Groenlandia se prepara ante un posible escenario de invasión
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha pedido a la población y a las autoridades locales que estén preparadas ante la posibilidad —aunque remota— de una invasión militar. Sus declaraciones llegan en pleno aumento de la tensión con Estados Unidos, después de que el presidente Donald Trump haya reiterado su interés en adquirir la soberanía de la isla ártica a Dinamarca.
Un mensaje inédito desde el Gobierno groenlandés
El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, lanzó este martes un mensaje sin precedentes al advertir de que la población y las instituciones del territorio deben estar preparadas para un escenario de invasión militar, aunque insistió en que se trata de una posibilidad poco probable. La comparecencia, celebrada ante los medios en Nuuk, marca un punto de inflexión en el discurso oficial del Ejecutivo autonómico.
“No es probable que haya un conflicto militar, pero no puede descartarse”, afirmó Nielsen, subrayando la necesidad de actuar con prudencia ante un contexto geopolítico cada vez más volátil. Sus palabras reflejan la creciente inquietud en la isla ante la presión política ejercida por Estados Unidos para hacerse con el control del territorio.
La presión de Washington y el factor Trump
Las declaraciones del primer ministro se producen tras las reiteradas manifestaciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha insistido públicamente en que Estados Unidos debe adquirir Groenlandia por razones estratégicas y de seguridad. Washington considera que la isla es clave para el control del Ártico, una región cada vez más codiciada por las grandes potencias.
Aunque Trump ya planteó esta idea en su anterior mandato, el tono actual ha elevado el nivel de tensión, especialmente después de que la Casa Blanca haya amenazado con imponer aranceles si no se alcanza una “solución” sobre el estatus del territorio. En Nuuk, estas presiones se perciben como una injerencia directa en la soberanía groenlandesa y danesa.
Preparativos civiles ante un escenario extremo
Como parte de la respuesta institucional, Nielsen anunció la creación de una task force gubernamental destinada a ayudar a la población a prepararse ante posibles alteraciones graves de la vida civil derivadas de una hipotética intervención militar. El enfoque, según explicó, no es militar, sino preventivo y orientado a la resiliencia social.
Entre las primeras recomendaciones oficiales figura la de que los ciudadanos mantengan reservas de alimentos para al menos cinco días en sus hogares. Esta medida, habitual en planes de protección civil en países nórdicos, busca garantizar un mínimo de autosuficiencia ante interrupciones en el suministro o en los servicios básicos.
Un territorio vulnerable por su geografía
Groenlandia, con poco más de 56.000 habitantes repartidos en un territorio de enorme extensión y condiciones climáticas extremas, presenta vulnerabilidades evidentes ante cualquier crisis de seguridad. La dependencia del transporte marítimo y aéreo, así como la limitada capacidad de respuesta local, hacen que la prevención sea un elemento clave de la política pública.
Las autoridades insisten en que estos preparativos no implican una expectativa real de conflicto, sino una adaptación responsable a un entorno internacional donde la estabilidad ya no puede darse por sentada.
Dinamarca resiste y Europa observa
Desde Copenhague, el Gobierno danés ha reiterado en múltiples ocasiones su rechazo frontal a cualquier intento de transferir la soberanía de Groenlandia. Dinamarca considera que el debate planteado por Washington es inaceptable y contrario al derecho internacional y a los principios básicos de la alianza atlántica.
Mientras tanto, los líderes europeos analizan cómo responder a las amenazas estadounidenses de utilizar instrumentos comerciales como palanca política, en un conflicto que combina soberanía territorial, seguridad ártica y relaciones transatlánticas.
El Ártico, nuevo epicentro geopolítico
El trasfondo de esta crisis es la creciente importancia estratégica del Ártico. El deshielo progresivo está abriendo nuevas rutas marítimas y facilitando el acceso a recursos naturales clave, desde hidrocarburos hasta minerales estratégicos. Este cambio ha convertido a la región en un espacio de competencia directa entre potencias.
Groenlandia, por su ubicación entre América del Norte y Europa, se sitúa en el centro de ese tablero. Para Estados Unidos, su control reforzaría la defensa del hemisferio norte; para Europa, su soberanía es una línea roja que no puede cruzarse sin consecuencias políticas profundas.
Entre la calma y la preparación
El Ejecutivo groenlandés trata de equilibrar dos mensajes: evitar el alarmismo y, al mismo tiempo, no ignorar los riesgos. Nielsen insistió en que la probabilidad de una invasión sigue siendo baja, pero defendió que preparar a la sociedad es una obligación de cualquier gobierno responsable.
Este enfoque busca mantener la calma social mientras se envía una señal clara a la comunidad internacional: Groenlandia no es un territorio pasivo ni ajeno a las dinámicas globales, sino un actor consciente de su valor estratégico y decidido a proteger su estabilidad.
Un síntoma de un nuevo clima internacional
Que un territorio autónomo europeo hable abiertamente de prepararse para una invasión refleja hasta qué punto el clima internacional ha cambiado. Lo que hace pocos años habría sido impensable se discute ahora en términos preventivos y administrativos, sin dramatismos, pero con realismo.
En Groenlandia, la prioridad inmediata es proteger a la población. A largo plazo, el desafío será preservar la soberanía y la estabilidad en un Ártico cada vez más disputado, donde las tensiones entre aliados tradicionales ya no pueden descartarse como meras hipótesis teóricas.