Wall Street vuelve del festivo de Martin Luther King: Dow Jones a 48.490 y cae el S&P 500
Wall Street volvió a la actividad tras el festivo de Martin Luther King con una sesión claramente bajista. El S&P 500 cayó un 2,06%, hasta los 6.796,86 puntos, su mayor descenso en puntos y en porcentaje desde el 10 de octubre de 2025. El Nasdaq Composite se dejó un 2,39% y cerró en 22.955,94 puntos, mientras que el Dow Jones cedió un 1,76%, 869 puntos, hasta los 48.490,15. El movimiento se produjo en paralelo a un repunte del 6,6% del índice VIX, que volvió a niveles de volatilidad no vistos en dos meses. El detonante fue la nueva ronda de amenazas arancelarias de Donald Trump contra ocho países europeos, ligadas a su propuesta de comprar Groenlandia. El episodio recordó al mercado el llamado “Liberation Day” de abril de 2025, cuando los anuncios de tarifas llevaron al S&P 500 a rozar el territorio bajista.
Un cierre en rojo tras el festivo de Wall Street
La jornada de este martes era la primera de la semana en Nueva York tras el festivo del lunes, y los inversores llegaban con una acumulación de malas noticias desde Asia y Europa. Los futuros ya anticipaban un arranque brusco a la baja, y la apertura confirmó el tono: los tres grandes índices se instalaron rápidamente en descensos superiores al 1%.
Al cierre, el Dow Jones Industrial Average perdió 869,18 puntos, un 1,76%, arrastrado por valores industriales y de consumo cíclico sensibles al comercio internacional. El S&P 500 retrocedió 143,15 puntos, hasta los 6.796,86, mientras que el Nasdaq Composite, más expuesto a las grandes tecnológicas, firmó la peor caída relativa, del 2,39%.
El movimiento coloca a los índices estadounidenses en terreno negativo en lo que va de 2026. El S&P 500 acumula ya una caída del 0,71% en el año, equivalente a 48,64 puntos, y encadena dos sesiones consecutivas a la baja, con un descenso conjunto del 2,13%. Pese a ello, sigue todavía un 17,5% por encima del cierre del día de las elecciones de 2024 y más de un 13% sobre la jornada de investidura de enero de 2025, lo que refleja el fuerte tramo alcista registrado en los últimos meses.
El S&P 500 firma su peor sesión desde octubre
Más allá del titular del día, el comportamiento del S&P 500 aporta varias referencias de contexto. La caída de 143 puntos (2,06%) supone el mayor retroceso diario desde el 10 de octubre de 2025, tanto en términos absolutos como relativos. También es la peor racha de dos días desde esa fecha, con una pérdida acumulada de 147,61 puntos (2,13%).
La sesión deja al índice a un 2,59% de su máximo histórico de 6.977,27 puntos, alcanzado el pasado 12 de enero y que sigue siendo también el máximo del año. Desde entonces, el mercado ha borrado en apenas una semana la subida previa de 2026 y ha devuelto al S&P 500 a su nivel de cierre más bajo desde el 18 de diciembre de 2025.
En perspectiva de largo plazo, el índice continúa un 36,4% por encima de su mínimo de 52 semanas (4.982,77 puntos, el 8 de abril de 2025) y un 12,4% por encima del nivel de hace justo un año. Desde que Trump anunció el paquete de aranceles de abril de 2025, el S&P 500 todavía acumula una revalorización cercana al 20%, lo que sugiere que el mercado, pese al nerviosismo actual, no ha desmontado por completo la tesis de crecimiento de beneficios para 2026.
Nasdaq y Dow, víctimas del regreso del ‘riesgo Groenlandia’
El Nasdaq Composite, dominado por tecnológicas y valores de crecimiento, se vio especialmente afectado por el movimiento de aversión al riesgo. Su caída del 2,39%, hasta los 22.955,94 puntos, refleja la presión sobre compañías con múltiplos más exigentes y una mayor dependencia de las condiciones financieras globales. Los inversores se deshicieron de parte de las grandes capitalizaciones del sector, en un contexto en el que los rendimientos de los bonos de larga duración volvían a repuntar.
El Dow Jones, por su parte, retrocedió un 1,76%, pero el dato en puntos —869,18— refleja el tamaño del ajuste en valores industriales, de consumo y financieros integrados en el índice. Empresas con fuerte exposición exportadora o presencia significativa en Europa quedaron bajo vigilancia, ante la posibilidad de un nuevo ciclo de represalias comerciales.
El patrón del día encaja con lo que algunos gestores describen como el regreso del “riesgo Groenlandia”: cada nuevo comentario sobre tarifas se traduce en ventas en los segmentos más globalizados del mercado estadounidense. Aunque de momento no se han identificado salidas masivas de capital, la rotación hacia activos defensivos y hacia sectores menos expuestos al comercio internacional fue visible a lo largo de la sesión.
El miedo vuelve: VIX al alza, oro en récord y bonos bajo presión
El movimiento de los índices vino acompañado de un claro repunte en los indicadores de volatilidad. El VIX, conocido como el “índice del miedo”, subió alrededor de un 6,6% y alcanzó un máximo de dos meses, señal de que los inversores están pagando más por proteger sus carteras frente a futuros descensos.
En materias primas, el patrón fue el clásico de un episodio de aversión al riesgo. El oro marcó nuevos máximos históricos, con avances cercanos al 3%, mientras que la plata se disparó claramente por encima del 7%, reforzando su papel como refugio alternativo. La demanda de estos activos coincidió con una sesión débil para el dólar, que retrocedió frente a una cesta de divisas.
