Los jugadores de España que más aumentan su valor de mercado tras el Mundial

FIFA.com

Cubarsí, Ferran Torres y Oyarzabal encabezan la revalorización de una selección española cuyo valor conjunto ya supera los 1.220 millones de euros

España no solo ha conquistado su segundo Mundial. El triunfo frente a Argentina también ha elevado la cotización de varios internacionales que llegaron al torneo lejos del primer escalón mediático. Pau Cubarsí, Ferran Torres, Mikel Oyarzabal, Marc Cucurella, Víctor Muñoz y Joan García aparecen como los grandes beneficiados económicos de la competición.

La plantilla dirigida por Luis de la Fuente está valorada actualmente en unos 1.220 millones de euros, con Lamine Yamal —200 millones— y Pedri —150 millones— como activos principales. Sin embargo, ambos partían ya de cifras extraordinarias. El mayor margen de crecimiento se concentra en futbolistas que multiplicaron su protagonismo durante el campeonato.

Cubarsí rompe la barrera defensiva

Pau Cubarsí es el jugador español que dispone de mayor recorrido inmediato. El central del Barcelona, de apenas 19 años, llegó al Mundial con una valoración de 80 millones de euros y salió consolidado como uno de los defensas más fiables del torneo.

Su juventud, capacidad para iniciar el juego y rendimiento bajo presión permiten anticipar una subida próxima a los 100 millones. Alcanzar esa cifra lo situaría entre los centrales más valiosos del mundo y reforzaría de forma considerable el patrimonio deportivo del Barcelona.

Lo más relevante no es únicamente su rendimiento puntual. Cubarsí ha demostrado que puede competir durante varias semanas al máximo nivel, reduciendo uno de los principales descuentos que aplica el mercado a los jóvenes: la incertidumbre.

Ferran convierte el gol en millones

El gol de Ferran Torres en la final tiene una dimensión deportiva evidente, pero también económica. El delantero está tasado en 50 millones de euros, una cantidad que podría crecer entre 10 y 15 millones tras convertirse en el héroe del campeonato.

Los goles en eliminatorias y finales poseen un impacto desproporcionado sobre la percepción de un futbolista. Ferran, además, ofrece polivalencia, experiencia internacional y capacidad para actuar en las tres posiciones ofensivas.

El contraste resulta significativo: antes del Mundial era considerado una pieza útil; después del torneo aparece como un delantero decisivo. Esa diferencia narrativa puede añadir hasta un 30% a su valoración.

Oyarzabal recupera su mejor cotización

Mikel Oyarzabal partía de una tasación relativamente modesta: 25 millones de euros. Sus cinco goles durante el Mundial, según las crónicas del torneo, cambian por completo su posición en el mercado.

Aunque sus 29 años limitan el potencial de crecimiento, su productividad podría elevar su precio hasta los 35 millones. No es una revalorización basada en expectativas, sino en rendimiento inmediato.

Para la Real Sociedad, la consecuencia es clara: mantiene a uno de sus principales activos deportivos y recupera capacidad negociadora. El Mundial ha recordado que Oyarzabal continúa siendo un delantero fiable en partidos de máxima exigencia.

Cucurella consolida su transformación

Marc Cucurella llegó valorado en 50 millones de euros y abandona el campeonato definitivamente instalado entre los laterales izquierdos de referencia. Su intensidad, continuidad y rendimiento defensivo han reducido las dudas que acompañaron sus primeras temporadas en Inglaterra.

Una actualización hasta los 60 millones sería coherente con su evolución. No experimentará el salto porcentual de Oyarzabal o Ferran, pero su cotización gana algo más importante: estabilidad.

En un mercado con escasez de laterales completos, un futbolista de 27 años, experiencia en la Premier League y rendimiento probado en dos grandes torneos internacionales representa un activo especialmente difícil de sustituir.

Víctor Muñoz, la sorpresa rentable

Víctor Muñoz comenzó el Mundial con apenas dos internacionalidades y una tasación cercana a los 30 millones de euros. Su irrupción amplía ahora su escaparate y puede situarlo alrededor de los 40 millones.

El mercado premia especialmente a los atacantes jóvenes capaces de rendir sin necesidad de asumir todo el peso ofensivo. Su velocidad, desborde y margen de progresión lo convierten en uno de los perfiles con mayor potencial comercial.

Este hecho revela además la profundidad del fútbol español. Incluso los jugadores inicialmente secundarios pueden aumentar su cotización en 10 millones después de varias actuaciones convincentes ante rivales internacionales.

Un escaparate de 1.220 millones

Joan García completa el grupo de beneficiados. El guardameta está valorado en 45 millones de euros, una cifra que podría acercarse a los 55 millones tras integrarse en una selección campeona y confirmar su progresión.

Lamine Yamal y Pedri seguirán encabezando la clasificación, pero parten de niveles donde las subidas son cada vez más difíciles. El primero ya alcanza los 200 millones, mientras el segundo se sitúa en 150 millones.

El Mundial ha elevado el valor agregado de la plantilla española, pero el mayor beneficio corresponde a quienes llegaron con menor reconocimiento. Cubarsí aporta juventud; Ferran, el gol de la final; Oyarzabal, eficacia; Cucurella, regularidad; y Víctor Muñoz, futuro. España vuelve con una copa y con varios activos mucho más caros.