Trump lanza “Project Freedom” en Ormuz y abre la fase más peligrosa del pulso con Irán

Donald Trump y Murmu

La jornada del lunes 4 de mayo se abre bajo el signo inequívoco de la «Project Freedom», el dispositivo militar anunciado por la Casa Blanca para escoltar buques mercantes a través del Estrecho de Ormuz, donde se hallan atrapados, según datos de la Royal Navy británica, cerca de veinte mil marineros de toda nacionalidad. La iniciativa —que el presidente Trump ha presentado como un «gesto humanitario» y que, simultáneamente, debe interpretarse como una flexión de músculo estratégico de primer orden— inaugura una fase nueva, más expuesta y volátil, de la confrontación tras la operación Epic Fury y el cese de fuego declarado el pasado 7 de abril.

En paralelo, la administración estadounidense ha confirmado la retirada de cinco mil efectivos de Alemania, con anuncio adicional de recortes «mucho mayores» y advertencias específicas sobre Italia y España. La fractura transatlántica, que vengo describiendo desde hace meses como una fractura sistémica contenida, entra ahora en una fase de visibilidad pública que ningún portavoz puede ya disimular. Ucrania, por su parte, intensifica su campaña de profundidad estratégica contra refinerías y nodos logísticos rusos, demostrando una capacidad ofensiva impensable hace dos años. Y el frente del Indo-Pacífico, con los ejercicios Balikatan 2026 en su pleno apogeo y la primera presencia japonesa con tropas de combate en Filipinas desde la Segunda Guerra Mundial, advierte de que la paradoja del descabezamiento iraní no ha modificado las dinámicas de fondo de la competición sino-americana, sino que las ha acelerado.

Selecciono a continuación las seis noticias que, a juicio de este analista, condensan con mayor nitidez el pulso geopolítico de las últimas 72 horas.

 

II. NOTICIAS MÁS IMPORTANTES DE LAS ÚLTIMAS 72 HORAS

1. “Project Freedom”: Estados Unidos lanza la operación de escolta naval en el estrecho de Ormuz

Hechos

El presidente Donald Trump anunció el domingo 3 de mayo, mediante publicación en Truth Social, el inicio inminente del operativo bautizado como «Project Freedom», destinado a guiar a través del Estrecho de Ormuz a los buques mercantes que llevan más de dos meses bloqueados. El Mando Central estadounidense (CENTCOM) precisó que el dispositivo movilizará destructores Arleigh Burke con misiles guiados, más de cien aeronaves de base terrestre y embarcada, plataformas no tripuladas multidominio y aproximadamente quince mil efectivos. La Royal Navy británica cifra en más del noventa por ciento la caída del tráfico naval por el estrecho desde el inicio del conflicto y advierte de una crisis humanitaria latente para los marinos atrapados. El parlamentario iraní Ebrahim Azizi, miembro destacado del establishment de seguridad en Teherán, ha advertido de que cualquier interferencia estadounidense será considerada violación del cese de fuego (alto al fuego) vigente.

Implicaciones

La operación marca el primer despliegue militar abierto y preanunciado de Estados Unidos en aguas del Estrecho desde la suspensión declarada de hostilidades, y altera el delicado equilibrio diplomático que sostenía la negociación a través del intermediario pakistaní. La oligarquía dictatorial y mafiosa que sigue gobernando en Teherán —con el triunvirato de la Guardia Revolucionaria conformado por los generales Vahidi, Zolghadr y Rezaei en posiciones de control efectivo— se enfrenta a un dilema clásico: ceder y exhibir debilidad ante sus propias bases, o responder y arriesgar una segunda fase del conflicto que, esta vez, podría resultarle terminal. Para los aliados del Golfo, particularmente Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Kuwait, la operación es un balón de oxígeno: el riesgo de una declaración de force majeure generalizada por parte de QatarEnergy y de los grandes productores saudíes había alcanzado dimensiones que ningún cálculo presupuestario podía absorber.

