La revolución de la IA en la salud digital y servicios para el hogar en 2026
En este análisis para Negocios TV, exploramos cómo la inteligencia artificial está transformando sectores clave: desde las terapias digitales para enfermedades complejas impulsadas por Samira DTX, hasta la plataforma Roams que redefinió la gestión integral del hogar. Un recorrido profundo que aborda innovación, retos regulatorios y la importancia de mantener al ser humano en el centro de la tecnología.
La historia de dos emprendedores resume una tensión central de esta década: tecnología desbordante frente a necesidades muy humanas. A los 16 años, con un diagnóstico de covid persistente y la memoria hecha trizas, Ismael Maceira descubrió que los videojuegos podían devolverle capacidades que la enfermedad le había arrebatado. Una década antes, una factura de 2.500 euros por hablar por teléfono desde Boston empujó a Eduardo Delgado a enfrentarse a la letra pequeña de las telecos. Hoy uno lidera Samira DTX, una ‘biotech’ de terapias digitales; el otro pilota Roams, una plataforma que gestiona facturas de luz, gas, seguros o hipotecas en un mercado doméstico valorado en más de 188.000 millones de euros. Ambos coincidieron en una nueva edición de Tech Talks by Skiller Academy, en Negocios TV, conducida por Juan Antonio Muñoz-Gallego, para defender una idea incómoda en plena euforia por la Inteligencia Artificial: la innovación solo es verdadera cuando mejora la salud, el bolsillo y la autonomía de las personas.
Del covid persistente a una ‘biotech’ dirigida por un adolescente
El punto de partida de Samira DTX no está en un laboratorio, sino en una habitación de adolescente. Tras contagiarse de covid y desarrollar covid persistente, Ismael Maceira encadenó meses de fatiga extrema, dificultades de concentración y problemas de memoria que le impedían seguir el ritmo del instituto. Lo que para muchos sería un paréntesis traumático se convirtió, en su caso, en detonante de una empresa.
El joven empezó a notar que, cuando jugaba a determinados videojuegos, era capaz de recordar mejor patrones, secuencias y tareas. Aquella intuición —que podría haberse quedado en una anécdota— se transformó en hipótesis clínica: si ciertos estímulos digitales mejoraban su desempeño, quizá podían diseñarse de forma sistemática para tratar déficits cognitivos. Maceira lo puso sobre la mesa con su neurólogo y, tras validar que no era una simple percepción subjetiva, comenzó a colaborar con especialistas como el doctor Carlos Escobar, del Hospital La Paz.
De ese diálogo entre experiencia personal y conocimiento médico nace Samira DTX, una compañía de terapias digitales dirigida por un CEO que aún no ha alcanzado la mayoría de edad. El diagnóstico es claro: la tecnología puede convertirse en una extensión de la rehabilitación neurológica tradicional si se diseña con rigor clínico y no solo con lógica de entretenimiento.
Videojuegos que se recetan: el potencial de Samira DTX
La ambición de Samira DTX va mucho más allá de un videojuego “serio”. El objetivo es que los neurólogos y médicos rehabilitadores puedan recetar software terapéutico igual que prescriben hoy una pastilla o una sesión de fisioterapia. Para ello, la compañía trabaja en herramientas digitales capaces de activar de forma personalizada sistemas como el dopaminérgico, clave en enfermedades como el Parkinson, o en pacientes con secuelas cognitivas tras el covid.
Los prototipos de Samira DTX combinan mecánicas de juego, métricas de rendimiento en tiempo real y algoritmos de adaptación. No se trata de “jugar por jugar”, sino de ajustar el nivel de desafío y los estímulos a la evolución clínica de cada paciente. En pruebas preliminares, este tipo de terapias digitales pueden llegar a mejorar en torno a un 20%-30% determinados parámetros de memoria y atención frente a estrategias convencionales, según explican sus impulsores.
