Rheinmetall confirma el rearme alemán con cifras récord: Europa empieza a gastar en defensa de verdad

El F22 Raptor

La jornada que cierra esta semana se presenta, a juicio de este analista, como uno de esos días-bisagra en los que varios tableros se mueven simultáneamente, sin que el observador apresurado alcance a discernir si lo que contempla es una verdadera inflexión o un mero compás de espera entre dos episodios de tensión. En el frente persa, el alto-el-fuego entre Estados Unidos e Irán pendía ayer de un hilo, con intercambio efectivo de fuego en torno al puerto de Qeshm, en Bandar Abbas y en el control naval de Bandar Kargan, mientras Donald Trump, sin parpadear, declaraba que «el alto-el-fuego sigue en vigor —ya os avisaré cuando deje de estarlo» y advertía que, de no firmarse el memorando, «habrá mucho dolor». La diplomacia transcurre, paradójicamente, sobre el filo del cañón.

En paralelo, el secretario de Estado Marco Rubio se reunió ayer durante más de dos horas con el papa León XIV en el Palacio Apostólico, en un intento manifiesto de rebajar la tensión entre la Casa Blanca y la Santa Sede tras los reiterados ataques personales de Trump contra el primer pontífice estadounidense de la historia. La diplomacia institucional intenta —para usar la fórmula del jesuita Antonio Spadaro— «cool the rhetoric» (enfriar la retórica), tarea ardua cuando uno de los protagonistas considera, con terquedad imperturbable, que el otro «pone en peligro a millones de católicos». Sumemos a esto la confirmación, vía la Economist, de un plan secreto del GRU ruso para suministrar a Irán drones de fibra óptica destinados a usarse contra tropas estadounidenses; el balance espectacular de Rheinmetall, que confirma con cifras —y no ya con discursos— que el rearme alemán es real y sostenido; los desfiles de Putin sin tanques sobre la Plaza Roja del 9 de mayo y el desplome de las treguas cruzadas con Kiev; y la esperada reunión cordial pero ambivalente entre Trump y Lula en la Casa Blanca. Estamos, una vez más, ante guerras de temperatura variable cuyos hilos se entretejen en una sola jornada.

 

1. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 24 HORAS

1. EE. UU. e Irán intercambian fuego en el estrecho de Ormuz; Trump asegura que el alto el fuego “sigue en vigor” y advierte de “mucho dolor” si no se firma el acuerdo

Hechos.

Según informaciones de Reuters, Fox News y CNN cruzadas durante la jornada, las fuerzas estadounidenses atacaron el jueves objetivos militares iraníes en el puerto de Qeshm, en el Estrecho de Ormuz, así como en Bandar Abbas y en el puesto de control naval de Bandar Kargan, en Minab. La agencia estatal iraní IRNA confirmó actividad de defensa antiaérea en el oeste de Teherán y en el barrio de Chitgar. La cadena Mehr News reportó intercambios de fuego transversal por toda la provincia meridional de Hormozgan, en Bandar Abbas, Bandar Khamir, Sirik y la propia isla de Qeshm. Estos ataques se produjeron apenas dos días después de que Irán lanzara quince misiles balísticos y de crucero contra el puerto emiratí de Fujairah. Pese a todo ello, el presidente Trump declaró desde el Lincoln Memorial Reflecting Pool: «han jugado con nosotros, los hemos pulverizado», añadiendo de inmediato que «os avisaré cuando deje de haber alto el fuego, de lo contrario veríais un gran resplandor saliendo de Irán». El presidente reiteró su exhortación a Teherán para que firme el memorando de catorce puntos: «Las conversaciones van muy bien, pero deben entender que, si no se firma, habrá mucho dolor; podría suceder cualquier día, pero podría no suceder. Creo que ellos quieren el acuerdo más que yo».

Implicaciones.

La situación configura lo que en mis informes vengo denominando un alto el fuego de geometría variable: las hostilidades formales se mantienen suspendidas, pero los intercambios cinéticos puntuales —«por debajo del umbral de represalia», en formulación del general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto— se acumulan a tal ritmo que el Pentágono ha contabilizado más de diez ataques iraníes contra fuerzas estadounidenses desde la firma del 8 de abril. La doctrina trumpista combina, con eficacia paradójica, la presión militar selectiva, el bloqueo naval permanente y la negociación diplomática vía Pakistán; combinación que, en manos de un Marco Rubio o un Steve Witkoff, podría desembocar en un éxito histórico, pero que en sus oscilaciones presidenciales recuerda peligrosamente al brinkmanship (política del filo del abismo) que la Guerra Fría enseñó a evitar. La paradoja del descabezamiento —ese mecanismo por el cual una operación militar exitosa pero carente de plan para el día después acaba dejando un vacío que llenan los peores actores del propio régimen— sigue acechando: cualquier acuerdo que deje intacta la troika ultraconservadora del CGRI (general Vahidi, secretario Zolghadr y asesor Rezaei) y bloqueado al ala reformista de Pezeshkian estará lastrado desde su nacimiento.

Perspectivas y escenarios.

Tres escenarios se delinean en el horizonte de los próximos diez días. El primero, optimista, contempla la firma del memorando de catorce puntos en Islamabad o Ginebra antes de la cumbre Trump-Xi del 14-15 de mayo, lo que permitiría al presidente estadounidense presentar un trofeo diplomático extraordinario en vísperas de las midterm elections (elecciones legislativas de mitad de mandato). El segundo, intermedio y a juicio de este analista el más probable, prevé sucesivas extensiones técnicas del alto el fuego mientras el régimen oligárquico-yihadista iraní gana tiempo y se reorganiza —«Operation Trust Me Bro failed», ironizaba el portavoz Ghalibaf en inglés— con el objetivo de preservar al máximo su programa de enriquecimiento. El tercero, catastrófico, parte de un colapso de la mediación que reactivaría la Operation Epic Fury «a un nivel mucho más alto», en palabras del propio Trump. Conviene recordar, con la prudencia que el oficio impone, que ya hemos visto colapsar otras treguas en la misma región —singularmente, la Easter ceasefire de hace un mes— y que los regímenes terroristas no firman acuerdos: los aprovechan.

