Roció gasolina frente al ICE y ahora está bajo custodia
La tensión en torno a la política migratoria de Estados Unidos dio un nuevo salto este lunes con un incidente frente a 26 Federal Plaza, uno de los edificios federales más vigilados de Nueva York. Un hombre fue detenido tras rociar gasolina en la entrada, provocar un incendio y activar fuegos artificiales, generando momentos de caos en un complejo que alberga, entre otras dependencias, el tribunal de inmigración, oficinas del ICE, el FBI y otros organismos federales.
La rápida intervención de los agentes de seguridad permitió reducir al sospechoso en el lugar de los hechos. El FBI confirmó que el individuo permanece bajo custodia y que la Joint Terrorism Task Force se ha hecho cargo de la investigación para determinar el alcance de los hechos y sus posibles motivaciones.
Un ataque con material incendiario
Según la información facilitada por las autoridades, el sospechoso llegó al edificio empujando un carrito con diversos objetos. Presuntamente vertió un líquido inflamable —que los investigadores creen que era gasolina— frente a una entrada para empleados y le prendió fuego utilizando un mechero y fuegos artificiales. Posteriormente habría disparado varios perdigones con un arma de aire comprimido antes de ser reducido por agentes federales.
El incidente dejó tres personas con heridas leves, entre ellas dos empleados federales y un civil que acudía al tribunal de inmigración, según la información difundida por el FBI y la Policía de Nueva York.
Se ha metido en un buen lío.
— Jose Vizner (@Josevizner) July 21, 2026
Rociando gasolina y prendiendo fuego frente al edificio 26 Federal Plaza de Manhattan, donde se encuentran el tribunal de inmigración de Nueva York y las oficinas del ICE.
El individuo se encuentra ahora bajo custodia. FOX News apunta que portaba… https://t.co/pzN8OVd71s
Material anti-ICE
Uno de los aspectos que centra la investigación es el posible móvil del ataque.
Fuentes policiales citadas por Fox News aseguraron que el detenido llevaba consigo material con mensajes anti-ICE en el momento del incidente. Otras informaciones señalan que empujaba un carrito con un cartel en el que podía leerse "ICE Off Our Streets" ("ICE fuera de nuestras calles"), además de portar fuegos artificiales, armas de aire comprimido y diversas herramientas.
Por el momento, las autoridades no han divulgado un manifiesto oficial ni han confirmado que el ataque responda exclusivamente a una motivación política, aunque el FBI investiga esa posibilidad.
Un edificio especialmente sensible
El ataque se produjo en un lugar especialmente simbólico.
El edificio de 26 Federal Plaza concentra numerosas oficinas federales y, en los últimos meses, se ha convertido en escenario habitual de protestas relacionadas con las políticas migratorias de la Administración Trump.
En estas instalaciones se celebran procedimientos de inmigración y operan agentes del ICE encargados de ejecutar órdenes de detención y deportación, lo que ha convertido el complejo en un punto recurrente de manifestaciones y concentraciones.
La investigación sigue abierta
Las autoridades identificaron al sospechoso como Andrew Arrabaca, un exmilitar estadounidense. Durante el registro posterior a su detención también se localizaron varias armas blancas, un machete, hachas y otros objetos potencialmente peligrosos, además del material incendiario utilizado en el ataque.
Hasta el momento no se han anunciado los cargos definitivos ni el FBI ha clasificado oficialmente el incidente como terrorismo, aunque la investigación permanece en manos de la unidad especializada en este tipo de amenazas.
El incidente refleja el elevado nivel de polarización que rodea actualmente al debate migratorio en Estados Unidos.
Las operaciones del ICE han generado una fuerte contestación por parte de organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes, mientras que la Administración Trump mantiene una estrategia de endurecimiento de los controles fronterizos y de las deportaciones.
Las autoridades han insistido en que las discrepancias políticas no pueden derivar en actos de violencia contra instalaciones públicas ni contra empleados federales.
El ataque de Manhattan vuelve a situar la seguridad de las sedes federales en el centro del debate, en un contexto marcado por la tensión política sobre la inmigración y por el incremento de incidentes violentos relacionados con este asunto. La investigación determinará ahora si el ataque fue un acto aislado o si existían motivaciones más amplias detrás de la acción del detenido.