Perspectivas y escenarios

Tres escenarios posibles:

Primero, una desescalada controlada: Teherán «mira hacia otro lado», los buques transitan, y la negociación de los catorce puntos iraníes —que incluye el desbloqueo de activos, el levantamiento de sanciones y un «nuevo mecanismo» para el Estrecho— prosigue su curso lento. 

Segundo, un incidente táctico: un buque alcanzado, un dron derribado, una mina descubierta. Trump ha avisado de que cualquier interferencia será respondida «con fuerza», fórmula que en su léxico raramente admite gradación. 

Tercero, y más improbable aunque no descartable, una ruptura plena del cese de fuego con consecuencias inmediatas sobre los precios del crudo Brent, hoy oscilando en torno a los ochenta y dos dólares por barril, que podrían escalar hacia los cien o ciento cincuenta en cuestión de días, según las proyecciones que vienen manejando Goldman Sachs y Barclays. La «paradoja del descabezamiento» del régimen iraní cobra aquí toda su dimensión: el aparato decapitado no decide ya con la centralización de antaño, y la respuesta de los mandos intermedios —conscriptos y voluntarios de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria por igual— es el factor menos predecible.

 

2. Trump anuncia la retirada de cinco mil efectivos de Alemania, con amenazas explícitas a Italia y España

Hechos

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, confirmó el viernes 1 de mayo que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ha ordenado la retirada de aproximadamente cinco mil soldados estadounidenses de Alemania en un plazo de seis a doce meses. El presidente Trump añadió el sábado, ante la prensa antes de embarcar en el Air Force One, que los recortes irán «mucho más allá» de esa cifra inicial. La decisión, no comunicada previamente al Mando Aliado de la OTAN, según fuentes de la propia Alianza citadas por Euronews, llega en plena disputa pública entre Washington y el canciller alemán Friedrich Merz, quien declaró que Estados Unidos estaba siendo «humillado» por la prolongación del conflicto iraní, que aunque se piense es una imprudencia y una insensatez indigna de un hombre de  Estado que se diga en público. Trump ha declarado además que estudia recortes equivalentes en Italia y España, mencionando expresamente a ambos países por su «respuesta poco útil» al conflicto. Los presidentes republicanos de los Comités de Servicios Armados, el senador Roger Wicker y el congresista Mike Rogers, expresaron «honda preocupación» por la decisión, advirtiendo de que envía «la señal equivocada a Vladimir Putin».

Implicaciones

Estamos ante el primer movimiento estructural visible de un reordenamiento de la postura de fuerzas estadounidense en Europa que llevaba años anunciándose. El gesto es, ante todo, político: Trump castiga la «deslealtad pública» de aliados que se han negado a sumarse al esfuerzo militar contra Irán y que, en el caso alemán, han añadido el agravio comparativo de la crítica abierta. Dijo estar decepcionado con Meloni y que el gobierno de España había sido “horrible”.

Para España, la situación es particularmente delicada y, dicho con la franqueza que merece el momento, alarmante. La actitud del Gobierno español, que bordea la irresponsabilidad y se ha mostrado más incómoda con Washington que con Teherán, contrasta de manera flagrante con la realidad operativa de las bases de Rota y Morón, que han funcionado y siguen funcionando como soporte logístico activo de la operación Epic Fury. Esa incoherencia entre el discurso público del Gobierno y la realidad militar de las bases no puede sostenerse indefinidamente sin coste, y el coste empieza a presentarse en forma de factura abierta.

Perspectivas y escenarios

La retirada de Alemania, aún limitada en su alcance numérico inicial, abre la puerta a un repliegue más amplio que afectará al despliegue avanzado en Europa Central y Oriental. Los republicanos del Senado piden, con buen criterio, que las tropas no salgan de Europa sino que se reubiquen hacia el Este, donde aliados como Polonia o Rumanía han hecho los deberes en términos de inversión y acceso. 