El cuello de botella ya no es solo tecnológico, sino regulatorio. Para que estos productos se integren en la cartera pública, deben ser reconocidos como producto sanitario, pasar por ensayos clínicos y contar con la validación de agencias como la AEMPS. Países como Alemania han abierto camino con catálogos de “apps recetables” que financia el sistema público. Maceira aspira a que España no llegue tarde a esta ola y plantea 2026 como horizonte para que las primeras terapias digitales de Samira DTX puedan estar plenamente integradas en circuitos hospitalarios.
La factura de 2.500 euros que encendió Roams
El relato de Eduardo Delgado arranca en un terreno muy distinto, pero con una emoción común: la sensación de indefensión. Mientras estudiaba en Boston, una llamada a casa y unos cuantos datos consumidos dispararon su factura telefónica hasta los 2.500 euros. Aquello no era solo un susto económico, sino la constatación de que el sistema estaba diseñado para que el usuario perdiera siempre.
“El gen emprendedor surge cuando una vivencia personal te revela una ineficiencia estructural”, recordó Delgado en Tech Talks. A su regreso a España, esa factura se convirtió en la semilla de Roams, que nació en 2013 como un comparador de tarifas de telefonía en un mercado opaco y dominado por grandes operadores. En aquel momento, casi un 70% de los hogares desconocía el detalle de las condiciones de su contrato de telecomunicaciones y cambiaba de tarifa con una frecuencia muy baja, lo que perpetuaba la sobre-facturación.
El comparador permitió, por primera vez, simular consumos reales y visualizar el ahorro potencial al cambiar de operador. Sin embargo, el propio comportamiento de los usuarios reveló pronto un límite: comparar no era suficiente. Muchos sabían que podían ahorrar, pero no daban el paso por miedo, pereza o desconfianza en el proceso de cambio. Ese bloqueo sería clave en la siguiente evolución de la compañía.
De comparador a gestor del hogar: ordenar 188.000 millones
Hoy Roams ya no se define como un comparador, sino como un gestor integral de servicios del hogar. La plataforma ha extendido su radio de acción a luz, gas, seguros, hipotecas o alarmas, y opera sobre un pastel estimado en 188.000 millones de euros anuales solo en España. La propuesta es clara: no basta con mostrar al usuario cuánto podría ahorrar; hay que acompañarle en todo el proceso de cambio, reclamación o negociación.
En la práctica, Roams conecta con facturas y contratos, analiza patrones de consumo —apoyándose en IA para lectura y clasificación documental— y propone alternativas de ahorro. Pero el elemento diferencial, según Delgado, está en la ejecución: equipos de gestores humanos que se encargan de tramitar los cambios y defender los intereses del cliente frente a las grandes compañías. El ahorro medio por hogar puede superar fácilmente los 300-400 euros al año cuando se revisan de forma coordinada energía, telecomunicaciones y seguros.
La hoja de ruta inmediata pasa por una ronda Serie A de 3 millones de euros para reforzar esos equipos y escalar hasta unos 50.000 clientes activos. La consecuencia es evidente: si modelos como Roams ganan tracción, el equilibrio de poder en la relación entre hogares y grandes suministradores se desplaza, aunque sea parcialmente, hacia el lado del consumidor informado.
IA, chatbots y fatiga del cliente: por qué ‘Human First’
La Inteligencia Artificial sobrevuela inevitablemente cualquier conversación sobre servicios digitales. Pero el debate en Tech Talks introdujo matices poco habituales. Maceira ve en la IA —y en un futuro, en la computación cuántica— una herramienta esencial para personalizar terapias, ajustar protocolos y detectar patrones clínicos imposibles de ver a simple vista. Sin modelos de datos avanzados, la promesa de las terapias digitales se quedaría corta.
