Caracas, Teherán y Madrid comparten una misma advertencia: cuando falla la ética, el poder se pudre
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La jornada que hoy analizamos confirma —una vez más— que vivimos instalados en lo que vengo describiendo como una «fractura sistémica contenida». En el plano internacional, dos seísmos devastadores han desgarrado a Venezuela; Israel reitera que no abandonará el sur del Líbano mientras Teherán exige su retirada como condición del frágil memorando con Washington; el secretario de Estado Marco Rubio recorre un Golfo profundamente decepcionado con los EE. UU. y con el presidente Trump, intentando vender un acuerdo que sus aliados consideran excesivamente generoso con el régimen oligárquico-yihadista; y el presidente Trump se enzarza a gritos con un senador de su propio partido a cuenta de una guerra cuyos objetivos iniciales no se han cumplido. Pero la jornada exige, además, detenerse con especial detalle en España, donde la condena firme del Tribunal Supremo al que fuera «número dos» del sanchismo ha precipitado la crisis de credibilidad moral más grave de nuestra democracia reciente. Cinco frentes fuera y uno dentro, y una sola lección que los recorre todos: cuando la ética abdica como límite del poder, la política se degrada se convierte en un instrumento de dominación y poder sin freno ni brújula moral y en un mero instrumento de beneficio personal o de supervivencia. |
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II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS |
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1. Venezuela: doble terremoto devastador sobre el corazón de la narcodictadura |
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En la tarde-noche del 24 de junio, dos seísmos consecutivos —un primer temblor de magnitud 7,2 seguido apenas treinta y nueve segundos después por otro de magnitud 7,5, lo que el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) ha calificado de «doblete» — sacudieron el norte de Venezuela, con epicentro en las inmediaciones de Morón y el estado de Yaracuy, a un centenar de kilómetros al oeste de Caracas. El segundo es el mayor temblor registrado en el país desde 1900 —el cataclismo de 1812 dejó unos treinta mil muertos en Mérida y Caracas—. En su comparecencia de la madrugada del jueves, la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, cifró las víctimas en al menos treinta y dos muertos y más de setecientos heridos, balance provisional que ella misma admitió que aumentará y que aún no incluye el estado de La Guaira, el más castigado. El aeropuerto internacional Simón Bolívar quedó cerrado por los daños; numerosos edificios se derrumbaron en Caracas y en La Guaira; los equipos de rescate trabajan toda la noche y han sacado con vida a una veintena de personas solo en el municipio de Chacao. El balance oficial es solo el provisional de las primeras horas: los cálculos de los servicios técnicos e institutos estadounidenses —singularmente el modelo PAGER del USGS, que ha emitido alerta roja— sitúan la cifra de víctimas mortales en un mínimo del orden de los diez mil y la proyectan en el entorno de los veinte mil, dentro de una franja de decenas de millares que el propio organismo estima con un 37% de probabilidad; las pérdidas económicas se calculan en el 1-7% del PIB venezolano. El Departamento de Estado de los EE. UU. ha anunciado el envío de equipos de búsqueda y rescate. Igualmente, varios países de la región están enviando ayuda y el SUMMA de la Comunidad de Madrid ya está de camino a Venezuela con equipos especializados en rescates en situaciones de catástrofe. |
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Implicaciones: |
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La tragedia se abate sobre un Estado fallido y mafioso, devastado por dos décadas de incompetencia y latrocinio del narco-castro-chavismo, sin capacidad institucional, médica ni logística para responder a una catástrofe de esta magnitud. Y reaparece de inmediato el reflejo totalitario: el líder opositor en el exilio Edmundo González ha denunciado el «bloqueo sistemático y prolongado de la información» —apagón comunicativo que impide a millones de venezolanos saber si sus familias están a salvo—, mientras la única información fiable llega a través de periodistas que graban con sus propios teléfonos. |
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Perspectivas y escenarios: |
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Escenario A (35%): la magnitud de la catástrofe obliga al régimen a aceptar ayuda internacional masiva, abriendo una rendija de presión y escrutinio externo sobre la narco dictadura. Escenario B (40%): los hermanos Rodríguez instrumentalizan el desastre —canalizando la ayuda a través de las estructuras del régimen, reforzando el control social y maquillando las cifras—, como han hecho otros regímenes totalitarios ante el sufrimiento de su propio pueblo. Escenario C (25%): el colapso humanitario, sumado al apagón informativo y a la desafección popular, acelera la erosión interna del aparato chavista y precipita una crisis de gobernabilidad. En todos los casos, la vigilancia internacional sobre el destino real de la ayuda resulta imperativa. |