En el mercado de deuda, la reacción fue más compleja. Los Treasuries a diez años vieron subir su rentabilidad hasta el entorno del 4,30%, unos siete puntos básicos más, y el bono a treinta años se acercó al 4,93%, con un incremento de nueve puntos básicos. Lejos de una huida masiva hacia la deuda estadounidense, el día se caracterizó por ventas en el tramo largo de la curva, en un contexto de preocupación por el déficit y por una posible necesidad de mayor gasto en defensa, tanto en Estados Unidos como en Europa, si la crisis de Groenlandia se prolonga.
Europa y Japón amplifican el riesgo: efecto contagio global
La sesión neoyorquina llegó precedida por un cuadro de ventas generalizadas en los mercados internacionales. En Europa, los principales índices encadenaron varios días de caídas tras el anuncio de Trump de imponer aranceles del 10% a partir del 1 de febrero a las importaciones de Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, Alemania, Francia, Países Bajos y Reino Unido, con una subida al 25% desde el 1 de junio si no se cierra un acuerdo para la compra de Groenlandia.
En Japón, el movimiento fue especialmente intenso en los mercados de renta fija. Los bonos del Gobierno a 40 años registraron un desplome de precios que llevó su rentabilidad a máximos históricos, coincidiendo con el anuncio de elecciones anticipadas y con dudas sobre la sostenibilidad fiscal del país. La combinación de ventas en deuda japonesa y temor a un incremento del gasto militar en Europa contribuyó a empujar al alza los rendimientos de los bonos en otras economías desarrolladas.
Este telón de fondo explica que el ajuste en Wall Street se interprete dentro de un episodio de corrección global, más que como una reacción aislada de los inversores estadounidenses. El elemento diferencial es que la nueva ronda de amenazas arancelarias se dirige directamente contra socios tradicionales de Washington, lo que aumenta la incertidumbre sobre el marco de relaciones comerciales a medio plazo.
Los sectores más expuestos y los nombres que miran los gestores
Por sectores, las tecnológicas de gran capitalización, los industriales y las compañías de consumo discrecional se situaron entre las más castigadas del S&P 500, en línea con lo ocurrido en otras fases de tensión arancelaria. Las empresas con una parte relevante de sus ingresos en Europa o con cadenas de suministro fuertemente integradas con la región quedaron bajo especial vigilancia.
En el lado contrario, algunos segmentos defensivos —como utilities, salud y consumo básico— mostraron un comportamiento algo más resistente, aunque en general la sesión dejó descensos generalizados. La rotación no fue suficiente para compensar el peso de las grandes capitalizaciones a la baja, de modo que el impacto en los índices fue significativo.
Los gestores consultados señalan que el foco está en compañías capaces de trasladar parte de un eventual aumento de costes al precio final, ya sea por su poder de mercado o por la naturaleza de sus productos. También se observa interés en grupos con exposición relevante a mercados emergentes o a economías menos directamente afectadas por la disputa sobre Groenlandia, aunque la correlación entre bolsas se mantiene alta en el corto plazo.
Resultados clave en el horizonte: Intel, Netflix y compañía
La corrección llega justo cuando la temporada de resultados empieza a ganar velocidad. En los próximos días, compañías de referencia como Intel y Netflix presentarán sus cifras trimestrales, lo que ofrecerá una primera lectura sobre cómo están enfrentando las grandes corporaciones el entorno de tipos de interés altos, dólar más débil y aumento de la incertidumbre geopolítica.
Para el sector tecnológico, los números de Intel serán seguidos de cerca como indicador del ciclo de semiconductores y gasto en centros de datos, un área clave tras el impulso de la inteligencia artificial en 2025. En el caso de Netflix, el mercado analizará con lupa la evolución de suscriptores y márgenes, en un segmento donde la competencia por contenidos y publicidad sigue siendo intensa.
Más allá de estos nombres, los analistas esperan que las compañías dediquen parte de sus conferencias con inversores a explicar cómo contemplan el riesgo de nuevas tarifas y qué planes tienen para adaptar sus cadenas de suministro si la tensión comercial se prolonga. Las referencias a Groenlandia y a la relación con Europa podrían convertirse en un tema recurrente en las llamadas de resultados de los próximos días.
Qué están descontando ahora los mercados
Tras la caída de este martes, la gran pregunta es si el episodio se quedará en una corrección puntual del 2%-3% o si marca el inicio de una fase más prolongada de ajuste. Por el momento, algunos gestores consideran que se trata de un “shock de titulares” que ha llevado a los índices a niveles algo más coherentes con la incertidumbre actual, pero sin señales claras de ventas forzadas o de tensión extrema en los mercados de crédito.
Las próximas referencias macroeconómicas —entre ellas, una nueva lectura del PIB estadounidense, los PMI de enero y el índice de precios PCE, indicador favorito de la Reserva Federal— ayudarán a determinar si el escenario de crecimiento sigue siendo compatible con tipos elevados. Si los datos confirman una economía sólida y unas presiones inflacionistas controladas, parte del mercado podría interpretar las caídas como una oportunidad de entrada.
En cambio, un deterioro simultáneo de los datos y un endurecimiento efectivo de las relaciones comerciales con Europa alimentarían la idea de que el episodio de Groenlandia no es solo un ruido temporal, sino un punto de inflexión en la valoración del riesgo político. De momento, el mensaje de las pantallas es claro: la prima de riesgo geopolítico ha vuelto, y los índices estadounidenses lo reflejan con su peor sesión desde octubre.