EY alerta del riesgo para la financiación de IAG si se retrasan las vacunas y siguen las restricciones

Iberia compra el 4,25% de Vueling garantizando la mayoría española en el accionariado

MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

Ernest & Young (EY), empresa auditora del holding hispano-británico IAG (matriz de Iberia, Vueling, British Airways y Air Lingus) advierte de que un despliegue más lento de la vacunación contra el coronavirus y la persistencia de las restricciones de movilidad podrían afectar al conglomerado de líneas aéreas, que «se verá en la necesidad de obtener financiación adicional suficiente, lo cual supone una incertidumbre material que podría causar dudas significativas sobre la capacidad del grupo de poder continuar como empresa en funcionamiento».

En la últimas cuentas anuales del grupo, la consultora especifica que esto sería en el caso de la hipótesis más pesimista, que contempla un despliegue más lento del programa de vacunación a escala regional, manteniéndose las restricciones a los viajes y retrasándose la recuperación gradual a más largo plazo. El impacto más grave se vería en el segmento del largo radio, mientras que el corto radio doméstico y europeo se recuperaría más rápido.

El grupo de aerolíneas asegura que espera poder seguir consiguiendo financiación para futuras entregas de aeronaves y, además, cuenta con más medidas de mitigación posibles, incluyendo la enajenación de activos, que acometería en caso de una evolución adversa de la liquidez.

Además, para reforzar aún más la posición de liquidez del grupo, se está estudiando activamente diversas opciones de financiación como la renegociación de los acuerdos de financiación actuales y la obtención de más líneas de financiación a largo plazo.

Con todo ello el grupo asegura que cuenta «con suficiente liquidez para seguir operando durante el futuro previsible y, por tanto,sigue elaborando sus estados financieros bajo el principio de empresa en funcionamiento».

Sin embargo, debido a la incertidumbre creada por el Covid-19, existen una serie de factores que escapan a su control: la situación y el impacto de la pandemia en todo el mundo; la aparición de nuevas variantes del virus y el posible repunte de las cepas existentes; la disponibilidad de vacunas y la velocidad a la que se administran; la eficacia de dichas vacunas, y las restricciones impuestas por los gobiernos nacionales en cuanto a la libre circulación y los viajes.

En el supuesto de que se materialice un escenario más severo, el grupo se verá en la necesidad de obtener financiación adicional suficiente.

«Sin embargo, la capacidad del Grupo para obtener financiación adicional en caso de un escenario pesimista más grave representa una incertidumbre significativa a 25 de febrero de 2021 que podría poner en tela de juicio la capacidad del Grupo para mantenerse como empresa en funcionamiento», asegura en su informe anual.

GARANTIZAR LA ESPAÑOLIDAD.

Paralelamente ha trascendido que Iberia compró un 4,25% de Vueling el pasado 31 de diciembre, con lo que eleva su participación en la compañía de bajo coste desde el 45,85% anterior al 50,1%. Esto garantizaría una mayoría española en el accionistado para proteger a la compañía frente al Brexit.

Vueling registró unas pérdidas el pasado año de 875 millones de euros debido a la pandemia, con un descenso en los ingresos del 77% hasta los 574 millones de euros.

Este movimiento de venta de acciones intragrupo fue posible gracias a la venta de las acciones por parte de Veloz Holdco, un vehículo de IAG, que ahora se queda con un 49,4% de la compañía, frente al 53,63% anterior, según publica el diario ‘Expansión’.

IAG adoptó esta decisión después de que la Comisión Europea hubiera advertido a las aerolíneas que tenían que adaptar su estructura accionarial si no querían perder los derechos de vuelo que otorga la UE.

La propiedad y el control no deben estar solo nominalmente, sino también efectivamente en manos de la UE. Desde enero, los ciudadanos británicos han dejado de contar como miembros de la Unión Europea.

En la memoria anual de IAG se indica que IAG había implementado distintos planes para garantizar que sus aerolíneas con licencia dela UE «continúen cumpliendo con las reglas de propiedad y control de la UE después del Brexit».

«Estos planes de remediación fueron aprobados por los reguladores nacionales en España e Irlanda. Los planes incluyen la implementación de una estructura de propiedad nacional para Aer Lingus y cambios en la estructura tradicional de propiedad nacional del Grupo en España», indica la memoria.

IAG destaca en su informe anual que «el acuerdo del Brexit reconoce las ventajas que se obtendrían avanzando en la liberalización de la propiedad y el control de las empresas de transporte aéreo y compromete a la UE y al Reino Unido a examinar alternativas en esta área durante 2021».

Por ello el grupo asegura que seguirá alentando a los reguladores de todo el mundo «a que normalicen la propiedad de las aerolíneas ensintonía con otros sectores empresariales».

Además se señala que debido a la naturaleza de su negocio y al Brexit la compañía ha tenido que poner en marcha planes para garantizar que sus aerolíneas con licencia en la UE seguían cumpliendo las normas de la UE sobre accionariado y control. En este contexto, se modificó la composición del Consejo para crear una mayoría de consejeros no ejecutivos independientes de la UE.

CIERRE DE ACUERDO CON GLOBALIA.

Entre los movimientos accionariales también destaca el cierre a comienzos de año por parte de Iberia de la compra de Air Europa al grupo Globalia por unos 500 millones de euros a pagar a partir del sexto año. El precio pactado supone una rebaja del 50% respecto del acordado el noviembre de 2019, cuando el presidente de Iberia en aquellos momentos, Luis Gallego, y Javier Hidalgo, consejero delegado de la aerolínea Air Europa, anunciaron la venta de la misma por 1.000 millones de euros.

En este momento, la compañía de Globalia apenas tenía deuda y tenía beneficios, mientras que a cierre de 2020 acumulaba una deuda de 500 millones y unas pérdidas superiores a los 400 millones.

A partir de ahora, la operación queda pendiente del visto bueno de la Autoridades de la Competencia de la Unión Europea, aunque se prevé que quede sellada en el segundo semestre de este año.

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