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2. Líbano: Israel no se retira del sur mientras Teherán condiciona el memorando a su salida |
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El ministro de Defensa israelí afirmó el 24 de junio que sus tropas no se retirarán del sur del Líbano —franja que controlan desde marzo—, lo que constituye uno de los principales escollos del acuerdo entre Washington y Teherán. Israel combate desde principios de marzo a la organización terrorista Hizbulá, brazo libanés del régimen iraní. Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araghchí, sostiene que el fin de las hostilidades en el Líbano —y la retirada israelí— es condición indispensable del memorando de entendimiento (MOU), al que define como un pacto entre «Estados Unidos e Israel, de un lado, e Irán y Hizbulá, del otro». El presidente del Parlamento iraní, Mohamed Bághr Ghalibaf —que responde de facto al general Vahidi y no al presidente Pezeshkian—, equiparó en Bakú el alto el fuego en el Líbano al de Irán. |
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Implicaciones: |
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Teherán pretende blindar a su principal proxy terrorista bajo el paraguas del acuerdo, reintroduciendo por la puerta de atrás la doctrina de los anillos de fuego que la guerra había desarticulado. La permanencia israelí en el sur, lejos de ser un capricho, responde a la lógica de impedir el rearme de Hizbulá una vez disuelta la UNIFIL. El nudo libanés es, hoy, el principal detonante potencial de una reanudación de las hostilidades. |
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Perspectivas y escenarios: |
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Escenario A (30%): se alcanza un calendario escalonado de retirada israelí condicionado al despliegue del ejército libanés y al desarme efectivo de Hizbulá en las «zonas piloto». Escenario B (40%): se mantiene un statu quo tenso e inestable —ni retirada ni reanudación a gran escala—, con incidentes intermitentes que erosionan el memorando sin romperlo. Escenario C (30%): Hizbulá o una facción descontrolada provoca un incidente grave que arrastra de nuevo a la región a la confrontación abierta. |
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3. El Golfo, en estado de desconfianza: Rubio intenta vender un acuerdo que irrita a sus aliados |
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Hechos: |
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El secretario de Estado Marco Rubio recorre el Golfo —el 24 de junio celebró un almuerzo de trabajo con el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed— para tranquilizar a unos aliados profundamente escépticos. Riad, Abu Dabi y el resto de las monarquías consideran el memorando excesivamente generoso con Teherán: contempla un fondo de hasta 300.000 millones de dólares y la condonación de sanciones, y temen que esos recursos sirvan para que el régimen reconstruya su maquinaria militar. Varios Estados del Golfo han solicitado a Washington refuerzos de defensa antimisiles. La irritación es especialmente intensa en los Emiratos, seriamente decepcionados con el presidente Trump de quien dicen sentirse engañados. |
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Implicaciones: |
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El daño a la credibilidad estadounidense es profundo y, me temo, duradero. Los socios árabes que sufrieron en carne propia los ataques iraníes durante la guerra contemplan ahora cómo Washington premia al agresor con un fondo multimillonario y descongelación de decenas de miles de millones de dólares. Aquí emerge con toda su crudeza la paradoja del descabezamiento: la guerra no eliminó a los moderados —no los había—, sino que dejó en pie a unos halcones —el general Ahmed Vahidi al frente de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Báger Zolghadr como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional al mando de las brigadas Al-Quds, y Rezaí como asesor militar interino del fantasmagórico líder Mojtaba Jameneí marioneta moribundo o inhabilitado en manos de la Guardia Revolucionaria— que carecen individualmente de la autoridad ideológica, el rango jerárquico y la personalidad dominante necesarios para imponerse a sus pares y forzar la aceptación de concesiones. Pero poco a poco se va imponiendo el peor de todos ellos (si es que ser peor entre tanto monstruo fuese posible) el sanguinario terrorista y asesino en “mega-serie” el general Ahmed VAHIDI comandate en jefe de la Guardia Revolucionaria. |
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Perspectivas y escenarios: |
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Escenario A (30%): la gira de Rubio contiene el malestar y consolida garantías de seguridad bilaterales que estabilizan la confianza del Golfo. |
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Escenario B (40%): la desconfianza se cronifica y empuja a las monarquías a una diversificación estratégica —mayor acercamiento a China y a Rusia como proveedores y socios transaccionales— sin ruptura abierta con Washington. |
