Irán apunta a Jordania y dispara un 4% el petróleo
Irán ha vuelto a colocar a Jordania en la primera línea de la confrontación con Estados Unidos.
Las defensas aéreas jordanas interceptaron cinco misiles balísticos que, según la Guardia Revolucionaria iraní, tenían como objetivo la base de Muwaffaq Salti y dependencias del CENTCOM.
No se han comunicado víctimas ni daños en este último ataque, pero el incidente rompe la breve pausa militar de los últimos días.
La reacción económica fue inmediata: el petróleo subió cerca de un 4% y devolvió a los mercados el temor a una interrupción prolongada del suministro en el Golfo Pérsico.
El Ejército jordano confirmó que sus sistemas de defensa interceptaron y destruyeron los cinco proyectiles lanzados desde territorio iraní. Conviene precisar que la identificación de los objetivos procede de un comunicado difundido por la agencia oficial iraní IRNA: Teherán aseguró que pretendía golpear Muwaffaq Salti y el cuartel general regional estadounidense.
CENTCOM afirmó por separado que todos los misiles disparados contra fuerzas norteamericanas durante la ofensiva fueron interceptados y mantuvo sus unidades en estado de alta disponibilidad. El ataque fue frustrado, pero confirmó que Irán conserva capacidad y voluntad para alcanzar instalaciones estadounidenses fuera del Golfo.
Una base demasiado importante
Muwaffaq Salti se encuentra en Azraq, al este de Jordania, y funciona como una plataforma avanzada para operaciones aéreas, vigilancia, transporte y cooperación militar entre Washington y Amán. Estados Unidos ha financiado y construido infraestructuras aeronáuticas en la instalación durante los últimos años.
Su posición permite cubrir Siria, Irak, Israel y parte de la península arábiga. Ese valor estratégico explica que se haya convertido en un objetivo recurrente. El 17 de julio, otro ataque iraní contra la base causó la muerte de al menos dos militares estadounidenses y dejó inicialmente a otro desaparecido, según el propio CENTCOM.
Jordania pierde su protección política
Amán ha intentado durante años mantener una posición moderada, combinando su alianza con Washington con una política prudente hacia sus vecinos. Sin embargo, su territorio alberga tropas e infraestructuras estadounidenses, lo que convierte al reino en parte material del conflicto aunque no busque una confrontación directa.
La consecuencia es clara: Jordania ya no actúa únicamente como mediador o país de tránsito, sino como escenario operativo. Cada interceptación aumenta el riesgo de que fragmentos caigan sobre zonas habitadas, que un misil supere las defensas o que la respuesta estadounidense arrastre al país hacia una escalada más amplia.
Washington responde desde Irak
El ataque coincidió con una operación conjunta de Estados Unidos y Arabia Saudí contra depósitos y centros logísticos de milicias alineadas con Irán en el este de Irak. CENTCOM aseguró que la ofensiva respondió a más de 30 ataques con drones en 72 horas contra tropas estadounidenses e instalaciones energéticas saudíes.
Las Fuerzas de Movilización Popular iraquíes informaron de al menos 20 combatientes muertos y 32 heridos. Aunque algunas de esas organizaciones forman parte formalmente del aparato de seguridad iraquí, operan con considerable autonomía y mantienen vínculos estrechos con Teherán.
El Brent avanzó alrededor de un 3,8%, hasta los 87,30 dólares por barril, mientras el West Texas subía otro 3,8%, hasta 82,31 dólares. La escalada borró parte de las caídas acumuladas durante la breve expectativa de negociación entre Washington y Teherán.
El problema no es solo la base jordana. Irán rechazó una propuesta omaní para normalizar la circulación por el estrecho de Ormuz y afirmó haber detenido tres petroleros, extremo que no había sido confirmado independientemente. Cerca del 20% del petróleo comercializado mundialmente atraviesa normalmente ese paso marítimo.
La factura llega a los mercados
Una subida sostenida del crudo encarecería el transporte, la industria química, la aviación y la producción de alimentos. También complicaría el trabajo de los bancos centrales, obligados a decidir si el repunte energético es temporal o si terminará trasladándose a la inflación subyacente.
El contraste resulta demoledor: los sistemas antimisiles evitaron daños inmediatos, pero no pudieron impedir el impacto financiero. Irán no necesita destruir Muwaffaq Salti para presionar a Washington; le basta con mantener abiertas simultáneamente la amenaza militar y la energética.