Don Simón apuesta por agricultura de proximidad, que permite contratos a largo plazo, y fijar población

Su relación con los agricultores permite que los jóvenes vean en el campo una salida profesional, según su principal proveedor de tomate

HUELVA, 26 (EUROPA PRESS)

La marca Don Simón, perteneciente al grupo J. García Carrión y con plantas en las provincias de Huelva y Almería, apuesta por una agricultura de proximidad que le permite producir de forma más sostenible zumos y gazpachos, así como por una buena y duradera relación con los agricultores que cultivan la materia prima, lo que contribuye al mantenimiento de la población en las comarcas rurales.

Su modelo de producción, que cuenta con contratos a largo plazo con 40.000 agricultores en todo el país, y que une innovación, tradición y compromiso con el medio ambiente, registra estas semanas uno de sus puntos fuertes anuales, el de la temporada de gazpacho. En ella tiene un papel protagonista la Cooperativa de Agricultores Nuestra Señora de las Nieves de Los Palacios y Villafranca (Sevilla), que destina el 50% de su cosecha de tomate a la producción de gazpacho en la planta que Don Simón tiene en Gádor (Almería).

En total este año en torno a cinco millones de kilos de tomates irán destinados a la producción de gazpachos y salmorejos y la relación de J.García Carrión con los agricultores que los producen les da la “tranquilidad” de “saber que una parte de lo que siembras está vendido, con un precio establecido”, ha señalado a Europa Press el presidente de la cooperativa, Juan Begines. “Supone toda una garantía y, además, sin depender de cómo se desarrolle la campaña”, ha incidido.

Hace cuatro años que esta cooperativa sevillana, que tiene 50 empleados fijos –cifra que se duplica en plena campaña– llegó a un acuerdo comercial con el grupo García Carrión para la venta de su tomate y el año pasado sumó también al contrato ser proveedor de pepino, mientras que de cara a la próxima campaña se contempla añadir el pimiento. “Esto es una aliciente más”, ha explicado su presidente.

“El tomate en Los Palacios va a más”, ha añadido Begines, que considera que acuerdos como éste sirven para que las generaciones más jóvenes se acerquen al sector. “Los jóvenes ven que hay una rentabilidad al saber que una parte se vende”, ha explicado el responsable de la cooperativa, que ha comparado el momento actual con otras épocas, especialmente en el ‘boom del ladrillo’, cuando la juventud se alejó del campo. “Estos acuerdos con garantías hacen más atractivo el mundo agrario a las nuevas generaciones y suponen que se incorpore la juventud”, ha añadido.

La producción de la cooperativa de Los Palacios y Villafranca para Don Simón se envía a la planta almeriense de Gádor, con una línea de elaboración de gazpacho y tratamiento de verduras con capacidad para procesar hasta 20.000 kilos hora. Se trata de una línea desarrollada por el departamento de I+D de García Carrión con tecnología propia que permite envasar 50.000 brics a la hora.

Pero la de Almería no es la única planta de Don Simón en Andalucía; en Villanueva de los Castillejos (Huelva) tiene otra, centrada en la producción de zumos y rodeada de una finca de 1.500 hectáreas de naranjos –a la que se sumarán otras 800 hectáreas gracias a un proyecto de ampliación–.

Para su suministro, la planta onubense combina la producción local propia en esos terrenos que la rodean con acuerdos con cooperativas y agricultores (80 por ciento) y con compras externas, que suponen el 20 por ciento.

Así, la compañía cuenta con contratos con fincas del área de influencia de Sevilla, Cádiz y Córdoba. Esto supone “una garantía de recolección para el agricultor”, ha explicado a Europa Press el director de la planta de Villanueva de los Castillejos, Antonio Moreno.

Moreno ha detallado que los contratos con los agricultores son a largo plazo (unos 15 años) y permiten a los agricultores, al fijarse un precio de antemano, saber la rentabilidad que le van a dar esas naranjas.

Además, Don Simón forma parte de la junta directiva de la Asociación de Citricultores de la provincia de Huelva, a cuyos socios ofrece un convenio con condiciones ventajosas de cara a posibles acuerdos con la planta. Dentro de su compromiso con la zona donde se implanta, la empresa también ofrece asesoramiento técnico a sus proveedores para unificar procesos y mejorar así la optimización.

DIVERSIDAD DE VARIEDADES Y MÁS CALIDAD

Por su parte, Moreno se ha mostrado convencido de que otra de las ventajas de esta agricultura de proximidad es que se favorece la diversificación varietal, ya que en el entorno de la planta de Huelva se dan hasta 28 variedades de naranja diferentes. Además, según ha subrayado, una producción de kilómetro cero repercute en la calidad del producto, ya que la materia prima se procesa en menos de 24 horas.

El director de la instalación onubense ha ensalzado, igualmente, “la vinculación” de la compañía con el agricultor, algo que procede de la trayectoria familiar de la empresa propietaria y que es posible porque “la relación va más allá de un acuerdo comercial”.

“Lo que queremos es que la zona donde nos implantemos se desarrolle con nosotros”, ha explicado Moreno, que ha incidido en que además hay que tener en cuenta el impacto económico en sectores auxiliares como el transporte o el de la maquinaria agroindustrial.

“El agricultor es una pieza clave”, ha resumido el director de la planta de zumos, que emplea a 150 personas de manera fija, a los que hay que sumar los más de 300 empleos que se generan en el campo entre diciembre y julio e incluso agosto para la recolección de la fruta. La planta del Andévalo tiene capacidad para producir 400 millones de kilos de naranja que se convierten en 200 millones de litros y aspira a poder llegar a los 800 millones de kilos.

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