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Escenario C (30%): un nuevo episodio de imprevisibilidad del presidente que precipite una crisis más de confianza con nuevas e intensas consecuencias sobre las bases y los acuerdos de defensa en la región. |
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4. Estados Unidos: bronca a gritos en el Senado y 70.000 millones para una guerra sin objetivos cumplidos |
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En una reunión a puerta cerrada con los senadores republicanos, el presidente Trump protagonizó un agrio enfrentamiento a gritos con el senador Bill Cassidy —a quien él mismo apoyó derrotar en las primarias—, que le reprochó no haber explicado a los estadounidenses una guerra que «debía durar cuatro semanas y lleva cuatro meses» sin haber alcanzado sus objetivos iniciales. Si es que alguna vez los tuvo. Horas después, la Administración solicitó al Congreso 70.000 millones de dólares para sufragar el conflicto. El martes, el Senado había aprobado —en gesto mayormente simbólico— una resolución de poderes de guerra instando a la retirada; el miércoles, una segunda votación revirtió parcialmente el reproche, con Cassidy y Rand Paul modificando su voto tras un informe del vicepresidente Vance y el enviado Steve Witkoff. Trump calificó la votación de «intrascendente» (meaningless). |
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Implicaciones: |
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El episodio desnuda la fractura interna del Partido Republicano sobre una política exterior que el propio presidente conduce de forma transaccional, intuitiva y errática, presidida con demasiada frecuencia por el exceso y el exabrupto. La petición de 70.000 millones para una guerra cuyos objetivos declarados —desmantelar el programa nuclear, frenar el apoyo al terrorismo— no se han cumplido es la mejor ilustración de la ausencia de estrategias claras, objetivos alcanzables o de un plan para el «día después» (day after) que vengo denunciando desde el primer disparo. Frente a esta política de la improvisación impulsiva. La figura del secretario Rubio —y la del propio sistema institucional— sigue actuando como necesario contrapeso de sensatez. |
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Perspectivas y escenarios: |
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Escenario A (35%): la disciplina de partido y el aparato de seguridad nacional reconducen al presidente hacia una línea más prudente y aconsejada. |
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Escenario B (40%): persiste la tensión entre un Trump impredecible y un Congreso crecientemente incómodo, sin ruptura, pero con desgaste continuado de cara a las elecciones de mitad de mandato (midterms). |
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Escenario C (25%): un nuevo exabrupto presidencial —sobre Irán, el Golfo o el gasto militar— agrava la fractura republicana y compromete la gobernabilidad de su propia agenda legislativa. |
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5. SECCIÓN ESPECIAL, ESPAÑA: La corrupción del sanchismo y un presidente sin brújula moral |
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El 22 de junio, el Tribunal Supremo condenó por unanimidad a José Luis Ábalos —exministro de Transportes y exsecretario de Organización del PSOE, el que fuera «número dos» de Pedro Sánchez— a veinticuatro años y tres meses de prisión por liderar un grupo criminal que cometió hasta siete delitos (organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias, entre otros) en el conocido como «caso Mascarillas». Su exasesor Koldo García fue condenado a diecinueve años y ocho meses; el empresario Víctor de Aldama, a cuatro años y medio, suspendidos por su colaboración con la Justicia. Es la mayor condena a un ministro español por su actuación en el cargo y la primera sentencia firme que alcanza al círculo de gobierno de Sánchez; Ábalos y García ingresaron en Soto del Real el pasado noviembre. La sentencia se inscribe, además, en una constelación de causas que cercan al entorno político, partidario y personal del presidente: su esposa, Begoña Gómez, fue enviada el 20 de junio a juicio con jurado popular por cuatro presuntos delitos —tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación—, con retirada de pasaporte y prohibición de salir de España; su hermano, David Sánchez, está siendo juzgado en Badajoz por su contratación en la Diputación; su antecesor y mentor, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido investigado por su presunta relación con el rescate de la aerolínea Plus Ultra; la sede del PSOE en Ferraz fue registrada por la presunta financiación irregular del partido; y el propio fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, fue condenado el pasado otoño por revelación de secretos. El 24 de junio, en una bronca comparecencia en el Congreso, Sánchez negó que exista «corrupción generalizada», lo atribuyó a «mentiras y rumores» y se negó tanto a dimitir como a convocar elecciones. En su réplica, el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, le señaló como «el nexo político corruptor», le reprochó una «absoluta falta de moralidad» y pronunció dos frases ya célebres: «A mí no me ha financiado mi carrera ningún magnate de la prostitución» —en alusión a los negocios de saunas del suegro del presidente— y, sobre ese mismo «yerno de las saunas», «de la sauna a la cloaca hay un camino bastante coherente». |