Para España, el escenario realista es el siguiente: si Madrid persiste en su línea actual, no es descartable una reducción significativa de la presencia estadounidense en Rota o Morón, lo que privaría al país no sólo de un activo geopolítico de primer orden sino de un volumen de inversión y empleo nada desdeñable. La política exterior española se encuentra ante una encrucijada que no admite la coquetería retórica habitual. Y conviene recordar, una vez más, que la transición democrática, obra mayor de la España contemporánea y del Rey Juan Carlos I como su arquitecto, situó al país en el centro del sistema atlántico precisamente porque sus dirigentes de la UCD, el PSOE de Felipe González y el PP, comprendieron que la neutralidad activa frente al adversario es, en el lenguaje crudo de la geopolítica, alineamiento con el enemigo.

 

3. Ucrania profundiza su campaña ofensiva contra la infraestructura energética rusa

Hechos

Las Fuerzas de Defensa ucranianas mantuvieron entre el 2 y el 3 de mayo una campaña sostenida contra nodos logísticos y energéticos rusos. El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) confirmó el ataque a la instalación de bombeo de Transneft en la ciudad de Perm, a más de 1600 kilómetros de la frontera, calificada por la propia agencia como «hub estratégicamente importante del sistema principal de transporte de petróleo». El Estado Mayor ucraniano cifró en 141 los combates registrados en las últimas veinticuatro horas, con presión particular en los sectores de Pokrovsk, Huliaipole y Kostiantynivka. Las defensas antiaéreas ucranianas neutralizaron 175 drones rusos y cinco misiles en la jornada del 3 de mayo. En paralelo, el primer ministro polaco Donald Tusk denunció una «desintegración» de la OTAN tras el anuncio de la retirada estadounidense de Alemania.

Implicaciones

Ucrania exhibe una madurez tecnológica y operativa —que el Institute for the Study of War, en Washington, califica de incremento sostenido en alcance, volumen e intensidad— que reescribe los términos del conflicto. Kiev no aspira ya a la mera defensa territorial: la campaña sistemática contra refinerías, oleoductos y puertos exportadores rusos persigue degradar la base económica del esfuerzo bélico de Moscú. Reuters cifró en marzo la pérdida de capacidad exportadora rusa en torno al cuarenta por ciento; Zelensky elevó la estimación de pérdidas de ingresos a 2.300 millones de dólares mensuales. Esto es, dicho sin eufemismos, guerra de temperatura variable en su forma más sofisticada: el atacante elige el ritmo y el atacado paga la factura energética en cada uno de sus mercados.

Perspectivas y escenarios

La campaña ucraniana de profundidad estratégica seguirá escalando si Kiev consigue mantener el flujo de tecnologías de largo alcance, parte de las cuales son de desarrollo propio —el ministro Fedorov ha declarado que el veinte por ciento de los recursos de defensa se destinan a innovación—. El riesgo principal a corto plazo es el retraso anunciado por Estados Unidos en los envíos de armamento a Europa, según informa el Financial Times, que podría afectar indirectamente a Ucrania. Putin se enfrenta al dilema de escalar verticalmente —con el riesgo nuclear táctico siempre presente como amenaza ambigua— o ceder en el terreno político. Y ceder, en su lógica de poder personalista, equivale a derrota interna. Mantenemos la línea editorial inequívoca: la agresión rusa contra Ucrania es contraria al orden internacional basado en reglas y al principio elemental de que la fuerza no puede servir como medio legítimo de adquisición territorial.

 

4. Estancamiento negociador con Irán: Teherán somete propuesta de catorce puntos a través de mediación pakistaní

Hechos

La agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, informó el sábado de que Teherán ha sometido al Gobierno estadounidense, a través de un intermediario pakistaní, una respuesta articulada en catorce puntos a la propuesta previa de Washington. La oferta iraní pide el «fin de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano», la liberación de activos congelados, el levantamiento de sanciones y un «nuevo mecanismo para el Estrecho de Ormuz». El viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, declaró que la propuesta busca «el fin permanente» de la guerra. Trump respondió que «no puede imaginar» que la propuesta sea aceptable, mientras el Parlamento iraní avanza una ley de doce puntos que prohibiría el tránsito a buques israelíes y exigiría reparaciones de guerra a buques de «países hostiles». La administración Trump ha acelerado, en paralelo, ventas de armamento a Israel, Qatar, los Emiratos y Kuwait por valor superior a los ocho mil millones de dólares.

