadounidense se traduce en subidas en los futuros. El informe de empleo conocido la víspera, con creación sólida de puestos de trabajo pero sin una aceleración salarial descontrolada, ha dado margen a los índices para seguir escalando.
Los avances del 0,29% en el futuro del Dow Jones, del 0,31% en el Nasdaq 100 y del 0,30% en el S&P 500 son modestos, pero relevantes en un contexto en el que muchos gestores consideran que las bolsas “van por delante de los datos”. Lo que el movimiento refleja es que, por ahora, no hay catalizador claro para una corrección ordenada.
“El mercado se ha acostumbrado a descontar el mejor de los escenarios: crecimiento suficiente para sostener beneficios y una inflación que cede lo bastante como para permitir recortes de tipos más adelante”, resumen en una casa de análisis neoyorquina. El riesgo evidente es que cualquier sorpresa negativa en empleo o vivienda fuerce un ajuste brusco de esas expectativas.
El peso del último informe de empleo
El informe de empleo publicado el miércoles —con una creación de puestos de trabajo por encima de lo esperado y una tasa de paro que se mantiene por debajo del 4%— ha reforzado la idea de que la economía estadounidense sigue siendo el motor del crecimiento global. Sin embargo, el matiz está en los salarios: cualquier repunte por encima del 4%-4,5% anual reaviva el miedo a una inflación pegajosa.
Este equilibrio delicado es el que explica el comportamiento de los futuros. Los inversores quieren ver más evidencias de que los salarios se moderan sin que el mercado laboral se rompa. La publicación de las solicitudes semanales de subsidio de desempleo, que se moverán previsiblemente en la franja de las 200.000-230.000 peticiones, será observada al milímetro: un repunte súbito se leería como señal temprana de enfriamiento.
Lo más significativo es que, pese a la resiliencia de los datos, el mercado monetario sigue descontando recortes acumulados de entre 75 y 100 puntos básicos en los próximos doce meses. El diagnóstico es inequívoco: los inversores creen que la Reserva Federal ha terminado el ciclo de subidas, pero no tienen claro cuándo empezará la fase de bajadas. Cualquier desviación en empleo puede cambiar ese calendario de forma abrupta.
Airbnb, Coinbase, Pinterest y Rivian bajo la lupa
La otra gran pata de la sesión está en los resultados corporativos. Airbnb es un termómetro del turismo global y de la nueva economía de plataformas. Sus cifras de reservas nocturnas, márgenes y previsiones para el verano serán escrutadas para detectar si el consumo de servicios se mantiene fuerte o empieza a acusar la subida de tipos. Un crecimiento de ingresos inferior al 15%-18% anual encendería las primeras alertas.
En el caso de Coinbase, el foco está en dos frentes: la sensibilidad al precio del bitcóin —todavía muy volátil— y el impacto de un entorno regulatorio más estricto en Estados Unidos. La compañía necesita demostrar que puede diversificar ingresos y reducir la dependencia de las comisiones puras de intermediación. Un margen Ebitda por debajo del 20% sería leído como una señal de fragilidad.
Pinterest se juega algo diferente: convencer al mercado de que puede competir en publicidad digital con gigantes como Meta y Alphabet mejorando la monetización por usuario. Y Rivian, por su parte, se enfrenta al escrutinio habitual sobre los fabricantes emergentes de vehículos eléctricos: ritmo de entregas, ‘burn rate’ de caja y credibilidad de su hoja de ruta industrial. En un contexto de tipos altos, las empresas intensivas en capital son las primeras en sufrir si el mercado se vuelve más selectivo.
Vivienda: un termómetro clave para la Reserva Federal
Las ventas de vivienda existente de enero añaden una pieza decisiva al puzle. El mercado inmobiliario ha sido una de las principales vías de transmisión de la política monetaria: la subida de las hipotecas a tipos cercanos o superiores al 7% ha enfriado de forma drástica la demanda en varias zonas del país. Cualquier dato que apunte a una caída adicional de transacciones se interpretará como prueba de que el endurecimiento monetario está haciendo efecto.
Lo más grave, desde la óptica de la Reserva Federal, sería un escenario de caída de ventas sin corrección ordenada de precios. Ese cóctel dejaría fuera del mercado a buena parte de la demanda solvente y consolidaría una brecha generacional en el acceso a la vivienda. Por ahora, el relato dominante es el de una “congelación” del mercado más que el de un desplome.
“La vivienda es el área donde el endurecimiento de las condiciones financieras se nota antes y con más intensidad. Si vemos varios meses seguidos de debilidad en las ventas, la Fed tendrá más argumentos para empezar a hablar de recortes de tipos en la segunda mitad del año”, explican fuentes del mercado. La consecuencia es clara: unos datos mejores de lo previsto pueden retrasar ese calendario y castigar a los sectores más sensibles a tipos.
Rotación sectorial y apetito por el riesgo
Los movimientos en los futuros reflejan también una dinámica de rotación sectorial que se ha acentuado en las últimas semanas. El Nasdaq 100, con su subida del 0,31%, sigue siendo el índice de referencia para el riesgo tecnológico, pero cada vez hay más voces que alertan de valoraciones estiradas en algunos nombres de megacapitalización. El mercado busca, de forma intermitente, refugio en sectores más defensivos: salud, consumo básico o utilities.
Sin embargo, el protagonismo de compañías como Coinbase o Rivian en la sesión de hoy muestra que el apetito por historias de crecimiento no ha desaparecido. Los inversores están dispuestos a pagar múltiplos elevados siempre que perciban visibilidad en beneficios y modelos de negocio escalables. El contraste con los valores cíclicos es evidente: cualquier indicio de desaceleración global castiga de inmediato a industriales y materias primas.
El contraste con Europa resulta demoledor. Mientras en Estados Unidos se discute si el crecimiento se mantendrá cerca del 2%, en la eurozona buena parte de los analistas admite un escenario de estancamiento técnico. Esto explica que, a pesar de la ligera apreciación del euro, los grandes flujos de capital sigan dirigiéndose hacia Wall Street.
El papel del dólar y la reacción en divisas
El movimiento del euro, que se revaloriza un 0,13% hasta los 1,1886 dólares, añade otro matiz a la jornada. Una moneda única algo más fuerte suele aliviar a los importadores europeos —energía, materias primas—, pero también resta competitividad a las exportaciones. En este caso, el ajuste es mínimo y responde más a un ajuste técnico tras varias sesiones de dólar fuerte.
Para Estados Unidos, un dólar algo más débil puede actuar como bálsamo para los beneficios empresariales de las grandes multinacionales, que generan entre el 30% y el 50% de sus ingresos fuera del país. Cada punto de depreciación del dólar frente a una cesta de divisas suele traducirse en varias décimas adicionales de crecimiento en beneficios por acción, según estimaciones de bancos de inversión.
Lo relevante es que el cruce euro/dólar se está convirtiendo en un barómetro de expectativas relativas: si el mercado empieza a descontar antes los recortes de tipos en la zona euro que en Estados Unidos, el movimiento podría invertirse con rapidez. Por ahora, la percepción generalizada es que la Reserva Federal mantiene más margen para actuar que el Banco Central Europeo, lo que mantiene al billete verde en una posición de fuerza estructural.