Argelia elimina a Jordania y se jugará el pase ante Austria

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La selección jordana rozó su primera victoria mundialista, pero dos goles en la segunda parte cambiaron el destino del Grupo J.

El gol de Amine Gouri en el minuto 82 convirtió una derrota parcial en una victoria de enorme valor competitivo. Argelia remontó ante Jordania en el Grupo J del Mundial y ganó 2-1 un partido que deja a la selección jordana sin opciones de avanzar a la siguiente fase. El encuentro tuvo una lectura clara: Jordania compitió, golpeó primero y soñó durante más de media hora; Argelia resistió, ajustó tras el descanso y terminó imponiendo su experiencia. Ahora, con Argentina ya clasificada, el duelo entre Argelia y Austria queda como una final anticipada por la segunda plaza.

Un golpe que parecía histórico

Jordania se adelantó en el minuto 36 con un tanto de Nizar Al Rashdan, un gol que no solo alteró el marcador, sino también el relato emocional del grupo. Para una selección sin tradición consolidada en la élite mundialista, ponerse por delante ante Argelia suponía una oportunidad excepcional: sumar la que habría sido su primera victoria en una Copa del Mundo.

El problema fue sostener ese escenario. Jordania defendió con orden durante buena parte del encuentro, pero la exigencia física y táctica de un Mundial termina castigando cualquier desajuste. La selección jordana llegó viva al descanso, aunque con una ventaja frágil. Un 1-0 en este contexto no era una renta: era una invitación al sufrimiento.

La reacción argelina

Argelia no necesitó una exhibición para ganar. Le bastó con interpretar mejor los tiempos del partido. Tras una primera parte incómoda, el equipo africano elevó líneas, aceleró la circulación y empezó a cargar el área con más continuidad. El empate llegó en el minuto 69, cuando Nadhir Benbouali encontró la portería y devolvió a Argelia al partido.

Ese gol cambió todo. Jordania pasó de gestionar una ventaja histórica a defender un punto insuficiente. Argelia, en cambio, olió sangre. La remontada se completó en el minuto 82, con el tanto de Amine Gouri, delantero del Marsella, que selló el 2-1 y dejó al rival sin margen de respuesta. Dos goles en 13 minutos bastaron para desmontar el sueño jordano.

La experiencia pesó más

El contraste entre ambos equipos resultó evidente en los momentos decisivos. Jordania jugó con entusiasmo, disciplina y una intensidad notable, pero Argelia tuvo más oficio cuando el partido entró en su tramo caliente. Esa diferencia suele decidir los encuentros de máxima presión: no siempre gana quien empieza mejor, sino quien administra mejor el vértigo.

Lo más grave para Jordania es que su eliminación no llega por falta de competitividad, sino por incapacidad para cerrar un partido que tenía encarrilado. Este hecho revela una brecha todavía importante entre competir y ganar. La madurez internacional no se improvisa.

El Grupo J queda al rojo vivo

Con Argentina ya clasificada para la siguiente ronda, el foco se desplaza ahora al segundo billete del Grupo J. Argelia se enfrentará a Austria en la última jornada en un partido con aroma de eliminatoria directa. La victoria ante Jordania no garantiza el pase, pero coloca a los argelinos en una posición mucho más sólida.

El escenario es sencillo: Argelia llega con impulso, Austria con presión y Argentina como único equipo liberado del grupo. En competiciones cortas, esa dinámica pesa. Ganar en la penúltima jornada no solo suma puntos: cambia la psicología del vestuario.

Jordania se despide con dignidad

La eliminación jordana no borra el valor de su actuación. Haber marcado primero, haber obligado a Argelia a remontar y haber sostenido el partido hasta el tramo final son señales de crecimiento competitivo. Sin embargo, el Mundial no premia las buenas intenciones. Premia los detalles.

Jordania se marcha sin el premio de la victoria, pero con una imagen más fuerte de la que sugería el resultado final. La consecuencia es clara: el proyecto puede salir reforzado si convierte esta experiencia en estructura, continuidad y mayor roce internacional.

Una final contra Austria

Argelia afronta ahora su partido más importante del grupo. La remontada ante Jordania le permite depender de sí misma en términos anímicos, aunque el duelo ante Austria exigirá más precisión. Contra un rival europeo, los errores de la primera parte pueden pagarse mucho más caros.

El diagnóstico es inequívoco: Argelia tiene pegada, carácter y jugadores capaces de aparecer en momentos críticos. Pero si quiere estar en octavos, deberá sostener durante 90 minutos lo que ante Jordania solo mostró tras el descanso. Ahí estará la verdadera prueba.