 

2. El secretario Rubio se reúne durante más de dos horas con el papa León XIV en un intento de rebajar la histórica tensión entre la Casa Blanca y la Santa Sede

Hechos.

La reunión, celebrada el jueves en el Palacio Apostólico —víspera del primer aniversario del pontificado de León XIV—, se prolongó durante más de cuarenta y cinco minutos a solas, seguidos de un encuentro con el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin y el arzobispo Paul R. Gallagher. Según los comunicados oficiales del Vaticano y del Departamento de Estado norteamericano, las conversaciones cubrieron la guerra contra Irán, el conflicto del Líbano, las crisis africanas y la situación de Cuba. La Santa Sede calificó el encuentro de «cordial» y subrayó «la necesidad de trabajar incansablemente por la paz». El pontífice, que el martes había declarado que la Iglesia católica «lleva años pronunciándose contra todas las armas nucleares», entregó a Rubio un bolígrafo de madera de olivo —«planta de la paz», dijo—; el secretario, hijo de inmigrantes cubanos y católico practicante, regaló al pontífice un balón de fútbol americano de cristal con el sello del Departamento de Estado. La cita se produce tras semanas de durísimos ataques personales del presidente Trump contra el primer papa nacido en Estados Unidos, a quien acusó de «poner en peligro a muchos católicos» por sus posiciones sobre Irán y por su rechazo al uso del armamento nuclear, así como tras la defensa pública del pontífice por parte de la primera ministra italiana Giorgia Meloni, calificada por Trump de «inaceptable».

Implicaciones.

La fractura entre la Casa Blanca y la Santa Sede no es un episodio anecdótico; constituye, en términos diplomáticos, una anomalía sin precedentes desde el final de la Guerra Fría. Que el primer papa estadounidense de la historia se haya convertido en uno de los críticos más visibles de la política exterior trumpista —y que el presidente, en respuesta, le ataque personalmente— refleja una tensión profunda entre dos visiones del mundo: la moral universalista de la Iglesia en defensa de los migrantes, los refugiados y los pueblos sometidos al sufrimiento de la guerra, frente a un realismo trumpista que prioriza la seguridad nacional y el equilibrio geopolítico, sin las modulaciones humanistas que, también, fueron rasgo distintivo de Ronald Reagan. La defensa que la primera ministra Meloni —líder de Hermanos de Italia, formación de centro-derecha hasta hace poco aliada natural de Trump— hizo del pontífice ilustra que la batalla cultural y moral entre los dos polos no respeta las divisiones partidistas tradicionales. Conviene recordar que el pontífice ha denunciado como «verdaderamente inaceptable» la amenaza presidencial de «erradicar la civilización iraní», expresión que ningún diplomático con sentido común habría suscrito.

Perspectivas y escenarios.

La capacidad de Marco Rubio para «devolver la confrontación a un registro institucional más sereno» —en formulación, otra vez, del jesuita Spadaro— constituye una de las pruebas más delicadas de su mandato como secretario de Estado. La encuesta interna que muestra el desgaste del apoyo católico al presidente, junto con la enorme popularidad personal del papa León XIV, deberían moderar el ánimo presidencial; las experiencias recientes nos invitan, sin embargo, a la cautela. El nudo gordiano radica en la cuestión iraní: si finalmente se firma el memorando de catorce puntos, la Santa Sede podrá presentarse —con razón— como una de las voces que contribuyeron a frenar el peor escenario; si la guerra se reactiva, las distancias entre Washington y Roma se acentuarán. Como atlantistas convencidos y católicos por familia y tradición, defendemos el diálogo y la diplomacia sin estridencias; cabe esperar que prevalezca la prudencia institucional sobre el exabrupto presidencial, y que las dos figuras americanas más influyentes del mundo —el presidente y el pontífice— encuentren un terreno mínimo de entendimiento. La paz es, también, una virtud política.

 

3. Los fabricantes de armamento confirman con cifras que el rearme alemán es real: Rheinmetall presenta resultados récord y prevé crecer un 45% en 2026

Hechos.

El gigante alemán Rheinmetall publicó ayer su informe del primer trimestre de 2026 con cifras que superan ampliamente las expectativas analíticas más exigentes. Las ventas consolidadas crecieron un 8% interanual hasta los 1.938 millones de euros, el resultado operativo aumentó un 17% hasta los 224 millones de euros, y el margen operativo escaló del 10,6% al 11,6%. La cartera de pedidos pendiente alcanza la cifra-récord de 63.800 millones de euros, un 36% por encima del año precedente. La compañía, dirigida por el CEO Armin Papperger, mantiene la previsión de un incremento de ventas del 40% al 45% para el conjunto del ejercicio 2026 —hasta los 14.500 millones de euros—, y subraya que se encuentra «en posición preeminente para ayudar a Estados Unidos a reponer sus stocks de misiles» tras el agotamiento sufrido durante la Operation Epic Fury. El rearme alemán, en términos de programa nacional, contempla un esfuerzo presupuestario que pasará de los 86.000 millones de euros de 2025 a los 152.000 millones para 2029, con la previsión de alcanzar el 3,5% del PIB en defensa antes de fin de la década. Rheinmetall acaba de cerrar la adquisición de Naval Vessels Lürssen (NVL) y se ha convertido en proveedor integral —terrestre, naval, aéreo, ciber, espacial— para la Bundeswehr. El comentario Breakingviews de Reuters firma, sin titubeos, que «los fabricantes de armamento ven que el gasto alemán es real».

Implicaciones.

