europeG ve “insuficiente” el esfuerzo fiscal de la UE ante la crisis y aboga por impuestos “más potentes”

Dice que los fondos europeos son un “gran paso” para la integración política pero alerta de que hay que a evitar “favorecer intereses”

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

El Grupo de Opinión y Reflexión en Economía Política europeG ve “insuficiente” el esfuerzo fiscal por parte de la Unión Europea ante la crisis de la Covid-19 respecto a, por ejemplo, Estados Unidos, y aboga por avanzar en impuestos “más potentes”, como puede ser el de Sociedades.

El Consejo Europeo propuso el año pasado nuevas formas de financiar el presupuesto comunitario con cuatro “nuevos recursos”, entre los que se incluyen el impuesto digital, ETS, transacciones financieras y carbono.

En opinión del director de europeG y autor del informe ‘Para hacer frente a la crisis de la COVID-19: avanzar hacia la integración europea’, Antoni Castells, estos cuatro recursos son de un alcance “menor” y ha insistido en que si se quiere avanzar hacia un presupuesto comunitario, habría que recurrir a otros impuestos con una mayor potencia recaudatoria.

“La realidad es que casi la totalidad de los ingresos, excepto los derechos de aduanas, son transferencias de los Estados miembros calculadas según su PIB”, ha explicado Castells en la presentación del informe este miércoles.

También cree que habría que avanzar hacia un IVA cobrado a un nivel comunitario, así como que una parte del Impuesto de Sociedades también fuera comunitaria y que esto se pudiera destinar a un seguro de desempleo en la UE.

No obstante, ha insistido en que lo primero es cerrar el “paréntesis” económico ocasionado por la crisis. “Ya nos preocuparemos del déficit y deuda cuando hayamos salido de la crisis. Lo importante es cerrar este paréntesis”, ha señalado.

En este sentido, aunque ha criticado la “lentitud” y “retrasos” en el proceso de implementación de los fondos europeos, ha aplaudido la decisión del Tribunal Constitucional alemán de rechazar el recurso que paralizaba su aprobación, confiando en que en septiembre o octubre estén en marcha.

ACELERACIÓN DEL PROCESO DE INTEGRACIÓN EUROPEA

En su informe, EuropeG ha llegado a la conclusión de que la respuesta a la crisis de la Covid-19 puede significar un paso cualitativamente importante en la aceleración del proceso de integración europea, puesto que abre la vía a avances interesantes hacia una unión fiscal.

En concreto, puede suponer un avance hacia un presupuesto comunitario digno, unos recursos obtenidos directamente en forma de impuestos pagados por los ciudadanos y un Tesoro capaz de emitir deuda. Además, puede contribuir a dar un paso hacia la unión del mercado de capitales, en la medida en que se pondrá en circulación un nuevo activo de seguridad incuestionable, como son los bonos emitidos por la Comisión.

“Si la apuesta sale mal y los fondos van diluyéndose en proyectos de los cuales nadie se acordará al cabo de unos pocos años, entonces esta iniciativa habrá servido para poco, será una ocasión perdida y será difícil, por bastantes años, intentar operaciones de integración política de una cierta envergadura y la pérdida de confianza entre sus socios será muy grande. Todo ello contribuirá al empantanamiento del proceso (una vez más)”, ha remarcado Castells.

EVITAR LA “TENTACIÓN” DE ATENDER A INTERESES POLÍTICOS O ECONÓMICOS

Para abordar los fondos europeos, el Grupo de Opinión y Reflexión en Economía Política ha recomendado que se realice una “fiscalización rigurosa” de los recursos destinados a diferentes países y que se evite la “tentación” de atender intereses políticos o de grupos económicos próximos al poder.

Además, europeG insta también a evitar la fragmentación de los fondos en innumerables proyectos “de interés dudoso” con el objetivo de “contentar a todo el mundo”.

UNA CRISIS DE “SUPERVIVENCIA” DIFERENTE A LAS ANTERIORES

Según EuropeG, la crisis de la COVID-19 se ha convertido en un reto de más gravedad, si cabe, que aquellos a los que la UE tuvo que hacer frente en los veinte años precedentes.

Cuando estalló, lo que estaba en juego era ver si los estados miembros de la Unión irían cada uno por su cuenta mirando solo por sus propios intereses y compitiendo los unos con los otros, o bien predominaría la conciencia de que había un enemigo común contra el cual solo se podría luchar de manera eficaz si se hacía conjuntamente.

Según el grupo, se trata de una crisis de supervivencia muy diferente de las anteriores, de una naturaleza distinta, pero probablemente de una capacidad destructiva sobre el futuro de la Unión Europea bastante mayor, si no se le hace frente con la altura de miras y el convencimiento imprescindibles.

UN PASO “MUY IMPORTANTE” EN LA LÍNEA DE UNA UNIÓN FISCAL

Aunque es pronto para poder hacer un balance a fondo de la respuesta europea a la crisis del coronavirus, el grupo de Opinión y Reflexión en Economía Política considera importante destacar la “rapidez y determinación” con que ha reaccionado la UE, frente a la orientación intergubernamental que habían tenido muchas de las decisiones de la UE en los últimos veinte años.

Además, resalta el predominio desde el primer momento de una filosofía partidaria de una implicación muy activa de los poderes públicos contraria a las políticas de austeridad, frente a lo que ocurrió en la Gran Recesión, y considera que la respuesta de la UE puede significar un paso muy importante en la línea de una unión fiscal.

De la misma forma, EuropeG subraya la importancia de la emisión de deuda por la Comisión para financiar el gasto directo derivado del presupuesto comunitario, puesto que podría constituir un paso hacia la creación de un Tesoro europeo; así como el incremento importante de los recursos propios de la UE que se va a producir.

Además, podría suponer el reforzamiento del presupuesto comunitario al incorporar el NGEU al marco financiero plurianual 2021-2026; el impacto fiscal de las ayudas procedentes de la UE; las incógnitas que existen sobre algunos aspectos esenciales de los proyectos financiados a través del programa aprobado por la UE y la posibilidad de que los nuevos instrumentos que ahora se ponen en marcha tiendan a consolidarse en el futuro o tengan, como en principio está previsto, un carácter estrictamente transitorio. Por ejemplo, resulta difícil pensar que los nuevos impuestos serán eliminados después de más treinta años de aplicación.

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