Tech Talk

El 85% del éxito se decide en cómo lo cuentas y hacerlo en medios

Carolina Domínguez, fundadora de TEEM, explica por qué la visibilidad no se compra: se construye con enfoque, datos y disciplina ante cámara.

En un mercado saturado, la diferencia no suele estar en la innovación, sino en la capacidad de convertirla en noticia.
Carolina Domínguez, periodista y presentadora de informativos, ha pasado de estar delante de la cámara a entrenar a CEOs para sobrevivir —y aprovechar— un plató.

La trampa del “quiero salir en prensa”

La mayoría de empresas llegan a los medios por la puerta equivocada: piden visibilidad como si fuera un trámite. “He asumido un director”, “hemos abierto oficina”, “tenemos nueva web”. El diagnóstico es inequívoco: eso no le importa a nadie fuera de la organización. Lo que sí importa —y ahí empieza el trabajo— es traducir el hito interno en impacto social, en utilidad, en un problema real que el público reconozca como propio.

Domínguez lo resume con una regla que sirve para startups, pymes y expertos: el periodista redacta para su audiencia, no para tu ego. La consecuencia de ignorarlo es demoledora: notas de prensa que mueren sin respuesta, llamadas sin retorno y la falsa idea de que “los medios están cerrados”. En realidad, lo que está cerrado es el enfoque. Cuando se entiende que la noticia no es la empresa sino lo que la empresa cambia, aparece la primera grieta por la que entra la atención.

El titular que convirtió un baño en noticia nacional

El ejemplo es tan prosaico como brillante: una empresa de reformas de baños que quería aparecer en televisión. La solución no fue insistir en el servicio, sino convertirlo en tema país. El gancho: “9 de cada 10 viviendas en España no están adaptadas para mayores de 65 años”. De repente, el baño dejó de ser obra y pasó a ser seguridad, envejecimiento, dependencia y coste sanitario.

Ese giro revela la mecánica íntima de la noticia: actualidad no siempre significa “hoy”, sino “ahora importa”. A partir de ahí, TEEM construyó la pieza con datos de accidentes domésticos, testimonios y un experto que explicaba lo esencial: al baño vas solo. El contraste con otras decisiones del hogar es contundente: cocina y salón admiten ayuda; el baño exige autonomía. Resultado: presencia en medios generalistas, también en informativos, con un efecto medible en demanda.

“El titular o el enfoque del contenido es muy importante para lograr un caso de éxito.”

Datos + testimonio: el binomio que enamora al periodista

Hay una receta que se repite en los casos que funcionan: cifra + persona. Los porcentajes abren la puerta; el testimonio evita que el contenido se quede en frío. Domínguez insiste en que una nota de prensa sólida debe tener al menos tres capas: un dato verificable, un caso humano que lo encarne y una explicación técnica que aterrice la solución.

Lo más grave es que muchas empresas confunden “contar lo que hago” con “contar por qué importa”. En televisión, esa diferencia se paga en segundos: el reportaje dura un minuto y medio, y la intervención del invitado puede quedar en 10 segundos. Aun así, esos segundos tienen valor económico: cuando la historia está bien afinada, se convierten en picos de notoriedad, búsquedas y tráfico que —según la experiencia que relata— pueden dispararse más de un 150% en 24 horas y luego normalizarse. No es magia: es síntesis con intención.

Del plató al negocio: hablar en 30 segundos sin naufragar

La televisión española comprime. Donde en Uruguay un directo podía durar cinco o seis minutos, aquí te exigen 30 segundos. Esa presión provoca el error más habitual del directivo: querer explicarlo todo. El resultado es descontrol del tiempo, frases interminables y la sensación de quedar “en blanco” justo cuando más foco hay encima.

La disciplina que propone TEEM es quirúrgica: dos o tres ideas antes de entrar, y una estructura mental para no perderse. Respiración, presencia y control corporal. Porque, como recuerda Domínguez, la comunicación no verbal también habla: brazos cruzados, manos inquietas, velocidad excesiva, ausencia de sonrisa cuando toca. La paradoja es que muchos perfiles con enorme solvencia técnica tropiezan por no entrenar lo básico: dónde mirar, cuándo callar, cómo cerrar. Y sin cierre, no hay recuerdo.

Emprendedores - Medios

La televisión no muere: se potencia en TikTok

Se repite que la televisión “se acaba”. Sin embargo, el mercado está mostrando otra cosa: se amplifica el canal de entrada, no el producto. Los jóvenes no consumen menos vídeo; consumen más, pero en fragmentos, en vertical y en redes. Las cadenas lo han entendido: recortan piezas, las publican en Instagram y TikTok y ahí aparece una segunda vida del contenido, a veces viral.

La consecuencia es estratégica para las empresas: salir en un medio tradicional no es solo llegar a su audiencia lineal, sino también entrar en su distribución social. Hoy, el mismo corte del informativo puede generar conversación en redes, alimentar LinkedIn y empujar a una web. El contraste con el viejo paradigma —una aparición “cerrada” en un canal— resulta demoledor. Ahora el impacto es modular, remezclable y medible. Por eso, cuando se habla de caída de audiencias, conviene matizar: puede ser caída del formato largo, no del apetito por historias.

Sobreexposición y crisis: cuándo callar también es estrategia

Domínguez pone un límite claro: aparecer por aparecer no sirve. La sobreexposición no solo desgasta; también multiplica el riesgo. Basta un desliz —una palabra mal elegida, un matiz fuera de contexto— para que el foco se convierta en incendio. Y en un ecosistema con haters permanentes, el margen de error se estrecha.

Aquí entra la gestión de crisis: rapidez, versión propia y contacto directo con el periodista. No para imponer, sino para equilibrar. La regla es sencilla: si hay dos versiones, hay que estar en el reportaje. Además, seleccionar medios no es censura; es estrategia. El objetivo no es inflar el ego, sino aportar valor y reforzar posicionamiento. El silencio, bien usado, también comunica. Y en determinados momentos, protege.

El embudo real: recomendación, LinkedIn y ejecución diaria

TEEM crece por un camino eficaz, que es la televisión: la recomendación. Domínguez lo apunta sin rodeos: buena parte de sus oportunidades llegan porque los clientes hablan de su trabajo en medios de comunicación y la televisión es clave. LinkedIn actúa como escaparate, pero el motor es otro: resultados que se notan. Y una ética de servicio casi interna: “ponerse la camiseta” del cliente, entender su negocio y moverse con la urgencia de los medios, que a veces llaman a la una para salir a las tres y media.

Esa dinámica exige preparación permanente. No se puede improvisar visibilidad sin pagar el precio de la improvisación. Por eso la enseñanza final conecta con el origen emprendedor de Domínguez: primero ejecutar y luego comunicar. Las ideas “van y vienen”; lo que queda es la capacidad de convertir ejecución en relato público.