La vivienda se da la vuelta: estas regiones disparan las compras
Las compraventas crecen un 1,6% en junio y rompen cinco meses consecutivos de descensos, pero el mapa inmobiliario se fractura: Navarra y Castilla-La Mancha avanzan más de un 22%, mientras Cantabria se hunde un 21,5%. El giro de las operaciones no implica, por ahora, una bajada generalizada de precios.
La vivienda española ha dado una primera señal de resistencia después de cinco meses de retrocesos. En junio se registraron 59.288 compraventas, un 1,6% más que hace un año, la cifra más elevada para este mes desde 2007. Sin embargo, detrás del dato nacional aparece un mercado cada vez más desigual: mientras algunas comunidades vuelven a acelerar con fuerza, otras sufren correcciones de dos dígitos.
El cambio resulta especialmente relevante porque llega cuando los precios continúan tensionados. Comprar vuelve a aumentar, pero la vivienda no se está abaratando. Al contrario: los últimos datos oficiales disponibles todavía muestran incrementos de precios superiores al 10%.
Navarra y Castilla-La Mancha pisan el acelerador
El mapa de junio deja dos comunidades claramente destacadas. Navarra elevó las compraventas un 22,6% interanual y Castilla-La Mancha un 22,2%, muy lejos del incremento medio del 1,6% registrado en España. Asturias aparece inmediatamente después, con un avance del 10,4%.
También muestran una evolución positiva territorios como Aragón, donde las operaciones aumentaron alrededor de un 9%, o Castilla y León, con un crecimiento del 8,6%.
El contraste revela que la recuperación no responde a un movimiento homogéneo, sino a mercados locales con niveles de precios, oferta disponible y capacidad adquisitiva muy distintos.
Cantabria se hunde mientras Baleares retrocede
En el extremo contrario aparece Cantabria. Las ventas de viviendas se desplomaron un 21,5% frente a junio de 2025. Baleares registró otro retroceso significativo, del 11,7%, mientras Galicia redujo sus operaciones cerca de un 7,7%.
Las diferencias son enormes: entre Navarra y Cantabria existe una distancia superior a 44 puntos porcentuales en la evolución interanual.
Madrid, por su parte, permaneció prácticamente plana: las compraventas crecieron solo un 0,7%, hasta 7.056 operaciones.
El mejor junio desde 2007
El volumen registrado tampoco es menor. Las 59.288 operaciones convierten junio de 2026 en el mejor sexto mes del año desde la etapa previa al estallido de la burbuja inmobiliaria. Además, frente a mayo las ventas avanzaron aproximadamente un 5%.
Pero una fotografía mensual puede resultar engañosa. En el conjunto del primer semestre, las compraventas todavía acumulan una caída aproximada del 2,6% respecto al mismo periodo de 2025.
Junio rompe así la secuencia negativa, aunque todavía no permite confirmar un cambio estructural de tendencia.
La vivienda nueva vuelve a ganar terreno
Otro elemento significativo está en el tipo de inmueble vendido. La vivienda nueva registró en junio un crecimiento interanual cercano al 6,3%, superior al comportamiento del mercado en su conjunto.
Pese a ello, la vivienda usada continúa concentrando la gran mayoría de las operaciones. Esa dependencia del parque existente evidencia uno de los problemas estructurales del mercado español: la dificultad para aumentar rápidamente la oferta residencial allí donde existe mayor presión de demanda.
Y mientras esa oferta continúe limitada, una caída puntual de las operaciones no necesariamente se traducirá en descuentos importantes.
Por qué esto no anuncia viviendas más baratas
Aquí aparece la principal paradoja. Durante cinco meses las compraventas descendieron, pero los precios siguieron escalando. En el primer trimestre de 2026, último dato oficial disponible del Índice de Precios de Vivienda, el valor de los inmuebles aumentó un extraordinario 12,9% interanual. La vivienda usada avanzó incluso un 13,5%.
Además, todas las comunidades registraron incrementos interanuales de precios. Aragón y Murcia encabezaron entonces las subidas, con un 15,6%, mientras incluso los territorios con menor crecimiento superaban el 10%.
Menos transacciones no han significado, hasta ahora, viviendas más baratas. El ajuste se está produciendo principalmente en el número de compradores capaces o dispuestos a asumir los precios actuales.
El mercado empieza a seleccionar compradores
El dato de junio puede interpretarse más como una estabilización que como el comienzo de otro ciclo explosivo. Los precios elevados están obligando a parte de la demanda a esperar, negociar más o abandonar directamente determinadas zonas.
La consecuencia es un mercado a varias velocidades. Allí donde los precios todavía ofrecen margen, las operaciones pueden recuperarse con intensidad. En territorios más tensionados, el techo financiero de los hogares empieza a pesar mucho más.
Por eso, el 1,6% de junio no anticipa por sí solo una bajada de precios. Para que esa corrección fuera consistente tendría que producirse durante varios meses una combinación de menor demanda, incremento significativo de la oferta y vendedores dispuestos a rebajar expectativas. Por ahora, los datos oficiales muestran algo diferente: las ventas vuelven a crecer mientras los precios permanecen en niveles históricamente elevados.