La Guardia Civil dice que no es su problema el estado de las carreteras: “Nos estáis tomando el pelo”
La discusión ya no va solo de una carretera en mal estado. Va de competencias, de seguridad vial, de transparencia y de cómo responde la Administración cuando un ciudadano u organización pide explicaciones sobre un problema que, según denuncia, lleva tiempo afectando a conductores.
Desterrado_Oficial ha vuelto a pronunciarse con dureza tras recibir una contestación de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, a través de su Secretaría de Operaciones, en relación con un requerimiento sobre el estado de una vía presuntamente dañada por socavones, erosión del firme y deficiencias visibles.
@desterrado_oficial ¿QUÉ PIENSAS DE LA RESPUESTA QUE HA DADO LA GUARDIA CIVIL DE TRÁFICO? SECRETARIA DE OPERACIONES ¿TE PARECE QUE DEBEMOS ADMITIR ESTA RESPUESTA? #DGT #motociclistas #motociclistasunidos #motorista #guardiacivil #seguridad #seguridadvial #ministeriotransportes ♬ sonido original - 👉Desterrado✌
La respuesta oficial, según relata, viene a recordar que la Guardia Civil de Tráfico realiza funciones de vigilancia, auxilio y control en carretera, pero no ostenta la competencia sobre la conservación, el mantenimiento o la evaluación estructural del firme. Esa responsabilidad correspondería al organismo titular de la vía.
Hasta ahí, el planteamiento administrativo tiene una base clara: no son los agentes quienes reparan la carretera ni quienes ejecutan obras de conservación. Pero Desterrado_Oficial no discute eso. Su crítica va en otra dirección: si los agentes circulan por la vía, atienden accidentes, auxilian averías y reflejan circunstancias del siniestro, ¿cómo puede sostenerse que el estado del firme queda completamente fuera de su ámbito práctico de actuación?
No reparar la carretera no significa ignorar el peligro
La frase clave del debate es sencilla: una cosa es no tener competencia para arreglar una carretera y otra muy distinta es no poder detectar, documentar o comunicar una deficiencia que afecta a la seguridad vial.
La Guardia Civil de Tráfico no tiene que acudir con una pala ni con maquinaria de asfaltado. Nadie sostiene que sus agentes deban tapar socavones o reparar la capa de rodadura. Pero si durante un servicio observan un bache peligroso, una pérdida de firme, una señal deteriorada o una deficiencia que pueda provocar accidentes, parece razonable que esa incidencia se refleje y se comunique al organismo competente.
Ese es el núcleo de la denuncia. Para Desterrado_Oficial, la respuesta oficial intenta desplazar todo el problema hacia el titular de la vía, cuando la Agrupación de Tráfico sí tendría capacidad funcional para advertir del riesgo, especialmente si ese riesgo ya ha causado daños en vehículos o ha aparecido en accidentes.
El estado del firme también aparece en los accidentes
El propio Desterrado_Oficial introduce un argumento especialmente incómodo: cuando se produce un accidente de tráfico, los agentes sí pueden reflejar el estado del firme en sus diligencias o informes. Pueden indicar si la calzada estaba seca, mojada, sucia, con gravilla, con deficiencias visibles o con obstáculos.
Otra cuestión distinta es que no puedan medir técnicamente el coeficiente de rozamiento si no disponen de medios específicos. En ese caso, lo correcto sería indicar que se desconoce por falta de recursos técnicos. Pero una cosa es no poder realizar una medición avanzada y otra negar cualquier papel en la observación de una carretera deteriorada.
La diferencia es importante. Un socavón con bordes agresivos, una fractura visible del firme o una pérdida evidente de capa de rodadura no siempre exige una prueba de laboratorio para ser advertida. Puede bastar una inspección visual para activar una comunicación urgente al titular de la vía.
La instrucción interna que cita Desterrado_Oficial
El denunciante cita además una supuesta instrucción interna relacionada con la elaboración de informes de incidencias viarias, identificada como ISAT 4-2020, de fecha 8 de junio de 2020. Según su relato, ese documento contempla elementos como comunicación de incidencias, informes de corrección de deficiencias viales e informes de propuesta de mejora.
Si ese marco interno existe en los términos descritos, la crítica gana fuerza: no se trataría únicamente de una opinión ciudadana, sino de una práctica prevista dentro del funcionamiento operativo relacionado con la seguridad vial.
El problema, por tanto, no sería que la Guardia Civil no conserve la carretera. El problema sería que una respuesta administrativa parezca usar esa falta de competencia directa sobre el mantenimiento para esquivar la parte que sí podría corresponderle: detectar, registrar, comunicar o impulsar que se corrija una deficiencia peligrosa.