Estamos ante el paso de la retórica del rearme a la realidad presupuestaria; del wishful thinking (pensamiento desiderativo) al backlog (cartera de pedidos pendiente) tangible y firmado. Que Rheinmetall haya multiplicado por más de cinco su valor bursátil en tres años, que su cartera de pedidos pendiente equivalga a más de seis años de ventas y que prevea cuadruplicar su facturación hasta los 50.000 millones anuales en 2030, ilustra el cambio estructural que la Europa atlantista lleva décadas postergando. La Alemania de Friedrich Merz —pese a las fricciones políticas con la administración Trump y la reciente retirada de cinco mil efectivos estadounidenses— se está convirtiendo, en términos industriales, en el motor del rearme europeo. Esto valida la tesis que vengo sosteniendo desde hace años en mis columnas: la única defensa europea seria es aquella que combine inversión sostenida, integración industrial y autonomía estratégica progresiva, sin renunciar al vínculo trasatlántico. La industria de defensa alemana —Rheinmetall, Diehl, Hensoldt, Krauss-Maffei Wegmann— está mostrando, por fin, el camino que el resto del continente debe seguir. Italia, con Leonardo, y el Reino Unido, con BAE Systems, cierran el triángulo industrial básico; Francia, con Dassault y MBDA, lo amplía. ¿Y España? España, una vez más, brilla por su ausencia de plan industrial coherente.

Perspectivas y escenarios.

La pregunta crucial para los próximos meses es si las cifras aceleradas de Rheinmetall se replicarán en el resto del continente con la velocidad que la urgencia exige. Los datos del Stoxx 600 Aerospace and Defense, que ha multiplicado su valor por cinco desde febrero de 2022, revelan una expectativa de mercado consistente con una nueva era industrial. La frase del CEO Papperger —«Alemania no debe desarrollar un complejo de inferioridad ante Estados Unidos si quiere convertirse en un socio fiable para Washington»— recoge exactamente el espíritu que vengo reclamando para el conjunto de Europa. La cumbre OTAN del próximo mes de junio será determinante; el objetivo del 5% del PIB en defensa pactado el verano pasado, hoy un horizonte lejano para la mayor parte del continente, debe convertirse en una hoja de ruta operativa con plazos, responsabilidades industriales y mecanismos de coordinación. La industria europea de defensa está demostrando que puede hacerlo. La política europea, por desgracia, sigue tardando demasiado. Y España, conviene insistir, tiene una decisión histórica que tomar: o se incorpora al pelotón de cabeza del rearme atlantista, o quedará condenada a la irrelevancia estratégica que su gobierno parece, paradójicamente, considerar virtud.

 

4. Los altos el fuego del Día de la Victoria colapsan mientras se revela un plan secreto del GRU ruso para suministrar drones de fibra óptica al régimen de Teherán

Hechos.

Los alto-el-fuego cruzados decretados unilateralmente por Vladimir Putin —para los días 8 y 9 de mayo, en torno al 81º aniversario del Día de la Victoria— y por Volodymyr Zelenski —del 5 al 6 de mayo— han colapsado prácticamente antes de entrar en vigor, con escaladas de bombardeos por ambas partes y la amenaza explícita rusa de un «ataque masivo de misiles sobre el centro de Kiev» si Ucrania perturba el desfile de la Plaza Roja. El propio Ministerio de Defensa ruso difundió una orden de evacuación dirigida a las representaciones diplomáticas en la capital ucraniana. Por primera vez en casi dos décadas, la parada militar moscovita transcurrirá sin tanques, misiles ni vehículos blindados. Un ataque ruso con misiles balísticos sobre Merefa, en la región de Járkov, ha dejado siete civiles muertos y decenas de heridos, entre ellos un niño de dos años. En paralelo, The Economist ha publicado en exclusiva la documentación de un plan tripartito secreto del GRU —el servicio de inteligencia militar ruso— para suministrar a Irán dos modelos de drones, incluidos los drones de fibra óptica que han transformado la guerra en Ucrania por su inmunidad a las contramedidas electrónicas, junto con los programas de entrenamiento correspondientes destinados a su uso contra tropas estadounidenses. El plan se inscribe en una pauta documentada por AP, Washington Post y Wall Street Journal según la cual Moscú ya ha enviado a Teherán versiones modernizadas de los Shahed con motores a reacción, dispositivos antiinterferencia, plataformas de inteligencia artificial y kits compatibles con Starlink.

Implicaciones.

La revelación del plan del GRU constituye una de las primeras pruebas tangibles del eje sino-ruso-iraní en su dimensión cinética y operativa, no ya meramente diplomática. La proliferación de drones de fibra óptica —cuya virtud táctica reside, precisamente, en su inmunidad frente a la guerra electrónica defensiva, lo que los convierte en armas casi imposibles de neutralizar— supone una transferencia tecnológica de extraordinaria gravedad estratégica. Cabe recordar que las milicias terroristas pro iraníes de Irak ya han empleado drones de fibra óptica para alcanzar un helicóptero Black Hawk estadounidense y un radar de defensa antiaérea cerca de Bagdad. Si la dictadura oligárquico-yihadista iraní recibe efectivamente esta tecnología, las defensas occidentales en el Golfo Pérsico —que ya consumen interceptores Patriot a un coste de cuatro millones de dólares cada uno frente a drones iraníes Shahed de treinta mil dólares— se enfrentarán a una asimetría económica y operativa devastadora. La idea, abrazada por algunos comentaristas trumpistas, según la cual Rusia podría jugar un papel mediador o constructivo en la región se desmorona ante la evidencia de que Moscú está, sin disimulo, suministrando armamento ofensivo destinado a matar tropas estadounidenses. Recordemos que el bloqueo del Estrecho de Ormuz ha disparado el Brent muy por encima de los 90 dólares por barril, generando para Rusia un beneficio extraordinario estimado en 40.000 millones de dólares anuales: el Kremlin no solo no tiene incentivos para mediar, sino todos los incentivos del mundo para prolongar la inestabilidad.

Perspectivas y escenarios.

