¿Es mejor comprar vivienda ahora o esperar? Esto dicen los datos de Idealista

Vivienda Foto de Jakub Żerdzicki en Unsplash

La vivienda se ha encarecido un 50% desde 2022 y los expertos no anticipan una caída generalizada: aplazar la compra solo compensa cuando mejora la solvencia personal.

El precio medio de la vivienda en España alcanzó en abril los 2.748 euros por metro cuadrado, un 16,9% más que un año antes y un 50% por encima del nivel registrado en 2022. La escalada explica la pregunta que se hacen miles de familias: comprar ahora o esperar a 2027.

Los datos recopilados por idealista apuntan en una dirección incómoda. La oferta sigue sin cubrir una demanda creciente, el euríbor ha vuelto a repuntar y ninguna de las principales voces del sector prevé un abaratamiento generalizado. Esperar no garantiza comprar más barato. En determinadas circunstancias, incluso puede encarecer la operación.

Una subida del 50% en cuatro años

La evolución del precio refleja hasta qué punto se ha tensionado el mercado. El metro cuadrado pasó de 1.829 euros en abril de 2022 a 1.963 euros en 2023, 2.098 euros en 2024 y 2.350 euros en 2025. En abril de 2026 alcanzó los citados 2.748 euros.

No se trata de un repunte puntual. España acumula varios ejercicios en los que la creación de hogares, la llegada de población y la demanda extranjera avanzan más rápido que la construcción de vivienda.

Aunque el ritmo podría moderarse durante los próximos meses, idealista no espera grandes picos ni correcciones pronunciadas. La hipótesis central sigue siendo una subida más lenta, no una caída.

El problema está en la oferta

El origen del desequilibrio es estructural. Falta obra nueva, especialmente vivienda asequible, mientras los plazos urbanísticos, la escasez de suelo finalista y los costes de construcción dificultan ampliar el parque disponible.

Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de FADEI, sostiene que solo deberían producirse ajustes en inmuebles fuera de precio o situados en zonas con menor demanda. En las grandes ciudades, áreas metropolitanas y enclaves costeros, la presión continuará mientras no aparezca más producto.

El diagnóstico es inequívoco: 2027 puede ofrecer más estabilidad, pero no necesariamente precios inferiores.

El euríbor vuelve a complicar la espera

La financiación introduce otro elemento de incertidumbre. El euríbor se situó en abril de 2026 en el 2,747%, frente al 2,143% del mismo mes de 2025. Sigue lejos de los niveles superiores al 4% observados durante la etapa más restrictiva, pero su repunte ya ha llevado a algunas entidades a revisar precios y condiciones.

Esperar una hipoteca ligeramente más barata tampoco asegura una mejor compra. Una reducción del coste financiero puede atraer a nuevos compradores, elevar la competencia por los mismos inmuebles y alimentar otra subida de precios.

“Esperar a que bajen un poco las hipotecas no siempre garantiza una mejor operación”, resume Gómez Huecas.

El coste real de aplazar la decisión

Una vivienda valorada en 250.000 euros costaría 262.500 euros después de una subida del 5%. Incluso aunque la financiación mejorase moderadamente, el ahorro hipotecario podría quedar absorbido por esos 12.500 euros adicionales.

La consecuencia es clara: quien ya dispone de ahorro, estabilidad laboral y capacidad para asumir una cuota prudente corre el riesgo de pagar más por el mismo activo si aplaza la operación únicamente esperando una corrección del mercado.

Otra cuestión distinta es comprar sin colchón financiero. Una vivienda no debe comprometer toda la liquidez familiar ni llevar la cuota hipotecaria por encima de un nivel razonable de ingresos.

Cuándo sí merece la pena esperar

Retrasar la compra puede resultar sensato cuando permite aumentar la entrada, reducir otras deudas o consolidar el empleo. También cuando el inmueble elegido presenta un precio desproporcionado, necesita una reforma profunda o se encuentra en una zona con demanda débil.

Álvaro Basanta, portavoz de la Sociedad Española de Alquiler Garantizado, recomienda analizar también la eficiencia energética, los gastos futuros y la facilidad para vender el inmueble. La decisión no depende solo del mercado, sino de la calidad concreta de la operación.

Esperar es una estrategia financiera válida. Esperar una caída generalizada sin indicios que la respalden es una apuesta mucho más arriesgada.

Comprar ahora, pero sin precipitarse

Los datos de 2026 favorecen la compra inmediata para quien encuentre una vivienda adecuada, pueda financiarla con comodidad y tenga intención de permanecer en ella durante varios años. El escenario central no contempla una bajada significativa antes de 2027.

El nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 pretende impulsar la rehabilitación y ampliar el parque público, pero sus efectos necesitarán tiempo. No resolverá a corto plazo la escasez que presiona los precios.

Por tanto, la respuesta no es comprar a cualquier coste. Es no posponer una operación solvente confiando en una rebaja que el mercado, por ahora, no anuncia.