La tecnológica convierte en producto su propia plataforma interna de IA

IBM lanza Enterprise Advantage para industrializar la IA agente corporativa

EPA/ANNA SZILAGYI

La nueva gran apuesta de IBM no es otro modelo más de inteligencia artificial, sino una forma de empaquetar todo lo que ya ha probado dentro de casa y venderlo como servicio a las grandes corporaciones. La compañía ha anunciado este lunes IBM Enterprise Advantage, un servicio de consultoría basado en activos (“asset-based”) que promete ayudar a las empresas a construir su propia plataforma interna de IA híbrida y “agente” sin cambiar de proveedor cloud, de modelo ni de infraestructura básica. IBM asegura que la misma aproximación ya ha sido utilizada en su plataforma interna IBM Consulting Advantage, con más de 150 proyectos de cliente y aumentos de productividad de hasta el 50% para sus consultores. Al cierre de la última memoria anual, el grupo declara 62.800 millones de dólares de ingresos y 12.700 millones de flujo de caja libre, con un “libro” de negocio en generativa superior a 5.000 millones

Un giro estratégico en la batalla por la consultoría de IA

El movimiento se produce en un momento delicado para el negocio de consultoría de IBM. Tras varios trimestres de crecimientos planos e incluso caídas del 2% en ingresos de este segmento, la compañía ha mantenido su objetivo de avanzar al menos un 5% anual, pero con la presión de unos clientes más prudentes y de recortes de gasto público en grandes contratos. Frente a ese entorno, el diagnóstico interno ha sido inequívoco: la consultoría tradicional, basada en horas de experto y proyectos a medida, ya no basta; la ventaja competitiva pasa por empaquetar tecnología propia y venderla como plataforma.

Enterprise Advantage encaja exactamente ahí. IBM trata de reposicionarse frente a gigantes como Accenture, Deloitte, EY o Capgemini, que han anunciado inversiones de miles de millones en IA y que ya presumen de subidas del 30% en ingresos ligados a esta tecnología, como en el caso de EY. La diferencia es que IBM pretende jugar con dos cartas a la vez: su músculo de software (Watsonx, automatización, integración) y una red de 160.000 consultores en más de 175 países, una combinación difícil de replicar.

Del laboratorio interno al producto para clientes

La compañía lleva dos años probando su propia medicina. Bajo la iniciativa “Client Zero”, el grupo convirtió a IBM en su “cliente más exigente” y desplegó IA generativa en procesos internos de desarrollo, soporte, finanzas y recursos humanos. El resultado, según cifras internas, fue el ahorro de 3,9 millones de horas de trabajo, 4.500 millones de dólares en ganancias de productividad y el refuerzo del flujo de caja libre hasta esos 12.700 millones en 2024. Este hecho revela que el experimento no ha sido un simple piloto, sino una reingeniería operativa a gran escala.

Enterprise Advantage nace precisamente de esa experiencia: donde antes había una plataforma interna (IBM Consulting Advantage), ahora hay un producto empaquetado para terceros. La idea es simple en su formulación y compleja en su ejecución: “take the playbook and sell it”. Es decir, convertir asistentes, agentes, conectores, estándares de gobernanza y métricas de productividad en un catálogo reutilizable. El contraste con el enfoque más artesanal de otras consultoras es evidente: IBM promete menos “powerpoint” y más librería de activos probados.

Qué ofrece realmente Enterprise Advantage

Más allá del lenguaje de marketing, Enterprise Advantage es, en esencia, un marco para montar una plataforma interna de IA que se conecta con lo que la empresa ya tiene. IBM insiste en tres promesas técnicas: no obliga a cambiar de proveedor de nube (funciona sobre AWS, Azure, Google Cloud, la propia IBM Cloud), permite combinar modelos abiertos y propietarios, y se integra con entornos existentes como watsonx, herramientas de datos y soluciones de integración corporativa.