El desfile sin tanques sobre la Plaza Roja, anunciado para mañana 9 de mayo, es el símbolo perfecto de la realidad geopolítica que vivimos: una Rusia debilitada en el plano convencional pero peligrosísima en el ámbito de las guerras de temperatura variable, capaz de suministrar tecnología letal a un Estado terrorista mientras simultáneamente exhibe la versión cosmética de su propio orgullo militar. La sostenibilidad financiera del esfuerzo bélico ruso, hasta ahora artificialmente prolongada por el windfall (lluvia de beneficios) energético derivado de la guerra contra Irán, dependerá críticamente de lo que ocurra en las próximas semanas en el frente persa. Como vengo describiendo desde hace meses, la guerra de Ucrania y la guerra de Irán son las dos caras de un mismo conflicto sistémico que los sucesivos «alto-el-fuego» no pueden disimular. La administración Trump tiene en este expediente —el del eje sino-ruso-iraní y la transferencia de armamento ofensivo— una de sus pruebas decisivas. La política exterior pragmática y realista del presidente, defendible cuando opera con prudencia, no puede ignorar que su interlocutor en Moscú está, mientras conversan, armando al adversario común. Defendemos sin matices la causa ucraniana y rechazamos cualquier solución que premie la agresión territorial.

 

5. Trump confirma la retirada de cinco mil efectivos de Alemania y advierte de recortes “mucho mayores” en Europa, con España, Italia y otros aliados en el punto de mira

Hechos.

El portavoz del Pentágono Sean Parnell anunció el viernes pasado la retirada de aproximadamente cinco mil efectivos estadounidenses estacionados en Alemania, decisión adoptada por el secretario de Defensa Pete Hegseth tras una «revisión exhaustiva» de la postura de fuerzas en el teatro europeo. Al día siguiente, el propio presidente Trump declaró desde Florida que el recorte iría «mucho más allá» de esa cifra. La medida —que dejará en territorio alemán algo más de treinta mil militares estadounidenses— se produce tras varias semanas de tensión con el canciller Friedrich Merz, quien había declarado que Estados Unidos resultaba «humillado» por la prolongación del conflicto iraní. Documentos internos del Pentágono filtrados a Time y al Financial Times revelan que la administración estadounidense estudia incluso la posibilidad de suspender a España de la OTAN —medida sin precedentes— en represalia por la negativa de Pedro Sánchez a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para la Operation Epic Fury. Senadores republicanos como Roger Wicker (Misisipi) y el congresista Mike Rogers (Alabama), respectivamente presidentes de los Comités de Servicios Armados de ambas Cámaras, han manifestado su «honda preocupación» por la decisión.

Implicaciones.

La retirada anunciada constituye, ante todo, un mensaje político: Washington considera que Europa debe asumir, por fin, la carga principal de su propia defensa convencional, mientras Estados Unidos se reorienta hacia el Indo-Pacífico. La filosofía Colby —en referencia al subsecretario Elbridge Colby, principal arquitecto de esta política— está aquí en estado puro. Más allá del simbolismo, lo verdaderamente preocupante son los factores subyacentes que ya analiza el Council on Foreign Relations: el agotamiento de los stocks de munición de precisión —en particular, los interceptores Patriot y los HIMARS— consumidos masivamente durante la Operation Epic Fury, lo que retrasará las entregas a Ucrania, Reino Unido, Polonia y Lituania. Este es un punto crítico: la disuasión convencional aliada se sostiene en márgenes industriales que la guerra contra Irán ha puesto al descubierto, y son precisamente esos márgenes los que las cifras récord de Rheinmetall están empezando a cubrir, aunque con retraso estructural. España, por su parte, vive en una contradicción patente: mientras el Gobierno cierra el espacio aéreo a Estados Unidos y prohíbe el uso operativo de las bases —invocando el artículo 63 de la Constitución y los acuerdos bilaterales de 1953—, la realidad operativa de Rota y Morón sigue siendo central para los aliados. Esa incoherencia entre el discurso público y la realidad militar es, conviene decirlo con claridad, el rasgo definitorio de la postura del actual Gobierno español: una neutralidad que bordea la irresponsabilidad y que sitúa a Madrid, paradójicamente, en posición más hostil hacia Washington que hacia Teherán.

Perspectivas y escenarios.

La Europa que se mira hoy en el espejo es la misma a la que vengo dedicando, en estas páginas y en mis análisis para La Razón y El Debate, una crítica perseverante: una Europa que invierte tarde, que invierte mal y que invierte fragmentada. La promesa alemana de alcanzar el 3,5% del PIB en defensa para 2029 es bienvenida —y, como confirma hoy Rheinmetall, se está materializando con datos verificables—, como lo es el plan de gasto europeo agregado que ha de duplicarse hasta los 750.000 millones de dólares anuales para 2030; pero la realidad industrial revela las costuras del proyecto: doce modelos diferentes de carro de combate principal en Europa frente a uno solo en Estados Unidos, ochenta por ciento de las compras europeas dirigidas históricamente al exterior del continente, y una incapacidad casi crónica para articular procesos de adquisición conjuntos. Atlantistas convencidos como somos, no podemos sino lamentar que el Viejo Continente haya delegado durante tantas décadas su seguridad en el aliado americano sin desarrollar la autonomía estratégica imprescindible para ser un socio creíble. La cumbre OTAN de junio será determinante. España, por su parte, tendrá que decidir si quiere ser parte del problema o parte de la solución; soluciones medias, en este momento, no las hay.

 

6. El alto el fuego entre Israel y el Líbano se desmorona en el sur con la escalada más intensa desde su firma

Hechos.

Las violaciones del alto-el-fuego acordado el 16 de abril entre Israel y el Líbano —prorrogado el 23 de abril por tres semanas adicionales tras el anuncio del propio presidente Trump— se intensificaron de manera alarmante durante esta semana. La Fuerza de Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) ha calificado los ataques de la última semana como «los más intensos desde el inicio de la tregua». Los bombardeos israelíes sobre Majdelzoun, en el sur del país, dejaron varios muertos y desplazamientos masivos, mientras Hezbolá —pese a la prohibición formal del Gobierno libanés del 2 de marzo— mantiene su negativa a deponer las armas y a aceptar la mediación directa con Israel. El Gobierno libanés, encabezado por una administración debilitada, exige el repliegue israelí del territorio sur; Tel Aviv condiciona la consolidación a la efectiva neutralización del armamento de la organización terrorista chií. Más de 2.000 personas habrían muerto en el Líbano y más de un millón se encontraban desplazadas a mediados de abril.

