Wall Street con volatilidad al alza mientras Trump reescribe el tablero global

EP_MARCO_RUBIO
Los índices corrigen con el VIX disparado, Trump aprieta a Venezuela, Rubio abre el melón de Groenlandia y Alphabet adelanta a Apple en plena guerra de la IA

El día arranca con toma de beneficios silenciosa en los mercados y ruido ensordecedor en la geopolítica. El S&P 500 retrocede un 0,34% hasta los 6.920,93 puntos, el IBEX 35 cede un 0,29% hasta 17.596,41 y solo el Nasdaq 100 se mantiene en verde, con un leve +0,06% hasta 25.653,90 puntos. La volatilidad, en cambio, se despierta: el VIX salta un 4,41% hasta 15,39, señal de que los inversores empiezan a comprar protección.
En materias primas, el Brent cae a 59,93 dólares (-0,27%), el WTI a 56,13 (-0,46%), mientras el dólar (DXY) permanece casi plano en 98,72. Ni el oro se libra del ajuste: desciende un 0,80% hasta 4.420,63 dólares, y el bitcoin corrige un 1,16% hasta 90.307,81.
El telón de fondo no puede ser más cargado: Marco Rubio viajará a negociar el futuro de Groenlandia, la Marina de EEUU ha interceptado dos petroleros de la “flota fantasma” venezolana, Trump anuncia que la nueva renta petrolera de Caracas deberá gastarse en productos ‘Made in USA’ y confirma una cumbre con Gustavo Petro sobre narcotráfico. Al mismo tiempo, Alphabet supera a Apple como compañía más valiosa del mundo gracias a la inteligencia artificial, mientras Pekín es acusado de hackear comités clave del Congreso y Ucrania intenta avanzar en los “puntos más difíciles” de la paz con Rusia. Los mercados, de momento, solo han levantado una ceja. La duda es cuánto les durará la calma.

Un mercado que corrige en silencio

La fotografía de apertura muestra un riesgo latente, no aún desatado. El SPX en 6.920,93 puntos (-0,34%) y el IBEX 35 en 17.596,41 (-0,29%) reflejan una sesión de recogida de beneficios más que de pánico. El Nasdaq 100 resiste con un +0,06%, apoyado en el tirón de las grandes tecnológicas que lideran la ola de inteligencia artificial.

Sin embargo, el dato que más inquieta a los gestores es el VIX en 15,39 puntos, tras subir un 4,41% en la jornada. No es un nivel de alarma, pero sí un salto significativo en un entorno donde la volatilidad llevaba meses deprimida. El mensaje es claro: se empieza a pagar más por los seguros frente a caídas.

En divisas, el dólar índex (DXY) se mantiene en 98,717 puntos (-0,01%), señal de que, por ahora, no se está produciendo una huida masiva a refugio. La corrección en oro (-0,80%) y en bitcoin (-1,16%) encaja con un ajuste de carteras general, no con un “sálvese quien pueda”.

El mercado parece, en definitiva, más incómodo que asustado. Pero la combinación de frentes abiertos —Ártico, petróleo venezolano, Ucrania, ciberataques y guerra de la IA— empieza a dibujar un escenario donde cualquier titular puede acelerar la venta.

día 8

Groenlandia entra en el juego duro del Ártico

En este contexto, el anuncio de que Marco Rubio se reunirá con Dinamarca para hablar del futuro de Groenlandia vuelve a colocar el Ártico en el centro del tablero. Tras los comentarios de Donald Trump sobre posibles “opciones para adquirir la isla”, Copenhague y la propia Groenlandia han reforzado su discurso sobre soberanía y respeto al derecho internacional.

La cita llega en un momento especialmente delicado para la OTAN: el deshielo ártico abre nuevas rutas marítimas, recursos minerales y posiciones estratégicas, y tanto Estados Unidos como Rusia y China compiten por marcar territorio. El hecho de que Trump no descarte el uso de la fuerza mientras envía como jefe de la diplomacia a un perfil tan político como Rubio añade una capa adicional de incertidumbre.