Implicaciones

La distancia entre las dos partes sigue siendo abismal. Teherán juega con el tiempo, consciente de que la presión interna sobre la economía estadounidense —gasolina por encima de los cuatro dólares por galón, según los datos de finales de marzo verificados por ABC News, e inflación reactivada— puede modificar la posición negociadora de Washington. Es la táctica clásica de la oligarquía dictatorial y mafiosa de Teherán: ganar tiempo mientras se reorganiza el aparato terrorista, se reactivan las redes de Hezbolá en el Líbano y Siria, los terroristas hutíes en Yemen, las milicias terroristas pro iraníes en Irak y los terroristas de Hamás en Gaza. La paralela aceleración estadounidense de ventas de armamento a los aliados del Golfo es señal coherente: Washington se prepara para que la diplomacia, si fracasa, no encuentre desprovistos a sus socios.

Perspectivas y escenarios

La probabilidad de un colapso negociador en las próximas dos o tres semanas es, a juicio de este analista, sustancialmente superior a la de un acuerdo. El régimen iraní necesita tiempo —para reconstruir capacidades, para consolidar la triarquía militar interna tras la eliminación de Alí Jamenei, para desplazar al presidente Pezeshkian sistemáticamente bloqueado—, y Trump necesita, por el contrario, resultados visibles antes de las elecciones de medio mandato. La asimetría temporal es, en sí misma, generadora de fricción. La «paradoja del descabezamiento» persiste: sin un interlocutor único con autoridad plena en Teherán, cada concesión iraní puede ser desautorizada por la facción que considere haber sido excluida del cálculo. El régimen sigue siendo, hay que recordarlo, cósmicamente corrupto, despiadado y bestial, y cualquier acuerdo sin un plan articulado para el «día después» es, sencillamente, gestión del desastre.

 

5. Indopacífico: ejercicios Balikatan 2026 con presencia inédita de tropas japonesas y respuesta china en el mar de la China Meridional

Hechos

Los ejercicios combinados Balikatan 2026, en curso entre el 20 de abril y el 8 de mayo, reúnen a unos diecisiete mil efectivos de Filipinas, Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Francia. Japón ha desplegado por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial cerca de mil cuatrocientos soldados de combate en suelo filipino, en aplicación del acuerdo recíproco de acceso vigente desde el año pasado. El Mando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación chino anunció el 24 de abril maniobras de un grupo de superficie compuesto por destructores Tipo 055 y 052D, una fragata Tipo 054A y un buque logístico Tipo 903A al este del Estrecho de Luzón. El portaaviones Liaoning transitó el Estrecho de Taiwán hacia el sur el 20 de abril. Pekín, según informa el Foundation for Defense of Democracies, ha emitido restricciones de espacio aéreo de hasta cuarenta días —muy por encima de la duración habitual de un ejercicio— sin justificación oficial, y la flota pesquera china ha formado agrupaciones organizadas de más de doscientos kilómetros en el Mar Oriental.

Implicaciones

China aprovecha la atención estadounidense polarizada hacia el teatro iraní para acelerar su toma de posición estratégica en el primer cordón insular del Pacífico. La presencia de tropas de combate japonesas en Filipinas es un hito histórico que marca el cierre simbólico de un ciclo de setenta y cinco años, y que Pekín ha denunciado en términos especialmente duros, hablando de «resurgimiento del militarismo». El expansionismo chino —en el Mar de la China Meridional, en el Estrecho de Taiwán, en el Pacífico hacia las Maldivas y Sri Lanka, en su control creciente de cadenas de suministro de tierras raras— exige una vigilancia que Europa, ensimismada en sus debates internos, sigue sin estar a la altura de proporcionar.

