Casi la mitad de los consejeros delegados mundiales no prevé una vuelta a la normalidad hasta 2022, según KPMG

Pierde fuerza la tendencia a reducir el espacio de oficinas y la apuesta por el trabajo predominantemente en remoto

MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

El 45% de los primeros ejecutivos de grandes empresas globales no prevé una vuelta a la normalidad en sus negocios hasta 2022, mientras que únicamente el 31% espera recuperarla a finales de 2021, según la encuesta ‘CEO Outlook Pulse Survey’, llevada a cabo por KPMG a nivel global entre febrero y marzo de 2021 y en la que tomaron parte 500 directores ejecutivos.

Casi una cuarta parte de los consejeros delegados que han participado en la encuesta (24%), entre ellos 25 españoles, asegura que a raíz de la pandemia su modelo de negocio se ha transformado para siempre. De hecho, un 74% afirma que la digitalización de las operaciones de su empresa se ha acelerado y que la ciberseguridad es ahora una de sus principales preocupaciones.

De este modo, los ejecutivos sitúan los riesgos relacionados con la ciberseguridad como principal amenaza para el crecimiento de sus organizaciones en los próximos tres años, cuando el año pasado ocupaban la quinta posición. También ganan posiciones los riesgos fiscales y regulatorios, que empatan en segundo lugar, mientras que los riesgos relacionados con la cadena de suministro suben al tercer lugar desde el octavo que ocupaban en el informe de 2020.

“Los resultados de la encuesta dibujan un panorama complejo”, señalan desde KPMG, destacando que, si bien los consejeros delegados mejoran ligeramente sus previsiones sobre su empresa, sector y país en el horizonte de tres años en comparación con el año pasado, “esta mejora es consecuencia del optimismo generado por la puesta en marcha de los programas de vacunación”, mientras que las nuevas restricciones han tenido un impacto negativo en las perspectivas económicas y la confianza en la economía global está en su nivel más bajo desde 2017.

En cualquier caso, los primeros ejecutivos consideran que el ritmo de desarrollo de los programas de vacunación se ha convertido en el factor decisivo de sus previsiones y más de la mitad de los encuestados (55%) reconoce que les preocupa que no todos sus empleados tengan acceso a la vacuna contra la Covid-19, lo que podría reducir la competitividad de sus operaciones o de ciertos mercados.

De este modo, casi dos tercios de las empresas (61%) no pedirán a sus profesionales que regresen a la oficina hasta que el proceso de vacunación sea desplegado con éxito en sus mercados clave y tres de cada cuatro (76%) esperarán a que los gobiernos de estos mercados alienten a las empresas a volver a la normalidad, mientras que solo un 5% lo pedirá en función de lo que hagan sus competidores o empresas similares.

Asimismo, nueve de cada diez consejeros delegados expresaron su intención de solicitar a sus empleados que les informen cuando hayan sido vacunados, lo que ayudará a las organizaciones a considerar medidas para proteger a la plantilla. A este respecto, el 21% de los encuestados implantará medidas de precaución adicionales cuando los empleados puedan regresar de manera segura a sus lugares de trabajo, como pedir a los clientes y a todo aquel que visite sus instalaciones que les informen sobre su estado de vacunación.

“La vacuna contra la Covid-19 ha suministrado una dosis de optimismo en los primeros ejecutivos de grandes empresas a nivel global que, antes de tomar decisiones importantes, quieren estar seguros de que sus profesionales estarán protegidos contra el virus”, señala Hilario Albarracín, presidente de KPMG en España.

EN DUDA LA REDUCCIÓN DE ESPACIO DE OFICINAS.

Por su parte, el informe refleja que solo el 17% de los consejeros delegados planea reducir el espacio físico de sus oficinas, frente al 69% que lo preveía en agosto de 2020, lo que sugiere que o bien el tamaño de las oficinas ya se ha reducido o bien que a medida que la pandemia se ha prolongado, las estrategias han cambiado.

En este sentido, la consulta refleja una menor apuesta por el trabajo predominantemente en remoto, ya que tres de cada diez directivos (el 30%) se plantean un modelo híbrido de trabajo, en el que la mayoría de los empleados teletrabajaría 2 o 3 días a la semana, mientras que un 21% de los encuestados se inclina por contratar recursos que trabajen predominantemente en remoto, lo que representa un cambio significativo respecto del 73% del año pasado.

No obstante, el 61% de los encuestados asegura que impulsará las herramientas digitales de comunicación y colaboración y más de la mitad (57%) planea gestionar la relación con sus clientes principalmente a través de plataformas virtuales como ‘chatbots’, teléfono, web y redes sociales.

Asimismo, el 50% de las empresas incrementará los recursos de sus departamentos de Recursos Humanos para potenciar el bienestar y la salud mental de los profesionales y un 14% examinará los espacios compartidos los lugares de trabajo para aumentar la flexibilidad de los puestos de oficina.

De su lado, con la celebración de la COP26 este año y la reincorporación de Estados Unidos al Acuerdo de París, el 49% de los máximos directivos tiene previsto implantar prácticas ESG más rigurosas. Nueve de cada diez (89%) consolidarán los avances en sostenibilidad y cambio climático que sus empresas han alcanzado durante la pandemia, mientras que la práctica totalidad (96%) potenciará el componente social de sus programas ESG.

“La pandemia también ha sido un catalizador para que los CEOs evalúen el papel que juegan sus empresas en la sociedad de manera que están determinados a mantener los avances conseguidos en materia de sostenibilidad y a seguir impulsando sus programas ESG, dando un peso cada vez mayor a los aspectos sociales”, añade Albarracín.

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