Delgado, en cambio, lanzó una advertencia sobre el uso de la IA en atención al cliente. Roams utiliza algoritmos para procesar documentos o automatizar tareas repetitivas, pero el diseño del servicio se apoya en un principio que resumen como “Human First”. “El 85% de las personas sigue demandando atención humana cuando el problema es complejo y afecta a su dinero. Cuando el bolsillo duele por la inflación, el cliente no quiere un bot en un laberinto infinito de opciones; quiere confianza y una persona al otro lado”, subrayó.
Este hecho revela una brecha creciente entre la agenda de muchas grandes empresas —obsesionadas con reducir costes mediante chatbots— y las expectativas reales de los usuarios. La consecuencia es clara: si la IA se utiliza como muro para evitar al cliente, la fidelidad se erosiona. Si se emplea como motor invisible para que los humanos puedan dar un mejor servicio, el valor percibido se multiplica. La clave, de nuevo, no está en la tecnología, sino en cómo se decide aplicarla.
Escalar sin perder el alma: retos hasta 2026
El horizonte de 2026 aparece en la conversación como un punto de inflexión. Para Samira DTX, el gran desafío es completar el camino regulatorio y científico que permita que sus productos entren en el sistema sanitario con todas las garantías. Eso implica cerrar estudios clínicos, publicar evidencia y negociar con administraciones autonómicas y estatal para que las terapias digitales puedan ser recetadas y financiadas como cualquier otra tecnología sanitaria.
En paralelo, la empresa explora alianzas internacionales en países como Arabia Saudí, Chile o Colombia, donde los sistemas sanitarios buscan acelerar soluciones digitales para gestionar listas de espera y atención a crónicos. El contraste con España puede ser incómodo: si la regulación se retrasa, el talento y el impacto de estas soluciones acabarán desplegándose antes fuera que dentro.
Roams afronta un reto distinto pero igual de delicado: crecer sin replicar los vicios del sector al que quiere corregir. Al multiplicar su base de clientes, la tentación de automatizar cada vez más la interacción es real. Evitar que el “Human First” se quede en eslogan exigirá inversión en equipos, formación y sistemas de calidad. Además, la compañía deberá navegar un entorno de tipos de interés elevados, nuevas normas de protección del consumidor y exigencias crecientes en ciberseguridad y protección de datos, especialmente si profundiza en integraciones bancarias bajo el paraguas de la legislación de open banking.
España ante la ola de servicios digitales con rostro humano
El caso de Samira DTX y Roams inscribe a España en una tendencia internacional: la de servicios digitales que no compiten por ser los más espectaculares, sino los más útiles. En salud, países como Alemania o Francia ya han iniciado programas específicos para incorporar terapias digitales a sus catálogos públicos. En el ámbito de las finanzas personales, Reino Unido o los países nórdicos han consolidado un ecosistema de comparadores y gestores que han obligado a bancos y suministradoras a afinar sus ofertas.
Sin embargo, el contraste con otras regiones resulta revelador. En demasiados casos, el despliegue tecnológico en España se ha orientado a canales de venta y marketing, no tanto a empoderar al usuario. La proliferación de call centers automatizados, menús interminables y ofertas difíciles de comparar ha generado una fatiga digital que abre espacio a propuestas que pongan orden y transparencia.
Si en 2026 la sanidad pública logra integrar soluciones como las de Samira DTX y el regulador refuerza el marco para gestores del hogar como Roams, el impacto podría ser doble: mejor rehabilitación para miles de pacientes neurológicos y cientos de millones de euros de ahorro agregado para los hogares. Lo más grave sería lo contrario: que la regulación se quede corta, las grandes plataformas copien solo la parte “sexy” de estos modelos y el ciudadano continúe atrapado entre interfaces brillantes y decisiones opacas. En ese escenario, el mensaje que dejó Tech Talks sigue siendo un recordatorio incómodo para gobiernos y empresas: la verdadera disrupción no está en la potencia del algoritmo, sino en la capacidad de la tecnología para devolver control y dignidad al usuario.