"No te compres un iPhone ahora": el mensaje que no gusta a Apple (solo en verano)
Comprar ahora un iPhone de gama alta puede significar pagar el precio completo por un modelo que quedará desactualizado comercialmente en apenas unas semanas. Apple prepara para septiembre una renovación especialmente ambiciosa, según las filtraciones más consistentes de su cadena de suministro.
Los protagonistas serían los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max, acompañados por el primer iPhone plegable. El modelo básico, en cambio, se retrasaría hasta la primavera de 2027. Nada está confirmado oficialmente, pero el volumen de información apunta a la mayor reorganización del catálogo desde la aparición del iPhone X.
Septiembre rompe el calendario
Apple lleva más de una década concentrando sus grandes lanzamientos de teléfonos en septiembre. Ese esquema podría terminar este año. La compañía presentaría primero los modelos más caros —iPhone 18 Pro, Pro Max y el dispositivo plegable— y reservaría el iPhone 18 convencional para comienzos de 2027.
La consecuencia es clara: Apple dividiría el ciclo comercial en dos ventanas para evitar que sus propios productos compitan entre sí. También empujaría a los compradores impacientes hacia las versiones Pro, donde los márgenes son mayores.
Para el consumidor, esperar unas semanas no sólo permitiría conocer los nuevos dispositivos. También podría provocar descuentos sobre los iPhone 17 que permanezcan en las tiendas.
El salto a los dos nanómetros
Los nuevos modelos Pro incorporarían el procesador A20 Pro, fabricado mediante un proceso de dos nanómetros. La reducción permitiría integrar más transistores, mejorar el rendimiento y contener el consumo energético, aunque estas ventajas dependerán del diseño definitivo del chip.
La mejora no será meramente técnica. Apple necesita más potencia para ejecutar funciones de inteligencia artificial directamente en el teléfono sin enviar todos los datos a servidores externos.
Las filtraciones también apuntan a baterías mayores y a un nuevo sistema de refrigeración. El verdadero objetivo no sería lograr otro incremento de velocidad, sino sostener tareas intensivas sin disparar la temperatura ni agotar la autonomía.
Una cámara más cercana a las réflex
Otra de las grandes novedades sería una cámara principal con apertura variable, capaz de modificar físicamente la entrada de luz. El sistema permitiría utilizar una apertura amplia en escenas oscuras y reducirla cuando se necesite mayor profundidad de campo.
Los teléfonos actuales compensan muchas limitaciones ópticas mediante fotografía computacional. Una apertura regulable añadiría un control físico que hasta ahora Apple había evitado.
También se espera una isla dinámica más pequeña, aunque las informaciones recientes descartan que todos los componentes de Face ID queden ocultos bajo la pantalla. El diseño general cambiaría poco, pero Apple estudia colores nuevos, entre ellos un tono cereza oscuro destinado a diferenciar visualmente esta generación.
El primer iPhone que se abre
La gran apuesta sería el iPhone plegable, denominado provisionalmente iPhone Fold o iPhone Ultra. Se abriría como un libro y ofrecería una pantalla interior cercana a las 7,8 pulgadas, junto a otra exterior de aproximadamente 5,5 pulgadas.
Abierto, su grosor rondaría los 4,5 milímetros, una cifra extraordinaria que obliga a reducir componentes y rediseñar la batería, la bisagra y el sistema biométrico. Por esa razón, Apple podría recuperar Touch ID en un botón lateral y prescindir de Face ID.
El objetivo más difícil será disimular el pliegue central. Apple habría trabajado en una pantalla casi lisa, pero los problemas de fabricación de la bisagra y del panel podrían retrasar la disponibilidad comercial.
Un producto de más de 2.000 dólares
La innovación tendrá un coste elevado. Las estimaciones sitúan el plegable entre 2.000 y 2.500 dólares, muy por encima del precio habitual de un iPhone Pro Max. El dispositivo competiría directamente con los modelos Fold de Samsung, aunque el mercado plegable apenas representa alrededor del 1,6% de las ventas mundiales de teléfonos inteligentes.
Apple no necesita venderlo de forma masiva durante su primer año. Le basta con demostrar que puede entrar en una categoría dominada por fabricantes asiáticos, apropiarse del segmento más rentable y utilizar el producto como escaparate tecnológico.
El riesgo es igualmente importante: una bisagra frágil, una pantalla marcada o una autonomía insuficiente podrían dañar la reputación construida alrededor del lanzamiento.
Esperar será la opción prudente
No todos los compradores deben aplazar necesariamente su decisión. Quien encuentre una rebaja significativa o necesite reemplazar inmediatamente un teléfono averiado puede seguir teniendo motivos para comprar.
Sin embargo, pagar ahora el precio oficial por un modelo Pro resulta difícil de justificar cuando faltan pocas semanas para conocer la siguiente generación. Apple todavía no ha confirmado nombres, especificaciones ni fechas, y las filtraciones pueden cambiar antes de la presentación.
La recomendación no consiste en esperar siempre al próximo iPhone, sino en evitar comprar justo antes del mayor cambio de catálogo de los últimos años. Septiembre aclarará cuánto había de realidad en las filtraciones. También determinará cuánto valen realmente los modelos actuales.