Los gestores de ‘endowments’ creen que será difícil alcanzar el objetivo de rentabilidad por la inflación

MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

Los gestores de los fondos de capitalización con misión filantrópica (‘endowments’) creen que será difícil alcanzar el objetivo de rentabilidad debido a las altas tasas de inflación, según un informe de la Asociación nacional de responsables de negocios de colegios y universidades (Nacubo, por sus siglas en inglés).

“La inflación será probablemente el centro de atención de los debates sobre la asignación de activos, al mismo tiempo que los ‘endowments’ se esfuerzan por mantener los enfoques de la cartera mejor alineados con su misión principal”, explicó el responsable de relaciones con clientes de TIAA, Doug Chittenden.

El IPC de Estados Unidos se situó en julio en el 8,5%, cerca de los niveles máximos en los últimos 40 años, pero dos décimas por debajo que lo previsto por el consenso. En España, la cifra alcanzó el mes pasado el 10,8%, unas cifras que afectarán a los retornos de las inversiones.

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Estos vehículos, que aún no tienen el mismo reconocimiento en España que en otros países como Estados Unidos, tienen un objetivo de inversión a largo plazo para una misión concreta, que normalmente está relacionada con la filantropía.

El director general de la Fundación Internacional IESE y miembro del comité de inversiones de su ‘endowment’, Jaime Alonso Stuyck, los define en su libro ‘Inversión de patrimonios. Lecciones para inversores a largo plazo del modelo de gestión de endowments’ como fondos de capitalización cuyo fin es proveer establemente a la institución de recursos financieros, con el fin de destinarlos a necesidades institucionales o familiares.

Estos se suelen constituir con donaciones, especialmente en el caso de las universidades estadounidenses o las fundaciones, y el objetivo es sacar el mayor partido de estas y alargar su efecto en el tiempo.

El autor señaló, no obstante, que el modelo no siempre está ligado a entidades sin ánimo de lucro, aunque la mayoría se constituye a favor de un ideal filantrópico, institucional o familiar.

“Por ejemplo, hay ‘family offices’ que deciden invertir el patrimonio familiar sobre el modelo de inversión de los grandes ‘endowments’ universitarios y establecen políticas de inversión similares. Algunos llevan años siguiendo esta estrategia, con gran éxito y amplia aceptación entre los miembros de la familia, pues el sistema resuelve algunos de los problemas de relación típicos de estas organizaciones de origen familiar”, comentó.

De su lado, el despacho Cuatrecasas explicó en un informe que la figura del ‘endowment’ carece de regulación sustantiva y fiscal en España, aunque es similar a lo denominado como “fondo especial” en el Código Civil de Cataluña.

“No parece problemático que la figura del ‘endowment’ pueda ser regulada a nivel estatal. Las principales beneficiarias serían las universidades, que podrían utilizar esta figura de éxito, al igual que viene ocurriendo en el mundo anglosajón”, señaló.

Una de las instituciones que cuenta con este instrumento es la Fundación Internacional IESE, cuyo comité de inversión está formado por nueve personas, entre las que se encuentran Alonso Stuyck; el presidente de Cobas AM, Francisco García Paramés, o el consejero delegado de Abaco Capital, Pablo González, entre otros.

A 31 de agosto de 2021, últimos datos disponibles, el valor del vehículo ascendía a 45,4 millones de euros, con un crecimiento de en torno al 7,3% anual. De los principales fondos que lo componen, el mayor es el fondo de cátedras, al concentrar 29,9 millones, el 66% del total. Este alberga las dotaciones de las diversas cátedras del IESE y otros fondos permanentes de centros de investigación.

Desde su constitución en 2011, el ‘endowment’ de la Fundación Internacional IESE ha distribuido más de 12 millones de euros, que se han dedicado a proyectos de investigación y a programas de becas de estudio. En el ejercicio 2020-21 distribuyó 1,65 millones de euros, el doble del importe distribuido hace ocho años.

De media, estos fondos han obtenido una rentabilidad anual media durante los últimos veinticinco años cercana al 8% –si bien algunos alcanzan el 12%–, lo que les ha permitido distribuir cada año una cantidad de en torno al 5% de su valor para impulsar esas actividades y el desarrollo de las fundaciones a las que soportan.

La clave para alcanzar esa cifra, según Alonso Stuyck, es pensar en el muy largo plazo, especialmente en el actual contexto de alta inflación, con lo que sería un error apostar solamente por instrumentos conservadores como la renta fija.

“Es evidente que si nuestro objetivo de rentabilidad anual exigida es de aproximadamente el 7%, para conseguirlo hay que recurrir en una buena parte a la renta variable, pues la renta fija no nos permitirá de media llegar a ese objetivo, al menos si las rentabilidades futuras son parecidas a las pasadas”, indicó.

EQUIDAD INTERGENERACIONAL, UN CONCEPTO CLAVE

Alonso explica en su libro que los ‘endowments’ están “fuertemente ligados” al concepto de equidad intergeneracional”. “Se trata de gestionar el patrimonio de manera que se consiga pasar a la siguiente generación unas propiedades y unas rentas que tengan al menos el mismo poder adquisitivo del que dispone la actual”, destaca.

Para el autor, el mejor ejemplo en este sentido es el Norway’s Pension Fund Global, que se creó al encontrar petróleo en el mar del Norte. El país se dispuso a explotar los yacimientos y se decidió constituir un fondo permanente con los beneficios de esas explotaciones.

“El razonamiento implícito es considerar el petróleo como patrimonio de todos los noruegos, también de las generaciones futuras: es una riqueza natural del entorno geográfico de la que ninguna generación se puede apropiar. La constitución de un ‘endowment’ con los beneficios de la explotación del petróleo permitía a generaciones futuras beneficiarse del oro negro, al menos en la misma medida en que se iba a beneficiar la presente generación”, incide.

INVERSIÓN RESPONSABLE

Los ‘endowments’ están incorporando cada vez más criterios de inversión responsable en sus reglamentos, según el informe de Nacubo de 2021, que revela que el 80% ya los estaría teniendo en cuenta.

No obstante, algunos han mostrado “cierta” reticencia a la adopción temprana debido a la falta de parámetros homogéneos y aceptados por la mayoría para medir el impacto de las acciones y el coste que originan, entre otros factores.

Alonso Stuyck añade que hay diferencias por regiones en este sentido: mientras que en Estados Unidos se nota una “decidida” apuesta en todo lo relacionado con las políticas de diversidad, equidad e inclusión, en Europa hay una mayor sensibilidad a cuestiones sociales y medioambientales.

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