Perspectivas y escenarios

La ventana 2026-2027 es crítica. El Pentágono ha advertido de que China aspira a estar en condiciones de ganar una guerra por Taiwán antes de finales de 2027. La «taiwanización» del Indo-Pacífico, con el primer cordón insular activado y Tokio plenamente comprometido, eleva el coste de oportunidad de cualquier aventura militar de Pekín, pero al mismo tiempo reduce los márgenes de error. La cumbre prevista entre Xi Jinping y Trump en abril, según los analistas de Wellington Management, debería producir un acuerdo provisional, pero el desacoplamiento estratégico de largo plazo —particularmente en tecnologías emergentes, defensa y minerales críticos— es ya irreversible.

 

6. Crisis energética global persistente: el “Project Freedom” como variable decisiva

Hechos

El bloqueo del Estrecho de Ormuz, vigente desde el 28 de febrero, ha provocado lo que la Agencia Internacional de la Energía describe como «la mayor disrupción de suministro en la historia del mercado petrolero global». El Brent oscila en torno a los ochenta y dos dólares por barril, con proyecciones de Goldman Sachs y Barclays que sitúan en los cien o ciento cincuenta dólares el escenario de bloqueo prolongado. La gasolina en Estados Unidos superó los cuatro dólares por galón a finales de marzo. QatarEnergy declaró force majeure sobre sus contratos de gas natural licuado. Spirit Airlines cesó operaciones el 2 de mayo citando los costes de combustible. Las primas de seguros de guerra para el tránsito por el Estrecho se han multiplicado por tres o cuatro. CENTCOM informa de que la Marina estadounidense ha forzado el regreso de cuarenta y ocho buques iraníes en los últimos veinte días en el marco del bloqueo dual de los puertos iraníes vigente desde el 13 de abril.

Implicaciones

El «Project Freedom», más allá de su componente militar, es la apuesta económica decisiva de la administración Trump para evitar que la inflación reactivada erosione su capital político de cara al ciclo electoral de medio mandato. Estados Unidos, paradójicamente, se beneficia en parte del shock: las exportaciones estadounidenses de crudo y derivados alcanzaron en abril casi 12,9 millones de barriles diarios, y el Tío Sam se reposiciona como «proveedor indispensable», en formulación que recoge bien Geopolitical Monitor. Pero las economías importadoras —Asia recibe el setenta y cinco por ciento del crudo y el cincuenta y nueve por ciento del GNL del Estrecho, con China, India, Japón y Corea del Sur como principales destinatarios— sufren un golpe que reordena alianzas estratégicas en tiempo real. La OPEP+ comprometió un incremento de 206.000 barriles diarios para mitigar el déficit, cifra manifiestamente insuficiente.

Perspectivas y escenarios

Si el «Project Freedom» logra reabrir el tránsito sin incidentes mayores en las próximas dos o tres semanas, los precios del crudo pueden corregir entre un diez y un quince por ciento en cuestión de días, y el escenario de estanflación que algunos economistas vienen anunciando —con un eco inevitable de los años setenta— se aplazará. Si, por el contrario, se produce un incidente significativo —buque alcanzado, escolta atacada, mina activada—, la curva del Brent puede dispararse en horas hacia los cien dólares y, en el peor de los casos, hacia los ciento cincuenta. Para Europa, el escenario es comprometido: ha quedado en evidencia su dependencia y su miopía estratégica de décadas, y carece de palancas para influir en la cadencia de los acontecimientos. La «fractura sistémica contenida» del orden atlántico se manifiesta también, y de manera dolorosa, en este expediente.

 

III. RACK DE MEDIOS

La cobertura de las últimas veinticuatro horas presenta líneas argumentales convergentes en lo factual y nítidamente divergentes en lo interpretativo, lo que constituye en sí mismo un dato relevante.

CNN, CBS News y NBC han priorizado el seguimiento minuto a minuto del «Project Freedom» en el Estrecho de Ormuz, con énfasis en la dimensión humanitaria —los veinte mil marineros atrapados— y prudente tratamiento de las implicaciones militares. La cobertura ha incluido la entrevista de Isobel Yeung (CNN) a un capitán bloqueado, recurso narrativo eficaz.