Implicaciones.

La fragilidad del alto-el-fuego libanés era predecible y, en cierto modo, fue predicha en estos informes desde el primer día. Hezbolá no es una milicia, ni un movimiento político con un brazo armado: es —y conviene repetirlo siempre que haga falta— una organización terrorista, instrumento orgánico del régimen oligárquico-yihadista iraní, financiada, armada y dirigida por la Fuerza Quds del CGRI. Ningún acuerdo será sostenible mientras Hezbolá conserve su arsenal residual al sur del río Litani; ninguna soberanía libanesa será real mientras el «Estado dentro del Estado» mantenga su estructura de mando paralela. Se trata, además, de un asunto profundamente personal para quien escribe estas líneas: el Líbano de mis recuerdos familiares, el Líbano que mi padre conoció en su mediación durante la crisis del TWA 847 y en sus negociaciones por la liberación del canciller Assad Abdo y del agente del GEO Pedro Antonio Sánchez Anula, no merece seguir siendo rehén perpetuo de una organización terrorista que se autoproclama defensora del país pero que es, en realidad, su principal fuente de desgracia.

Perspectivas y escenarios.

La estabilidad del alto-el-fuego depende, paradójicamente, menos de Beirut o de Tel Aviv que del desenlace de la negociación entre Washington y Teherán mediada por Pakistán. Si la oligarquía dictatorial y mafiosa iraní firma el memorando de catorce puntos —incluyendo, como exige Estados Unidos, restricciones efectivas a su apoyo a las organizaciones terroristas regionales—, Hezbolá quedará privada de la columna vertebral logística que la ha sostenido desde 1982. Si, por el contrario, la mediación fracasa, la organización terrorista buscará reactivar la confrontación con Israel para mantener su relevancia interna, y el sur del Líbano se convertirá, una vez más, en escenario de tragedia. La administración Trump, que ya ha designado a Hezbolá como organización terrorista a todos los efectos, tiene en este expediente una de sus pruebas decisivas; conviene recordar que la paradoja del descabezamiento no se aplica solamente a Teherán, sino al conjunto de su arquitectura proxy: cortar la cabeza no basta si el cuerpo sigue armado.

 

7. Trump y Lula da Silva celebran una reunión cordial en la Casa Blanca y abren la puerta a renegociar los aranceles tras meses de gélida diplomacia

Hechos.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva mantuvo el jueves un encuentro de tres horas con Donald Trump en la Casa Blanca, incluyendo conversaciones bilaterales y un almuerzo de trabajo. La reunión —prevista inicialmente con una rueda de prensa conjunta que finalmente fue cancelada sin explicaciones públicas— concluyó con declaraciones cordiales de ambos protagonistas. Trump escribió en Truth Social que el encuentro «fue muy bien» y describió a Lula como «un presidente muy dinámico»; Lula, desde la embajada brasileña, manifestó haber salido «muy, muy satisfecho» de las conversaciones. La agenda cubrió el comercio bilateral, los aranceles, la cooperación en la lucha contra el crimen organizado y el acceso a los minerales críticos. Conviene recordar el contexto: el año pasado Trump impuso aranceles del 50% —entre los más elevados a productos importados— a las exportaciones brasileñas, vinculando explícitamente la medida al proceso judicial seguido contra el expresidente Jair Bolsonaro, su aliado político, condenado posteriormente a 27 años de prisión por intento de derrocamiento del orden constitucional. Trump levantó posteriormente la mayoría de los gravámenes —singularmente sobre carne de vacuno y café brasileños— para contener la inflación de los productos de gran consumo en Estados Unidos.

Implicaciones.

El encuentro reúne a dos figuras populistas de signo ideológico opuesto que han construido sus respectivas trayectorias políticas oponiéndose, cada una a su manera, a las élites establecidas. Que el diálogo se haya producido en términos amistosos pese a las profundas divergencias sobre política económica, alianzas internacionales —Lula es uno de los líderes más activos del bloque BRICS+, hostil a la hegemonía del dólar— y derechos humanos, demuestra que el realismo trumpista, cuando opera bajo el consejo prudente de Marco Rubio, prefiere los acuerdos pragmáticos a las cruzadas ideológicas. Sin embargo, no podemos olvidar que el Partido de los Trabajadores brasileño y el propio Lula han mantenido vínculos próximos con el régimen narcodictatorial chavista, con La Habana y con Teherán, y que las relaciones de Brasilia con la administración estadounidense no podrán normalizarse plenamente mientras Brasil persista en ese alineamiento. La discusión sobre minerales críticos —el trade war (guerra comercial) por las tierras raras es, recordemos, uno de los frentes estratégicos más relevantes frente al expansionismo chino— resulta especialmente interesante; sin embargo, fuentes brasileñas próximas al presidente reconocían a Reuters que «no se espera» un acuerdo formal sobre el particular en el corto plazo, dado que ni siquiera se logró consensuar un memorando de entendimiento básico.

Perspectivas y escenarios.

