Apple puede desatar el gran boom de los anillos inteligentes
El posible desembarco de Apple en los anillos inteligentes amenaza con transformar una categoría todavía minoritaria en el próximo gran mercado de la electrónica de consumo. La compañía no ha confirmado ningún producto, aunque una filtración publicada a finales de junio sostiene que Cupertino estaría desarrollando un dispositivo capaz de competir con Oura y Samsung.
La cautela resulta imprescindible: una patente no equivale a un lanzamiento y Apple ha explorado anteriormente proyectos que nunca llegaron a las tiendas. Sin embargo, su entrada tendría un alcance extraordinario. La empresa cuenta con más de 2.500 millones de dispositivos activos, una plataforma suficiente para convertir un accesorio de nicho en un fenómeno global.
Un mercado todavía pequeño
El negocio mundial de los anillos inteligentes habría alcanzado aproximadamente 416,9 millones de dólares en 2025 y podría crecer hasta 518,9 millones en 2026. Las proyecciones más optimistas lo sitúan en 3.772 millones para 2034, con un avance anual compuesto del 29,3%.
Son cifras relevantes, pero diminutas frente a los mercados del teléfono móvil o el reloj inteligente. Esta diferencia explica el potencial de Apple: no necesitaría arrebatar inmediatamente millones de clientes a sus competidores. Le bastaría con convencer a una pequeña fracción de los propietarios de un iPhone para multiplicar el tamaño actual de la categoría.
Oura demuestra que existe demanda
Oura ha convertido el seguimiento del sueño y la recuperación física en un negocio de gran escala. La compañía anunció en septiembre de 2025 que había superado los 5,5 millones de anillos vendidos y esperaba alcanzar unos ingresos de 1.000 millones de dólares durante ese ejercicio, el doble que un año antes.
Su crecimiento demuestra que los consumidores aceptan llevar un dispositivo sin pantalla durante el día y la noche. El anillo recoge información sobre frecuencia cardiaca, temperatura, descanso y actividad sin exigir las interacciones constantes de un reloj. La tecnología funciona precisamente porque el usuario puede olvidarse de que la lleva puesta.
Samsung abrió la puerta
Samsung fue el primer gran fabricante de teléfonos en legitimar esta categoría. Su Galaxy Ring pesa entre 2,3 y 3 gramos, utiliza sensores para monitorizar el bienestar y se integra con Samsung Health y el ecosistema Galaxy.
La entrada del grupo surcoreano confirmó que el anillo puede actuar como extensión del móvil y no solo como un medidor deportivo. Apple podría profundizar en esa estrategia mediante desbloqueo, pagos, identificación, control de dispositivos o gestos para manejar el iPhone, el Apple TV y Vision Pro.
Las patentes muestran el camino
Apple lleva más de una década estudiando dispositivos para el dedo. Una de sus patentes describe un anillo capaz de controlar teléfonos, televisores, ordenadores, automóviles y otros equipos mediante gestos, sensores y comunicación inalámbrica. Otros documentos contemplan respuesta háptica, movimientos laterales y pulsaciones.
Esto sugiere que un eventual Apple Ring podría ir más allá del sueño o los pasos. El producto más disruptivo no sería un Apple Watch reducido, sino un mando invisible para todo el ecosistema de Cupertino.
Un giro del dedo podría responder una llamada, pasar una canción, controlar unas gafas de realidad mixta o validar una compra.
El efecto Apple
La principal aportación de Apple no sería únicamente tecnológica. La compañía dispone de tiendas, desarrolladores, servicios sanitarios, una marca mundial y acceso directo a cientos de millones de usuarios.
Su llegada reduciría el coste de explicar qué es un anillo inteligente y para qué sirve. Oura, RingConn, Amazfit y otros fabricantes se beneficiarían indirectamente de esa publicidad, aunque también soportarían una competencia más dura.
El precedente de Samsung ya amplió la visibilidad del sector. Apple podría provocar un salto mucho mayor: nuevos proveedores, aplicaciones, accesorios, sensores médicos y modelos de suscripción entrarían en un mercado hasta ahora dominado por pocas empresas.
El riesgo para el Apple Watch
La gran dificultad está dentro de Cupertino. Un anillo centrado en salud, actividad y sueño podría restar ventas al Apple Watch, uno de los pilares de su negocio de dispositivos personales.
El reloj ofrece pantalla, llamadas, aplicaciones y funciones deportivas avanzadas. El anillo ganaría en discreción, autonomía y comodidad nocturna. Apple tendría que diferenciarlos para evitar que el nuevo producto sustituyera al anterior.
La solución más lógica sería presentarlos como complementarios: el reloj para interactuar y entrenar; el anillo para medir de forma continua. Apple ya ha reforzado el seguimiento del sueño, la hipertensión y otras métricas en sus relojes, por lo que tendría buena parte de la infraestructura sanitaria preparada.
Cupertino todavía no confirma nada
La última filtración contradice informaciones anteriores que aseguraban que Apple no tenía un anillo en desarrollo activo por temor a canibalizar su reloj. Por ahora, no existe fecha de lanzamiento, precio ni anuncio oficial.
Pero el mercado ya ha enviado una señal inequívoca. Oura factura cientos de millones, Samsung ha normalizado el formato y las previsiones apuntan a crecimientos superiores al 20% anual durante esta década. La entrada de Apple no crearía los anillos inteligentes. Los convertiría en una industria masiva.