Alerta máxima: Netanyahu y Trump se reúnen en la Casa Blanca en medio de crisis israelí

Alerta máxima: Netanyahu y Trump se reúnen en la Casa Blanca en medio de crisis israelí
El primer ministro israelí viajará el lunes a Washington para reunirse con el presidente estadounidense en plena escalada con Irán y con el petróleo todavía cerca de los 100 dólares.

Benjamin Netanyahu viajará a Washington el lunes 27 de julio y será recibido al día siguiente por Donald Trump en la Casa Blanca.
No se reunirá con un expresidente, sino con el actual mandatario estadounidense, que regresó al poder en enero de 2025.
La cita llega con Israel en alerta militar máxima, Estados Unidos atacando posiciones iraníes y Teherán respondiendo contra instalaciones norteamericanas en la región.
Netanyahu aprovechará además el desplazamiento para asistir al funeral del senador Lindsey Graham.
El verdadero contenido del viaje, sin embargo, se decidirá entre dos palabras: escalada o negociación.

Una cita conseguida con dificultad

La reunión no nació de una convocatoria improvisada durante el funeral de Graham, como han señalado algunas versiones. El acto fúnebre todavía no se ha celebrado y forma parte de la agenda que Netanyahu mantendrá en Washington el martes.

El encuentro llevaba semanas negociándose. El primer ministro israelí había intentado obtener una cita anteriormente sin éxito, hasta que ambos dirigentes acordaron por teléfono verse próximamente. La oficina de Netanyahu ha confirmado ahora la invitación formal de Trump. Este hecho revela que la urgencia militar ha terminado venciendo las reticencias políticas existentes en Washington.

Israel activa la alerta máxima

Las Fuerzas de Defensa de Israel se encuentran en un nivel de preparación especialmente elevado ante posibles ataques procedentes de Irán. Responsables israelíes han asegurado que existe una coordinación directa con Washington y que el Ejército está preparado para responder a diferentes contingencias.

La alerta no implica necesariamente que exista una ofensiva inminente, pero sí refleja una evaluación de riesgo excepcional. Irán ha lanzado misiles y drones contra posiciones estadounidenses en países como Bahréin, Kuwait, Jordania e Irak, mientras Washington intensifica sus operaciones sobre territorio iraní. Cada intercambio amplía el número de instalaciones, ciudades y corredores marítimos expuestos.

Irán domina la agenda

El conflicto comenzó a finales de febrero y se aproxima ya a su quinto mes, lejos de la campaña rápida que esperaban algunos sectores de la Administración estadounidense. La nueva reunión llega después de 13 noches consecutivas de ataques norteamericanos y de las amenazas de Trump de imponer un castigo militar todavía mayor.

Netanyahu intentará asegurar que cualquier negociación con Teherán incluya el programa nuclear, los misiles balísticos y el apoyo iraní a organizaciones armadas regionales. Trump necesita, en cambio, demostrar que la presión militar puede producir una salida política y no únicamente una guerra más costosa.

Una relación menos cómoda

Netanyahu ha sido uno de los dirigentes extranjeros con mayor acceso al Despacho Oval desde el regreso de Trump. Sin embargo, la frecuencia de las reuniones no ha evitado un deterioro visible de la relación.

El presidente estadounidense ha mostrado frustración por la duración de la guerra y por la dificultad para alcanzar un desenlace. También ha sugerido públicamente que conserva la última palabra en la alianza. Netanyahu, por su parte, necesita preservar la autonomía militar israelí sin aparecer como responsable de arrastrar a Estados Unidos hacia una campaña indefinida. La cooperación continúa, pero ya no funciona sin fricciones.

El balance militar israelí

Las cifras difundidas por el propio Ejército israelí muestran la dimensión alcanzada por las operaciones. Israel asegura haber realizado más de 800 misiones aéreas, empleado alrededor de 15.000 municiones y atacado más de 4.000 objetivos vinculados al aparato militar iraní.

Estos datos no pueden verificarse de forma independiente y proceden de una de las partes en conflicto. Aun así, permiten medir la intensidad material de una guerra que consume interceptores, drones, misiles y horas de vuelo a un ritmo extraordinario. La continuidad de ese esfuerzo dependerá en buena medida del respaldo logístico y político de Washington.

La escalada ya ha atravesado el terreno militar. El Brent rebasó los 100 dólares por barril antes de retroceder hasta la zona de 96 dólares, condicionado por los ataques en el mar Rojo y las dificultades para garantizar el tráfico energético por el estrecho de Ormuz.

El Fondo Monetario Internacional advierte de que una guerra prolongada conduce a una combinación especialmente dañina: energía más cara, inflación persistente y menor crecimiento. Para Trump, ese impacto tiene también una lectura electoral. Una ofensiva ampliada podría reforzar temporalmente la presión sobre Irán, pero deterioraría el poder adquisitivo estadounidense y elevaría el coste político del conflicto.

El funeral que simboliza una etapa

La presencia de Netanyahu en el funeral de Lindsey Graham añade una dimensión política al viaje. El senador republicano fue uno de los defensores más constantes de Israel y de una línea dura contra Irán, además de un firme partidario del apoyo militar a Ucrania.

Su ausencia deja un espacio difícil de cubrir dentro del Congreso estadounidense. Netanyahu acudirá a despedir a un aliado, pero también a comprobar cuánto respaldo conserva Israel entre los republicanos. La reunión con Trump determinará si Washington pretende cerrar la guerra mediante presión diplomática o concede a Israel margen para abrir una fase todavía más destructiva.