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Implicaciones: Lo que está en juego no es ya una imputación aislada, sino el desplome de la credibilidad ética de un presidente que llegó al poder en 2018 enarbolando la bandera de la regeneración y la «tolerancia cero» contra la corrupción, precisamente tras la caída del Gobierno de Mariano Rajoy por la sentencia del «caso Gürtel». La paradoja es cruel y, quien hizo de la supuesta limpieza su única épica gobierna hoy rodeado de condenados, procesados e investigados que pertenecen a su núcleo más íntimo —un exministro y «número dos», su esposa, su hermano, su mentor, su fiscal general—. La estrategia del «blindaje» —resistir a cualquier precio, deslegitimar a jueces y fiscales tachándolos de «lawfare» (guerra judicial), victimizarse y comprar tiempo a base de cesiones a sus socios independentistas— revela una ausencia absoluta de brújula moral y una concepción puramente patrimonial del poder. No discuto aquí la presunción de inocencia de quienes están meramente investigados, que defiendo sin reservas; ni Sánchez ha sido imputado personalmente, y el Gobierno denuncia una persecución judicial —extremo en el que coincide incluso algún editorial de la prensa afín—. Pero la responsabilidad política no requiere sentencia: requiere decencia. Y la decencia, como con razón sostuvo Feijóo, «o se tiene o no se tiene». |
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Apartado especial — La prensa internacional más crítica |
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La onda expansiva ha desbordado las fronteras. Euronews calificó la condena de Ábalos de «golpe mayúsculo» para Sánchez y la describió como la primera sentencia firme que alcanza a un exministro de su Gabinete. Politico —recogido por The Week— habla de un «vendaval de escándalos de corrupción», con un presidente «contra las cuerdas» tras «escándalo tras escándalo». La CNN retrata una «peligro creciente» y subraya el registro de Ferraz, el juicio a la esposa y la investigación al expresidente Zapatero. La agencia France-Presse dibuja a un Sánchez que, «héroe global de la izquierda» por sus choques con Trump y con Israel, niega una corrupción «generalizada» mientras se le acumulan las causas, y recoge el «¿no tiene usted ni un atisbo de vergüenza?» que le espetó Santiago Abascal. The Jerusalem Post llega a describir una trama convertida en «amenaza para la élite española» y airea el hallazgo por la UCO, en un registro vinculado al entorno de Zapatero, de una caja fuerte con más de un centenar de objetos de lujo y anotaciones sobre transacciones con Venezuela. El cuadro internacional, en su conjunto, dibuja a un Ejecutivo en descomposición moral aferrado al poder. |
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Perspectivas y escenarios: |
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Escenario A (35%): Sánchez consuma su «blindaje», agota la legislatura hasta 2027 apoyándose en sus socios y sortea la presión, al precio de una erosión institucional profunda y duradera. |
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Escenario B (40%): la presión combinada —nuevas derivadas judiciales, deserción de algún socio (Junts ya reclama su relevo), desgaste electoral sostenido— precipita un adelanto electoral antes de lo previsto. |
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Escenario C (25%): alguna de las causas abiertas acaba implicando directamente al presidente con efectos penales, abriendo una crisis de Estado de consecuencias dramáticas para la imagen de la democracia española. |
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EN LOS TRES CASOS, EL DAÑO REPUTACIONAL A LA DEMOCRACIA ESPAÑOLA Y A LA CONFIANZA EN SUS INSTITUCIONES ES DE DIMENSIONES CÓSMICAS Y SIN FÁCIL REMEDIO. |
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III. RACK DE MEDIOS |
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Prensa estadounidense y agencias. CBS, NPR, ABC, NBC y AP despliegan cobertura masiva del «doblete» sísmico venezolano, con el USGS estimando víctimas por millares o decenas de millares y el recordatorio de que es el mayor temblor desde 1900; CNN sigue minuto a minuto el apagón informativo y recoge la denuncia de Edmundo González. Reuters y US News destacan la firmeza israelí sobre el sur del Líbano y la gira de Rubio por el Golfo. The Washington Times relata cómo Trump reprendió a un cuarteto de senadores; Fox News describe el rifirrafe con Cassidy como un «siete sobre diez»; TIME recoge el «intrascendente» presidencial sobre la votación del Senado. |
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Prensa británica y europea. The Economist sintetiza la jornada internacional con el seísmo venezolano y la firmeza israelí en el Líbano. Sobre España, Euronews titula con el «golpe mayúsculo» a Sánchez; Politico —vía The Week— habla de «ventisca de escándalos»; la BBC recoge la causa contra Leire Díez por una supuesta campaña de desinformación. La cobertura continental coincide en presentar a un Gobierno en crisis de credibilidad. |
