Apple AirPods, Xiaomi o Redmi: por esto se agota uno antes (y cómo arreglarlo)

Airpods
El diseño maestro-esclavo de muchos TWS explica los desequilibrios de batería en AirPods, Xiaomi o Redmi

La escena es cada vez más común: el usuario abre el estuche de sus auriculares inalámbricos y descubre que el izquierdo marca 2% de batería, mientras el derecho luce un cómodo 99%. El caso de los AirPods, de unos Xiaomi Buds Play o de los Redmi Buds 6 Lite se repite en foros y redes, con la misma pregunta: ¿está defectuoso uno de los auriculares o es “normal”? La respuesta incomoda a la industria: en la mayoría de modelos no se trata de un fallo puntual, sino de una decisión de diseño. Uno de los dos auriculares actúa como “cerebro” del sistema, asume más tareas y, por tanto, se agota antes. Lo que parece un simple capricho de la batería revela, en realidad, hasta qué punto la arquitectura de muchos dispositivos TWS arrastra todavía limitaciones técnicas y de coste.

El misterio del 2% frente al 99%

La captura de pantalla con un AirPod al 2%, el otro al 99% y el estuche al 75% se ha convertido casi en un meme tecnológico. El desconcierto tiene lógica: el consumidor asume que ambos auriculares son idénticos, con la misma batería, el mismo uso y un desgaste parejo. Sin embargo, el sistema operativo del teléfono muestra un desequilibrio extremo, a veces tras menos de una hora de reproducción.

Este comportamiento no es exclusivo de Apple. Usuarios de Xiaomi Buds, Redmi Buds 6 Lite o Powerbeats Pro describen patrones similares: un lado se vacía entre un 20% y un 40% más rápido que el otro en sesiones cortas. La primera sospecha suele ir hacia la batería —defectuosa o degradada—, pero la realidad suele ser menos dramática y más estructural. Detrás de esa diferencia está la figura del auricular “principal”, el que actúa como intermediario entre el móvil y el oído.

Lo más relevante es que el desequilibrio aparece incluso en auriculares recién estrenados, lo que desmonta la idea de un desgaste prematuro y apunta directamente a cómo se ha concebido el producto desde fábrica.

Un diseño maestro-esclavo que no siempre se ve

La clave está en el modelo de conexión maestro-esclavo que sigue dominando buena parte del mercado TWS. En esta arquitectura, uno de los auriculares —por defecto el izquierdo en muchos modelos o el primero que se extrae del estuche— establece la conexión Bluetooth con el dispositivo. Ese mismo auricular se encarga de transmitir la señal al otro lado, coordinar la sincronización y, en muchos casos, gestionar el micrófono para llamadas o comandos de voz.

Ese papel de “nodo central” implica más trabajo, más procesado y, por tanto, más consumo energético. Los fabricantes calculan que el auricular principal puede gastar entre un 10% y un 30% adicional por hora de uso respecto a su pareja. El usuario rara vez es consciente de ello, porque las campañas comerciales insisten en la “simplicidad” del sistema y omiten estos matices técnicos.

Este diseño tiene ventajas: simplifica la conexión, abarata componentes y reduce problemas de compatibilidad con móviles antiguos. Pero trae una consecuencia directa que se ve en la imagen de la batería: un lado se sacrifica para que el conjunto funcione. Y, con el tiempo, esa asimetría se acentúa.

Bluetooth, micrófono y la carga oculta del “principal”

El consumo no se explica solo por la conexión Bluetooth. El auricular que actúa como principal suele ser también el que usa el sistema como micrófono por defecto. En AirPods y Powerbeats Pro, por ejemplo, es posible entrar en Ajustes > Bluetooth > [nombre del dispositivo] > Micrófono y elegir que sea siempre el izquierdo, siempre el derecho o que el rol vaya cambiando automáticamente.

Cuando el usuario hace muchas llamadas, envía notas de voz o activa con frecuencia el asistente (“Oye Siri”, “Ok Google”), ese micrófono trabaja a pleno rendimiento. Si no se alterna entre lados, esa carga recae siempre en el mismo auricular, que se degrada antes. El contraste es claro: quien usa los auriculares solo para música suele ver diferencias menores, de 5-10 puntos porcentuales, mientras que quien pasa el día en reuniones puede encontrarse con brechas de 40 puntos o más al final de la mañana.

En la práctica, el auricular principal no solo reproduce sonido: ejerce de router, centralita y micrófono permanente. Es un pequeño centro de datos metido en la oreja.

No todos los modelos se comportan igual

El diagnóstico, no obstante, no es universal. No todos los auriculares inalámbricos funcionan con este esquema maestro-esclavo tan marcado. Los modelos más recientes de gama media y alta empiezan a apostar por conexiones “true independent”, en las que cada auricular se conecta por separado al móvil. En estos casos, el sistema reparte la carga de micrófono y procesamiento de forma más equilibrada, y las diferencias de batería rara vez superan el 10%.

La diferencia de enfoque obedece a costes y prioridades. Implementar una conexión totalmente independiente requiere chips más avanzados, antenas mejor diseñadas y un mayor trabajo de software. Muchos fabricantes prefieren seguir con el modelo tradicional en sus gamas económicas para mantener precios por debajo de los 40 o 50 euros. El consumidor lo nota después, cuando un lado “muere” mucho antes que el otro.