Brasil afronta unas elecciones presidenciales en octubre de este año, en las que Lula —de 80 años— buscará un cuarto mandato no consecutivo frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente y, según las encuestas, prácticamente empatado con el actual mandatario. La diplomacia de Lula con Washington estará condicionada por ese calendario: necesita exhibir capacidad de interlocución internacional sin reabrir las heridas con Bolsonaro y su base electoral. La administración Trump, por su parte, juega también con la doble baraja del cálculo electoral —midterm elections en noviembre— y de la estrategia hemisférica que combina la dureza contra el narcoestado chavista cósmicamente corrupto de los siniestros hermanos Rodríguez con la búsqueda pragmática de equilibrios con Brasilia, México y otros actores regionales. Apoyamos sin reservas los ataques contra las narcolanchas en el Caribe y la presión continuada sobre los regímenes dictatoriales del hemisferio; defendemos el libre comercio internacional —en línea con el pensamiento del inigualable presidente Reagan, el mejor presidente estadounidense de la segunda mitad del siglo XX y quizás del siglo XX— y, por tanto, lamentamos las cortapisas arancelarias del Trump primera época. Si esta segunda etapa modula las tarifas mediante negociación bilateral, bienvenido sea. La diplomacia, cuando se ejerce con realismo y prudencia, sigue siendo el mejor instrumento de la política exterior.

 

III. RACK DE MEDIOS

Síntesis de las líneas editoriales y los enfoques dominantes en la prensa internacional analizada durante las últimas veinticuatro horas, organizada por áreas geográficas y por afinidad analítica.

Anglosajona de referencia

The New York Times y The Washington Post cubren con ampliación el encuentro Rubio-León XIV, subrayan la peculiaridad histórica del primer pontífice estadounidense y describen la tirantez como una de las anomalías diplomáticas más llamativas desde la Guerra Fría; el Post recoge la «emergencia del papa como crítico global de la guerra contra Irán». The Wall Street Journal y Financial Times privilegian la lectura económica del acuerdo Rubio-Lula y los datos de Rheinmetall; el FT añade información detallada sobre los retrasos en las entregas estadounidenses al Reino Unido, Polonia y Lituania. Reuters publica el Breakingviews según el cual «los fabricantes de armamento ven que el gasto alemán es real» y mantiene cobertura central de los intercambios de fuego en el Estrecho de Ormuz. The Economist firma la exclusiva mundial sobre el plan tripartito del GRU para suministrar drones de fibra óptica a Irán y mantiene su análisis prudente sobre el desplome de las treguas del Día de la Victoria. The Times y The Telegraph subrayan la solidaridad británica con el operativo aliado en el Golfo. The Guardian insiste en las víctimas civiles y en las dudas legales del bloqueo. BBC mantiene cobertura completa y equilibrada de los siete frentes principales.

Cadenas y digitales estadounidenses

CNN, CBS y CNBC —este último con foco económico— informan ampliamente del encuentro Trump-Lula, del balance de Rheinmetall y de los nuevos intercambios de fuego en Ormuz. Fox News presenta los ataques estadounidenses sobre Qeshm como demostración de la presión efectiva de Trump y subraya la advertencia presidencial de «mucho dolor» si no se firma el acuerdo. Politico y Axios filtran detalles del memorando de catorce puntos y reportan los dilemas internos de la administración. The Hill y USA Today se centran en el impacto electoral de la confrontación Trump-León XIV y en la división republicana sobre la retirada de Alemania. Newsweek, Time y The Daily Beast subrayan la tirantez con la Santa Sede como uno de los costes políticos del estilo presidencial. Bloomberg pone el foco en el windfall energético ruso y en las implicaciones de Rheinmetall para los mercados europeos. The National Interest y The Washington Times privilegian la lectura realista y pragmática.

Prensa europea continental

Le Monde, Le Figaro, La Croix, Le Point, Le Nouvel Observateur y L'Express coinciden en destacar el encuentro Rubio-León XIV; La Croix, desde su línea católica, ofrece la cobertura más detallada y reflexiva. Libération, desde su línea progresista, cuestiona la legitimidad de la Operation Epic Fury. LCI, BFM TV y France Info cubren ampliamente el repliegue ruso del desfile de la Plaza Roja y la confirmación del rearme alemán. Frankfurter Allgemeine Zeitung, Die Welt y Die Zeit celebran con sobriedad las cifras de Rheinmetall y reflejan el malestar institucional alemán por la retirada de tropas. Corriere della Sera recoge la defensa que la primera ministra Meloni hizo del pontífice y la consiguiente tensión Trump-Meloni. L'Osservatore Romano publica la cobertura institucional vaticana del encuentro Rubio-León XIV. La Tribune de Genève subraya el papel mediador potencial de Suiza. Helsingin Sanomat pone el acento en las consecuencias para el flanco norte de la OTAN. Gazeta Wyborcza expresa la inquietud polaca por los retrasos en las entregas de Patriots y por la transferencia de drones de fibra óptica del GRU a Teherán.

Mundo árabe e Israel

Asharq Al-Awsat, Arab News, Al-Riyadh y Saudi Gazette mantienen una postura prudente frente a las negociaciones, con expectativa creciente de un eventual acuerdo. Gulf News (UAE), Khaleej Times, Al-Ittihad y Gulf Today denuncian con vigor los ataques iraníes contra los Emiratos Árabes Unidos. Peninsula Qatar y Gulf News Qatar subrayan el papel mediador qatarí. Times of Oman reivindica el papel previo de Mascate. Yedioth Ahronoth, Israel Hayom y Jerusalem Post muestran malestar por la perspectiva de un acuerdo que pueda dejar parte del programa nuclear iraní intacto. Maariv y Haaretz matizan desde flancos opuestos. Al-Jazeera y Al-Arabiya mantienen sus respectivas líneas. Al-Hayat, Al-Quds Al-Arabi, Al-Hayat Al-Jadida, Al-Ayyam y Felestin abordan el expediente palestino. An-Nahar, L'Orient-Le Jour y Daily Star reflejan con preocupación el deterioro del alto-el-fuego en el sur libanés. Jordan Times y Al-Rai subrayan la posición jordana. Hürriyet insiste en el malestar turco por la marginación de Ankara en la mediación.

Prensa rusa, ucraniana y polaca

Russia Today, TASS y Vesti silencian sistemáticamente la exclusiva del Economist sobre el plan del GRU y presentan el desfile reducido como gesto magnánimo. Ukrainian Pravda, UKRINFORM, Fakty i Kommentarii, Kyiv Post y The Kyiv Independent amplifican la revelación del plan ruso de transferencia tecnológica a Teherán como prueba del eje sino-ruso-iraní y desmontan la narrativa moscovita sobre el alto-el-fuego.