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Mundo árabe e israelí. Arab News abre con el enfrentamiento Trump-Cassidy y subraya el escepticismo regional ante un fondo de 300.000 millones; Al Arabiya y Al Jazeera perfilan al general Vahidi como el verdadero «poder tras el trono». The Jerusalem Post conecta la trama de corrupción española con el entorno de Zapatero y sus presuntas ramificaciones venezolanas. |
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Espacio ruso-ucraniano. TASS e Izvestia airean cualquier fisura en el frente occidental y las declaraciones de Lavrov y Putin; los espejos de Pravda recogen con satisfacción todo signo de debilidad europea. El aprovechamiento propagandístico es, como siempre, sistemático. |
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Casas de análisis y think tanks. El Institute for the Study of War (ISW) sostiene que Vahidi y su círculo han consolidado el control de la respuesta militar y de la política negociadora iraní; la Foundation for Defense of Democracies (FDD) recuerda su historial «repleto de esfuerzos por matar estadounidenses»; el Washington Institute matiza el grado real de su control. Sobre la defensa europea, el EUISS y el DGAP insisten en que el descalabro del FCAS evidencia el choque entre egoísmos nacionales e integración estratégica. |
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IV. SEMÁFORO DE RIESGOS |
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Escala: 🔴 crítico · 🟠 alto · 🟡 medio · 🟢 bajo |
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V. COMENTARIO EDITORIAL |
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Hay jornadas en que la geopolítica parece empeñada en demostrar una tesis, y la de hoy demuestra la mía: que el problema de nuestro tiempo rara vez es la fuerza de los adversarios, y casi siempre la mediocridad —o la indecencia— de quienes deberían encarnar lo contrario. En Teherán, la guerra no descabezó al régimen oligárquico-yihadista; lo dejó en manos de un puñado de halcones encabezados por el general Ahmed Vahidi —reclamado por Interpol desde 1994 por la matanza de la AMIA en Buenos Aires, hombre del corps del «Muerte a América»— que mandan sin gobernar. Y Washington, en vez de capitalizar su victoria militar, premia con trescientos mil millones a un Estado terrorista mientras sus aliados del Golfo, que sufrieron sus misiles, observan atónitos. No me extraña la irritación de Abu Dabi, ni el bochorno de un presidente Trump que se enzarza a gritos con los suyos por una guerra sin plan para el día después. |
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Pero si hay un espectáculo que sonroja, es el español. Pedro Sánchez llegó al poder en 2018 proclamándose adalid de la regeneración, y gobierna hoy rodeado de condenados y procesados que llevan su sello: un exministro y «número dos» sentenciado a veinticuatro años por liderar una organización criminal; una esposa camino del banquillo; un hermano juzgado; un mentor investigado; un fiscal general condenado. Y, ante semejante acumulación, el presidente no dimite —porque, en certera expresión de Feijóo, no tiene «ni autoridad, ni credibilidad, ni decencia para seguir en ese escaño»—, sino que se atrinchera, deslegitima a la Justicia y compra tiempo a cualquier precio. Lo definió el líder de la oposición con una crudeza que la realidad ha hecho difícilmente rebatible: «de la sauna a la cloaca hay un camino bastante coherente». No es solo corrupción: es la ausencia absoluta de brújula moral erigida en método de gobierno. |
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El hilo que une Caracas, Teherán y Madrid no es la ideología, sino la abdicación de la ética como límite del poder. En Venezuela, la naturaleza castiga a un pueblo al que la narcodictadura de los hermanos Rodríguez lleva años saqueando, y cuyo primer reflejo ante la tragedia no ha sido pedir auxilio, sino apagar la información; vigilemos hasta el último dólar el destino de la ayuda, porque en manos de una organización mafiosa disfrazada de Estado hasta la compasión se convierte en botín. En España, el mismo desprecio por las reglas se viste de ropajes democráticos, pero comparte la raíz: la convicción de que el poder está por encima de la ley y de la decencia. Conviene precisar, en honor a la verdad, que el presidente niega toda irregularidad, no ha sido imputado y denuncia una persecución; pero la responsabilidad política no se mide en sentencias, sino en vergüenza, y de esa no se le conoce reserva alguna. |
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La conclusión es la de siempre y, por repetida, no menos cierta: el mundo gira hacia los extremos porque el centro sensato —el del atlantismo convencido, el europeísmo exigente y la democracia liberal sin complejos— ha tolerado demasiadas veces que la indecencia se normalice. La regeneración, en España y fuera de ella, no vendrá de quienes han hecho de la supervivencia su única doctrina; vendrá, si acaso, de unos ciudadanos a los que cada día que pasa sin convocar elecciones se les hurta el derecho a decidir. No es mucho pedir. Es, sencillamente, lo mínimo. |