Para los mercados, el mensaje es doble. Por un lado, más presión sobre el gasto militar en la región, algo que suele favorecer a las empresas de defensa. Por otro, otro foco potencial de fricción en un mapa ya saturado, lo que justifica que el VIX empiece a despertarse.

La guerra del petróleo se traslada al Atlántico

El segundo frente se libra en el mar. La Marina y la Guardia Costera de Estados Unidos han incautado dos petroleros vinculados a Venezuela, el Marinera y el M Sophia, uno de ellos bajo bandera rusa, en pleno Atlántico. Washington sostiene que forman parte de una “flota fantasma” que transporta crudo sancionado, pieza clave en las rutas que conectan Venezuela, Rusia y China.

La operación se enmarca en la estrategia de Trump tras la captura de Nicolás Maduro: controlar los flujos de petróleo en el hemisferio occidental, redirigir ingresos hacia canales bajo supervisión estadounidense y reducir la dependencia energética de Pekín. Caracas y Pekín hablan ya de “intimidación y saqueo”, lenguaje que acerca estas acciones a la retórica de bloqueo.

Los precios del crudo, sin embargo, aún reaccionan con contención: Brent en 59,925 dólares (-0,27%) y WTI en 56,13 (-0,46%). El mercado parece interpretar que, por ahora, se trata más de un reparto de rentas que de un shock de oferta, pero la dinámica es peligrosa: si las incautaciones se convierten en norma y no en excepción, la prima de riesgo en el transporte de crudo podría tensionar estos niveles aparentemente cómodos.

Venezuela, compras forzadas y “Made in USA”

En paralelo a los abordajes, Trump ha detallado el siguiente paso del “nuevo acuerdo petrolero” con Venezuela: los fondos que reciba Caracas por la entrega de hasta 50 millones de barriles de crudo deberán destinarse exclusivamente a comprar productos fabricados en Estados Unidos.

La lista prioritaria incluye alimentos, medicinas, dispositivos médicos y equipamiento para reforzar la red eléctrica y energética venezolana. Sobre el papel, se vende como un programa para reconstruir infraestructuras y aliviar la crisis humanitaria. En la práctica, significa convertir a Venezuela en cliente cautivo de la industria estadounidense, cerrando la puerta a proveedores europeos, chinos o rusos con esos mismos dólares.

El mensaje al mercado es inequívoco: cada barril que sale de la Faja del Orinoco genera una demanda inducida de exportaciones estadounidenses. Para las compañías agroalimentarias, farmacéuticas y de equipamiento eléctrico de EEUU, el acuerdo equivale a un plan de estímulo indirecto, mientras que para la economía venezolana refuerza la dependencia de un único socio.

Petro en la Casa Blanca: narcotráfico y amenaza de intervención

En medio de este rediseño regional, Trump ha confirmado una próxima reunión con Gustavo Petro en la Casa Blanca. El anuncio llega pocos días después de que el presidente estadounidense llegara a sugerir acciones militares contra Colombia, al calor de las acusaciones cruzadas sobre narcotráfico y el papel de las guerrillas en la frontera.

Según la versión oficial, la conversación telefónica fue “respetuosa” y el encuentro servirá para abordar cooperación en la lucha contra las drogas y otros desacuerdos bilaterales. Sin embargo, el contexto es cualquier cosa menos apacible: la captura de Maduro ha desencadenado movimientos de guerrilleros desde Venezuela hacia Colombia, reconfigurando rutas de cocaína y aumentando el riesgo de violencia en regiones ya saturadas.

Para los inversores, el foco está en si Washington opta por reforzar la cooperación institucional o por endurecer sanciones y presión militar. Un giro hacia la confrontación elevaría la prima de riesgo en activos colombianos y añadiría ruido a un vecindario donde la normalización aún es frágil.

ciber, tecnologia

Ciberataques chinos y la guerra de la IA en Wall Street

La fotografía tecnológica del día es igual de elocuente que la geopolítica. Alphabet ha superado a Apple en capitalización bursátil por primera vez desde 2019: las acciones de la matriz de Google subieron un 2,43% hasta 321,98 dólares, elevando su valoración a 3,89 billones, mientras que Apple cayó un 0,77% hasta 260,33 dólares, con 3,85 billones.