The New York Times y The Washington Post mantienen una línea analítica preocupada por la falta de planificación post-conflicto, recogiendo voces críticas dentro del Partido Republicano (Wicker, Rogers) sobre la retirada de tropas de Alemania.

The Wall Street Journal y Financial Times se han concentrado en las implicaciones macroeconómicas: precios del crudo, primas de seguros de guerra, declaración de force majeure por parte de QatarEnergy, y el retraso anunciado en envíos de armamento a Europa.

The Times de Londres y The Telegraph han priorizado la dimensión del bloqueo dual y el papel de la Royal Navy, con cobertura editorial favorable a la operación estadounidense pero crítica con la falta de coordinación aliada.

The Guardian mantiene una línea más escéptica respecto a «Project Freedom», con énfasis en el riesgo de escalada y en las advertencias iraníes.

Le Monde, Le Figaro y Libération concentran su atención en el deterioro transatlántico, con análisis particular del giro alemán de Friedrich Merz —desde la firme alianza inicial hasta la crítica abierta— y prudentes referencias a la posición española.

FAZ y Die Welt ofrecen, como cabía esperar, la cobertura más detallada del anuncio del Pentágono sobre la retirada de tropas, con tono de gravedad institucional. Die Zeit aporta análisis editorial denunciando la falta de coordinación previa.

Corriere della Sera y La Repubblica destacan la mención explícita de Italia por parte de Trump entre los países objeto de posibles recortes adicionales. L'Osservatore Romano mantiene su tradicional llamamiento al diálogo.

BBC y France Info ofrecen cobertura factual equilibrada con énfasis en las consecuencias humanitarias en Líbano —setenta y tres muertos y ciento sesenta y tres heridos desde el 30 de abril, según el Ministerio de Sanidad libanés.

Fox News ha respaldado abiertamente «Project Freedom» y la retirada de tropas de Alemania como aplicación del principio de «America First».

Al Jazeera, Al Arabiya y Al-Hayat ofrecen cobertura intensa del posicionamiento de la oligarquía dictatorial iraní y de la propuesta de catorce puntos. Al-Quds Al-Arabi y Al Hayat Al Jadida priorizan la dimensión del cese de fuego en el Líbano y los reportes de violaciones recíprocas.

Yedioth Ahronoth, Israel Hayom y Jerusalem Post siguen con detalle las ventas de armamento estadounidense a Israel, Qatar, Emiratos y Kuwait —más de ocho mil millones de dólares— y las acciones israelíes en el sur del Líbano.

Haaretz mantiene una línea más matizada, recogiendo voces críticas en el establishment israelí sobre la sostenibilidad del operativo.

Asharq Al-Awsat, Arab News y Al Riyadh recogen el alivio saudí ante el «Project Freedom» y subrayan el papel de los buques arabigos sin posibilidad de tránsito.

The Times of India, Hindustan Times e Indian Express siguen con interés geoeconómico evidente la crisis del Estrecho —India recibe el cuarenta por ciento de su crudo a través de Ormuz— y los ejercicios Balikatan 2026, en los que Nueva Delhi observa con atención el posicionamiento japonés.

South China Morning Post y China Daily atacan duramente a Tokio por su «postura ofensiva y expansionista» y refuerzan la narrativa de un «nuevo militarismo» japonés. Cobertura intensa de las maniobras del PLA en el Estrecho de Luzón.

Yomiuri Shimbun y Tokio Times subrayan el carácter histórico del despliegue de tropas japonesas en Filipinas y su encaje en la doctrina de seguridad nacional revisada bajo la primera ministra Takaichi.

Russia Today, TASS y Vesti mantienen su línea propagandística habitual, calificando los ataques ucranianos contra refinerías como «terrorismo» y amplificando la voz del Kremlin sobre la «desintegración» de la OTAN.