El contraste entre marcas resulta llamativo. Algunos modelos de Samsung, Sony o Jabra permiten elegir de forma explícita qué auricular actúa como principal o activar un modo de alternancia automática. En cambio, en una parte significativa del catálogo de auriculares low cost esas opciones brillan por su ausencia, y el usuario se limita a ver cómo el porcentaje baja de forma implacable siempre en el mismo lado.

Redmi Buds 6 Lite y otros casos frecuentes

Los Redmi Buds 6 Lite se han sumado recientemente a la lista de modelos en los que los usuarios reportan desequilibrios llamativos. En foros técnicos se describen escenarios en los que, tras una hora de escucha, un auricular baja al 30% mientras el otro se mantiene por encima del 70%. En muchos casos no se trata de un defecto aislado, sino de una combinación de tres factores: diseño maestro-esclavo, uso desigual y pequeñas variaciones en las baterías.

Es habitual, por ejemplo, que el usuario use siempre el mismo lado para llamadas o para escuchar podcasts en modo mono. Ese lado acumula más ciclos de carga y descarga, y la capacidad real de su batería puede caer un 10-15% antes que la del otro auricular pasado el primer año. Si a eso se suma una ligera diferencia de fabricación —milímetros en el montaje, variaciones mínimas en la celda—, el resultado es la captura de pantalla que dispara las alarmas.

En estos modelos, un reseteo completo del estuche y los auriculares (mantener pulsado el botón unos 10 segundos hasta que parpadeen los LED) y una calibración de batería —descargar ambos al 0% y cargar al 100% sin interrupciones— suelen ser el primer paso antes de pensar en una avería seria.

Cómo recalibrar y alargar la vida de las baterías

Aunque el diseño pese, el usuario no está totalmente indefenso. Hay varias medidas que ayudan a reducir el desequilibrio y a prolongar la vida de los auriculares. La primera, en el caso de AirPods y Powerbeats Pro, es entrar en el ajuste de Micrófono y seleccionar la opción de alternancia automática. Así, el sistema reparte la carga de trabajo entre ambos lados.

La segunda es modificar los hábitos de uso: evitar usar siempre el mismo auricular en modo mono, cambiar de lado en llamadas largas y no dejar uno de ellos permanentemente descansando en el estuche mientras el otro trabaja. Este simple gesto puede reducir la diferencia de desgaste anual en más de 5 puntos porcentuales.

Conviene también mantener limpios los contactos de carga del auricular y del estuche. Suciedad, sudor o restos de cerumen pueden impedir una carga completa y hacer que el sistema marque un 100% que en realidad no lo es. Un bastoncillo ligeramente humedecido en alcohol isopropílico suele ser suficiente para mantener esa zona en buen estado. Y, por último, revisar de vez en cuando si hay actualizaciones de firmware, porque muchos fabricantes corrigen problemas de gestión de energía vía software.

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Cuándo es señal de fallo y no de diseño

No todo se explica por la arquitectura interna. Hay un punto en el que la diferencia de batería deja de ser “normal” y apunta a un fallo concreto. Si después de resetear, calibrar y alternar el micrófono el mismo auricular sigue cayendo del 100% al 30% en menos de media hora, mientras el otro se mantiene estable, la sospecha de batería defectuosa gana peso.

El criterio que manejan muchos servicios técnicos es claro: cuando el tiempo de autonomía de un lado se reduce a menos de la mitad del otro en uso similar, la probabilidad de fallo físico es alta. En esos casos, si el producto está dentro de garantía —habitualmente 24 meses en la UE—, merece la pena reclamar. Algunos fabricantes sustituyen solo el auricular afectado; otros obligan a cambiar el conjunto, con el coste añadido que ello supone.

La consecuencia es clara: un desequilibrio moderado es parte del diseño, pero un desplome abrupto y sostenido suele ser síntoma de un problema mayor. Identificar en qué punto se cruza esa línea permite al consumidor exigir soluciones y no resignarse a un producto cojo.

TWS más inteligentes y simétricos

El mercado de auriculares TWS supera ya los 400 millones de unidades anuales y se ha convertido en uno de los segmentos estrella del ecosistema móvil. Esa escala presiona a los fabricantes para pulir detalles que antes se consideraban menores. Entre ellos, la gestión asimétrica de la batería. Los nuevos chips Bluetooth de bajo consumo permiten ya conexiones independientes más estables, cambios de micrófono transparentes y algoritmos que equilibran la carga de trabajo en tiempo real.

El diagnóstico es inequívoco: la imagen de un auricular al 2% y otro al 99% es mala publicidad para cualquier marca que presuma de “experiencia prémium”. A medida que los costes de componentes bajan y la competencia aprieta, la industria tiene menos excusas para mantener diseños que penalizan sistemáticamente a uno de los lados.

Hasta que esa transición sea completa, la recomendación es clara: conocer cómo funciona cada modelo, ajustar la configuración disponible y vigilar los síntomas que apuntan a una degradación anómala. Lo que a primera vista parece un simple capricho de la batería es, en realidad, una ventana a las decisiones de ingeniería —y de ahorro— que acompañan a buena parte de los auriculares inalámbricos que hoy llenan los bolsillos.