La lectura es clara: el mercado empieza a premiar con prima a quien lidere la inteligencia artificial. Alphabet capitaliza su apuesta por modelos como Gemini y la integración agresiva de IA en búsqueda, nube y publicidad. Apple, más silenciosa en este frente, es percibida como rezagada en la narrativa de crecimiento que hoy manda.

Al mismo tiempo, Washington acusa al Ministerio de Seguridad del Estado chino de haber vulnerado durante años correos y comunicaciones de personal clave de la Cámara de Representantes, en la operación bautizada como Salt Typhoon. El supuesto acceso a mensajes y llamadas de los comités de China, Exteriores, Inteligencia y Servicios Armados subraya la fragilidad del perímetro digital estadounidense justo cuando la IA multiplica la capacidad de ataque y defensa en el ciberespacio.

Para las tecnológicas, el doble movimiento —más valor para la IA, más riesgo cibernético— es evidente: habrá más inversión en modelos avanzados, pero también en ciberseguridad, hardware especializado y servicios de defensa digital, un negocio en el que convergen gigantes cloud, contratistas militares y startups de nicho.

Zelenski, Washington y los “puntos más difíciles” de la guerra

En Europa del Este, Volodymyr Zelenski intenta mantener en la agenda de Washington su prioridad existencial: la guerra con Rusia. Tras reuniones en París, el presidente ucraniano asegura que se ha avanzado en garantías de seguridad para Kiev, pero admite que quedan por resolver los “puntos más difíciles”: estatus de los territorios ocupados en el este y futuro de la central nuclear de Zaporizhzhia, bajo control ruso.

Los próximos encuentros con EEUU y aliados europeos se centrarán en estos asuntos, que son, a la vez, los más sensibles desde el punto de vista militar, jurídico y energético. Cualquier señal de estancamiento o fractura entre los socios occidentales podría reavivar el temor a una guerra prolongada, con implicaciones directas sobre gasto militar, precios de la energía y confianza empresarial en Europa.

Por ahora, el IBEX 35 solo descuenta un -0,29%, lejos de las ventas masivas que se vieron en los primeros compases de la invasión. Pero el riesgo de “fatiga de guerra” en opinones públicas y parlamentos sigue siendo uno de los grandes cisnes grises para el continente.

Datos macro y balanzas comerciales

Mientras los titulares geopolíticos se suceden, el mercado también tiene la vista puesta en la batería de datos macro que se conocerá a lo largo del día. En Europa, se publican los pedidos industriales de Alemania, la cuenta corriente y balanza comercial de Francia, así como las tasas de paro de Italia y de la eurozona y el Índice de Precios de Producción (IPP) europeo. Cualquier señal de debilidad industrial alemana o de presión de costes en el IPP puede reavivar el debate sobre tipos de interés en el BCE.

Al otro lado del Atlántico, será el turno de las balanzas comerciales de Canadá y Estados Unidos, las solicitudes semanales de subsidio por desempleo y las cifras de ventas e inventarios mayoristas estadounidenses. Con el ciclo de la Reserva Federal aún en el aire, cada dato laboral o de demanda interna es una pista sobre cuántas bajadas de tipos puede permitirse la Fed sin reactivar la inflación.

En este cóctel, la fotografía de activos es coherente: bolsas en ligero rojo, dólar estable, petróleo contenido, oro corrigiendo y bitcoin reculando. Los inversores no han tirado todavía la toalla, pero empiezan a hacer sitio en cartera por si alguno de los frentes —Groenlandia, Venezuela, Ucrania, ciberataques o IA— se convierte de improviso en detonante de volatilidad seria.