Ukrainian Pravda, UKRINFORM, Kyiv Post y The Kyiv Independent ofrecen seguimiento minucioso de los combates —141 enfrentamientos en las últimas veinticuatro horas— y la campaña de profundidad estratégica contra Transneft en Perm. The Kyiv Independent recoge la condena del primer ministro polaco Tusk a la «desintegración» de la OTAN.

Foreign Affairs, The Economist y The National Interest publican análisis de calado: Geopolitical Monitor ha planteado que «si el régimen iraní sobrevive, lo que viene a continuación no es la elección entre proxies o nucleares; es el reconocimiento de que las nucleares son la única opción de seguridad racional». Lectura inquietante y que merece atención prolongada.

RUSI, IISS, CSIS e IFRI convergen en el análisis sobre la necesidad imperiosa de una arquitectura europea de defensa autónoma. La Economist Intelligence Unit eleva al alza sus pronósticos de inflación global para el segundo semestre.

Politico, Axios, The Hill y Bloomberg concentran cobertura en la dinámica interna en Washington, con republicanos del Comité de Servicios Armados expresando preocupación, demócratas acusando a Hegseth de inducir a error sobre el progreso de la guerra, y fricciones crecientes con Mike Johnson en el Capitolio.

 

IV. SEMÁFORO DE RIESGOS

🔴 Estrecho de Ormuz / «Project Freedom»: riesgo elevado a muy elevado en las próximas dos semanas. Cualquier incidente táctico puede desencadenar una espiral de difícil contención. La «paradoja del descabezamiento» del régimen iraní es aquí factor agravante: la respuesta puede no estar centralizada.

🔴 Crisis energética global: riesgo elevado. La amenaza de force majeure generalizada en el Golfo y la presión sobre el Brent siguen en niveles críticos. La OPEP+ no tiene margen suficiente para compensar el déficit.

🟠 Cohesión OTAN tras retirada de Alemania y amenazas a Italia y España: riesgo medio-alto. La «fractura sistémica contenida» se hace visible. Recuperación posible si los aliados europeos asumen responsabilidades de manera ordenada.

🟠 Frente ucraniano y campaña de profundidad estratégica: riesgo medio-alto. La eficacia ucraniana es notable, pero el riesgo de respuesta vertical rusa 

—incluyendo amenazas nucleares tácticas como elemento de presión— persiste. El retraso en envíos de armamento estadounidense es factor agravante.

🟠 Indo-Pacífico y ejercicios Balikatan 2026: riesgo medio. La presencia de tropas japonesas en Filipinas eleva el coste de aventura militar china a corto plazo, pero también reduce márgenes de error. Vigilancia máxima sobre el Estrecho de Taiwán.

🟡 Negociación EE. UU.-Irán a través de mediación pakistaní: riesgo medio-bajo de avance, pero alto de colapso. Distancia entre posiciones aún abismal. La administración Trump necesita resultados antes del ciclo electoral de medio mandato; Teherán juega con el tiempo.

🟡 Líbano (cese de fuego del 16 de abril): riesgo medio. Setenta y tres muertos desde el 30 de abril. Violaciones recíprocas constantes pero contenidas en escala. La red terrorista de Hezbolá sigue operativa, aunque debilitada.

🟢 Frente atlántico institucional formal: riesgo bajo en el corto plazo. Mecanismos de coordinación operativa siguen funcionando pese al deterioro político. Las bases de Rota y Morón siguen operando con normalidad como soporte logístico activo de Epic Fury.

 

V. COMENTARIO EDITORIAL

La jornada del 4 de mayo confirma una tesis que vengo sosteniendo desde el inicio de la operación Epic Fury y que merece, una vez más, formulación clara: el régimen oligárquico-yihadista de Teherán —dictatorial, mafioso, cósmicamente corrupto, despiadado y bestial— puede ser herido en lo militar y descabezado, pero no es derrotado mientras no exista un plan articulado y ejecutable para el «día después». La administración Trump ha demostrado capacidad cinética notable y una determinación que no estaba al alcance de la administración precedente; lo que aún no ha demostrado es disponer de una arquitectura estratégica completa que vincule el éxito táctico con la transformación política. Y en geopolítica, los éxitos tácticos no rentabilizados terminan, con monótona regularidad, convirtiéndose en derrotas estratégicas en tiempo diferido.