El titular de la vía sigue siendo el responsable de conservarla
También conviene no mezclar planos. La responsabilidad de conservar una carretera en buen estado corresponde al titular de la vía. Si es una carretera estatal, autonómica, provincial o municipal, habrá que mirar qué administración es competente en cada caso.
Ese titular debe mantener la vía en condiciones de seguridad, conservar la señalización y actuar cuando hay deterioros que afectan a la circulación. Por eso, si una carretera presenta socavones y causa daños repetidos en vehículos, la reclamación de fondo debe dirigirse contra la administración responsable de esa infraestructura.
Pero eso no elimina el papel de quienes vigilan el tráfico. Si los agentes detectan una deficiencia o atienden incidencias asociadas al mismo punto, esa información puede ser clave para demostrar que el problema existe, que se repite y que requiere intervención.
Cuando una respuesta formal aumenta la desconfianza
La indignación de Desterrado_Oficial nace, sobre todo, de la sensación de que la contestación oficial no entra en el fondo del problema. El ciudadano no quiere saber únicamente quién tiene la competencia final para asfaltar. Quiere saber si la Guardia Civil ha detectado incidencias, si las ha comunicado, si constan informes, si se han elevado propuestas o si existe un patrón de daños en vehículos.
Cuando la Administración responde con una delimitación competencial demasiado estrecha, el resultado puede ser contraproducente. Jurídicamente puede tener una parte de razón, pero socialmente transmite la imagen de que cada organismo se aparta del problema para dejarlo en manos de otro.
Y en seguridad vial, esa sensación es especialmente grave. Porque mientras las administraciones discuten competencias, los conductores siguen pasando por la misma carretera.
Una carretera rota no es solo un expediente
Un firme deteriorado no afecta igual a todos los vehículos. Un turismo puede doblar una llanta. Una furgoneta puede romper una cubierta. Una moto puede perder estabilidad. Un conductor puede dar un volantazo. Un socavón que parece una molestia administrativa puede convertirse en un riesgo real si aparece de noche, bajo lluvia o en una zona de alta velocidad.
Por eso los datos importan. Cuántas incidencias se han producido, cuántos auxilios se han prestado, cuántos accidentes han señalado el estado del firme como circunstancia concurrente y cuántas comunicaciones se han enviado al titular de la vía.
Esa información no repara la carretera, pero puede activar responsabilidades.
La pregunta de fondo: quién levanta la mano cuando ve el peligro
La denuncia de Desterrado_Oficial deja una pregunta difícil de esquivar: si un agente de Tráfico ve una deficiencia peligrosa en una vía, ¿debe limitarse a decir que no es competencia de la Guardia Civil conservarla o debe comunicarla para que quien tenga la competencia actúe?
La respuesta razonable parece evidente. La conservación corresponde al titular de la vía, pero la seguridad vial exige coordinación. Y la Guardia Civil de Tráfico, por su presencia diaria en carretera, es una de las instituciones mejor situadas para detectar problemas antes de que terminen en accidente.
El debate no debería reducirse a quién tiene la pala. Debería centrarse en quién ve el riesgo, quién lo comunica, quién lo registra y quién obliga a que se corrija.
Transparencia frente a burocracia defensiva
El caso refleja un problema mucho más amplio: la tendencia de algunas administraciones a responder desde la defensa competencial en lugar de hacerlo desde la utilidad pública. Cuando un ciudadano denuncia socavones, daños en vehículos y posibles riesgos para la circulación, la respuesta no debería sonar a “eso no es mío”, sino a “esto es lo que sabemos, esto es lo que hemos comunicado y este es el órgano responsable”.
La transparencia no consiste solo en contestar. Consiste en contestar de forma útil.
Si la Guardia Civil no es competente para conservar el firme, puede decirlo. Pero también puede aclarar si ha registrado incidencias, si las ha comunicado al titular de la vía, si existen informes de deficiencia vial o si no dispone de esos datos. Esa diferencia es la que separa una respuesta administrativa defensiva de una respuesta verdaderamente orientada al ciudadano.
El fondo del asunto sigue siendo la seguridad
La crítica de Desterrado_Oficial puede tener un tono duro, pero apunta a una cuestión de fondo que va más allá de una frase o de una contestación concreta: las carreteras deterioradas no son un problema abstracto. Rompen coches, generan sustos y pueden provocar accidentes.
La Guardia Civil de Tráfico no conserva carreteras. Pero sí está en la carretera. Y precisamente por eso, cuando el firme está roto, su papel puede ser decisivo para que la información llegue a quien debe actuar.
La pregunta incómoda queda abierta: si una administración no responde con claridad sobre una carretera que presuntamente lleva años causando daños, ¿qué tiene que pasar para que el problema deje de esconderse entre competencias y empiece a tratarse como lo que es: un riesgo para los usuarios?