Asia y subcontinente indio

South China Morning Post y China Daily privilegian la lectura de la cumbre Trump-Xi del 14-15 de mayo y la visita del canciller iraní Araghchi a Pekín. WION, Times of India, Hindustan Times e Indian Express siguen el primer aniversario de Operation Sindoor. Daily Jang y Pakistan Times exaltan la figura del mariscal Asim Munir y el papel mediador paquistaní. Yomiuri Shimbun, Tokyo Times y The Straits Times siguen las implicaciones para el Indo-Pacífico.

Iberoamérica y think tanks

Clarín (Buenos Aires), El Mercurio (Chile) y Reforma (México) cubren ampliamente el encuentro Trump-Lula con foco en su impacto regional; Reforma añade la tensión bilateral por la solicitud de extradición estadounidense de diez políticos mexicanos vinculados al Cártel de Sinaloa. The Mail and the Globe cubre la reacción canadiense ante la retirada de tropas en Europa. Las publicaciones de Foreign Affairs, los boletines del Royal United Services Institute (RUSI), los análisis del International Institute for Strategic Studies (IISS), del Center for Strategic and International Studies (CSIS), del Institut Français des Relations Internationales (IFRI) y la Economist Intelligence Unit convergen en una valoración prudente sobre la sostenibilidad del proceso negociador con Irán y advierten del agotamiento de los stocks militares occidentales como variable estructural.

 

IV. SEMÁFORO DE RIESGOS

Calibración del riesgo geopolítico y geoeconómico para las próximas setenta y dos horas, conforme a la convención cromática habitual: rojo (riesgo elevado, probabilidad de materialización), ámbar (riesgo activo, vigilancia reforzada), verde (riesgo controlado, monitorización rutinaria).

ROJO — Estrecho de Ormuz y alto-el-fuego frágil — El bloqueo permanece en pleno vigor y los intercambios cinéticos en torno a Qeshm, Bandar Abbas y Bandar Kargan sitúan el alto-el-fuego en cota de máxima fragilidad. La advertencia presidencial de «mucho dolor» si no se firma el memorando, junto con la previsión de un «gran resplandor saliendo de Irán», no es retórica.

ROJO — Frente ucraniano durante el 9 de mayo — Las treguas cruzadas se han desmoronado y la amenaza explícita rusa de un ataque masivo de misiles sobre Kiev ante cualquier perturbación del desfile sitúa el riesgo de incidente mayor en cota máxima. La transferencia revelada del GRU a Irán añade un componente estratégico adicional.

ROJO — Eje sino-ruso-iraní y proliferación de armamento ofensivo — La revelación del plan tripartito del GRU para suministrar drones de fibra óptica a Irán confirma una transferencia tecnológica de extraordinaria gravedad estratégica con potencial impacto directo sobre fuerzas estadounidenses en el Golfo y en Irak.

ÁMBAR — Sur del Líbano y arquitectura del proxy iraní — La escalada de bombardeos israelíes y la negativa de Hezbolá a desarmarse mantienen abierto el riesgo de ruptura del alto-el-fuego del 16 de abril. La sostenibilidad depende del expediente nuclear iraní.

ÁMBAR — Tensión transatlántica y arquitectura de defensa europea — La retirada de cinco mil efectivos estadounidenses de Alemania, las amenazas sobre España, Italia y otros aliados, y los retrasos en la entrega de munición de precisión configuran un escenario de erosión acelerada de la disuasión convencional aliada, parcialmente compensado por la aceleración industrial alemana.

ÁMBAR — Cumbre Trump-Xi del 14-15 de mayo — Bajo perfil de expectativas, alto perfil de riesgo. Cualquier desliz declarativo sobre Taiwán —en particular sobre la fórmula «principio» versus «política» de una sola China— podría desestabilizar el equilibrio en el Indo-Pacífico durante meses.

ÁMBAR — Relaciones Casa Blanca-Santa Sede — La fractura sin precedentes entre el primer presidente estadounidense con un primer pontífice estadounidense afecta tanto a la cohesión interna del electorado católico como a la capacidad de la administración para articular una política exterior con respaldo moral global.

VERDE — Brasil y diálogo Trump-Lula — El encuentro cordial y las cifras tranquilizadoras desactivan, al menos en el corto plazo, el riesgo de una nueva escalada arancelaria sobre Brasil. La normalización plena exigirá, sin embargo, ajustes en el alineamiento brasileño respecto del bloque BRICS+ y de los regímenes autoritarios del hemisferio.

VERDE — Industria europea de defensa — Las cifras récord de Rheinmetall y la consolidación del rearme alemán muestran que la transición industrial está, por fin, en marcha. El riesgo se modula del corto al medio plazo, pendiente de la cumbre OTAN de junio.

 

V. COMENTARIO EDITORIAL

Hay días en los que la política internacional se asemeja a esa figura clásica de la novela rusa que toma decisiones graves entre dos copas de coñac, sin apenas advertir que de cada una de ellas penden vidas, fortunas y, sobre todo, la credibilidad de las naciones. La jornada que hoy analizamos pertenece, sin duda, a esa categoría. Que el presidente de la primera potencia mundial declare que un alto el fuego sigue en vigor mientras simultáneamente bombardea puertos enemigos; que un acuerdo capaz de reescribir el equilibrio de Oriente Medio penda de un papel de catorce puntos redactado en Islamabad; que el Kremlin renuncie por primera vez en casi dos décadas a exhibir su orgullo militar sobre la Plaza Roja por miedo a unos drones fabricados con piezas comerciales mientras suministra simultáneamente drones de fibra óptica al régimen oligárquico-yihadista iraní para matar tropas estadounidenses; que el secretario de Estado se reúna con el papa para «enfriar la retórica» presidencial; que un industrial alemán confirme con cifras lo que la política europea no acababa de creerse; y que, en medio de todo ello, dos populistas de signo ideológico opuesto compartan tres horas de conversación cordial en la Casa Blanca, configura un retrato implacable de la era en que vivimos.