«Project Freedom» es, hay que decirlo con claridad, una operación necesaria. Veinte mil marineros atrapados son una indignidad humanitaria que ningún sistema internacional digno de tal nombre puede tolerar más allá de las semanas que ya se han tolerado. La libertad de navegación es, además, el cimiento sobre el que descansa toda la arquitectura económica global desde 1945, y abandonar esa cimentación equivale a aceptar un orden del mundo decidido por la oligarquía dictatorial de Teherán y sus terroristas proxies. Quien suscribe estas líneas es decididamente favorable, por tanto, a la operación. Pero conviene advertir: si Washington no acompaña la fuerza con un plan geoestratégico coherente, el «Project Freedom» será una victoria militar de cobertura mediática espectacular y de retorno estratégico extraordinariamente limitado.

Sobre la retirada de tropas de Alemania y las amenazas a Italia y España, este analista debe reiterar lo que ha venido escribiendo en La Razón y en El Debate durante los últimos meses: la postura del Gobierno español, que se acerca peligrosamente a la irresponsabilidad y se ha mostrado más hostil con Washington que con Teherán, es sencillamente insostenible. Las bases de Rota y Morón funcionan como soporte logístico activo de la operación Epic Fury —esa es la realidad militar verificable—, y el discurso público del Ejecutivo es manifiestamente incoherente con esa realidad operativa. Esa incoherencia tiene un precio que ya empieza a pagarse, y que se pagará con creces si el rumbo no se corrige. Europa, una vez más, se descubre incapaz de tomarse en serio su propia defensa, su propia seguridad y su propio destino. La Europa del siglo XXI sigue siendo, en lo esencial, la Europa estratégicamente miope que vengo describiendo en mi próximo libro sobre los 10 pecados capitales geoestratégicos del continente.

Sobre Ucrania, conviene reiterar la línea editorial sin matices: la agresión rusa es contraria a los principios fundamentales del orden internacional, y el uso de la fuerza para adquirir territorios es inaceptable, lo ejecute Moscú, Pekín o cualquier otro actor. Las negociaciones que la administración Trump promueve con Rusia merecen el seguimiento crítico y exigente que los grandes principios reclaman: la paz que premie la agresión no es paz, es invitación a la siguiente agresión.

En el frente del Indo-Pacífico, la presencia de tropas japonesas de combate en Filipinas por primera vez desde 1945 es un acontecimiento histórico cuya magnitud aún no ha sido plenamente asimilada. Tokio cierra un ciclo y abre otro. El expansionismo chino, tan paciente como sistemático, encuentra ahora una resistencia coordinada que altera sus cálculos de coste-oportunidad. Pero la coordinación, una vez establecida, debe ser sostenida; los aliados del primer cordón insular precisan certidumbres estratégicas que sólo Washington puede ofrecer y que, por las razones expuestas a propósito de Alemania, no resultan hoy del todo evidentes.

Concluyo con la formulación que mejor resume el momento. Estamos en una guerra de temperatura variable claramente que en el caso de Rusia y dictadura iraní entra de lleno en la «guerra híbrida».  El éxito en este tipo de conflicto complejo, multiforme, en diferentes estratos e intensidades, no se mide por la victoria singular sino por la capacidad de mantener el rumbo a través de fases sucesivas de tensión. 

El liderazgo occidental requiere, en este momento, virtudes que la mediocre y miope clase política del siglo XXI demuestra dolorosamente carecer: visión histórica, claridad doctrinal y en los valores que inspiran a nuestras democracias y firmeza en la defensa de nuestra seguridad e intereses además de un inquebrantable determinación en su ejecución. Sin estos ejes, el orden internacional seguirá erosionándose hasta el punto en que recuperarlo costará, como suele ocurrir en estas materias, un orden de magnitud superior al que habría costado preservarlo a tiempo.