España gana a Argentina y conquista su segundo Mundial

España

Un gol de Ferran Torres en el minuto 106 corona a la selección española tras una final dominada ante la vigente campeona.

España vuelve a estar en la cima del fútbol mundial 16 años después de levantar su primera estrella. La selección dirigida por Luis de la Fuente derrotó por 1-0 a Argentina en la final del Mundial de 2026, disputada en el estadio de Nueva York-Nueva Jersey, gracias a un gol de Ferran Torres en la segunda parte de la prórroga. El delantero culminó en el minuto 106 una victoria construida desde la paciencia, la presión y una superioridad ofensiva que terminó desbordando a la campeona de 2022.

Una final al límite

El partido avanzó durante más de cien minutos bajo una tensión asfixiante. España asumió la iniciativa desde el comienzo, adelantó sus líneas y obligó a Argentina a refugiarse cerca de su área. La Albiceleste trató de ralentizar el encuentro, reducir los espacios interiores y llevar la final hacia un escenario de resistencia.

La Roja necesitó 20 remates para romper el muro argentino. El dato resume tanto su dominio como las dificultades encontradas para transformar la posesión en goles. Argentina defendió con disciplina y se sostuvo gracias a varias intervenciones de Emiliano Martínez, aunque apenas consiguió amenazar con claridad la portería española.

El diagnóstico fue inequívoco: España proponía; Argentina sobrevivía. La final, sin embargo, permanecía abierta y cualquier error podía alterar el desenlace.

El golpe de Ferran Torres

La resistencia argentina se quebró apenas comenzada la segunda mitad de la prórroga. Una acción elaborada desde el costado izquierdo terminó con Ferran Torres atacando el espacio y superando a Martínez con un remate decisivo.

El minuto 106 ya forma parte de la historia del fútbol español. Torres, que había comenzado el encuentro como suplente, apareció cuando el desgaste acumulado comenzaba a convertir cada carrera en un esfuerzo extremo. Su gol premió la insistencia de un equipo que nunca renunció a atacar.

«El tanto pertenece a todo el equipo y a toda España», explicó el delantero después del encuentro, visiblemente emocionado. La escena evocó inevitablemente el gol de Andrés Iniesta en Johannesburgo, también durante la prórroga, aunque esta vez el héroe surgió desde el banquillo.

Argentina pierde el control

La vigente campeona afrontó el tramo decisivo en inferioridad numérica después de que Enzo Fernández fuera expulsado al final del tiempo reglamentario. La acción condicionó la prórroga y obligó a Lionel Scaloni a reorganizar un equipo que ya mostraba síntomas evidentes de agotamiento.

Argentina intentó reaccionar tras el gol, pero careció de continuidad ofensiva. Lionel Messi encontró pocos espacios y quedó demasiado alejado de Julián Álvarez y Lautaro Martínez. La presión española bloqueó las líneas de pase y convirtió los últimos minutos en una sucesión de balones largos y disputas.

Lo más grave para la Albiceleste fue su incapacidad para modificar el guion. Había acudido a la final con la intención de contener, pero cuando necesitó asumir riesgos ya no disponía ni de piernas ni de jugadores suficientes.

La confirmación de un modelo

El segundo Mundial confirma la recuperación competitiva de España después de más de una década marcada por eliminaciones prematuras. Desde la llegada de Luis de la Fuente, la selección ha encadenado la Nations League de 2023, la Eurocopa de 2024 y el Mundial de 2026.

No se trata únicamente de una acumulación de títulos. España ha construido un modelo reconocible basado en futbolistas jóvenes, presión adelantada y amplitud ofensiva. Lamine Yamal, Nico Williams, Pedri y Pau Cubarsí representan una generación que ha asumido responsabilidades antes de alcanzar su madurez deportiva.

El contraste con otros proyectos resulta notable. Mientras varias potencias dependen todavía de sus veteranos, España ha acelerado la transición sin perder competitividad. La segunda estrella llega con una plantilla preparada para prolongar el ciclo, no para cerrarlo.

Un Mundial de récord

La final cerró la edición más extensa celebrada hasta ahora: 48 selecciones, 104 partidos y tres países anfitriones, Estados Unidos, México y Canadá. El nuevo formato elevó la dimensión comercial del torneo, pero también multiplicó el desgaste, los desplazamientos y la exigencia física.

España superó ese escenario con una plantilla profunda. Los cambios de De la Fuente fueron determinantes durante las eliminatorias y volvieron a serlo en la final. Ferran Torres personificó precisamente esa ventaja: un futbolista preparado para decidir sin necesidad de comenzar como titular.

La ceremonia de entrega contó con la presencia del presidente estadounidense, Donald Trump, encargado de participar en la presentación del trofeo. Sin embargo, la imagen perdurable fue otra: los jugadores españoles levantando la copa bajo una lluvia de confeti rojo y amarillo.

La segunda estrella

España había esperado 16 años desde el triunfo de Sudáfrica 2010. Argentina, por su parte, aspiraba a enlazar dos Mundiales consecutivos y conservar la corona conquistada en Catar, una hazaña que ninguna selección logra desde Brasil en 1962.

La consecuencia es clara. España entra en el reducido grupo de países capaces de ganar más de un campeonato mundial y consolida una etapa de hegemonía que ya trasciende un torneo concreto.

De Johannesburgo a Nueva Jersey, dos prórrogas y dos goles para la historia. Iniesta abrió el camino en 2010. Ferran Torres añadió la segunda estrella en 2026. La selección española ya no vive de su pasado: acaba de construir otro.