Vengo describiendo, en estas páginas y en mis columnas para La Razón y El Debate, la naturaleza de las guerras de temperatura variable y de la fractura sistémica contenida como rasgos definitorios de nuestra época. La política exterior de Donald Trump —pragmática, realista, capaz de éxitos diplomáticos como los de Camboya-Tailandia, Gaza o Armenia-Azerbaiyán cuando opera con la prudencia que un Marco Rubio le aporta— combina aciertos indudables con erráticos exabruptos que ponen a prueba la cohesión del campo aliado. Sería injusto no reconocer los primeros: la presión sobre el régimen iraní ha producido, gracias a la Operation Epic Fury, un debilitamiento estructural que ningún diplomático había logrado en cuarenta años; el desmantelamiento del programa nuclear, si finalmente se firma el memorando de catorce puntos, constituirá un éxito histórico. La reunión con Lula, también, demuestra que la diplomacia bilateral puede hacer milagros cuando se ejerce con realismo. Pero sería igualmente injusto silenciar los segundos: la falta absoluta de planificación para el día después en Teherán, el anuncio improvisado de la retirada de cinco mil efectivos de Alemania, las amenazas sobre la suspensión de España en la OTAN, los ataques personales contra el papa León XIV, y los aranceles del 50% impuestos a Brasil hace apenas un año constituyen costes estratégicos que erosionan, día tras día, la credibilidad del liderazgo estadounidense.

La revelación del plan del GRU ruso por parte del Economist merece una reflexión adicional, dada su trascendencia. Los drones de fibra óptica son una innovación tecnológica disruptiva por su inmunidad a las contramedidas electrónicas; transferirlos a un régimen terrorista de Estado es un acto de extraordinaria gravedad estratégica. Algunos comentaristas, dentro del propio campo trumpista, sostienen que Rusia podría desempeñar un papel mediador entre Washington y Teherán; el plan tripartito del GRU desmonta esa ilusión. Moscú no es un mediador: es un proveedor de armamento ofensivo destinado a matar tropas estadounidenses. Y el windfall energético derivado del bloqueo del Estrecho de Ormuz —cuarenta mil millones anuales adicionales para el Tesoro ruso, según las estimaciones más recientes— alimenta, paradójicamente, la maquinaria bélica que está matando ucranianos. Defender la causa ucraniana y rechazar la agresión territorial rusa exige hoy, además, denunciar sin ambages esa colaboración bélica entre Moscú y Teherán.

Permítaseme detenerme un momento en España, mi país. La postura del actual gobierno —cierre del espacio aéreo, prohibición del uso operativo de Rota y Morón, y un discurso público que sitúa a Madrid en posición más hostil hacia Washington que hacia Teherán— representa una neutralidad que bordea la irresponsabilidad. La invocación constitucional del artículo 63 y de los acuerdos bilaterales de 1953 es, sin duda, jurídicamente defendible; lo que resulta intelectualmente insostenible es el divorcio entre el discurso y la realidad operativa de las bases, que continúan siendo activas para nuestros aliados. Las cifras de Rheinmetall son una llamada de atención adicional: mientras Alemania confirma con datos verificables que se está preparando para defenderse, España sigue careciendo de un plan industrial de defensa coherente, de una estrategia clara de aprovisionamiento de munición de precisión y de una visión común sobre el papel del país en la arquitectura aliada. La demanda de quien escribe estas líneas no es maximalista ni belicista: es, simplemente, de coherencia. Pretender ser miembro de la OTAN, beneficiarse del paraguas de seguridad atlántico desde 1982, y al mismo tiempo erigirse en censor moral del aliado principal cuando éste libra una guerra contra un Estado terrorista —Irán— que ha financiado durante cuarenta años a las organizaciones terroristas más sanguinarias del planeta —Hezbolá, Hamás, los hutíes del Yemen, las milicias chiíes iraquíes— es una contradicción que la historia no perdonará. Atlantistas de corazón y europeístas convencidos como somos, exigimos a Madrid coherencia, no maximalismo; lealtad, no servilismo; pero, sobre todo, claridad.

Cierro con una reflexión sobre el encuentro entre Marco Rubio y el papa León XIV, que merece una valoración serena. La Iglesia, por boca de su pontífice estadounidense, está cumpliendo el deber moral que le corresponde: denunciar el sufrimiento de los inocentes, llamar a la paz, recordar la primacía de la dignidad humana sobre los cálculos del poder. La Casa Blanca, por boca de su secretario de Estado católico practicante, está intentando preservar el canal institucional que ningún realismo puede permitirse cerrar. El choque entre Donald Trump y León XIV no es —que nadie se llame a engaño— un conflicto entre dos políticos: es una tensión más profunda, casi civilizatoria, entre la lógica del poder y la lógica de la conciencia. Católicos por familia y por convicción, atlantistas por análisis estratégico, defensores de la diplomacia institucional sin estridencias, hacemos votos por que prevalezca la prudencia. Y para concluir, una vez más, lo esencial: estamos contra las dictaduras de cualquier color, con especial vehemencia contra el régimen oligárquico-yihadista iraní, contra el narcoestado chavista cósmicamente corrupto de los siniestros hermanos Rodríguez, contra Cuba, contra Nicaragua, contra el expansionismo chino. Defendemos sin compromisos la democracia liberal representativa, la economía de mercado, los derechos y libertades fundamentales, los valores de la Transición Española y la figura del Rey Juan Carlos I como arquitecto de nuestra democracia. Combatimos sin descanso al terrorismo yihadista en cualquier rincón del planeta. Mañana habrá nuevos tableros, nuevas fichas, nuevos riesgos. Lo único permanente es el deber del análisis. Buenas noches.