Congo gana 3-1 a Uzbekistán y pasa por primera vez en la historia

Congo

La RD Congo remontó un 0-1 con dos goles de Wissa y otro de Mayele para meterse en los cruces del Mundial como una de las mejores terceras.

La República Democrática del Congo ya está en la fase eliminatoria del Mundial. Lo hizo con una remontada de alto voltaje ante Uzbekistán, un 3-1 que cambia la dimensión competitiva de una selección acostumbrada a vivir lejos del foco principal. Shomurodov golpeó primero en el minuto 10, pero el equipo africano resistió, corrigió y terminó desbordando en la segunda mitad.

Yoane Wissa empató de penalti en el 68, Fiston Mayele firmó el 2-1 en el 78 y el propio Wissa cerró la noche en el descuento. El premio no es menor: Congo avanza a los dieciseisavos como una de las ocho mejores terceras del nuevo Mundial de 48 selecciones.

Una remontada de madurez

El partido empezó con el peor guion posible para la RD Congo. Uzbekistán, ya exigida por sus malos resultados anteriores, encontró ventaja muy pronto con Eldor Shomurodov. El gol del minuto 10 obligaba a los congoleños a acelerar sin perder estructura, una prueba de madurez en un torneo donde cada error cambia una clasificación.

La respuesta llegó tarde, pero llegó con contundencia. El penalti transformado por Wissa en el 68 no solo igualó el marcador: quebró emocionalmente a Uzbekistán. A partir de ahí, Congo jugó con más campo, más convicción y más claridad. Tres goles en apenas 23 minutos convirtieron una eliminación probable en una noche histórica.

Wissa, el jugador que cambió el partido

Yoane Wissa fue el nombre propio del encuentro. Su doblete tuvo dos lecturas: eficacia en el momento crítico y liderazgo ofensivo cuando el equipo más lo necesitaba. El primer gol, desde los once metros, exigía temple. El segundo, ya en el descuento, fue la certificación de una victoria que no admite matices.

Lo relevante es que Wissa no apareció aislado. Su impacto se explica también por el trabajo colectivo de la segunda parte, por la entrada de piernas frescas y por la capacidad de Congo para cargar el área sin romperse atrás. Cuando un equipo convierte la ansiedad en agresividad ordenada, suele competir mejor de lo que indica su historial.

Uzbekistán se quedó sin respuesta

Uzbekistán tuvo ventaja, pero no tuvo continuidad. El gol inicial pareció abrir una vía de supervivencia; sin embargo, el equipo se fue hundiendo a medida que Congo aumentó el ritmo. La falta que provocó el penalti marcó un antes y un después: desde ese momento, el conjunto asiático perdió metros, claridad y capacidad de amenaza.

El dato es duro: Uzbekistán terminó la fase de grupos sin puntuar y con una imagen muy deteriorada en defensa. La derrota por 3-1 confirma una tendencia que ya se había visto en los dos primeros partidos: cuando el rival subía la presión, el bloque uzbeko sufría para salir y para proteger su área.

El nuevo Mundial también abre puertas

El formato ampliado del Mundial, con 48 selecciones, 12 grupos de cuatro y una ronda de 32 equipos, ha cambiado la lógica del torneo. Ya no basta con mirar al primer y segundo clasificado: los mejores terceros también tienen premio, y esa ventana fue decisiva para Congo.

Este hecho revela una consecuencia clara: selecciones de segundo escalón competitivo pueden sostener su sueño con un buen partido final. Para la RD Congo, ese margen fue oro puro. Llegaba obligada a ganar, con poco espacio para el cálculo y dependiendo de una clasificación cruzada. Respondió con autoridad.

Un salto histórico para el fútbol africano

La clasificación congoleña tiene peso simbólico. La RD Congo alcanza por primera vez una fase eliminatoria mundialista y lo hace en una edición especialmente exigente por volumen, presión y exposición. Además, supone una reivindicación para una generación con futbolistas asentados en ligas europeas, capaces de competir físicamente y castigar en transición.

El contraste con otras selecciones debutantes o emergentes resulta evidente. Uzbekistán pagó la falta de oficio en los momentos decisivos; Congo, en cambio, administró mejor la tensión. No ganó por accidente: ganó porque supo resistir, ajustar y rematar.

Inglaterra espera en el cruce

El siguiente obstáculo será Inglaterra, un salto de dificultad evidente. El diagnóstico es inequívoco: Congo llega liberada, con confianza y con una historia que ya ha superado expectativas. Pero el margen de error se reduce.

Ante Inglaterra no bastará con reaccionar tarde; necesitará competir desde el primer minuto, proteger mejor el inicio de partido y aprovechar cada transición. La noche de Atlanta, sin embargo, ya queda como una advertencia: este equipo sabe sufrir y también sabe golpear.