Un proyecto no oficial se presenta como monedero de X

X Wallet y la presunta Xcoin disparan las alertas de fraude

Elon Musk X

Más de 5.600 millones de dólares se perdieron en 2023 en estafas relacionadas con criptomonedas, un 45% más que el año anterior, según el propio FBI. Sobre este telón de fondo aparece ahora “X Wallet”, una cartera digital presentada como “punto de acceso central al ecosistema X”, acompañada de la preventa de un supuesto token nativo llamado Xcoin, según varias notas difundidas por agregadores de noticias financieras y webs cripto. El proyecto se anuncia como una forma “segura” de gestionar activos digitales e interactuar con “los servicios de Platform X” sin intermediarios, con una preventa exclusiva accesible solo desde esa wallet. Sin embargo, ni la red social X ni su propietario, Elon Musk, han comunicado nada al respecto. 

Una ‘wallet’ que promete ser la puerta al ecosistema X

La narrativa comercial es impecable sobre el papel. Las páginas promocionales describen X Wallet como “más que un lugar donde almacenar activos digitales: una puerta funcional al ecosistema X”, diseñada sobre tres pilares —seguridad, escalabilidad y facilidad de uso— y pensada para convertirse en “el acceso central a toda la infraestructura de la plataforma”. El usuario, según estas webs, podría almacenar tokens, realizar pagos y participar en servicios propios de la plataforma de forma directa, sin bancos ni pasarelas externas.

En paralelo, se anuncia la preventa de Xcoin, definida como “moneda de utilidad nativa” del ecosistema. El mensaje insiste en que se trata de un activo “diseñado para la utilidad a largo plazo, no para la especulación a corto plazo”. El precio de preventa se sitúa en torno a los 3,9 dólares por token, con una distribución típica de proyectos cripto: un gran tramo para la preventa, otro para el “ecosistema”, una parte para el equipo y una fracción menor para liquidez.

Sobre el papel, es el tipo de historia que seduce al pequeño inversor: nueva infraestructura, marca reconocible, promesa de uso real y acceso temprano. Pero precisamente esa combinación de argumentos comerciales, unida a la ausencia de confirmación oficial, es lo que enciende todas las alarmas entre reguladores y expertos en ciberseguridad.

El vacío de confirmación oficial y el desmentido de Musk

La primera grieta aparece al contrastar la narrativa de X Wallet con la comunicación oficial de la compañía. Ni el perfil institucional de la red social ni las cuentas corporativas de X Corp. han mencionado el lanzamiento de una wallet llamada X Wallet ni de un token denominado Xcoin. Tampoco existen referencias en las cuentas personales de Musk, que sí utiliza habitualmente la plataforma para anunciar productos clave.

A esta ausencia se suma un precedente incómodo para cualquiera que pretenda vender un “token oficial” de X. En agosto de 2023, Musk respondió públicamente a las especulaciones sobre una posible criptomoneda vinculada a la red social con una frase tajante: «Y nunca lo haremos». Meses después, reiteró el mensaje en términos aún más amplios: “Para que quede muy claro, ninguna de mis compañías creará jamás un cripto token”, zanjando así la posibilidad de que X, Tesla, SpaceX, Neuralink o su firma de inteligencia artificial xAI lancen activos propios.

El diagnóstico es inequívoco: si X Wallet y Xcoin existieran como productos oficiales, chocarían de frente con la línea roja marcada por Musk. La consecuencia es clara: quien compre hoy ese supuesto token asumiendo que está respaldado por X o por Musk lo hará contra toda la evidencia disponible.

Los indicios de phishing: dominios opacos y mensajes calcados

Las dudas no se limitan al plano comunicativo. Diversas comunidades cripto han empezado a rastrear la huella digital de X Wallet y Xcoin, y el rastro es, como mínimo, preocupante. Los dominios que alojan la preventa y el acceso a la wallet, como los vinculados a “xcoin-trade” o “xcoinchain”, no guardan relación alguna con el dominio corporativo de X ni con su infraestructura tecnológica conocida.

Plataformas de análisis ligadas a grandes intercambios como Binance han ido más lejos y describen el supuesto lanzamiento como una “estafa cuidadosamente diseñada” que utiliza el nombre de la plataforma para engañar a los usuarios. El patrón coincide con otros casos recientes: se crea una marca que suena oficial, se construyen páginas de preventa con diseños profesionales y se insiste en que el acceso solo es posible a través de una wallet propia, lo que obliga al usuario a conectar su monedero real y autorizar permisos de alto nivel.

En este tipo de esquemas, el riesgo no es solo perder lo invertido en el nuevo token. Si el contrato inteligente o la interfaz están manipulados, los atacantes pueden drenar el resto de activos del usuario en cuestión de segundos. De ahí que los expertos insistan en el detalle más simple y a la vez más ignorado: comprobar el dominio, el emisor del comunicado y la existencia de anuncios oficiales antes de autorizar cualquier operación.

Un caldo de cultivo perfecto: auge de las estafas cripto

El contexto juega a favor de los estafadores. Según el último informe del FBI, las pérdidas asociadas a fraudes vinculados a criptomonedas alcanzaron 5.600 millones de dólares en 2023, un incremento del 45% respecto al año anterior. La unidad especializada en delitos en línea registró más de 69.000 denuncias relacionadas con fraude cripto, lo que supone alrededor del 10% de todas las denuncias de delitos financieros, pero casi la mitad del dinero perdido.

La tendencia no se ha frenado. Firmas de análisis como Chainalysis estiman que en 2025 pudieron sustraerse hasta 17.000 millones de dólares en estafas y fraudes cripto a escala global, con un crecimiento explosivo de las tácticas de suplantación de identidad y el uso de herramientas de inteligencia artificial para hacer más creíbles los engaños. El resultado es un ecosistema en el que el pequeño inversor se enfrenta a una lluvia constante de oportunidades “irrepetibles”, a menudo imposibles de distinguir, a simple vista, de las ofertas legítimas.

En ese entorno, un proyecto que se presenta como “wallet oficial” de una de las redes sociales más conocidas del mundo y vende un “token nativo” con descuentos de preventa encuentra terreno abonado. Especialmente cuando se apoya en comunicaciones en inglés, webs sin supervisión y réplicas automatizadas en agregadores de noticias que rara vez contrastan el origen de la información.

El plan real de X: pagos sí, pero sin criptomonedas

El contraste con la hoja de ruta pública de la propia plataforma no puede ser mayor. La red social ha avanzado en los últimos meses en su transformación en una “superapp” con servicios financieros integrados, pero lo ha hecho por una vía muy distinta: la de las licencias reguladas y los pagos tradicionales.

En enero de 2025, la compañía anunció su “X Money Account”, una cuenta de dinero electrónico que permitirá mover fondos entre cuentas bancarias y la propia aplicación, así como realizar pagos en tiempo real dentro de la plataforma. El socio escogido para esta incursión no fue un intercambio cripto, sino Visa, lo que subraya la apuesta por un modelo regulado y, al menos en esta fase, explícitamente sin soporte para criptomonedas.

Este hecho revela algo esencial: el negocio de X en servicios financieros pasa por integrarse en el sistema de pagos tradicional, no por lanzar una moneda propia que tendría que superar un escrutinio regulatorio muy superior y que chocaría con el rechazo explícito de su propietario. Que, en paralelo, aparezca una supuesta “wallet oficial” que empuja a los usuarios hacia un token de nueva creación es, como mínimo, incoherente con esa estrategia.