El error que muchas familias cometen al ayudar a sus hijos a comprar una vivienda: llamarlo préstamo y no devolverlo
La dificultad para comprar una vivienda ha provocado que cada vez más familias tengan que ayudar económicamente a sus hijos. El problema no está en prestar dinero, ni siquiera en donar una cantidad para facilitar la entrada de una hipoteca. El problema aparece cuando se intenta presentar ante Hacienda como préstamo algo que, en la práctica, funciona como una donación.
Sobre este punto ha advertido Sergio Excellence Circle, que ha puesto el foco en una situación que asegura ver cada vez con más frecuencia: padres que entregan dinero a sus hijos para comprar una casa y lo formalizan como un préstamo familiar, pero sin una intención real de devolución.
“Un préstamo es totalmente válido entre particulares, pero tiene un detalle que casualmente todos olvidan: hay que devolverlo”, resume.
La frase es sencilla, pero toca uno de los puntos más sensibles de la fiscalidad familiar. Si unos padres entregan dinero a su hijo y ese dinero no se devuelve, Hacienda puede entender que no había un préstamo real, sino una donación encubierta.
Prestar dinero a un hijo es legal, pero debe ser real
Los préstamos entre familiares son legales. Un padre puede prestar dinero a un hijo, un hermano a otro hermano o un particular a otro particular. No hace falta que intervenga un banco para que exista un préstamo.
Pero para que Hacienda lo acepte como tal, la operación debe tener una lógica propia de préstamo: debe estar documentada, debe tener un plazo de devolución, unas condiciones claras y, sobre todo, debe existir una devolución real del dinero.
Ahí es donde muchas familias cometen el error. Formalizan un documento como si fuera un préstamo, pero luego no hay cuotas, no hay transferencias de devolución, no hay calendario cumplido y no hay intención de que el hijo reintegre el dinero.
En ese caso, aunque el papel diga una cosa, la realidad puede decir otra. Y Hacienda no se queda necesariamente con el nombre que las partes han puesto al contrato, sino con la verdadera naturaleza de la operación.
El riesgo de la donación encubierta
La diferencia entre préstamo y donación es clave. En un préstamo, el dinero se recibe con obligación de devolverlo. En una donación, se recibe gratis, sin tener que reintegrarlo.
Por eso, si unos padres entregan 40.000, 60.000 o 100.000 euros a un hijo para ayudarle con la entrada de un piso y ese dinero no vuelve nunca, Hacienda puede interpretar que lo que hubo fue una donación, aunque se hubiera firmado un contrato privado de préstamo.
Sergio Excellence Circle explica que en su despacho ya han visto casos de este tipo. Uno de ellos, según relata, llegó después del fallecimiento del familiar que supuestamente había prestado el dinero. Pasados unos años, la Administración terminó reclamando la operación como donación.
El razonamiento es claro: si se hizo un préstamo, tiene que haber devolución. Si nunca se devuelve, el préstamo pierde fuerza y puede convertirse fiscalmente en otra cosa.
Por qué ocurre tanto en la compra de vivienda
El contexto ayuda a entender por qué esta práctica se ha extendido. Muchos jóvenes tienen ingresos suficientes para pagar una cuota hipotecaria, pero no tienen ahorrado el dinero necesario para la entrada, los impuestos, la notaría, el registro y el resto de gastos de compraventa.
En ese momento aparecen los padres. Ayudan con una transferencia para completar el ahorro previo y permitir que el banco conceda la hipoteca. La operación es habitual, familiar y muchas veces bienintencionada.
El problema llega cuando se intenta evitar el coste fiscal de una donación llamándola préstamo, pero sin estructurarlo realmente como préstamo. Es decir, sin devolución, sin cuotas y sin trazabilidad.
Ese es el punto que puede generar problemas. No se trata solo de firmar un documento. Se trata de que el comportamiento posterior sea coherente con lo firmado.
Qué debería tener un préstamo familiar bien hecho
Para evitar problemas, un préstamo entre familiares debería tener un contrato claro. En ese documento conviene reflejar quién presta el dinero, quién lo recibe, qué cantidad se entrega, cuándo se entrega, cómo se devuelve, en qué plazo y si hay o no intereses.
También es importante que las devoluciones se hagan por transferencia bancaria, para que quede rastro. Si se pactan cuotas mensuales, trimestrales o anuales, deben cumplirse. Si se pacta devolución en una fecha concreta, debe poder acreditarse.
El préstamo puede ser sin intereses, pero eso no significa que pueda ser sin devolución. La ausencia de intereses no convierte automáticamente la operación en una donación, pero la ausencia de devolución sí puede hacer que Hacienda cuestione la realidad del préstamo.
Además, este tipo de operaciones suele declararse mediante el modelo 600, aunque el préstamo entre particulares esté exento en el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales. Es decir, puede que no haya que pagar por el préstamo, pero sí conviene documentarlo correctamente.
La crítica: ayudar a comprar una primera vivienda debería ser más fácil
Más allá del aviso fiscal, Sergio Excellence Circle lanza una crítica política de fondo. A su juicio, en un momento en el que comprar una vivienda se ha vuelto tan complicado, las ayudas de padres a hijos para adquirir una primera casa deberían tener un tratamiento mucho más favorable.
Su planteamiento es que, si el dinero se destina a la compra de primera vivienda, esa donación debería estar exenta o contar con una fiscalidad mucho más sencilla. Especialmente cuando se trata de facilitar el acceso a la vivienda de hijos que no pueden ahorrar lo suficiente por sí solos.
El debate no es menor. Por un lado, Hacienda busca evitar fraudes y donaciones encubiertas. Por otro, muchas familias sienten que están ayudando a sus hijos en una necesidad básica y que el sistema fiscal penaliza incluso ese apoyo familiar.
El consejo clave: no disfrazar una donación
La conclusión es sencilla: si los padres quieren donar dinero a un hijo, lo prudente es estudiar cómo tributa esa donación en su comunidad autónoma y formalizarla correctamente. Si quieren prestar dinero, entonces debe haber un préstamo real y una devolución acreditable.
Lo peligroso es quedarse en medio: hacer un contrato de préstamo solo para justificar la transferencia, pero actuar después como si fuera una donación.
Porque ese punto intermedio puede acabar saliendo caro. Hacienda puede revisar la operación, pedir explicaciones, exigir justificantes de devolución y, si no los hay, reclamar el pago del Impuesto sobre Donaciones con los recargos, intereses o sanciones que puedan corresponder.
Ayudar a un hijo a comprar una vivienda es una decisión familiar cada vez más habitual. Pero hacerlo mal puede convertir una ayuda bienintencionada en un problema fiscal.
El mensaje de Sergio Excellence Circle es claro: un préstamo familiar es legal, pero si no se devuelve, deja de parecer un préstamo.