La segunda capa son los llamados “activos reutilizables”: agentes preconfigurados para finanzas, atención al cliente, operaciones, riesgos o recursos humanos, en muchos casos afinados con datos sectoriales. Según IBM, la plataforma interna en la que se basa ya ha intervenido en más de 150 proyectos, desde un fabricante industrial hasta un grupo educativo global como Pearson, que está construyendo su propia plataforma de asistentes para tareas diarias de gestión y decisión. El mensaje al mercado es claro: hay código, no solo promesas.

La apuesta por la IA agente: más allá del chatbot corporativo

El adjetivo de moda es “agentic”. IBM lo emplea para marcar distancias con la primera ola de bots conversacionales que apenas respondían a preguntas. En el nuevo paradigma, los agentes de IA no se limitan a chatear: razonan, orquestan tareas, se conectan con sistemas internos y ejecutan acciones bajo reglas de gobierno bien definidas. Eso significa, por ejemplo, que un agente no solo responde a una duda de cumplimiento, sino que localiza la política aplicable, abre un ticket, notifica a un responsable y deja trazabilidad de cada paso.

IBM ya ha mostrado esta visión en colaboraciones como la anunciada con el grupo e&, que está usando IA agente sobre watsonx Orchestrate para automatizar procesos de riesgo y cumplimiento, con más de 500 herramientas y agentes especializados disponibles en la plataforma. La consecuencia es clara: la batalla de la próxima década no será por quién tiene el modelo más grande, sino por quién controla la capa de orquestación que decide qué agente hace qué tarea, con qué datos y bajo qué reglas.

Un mercado multimillonario y cada vez más congestionado

Detrás del lanzamiento de Enterprise Advantage hay una oportunidad de negocio gigantesca. IBM calcula que el mercado de IA generativa y asociada a servicios de consultoría ya ha generado más de 5.000 millones de dólares en contratos desde 2023 solo para el grupo, de los cuales alrededor de 4.000 millones corresponderían a IBM Consulting. A escala global, las estimaciones sectoriales sitúan el negocio de consultoría en IA y automatización avanzada por encima de los 60.000 millones anuales antes de 2030, con tasas de crecimiento de doble dígito.

El contraste con la velocidad real de adopción es demoledor. Numerosos estudios muestran que una mayoría de grandes empresas sigue atrapada en la fase de piloto: proyectos aislados, sin plataforma común y con dificultades para pasar a producción por falta de gobernanza, integración y talento. Enterprise Advantage se vende precisamente como un “atajo” para superar esa curva. Sin embargo, la competencia no se queda atrás: los Big Four y los integradores puros (Capgemini, TCS, Infosys) están lanzando sus propias plataformas de agentes y librerías de casos de uso empaquetados.

Riesgos de dependencia y dilemas de gobernanza

Lo más grave, desde el punto de vista del cliente, no es tanto el coste inicial como el riesgo de dependencia. Construir la “plataforma interna de IA” con Enterprise Advantage significa, en la práctica, adoptar estándares de IBM en monitorización, gobierno de modelos, catálogo de agentes y ciclo de vida de los casos de uso. Aunque la compañía insiste en que se trata de un enfoque “cloud agnostic” y compatible con modelos de terceros, la realidad es que la arquitectura y las herramientas de orquestación marcarán la pauta durante años.

A esto se suman los dilemas de gobernanza: quién firma las decisiones automatizadas, cómo se documenta el razonamiento de los agentes, qué ocurre cuando un asistente comete un error en un proceso regulado. IBM intenta anticiparse integrando Enterprise Advantage con watsonx.governance y suites de gestión de riesgos como OpenPages, pero el marco regulatorio de IA en Europa es cada vez más exigente y puede obligar a reconfigurar agentes enteros. El diagnóstico es inequívoco: la verdadera ventaja no estará solo en desplegar IA agente, sino en demostrar que esa IA resiste una auditoría seria.