XRP

XRP sueña con los 20 dólares en pleno giro del mercado

Un analista de ondas de Elliott ve “solo escenarios alcistas” tras la fase de acumulación mientras el token corrige por primera vez en 2026
pexels-alesiakozik-xrp
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El token XRP llega a 2026 atrapado entre dos narrativas que chocan frontalmente. Por un lado, un reputado analista de ondas de Elliott asegura que, tras una larga fase de acumulación, “solo quedan escenarios alcistas” y sitúa el objetivo potencial en 20 dólares por unidad, casi diez veces por encima de los niveles actuales. Por otro, el mercado acaba de firmar la primera corrección seria del año, con caídas diarias en torno al 3,2% y un precio que se aferra a la zona de los 2,10-2,12 dólares después de haber rebotado cerca de un 13% en la última semana.
En paralelo, los ETF spot de XRP han registrado su primer día en rojo desde el lanzamiento, con salidas de 40,8 millones de dólares tras 36 sesiones consecutivas de entradas, y el interés abierto en derivados empieza a desinflarse. El resultado es un activo que oscila entre el entusiasmo técnico y una visible pérdida de fuelle en los segmentos más sofisticados del mercado.
Entre el sueño de los 20 dólares y la realidad de la toma de beneficios, el pequeño inversor se enfrenta a la pregunta de siempre: ¿oportunidad histórica o antesala de otra corrección dolorosa?

XRPUSD_2026-01-09_00-07-26
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Un precio atascado tras un rally explosivo

Sobre el papel, XRP no llega precisamente débil a este punto del ciclo. Tras un rally de doble dígito en pocos días —en torno al 13% semanal— el token se mantiene algo por encima de los 2,10 dólares, niveles que hace apenas un año parecían lejanos para buena parte del mercado. La sesión de este jueves, sin embargo, ha sido el primer aviso serio: caída cercana al 3,3% en 24 horas y retrocesos diarios del 1,4%-1,5% en las principales referencias de cotización.

La corrección llega, además, en paralelo a un cambio de humor más amplio: ligera aversión al riesgo en el conjunto del mercado cripto, salida selectiva de capital de altcoins y una rotación parcial hacia activos considerados más defensivos dentro del propio ecosistema.

A corto plazo, el gráfico refleja un activo sobrecomprado que empieza a purgar excesos. A medio plazo, el precio sigue muy lejos de los máximos históricos de XRP —por encima de los 3 dólares en ciclos anteriores— y, por tanto, con margen teórico para extender el movimiento si el flujo de capital vuelve a favorecerle. Ahí es donde entran en juego las lecturas más agresivamente alcistas.

El gurú de Elliott Wave y el sueño de los 20 dólares

En el extremo optimista del espectro se sitúa el analista de ondas de Elliott que ha disparado los titulares al plantear un objetivo de 20 dólares para XRP. Su tesis parte de una lectura clásica de esta teoría: tras una fase prolongada de acumulación, el token habría completado ya sus ondas correctivas y estaría entrando en un tramo impulsivo de gran escala, con “solo escenarios alcistas” sobre la mesa.

Pasar de los actuales 2,1-2,2 dólares a 20 implicaría una revalorización cercana al 900%. En capitalización, supondría añadir del orden de centenas de miles de millones de dólares al valor de mercado del activo, colocándolo potencialmente en disputa directa con las mayores criptomonedas del mundo por cuota de mercado.

Los defensores de este escenario se apoyan en varios argumentos: resolución favorable de frentes regulatorios previos, entrada de vehículos institucionales como los ETF spot, un entorno macro donde se descuenta que los tipos de interés podrían empezar a bajar en los próximos trimestres y un ciclo alcista cripto aún incompleto.

El problema es que las ondas de Elliott son, por definición, una herramienta interpretativa, no un oráculo. Su utilidad depende del sesgo del analista, y el mercado ha aprendido a golpe de experiencia que los grandes objetivos de precio funcionan mejor como mapa de probabilidades que como promesa. Mientras el relato del “solo alcista” gana tracción en redes, otros indicadores invitan a la prudencia.

Volúmenes, sentimiento y señales mixtas en la cadena

Más allá del precio, los indicadores de actividad empiezan a mostrar un enfriamiento gradual. Los volúmenes negociados han caído respecto a los picos del arranque de año, y algunos índices de sentimiento apuntan a un desplazamiento desde la “codicia extrema” hacia zonas de neutralidad.

En la cadena, los movimientos de grandes carteras muestran un patrón típico de fases avanzadas de ciclo: parte de las llamadas whales han comenzado a fragmentar y mover saldos hacia múltiples direcciones, un comportamiento históricamente asociado a procesos de redistribución y gestión de riesgo. No equivale necesariamente a ventas masivas, pero sí rompe con el patrón de acumulación lineal que muchos daban por hecho.

Al mismo tiempo, se observa un aumento de la actividad en carteras minoristas, especialmente en rangos de saldo pequeños y medianos, lo que sugiere una entrada de nuevos participantes atraídos por el rally reciente. Ese relevo de manos fuertes a manos débiles ha sido, en otros ciclos, el preludio de tramos de volatilidad más brusca.

En resumen: el cuadro on-chain no apunta a un colapso inminente, pero tampoco respalda la idea de una acumulación silenciosa sin fisuras. Más bien describe un mercado que empieza a girar de la euforia a la gestión de beneficios.

Futuros y ETFs: las grietas del relato alcista

El cuadro técnico se completa con lo que está ocurriendo en derivados y vehículos institucionales. En el mercado de futuros, el open interest de XRP ha caído en torno a un 3,6% en 24 horas, hasta situarse cerca de los 1.960 millones de XRP comprometidos en posiciones abiertas. Menos posiciones significa, por definición, menos convicción y menos apalancamiento neto apostando por movimientos extremos.

A esto se suma el giro en los ETF spot de XRP en Estados Unidos, que han registrado su primer día de salidas, con 40,8 millones de dólares de reembolsos tras 36 sesiones seguidas de flujos positivos. Es una cifra relativamente pequeña frente al total bajo gestión, pero marca un punto de inflexión psicológico: por primera vez desde su debut, parte del capital institucional decide reducir exposición.

Estos dos vectores —futuros desinflándose y flujos negativos en ETF— apuntan a un enfriamiento de la demanda marginal en los segmentos más sofisticados del mercado. Precisamente aquellos inversores que suelen anticipar los giros de ciclo están, en conjunto, reduciendo algo el riesgo. Difícil encajar este mensaje con la narrativa de que “solo quedan escenarios alcistas”.

¿Acumulación o distribución? La batalla del relato

La gran disputa interpretativa gira en torno a una palabra: acumulación. Para el analista de ondas de Elliott, el patrón previo de precios y volúmenes encaja con la idea de que las “manos fuertes” han estado comprando XRP de forma sostenida, absorbiendo ventas y preparando el terreno para una ruptura vertical.

Sin embargo, cuando se observan los flujos más recientes, el panorama cambia. Menos posición abierta en futuros, primeras salidas en ETF y señales de que parte de las grandes carteras están reduciendo concentración son elementos que encajan mejor con un inicio de fase de distribución, en la que los tenedores de largo plazo comienzan a transferir riesgo a nuevos compradores.

Es posible que ambos relatos sean ciertos a distinta escala temporal. Que haya habido acumulación clara en los últimos trimestres no garantiza que el mercado tenga que despegar en línea recta desde aquí. De hecho, muchos ciclos alcistas sanos incluyen correcciones del 20%-30% que sirven para limpiar apalancamiento y consolidar soportes.

La clave estará en cómo evolucionen estas métricas en las próximas semanas: si los flujos institucionales vuelven al terreno positivo y la actividad en derivados se estabiliza o repunta, la tesis de una simple “sacudida técnica” ganará peso. Si, por el contrario, la salida de capital se mantiene, el escenario de un tramo correctivo más profundo tomará cuerpo.

El contexto macro cripto que puede decidir el desenlace

XRP no se mueve en el vacío. Su comportamiento está íntimamente ligado al ciclo general de criptomonedas, a la expectativa de tipos de interés y al apetito global por riesgo. Si finalmente la Reserva Federal y otros bancos centrales abren la puerta a uno o dos recortes de tipos en 2026, los activos de mayor beta —entre ellos las altcoins— podrían beneficiarse de una nueva expansión de múltiplos.

Al mismo tiempo, el ecosistema cripto vive un momento peculiar: Bitcoin consolidando niveles altos tras su propio rally, Ether buscando su narrativa en torno a finanzas descentralizadas y restaking, y una multitud de tokens ligados a la inteligencia artificial compitiendo por capital especulativo. En ese entorno, XRP necesita algo más que proyecciones de análisis técnico para justificar una multiplicación por diez de su precio.

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