El Dow Jones intenta rebotar tras el desplome por Groenlandia
La renta variable estadounidense trata de levantarse del golpe. Tras una sesión en la que los principales índices llegaron a caer en torno al 2%, los futuros de Wall Street amanecen este miércoles en verde, con avances en torno al 0,10%-0,25% en el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq 100. El rebote es, de momento, puramente técnico y se produce en un contexto de máxima inquietud geopolítica. El detonante no ha sido un dato macro ni un profit warning, sino la posibilidad de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endurezca aún más su retórica sobre la toma de control de Groenlandia en pleno Foro de Davos. A la espera del discurso, el mercado digiere hoy referencias clave del sector inmobiliario —tipos hipotecarios, gasto en construcción y ventas de viviendas pendientes— y los resultados de pesos pesados como Johnson & Johnson y Halliburton. El euro, por su parte, cede ligeramente hasta el entorno de 1,17 dólares, reflejo de un dólar que sigue actuando como refugio.
Un rebote técnico tras el “martes de ventas masivas”
La sesión de ayer dejó una señal clara: el apetito por riesgo ya no es incondicional. El S&P 500 llegó a dejarse en torno a un 2%, firmando su peor jornada en meses, mientras el Dow Jones perdió del orden de 800-900 puntos y el Nasdaq registró correcciones similares, especialmente concentradas en tecnología y consumo discrecional. El movimiento vino acompañado de un repunte del índice de volatilidad VIX por encima de niveles considerados de calma, un clásico en fases de corrección que empiezan a romper la complacencia.
El rebote de hoy en los futuros —en el entorno del 0,10% en el Dow, 0,20% en el S&P 500 y 0,25% en el Nasdaq 100— encaja, de momento, con el patrón típico tras un “selloff” intenso: compras tácticas de corto plazo, cierre de posiciones bajistas y ajustes de carteras sistemáticas que reaccionan a los cambios de volatilidad. Sin embargo, lo más relevante no es el porcentaje diario, sino el mensaje de fondo: una parte del mercado empieza a cuestionar hasta qué punto la política seguirá actuando como viento de cola o puede convertirse en el principal factor de riesgo en 2026.
Como resume un gestor de renta variable estadounidense, “no estamos ante el fin del ciclo alcista, pero sí ante el recordatorio de que cualquier sobresalto geopolítico puede borrar semanas de subidas en cuestión de horas”. La consecuencia es clara: aumenta la prima de riesgo exigida a los activos más expuestos a la política de la Casa Blanca.
Groenlandia, un riesgo geopolítico poco convencional pero muy real
Que un territorio como Groenlandia se convierta en protagonista de los mercados globales dice mucho del momento político. Las referencias de Trump a “tomar control” de la isla, aun envueltas en su estilo habitual, se leen en los parqués como algo más que una excentricidad. El Ártico concentra rutas marítimas estratégicas, recursos energéticos y minerales críticos para la transición energética, y cualquier intento de alterar el statu quo se percibe como un desafío directo a la OTAN y a la Unión Europea.
Los inversores no analizan solo el titular, sino la trayectoria: en los últimos años, la combinación de tarifas, sanciones y amenazas ha demostrado que la Casa Blanca está dispuesta a utilizar el comercio como arma política. El temor ahora es que la retórica sobre Groenlandia se traduzca en nuevas medidas punitivas contra aliados europeos que rechacen las pretensiones de Washington. El resultado es un mix volátil de riesgo geopolítico, dudas sobre el marco de seguridad en el Ártico y miedo a una fragmentación adicional del orden multilateral.
Este hecho revela hasta qué punto la agenda política ha colonizado el análisis de los gestores. “Antes mirábamos PIB, empleo y resultados; ahora tenemos que seguir minuto a minuto los discursos y los mensajes en redes”, lamenta el responsable de renta variable de una gran gestora europea. El diagnóstico es inequívoco: la política exterior de EEUU se ha convertido en una variable macro más, con capacidad para mover índices, divisas y materias primas en cuestión de minutos.
Vivienda, el termómetro silencioso que hoy vigila la Fed
Mientras la atención mediática se centra en Davos, el mercado profesional mira con lupa los datos de vivienda que se publican hoy en Estados Unidos. El informe semanal de tipos hipotecarios, las cifras de gasto en construcción y las ventas de viviendas pendientes son, juntos, un excelente termómetro del ciclo. Con unas hipotecas a 30 años moviéndose en torno al 6,5%-7%, cualquier repunte adicional puede enfriar de forma rápida la demanda.
En los últimos trimestres, la vivienda ha mostrado una sorprendente resiliencia pese al endurecimiento monetario. Sin embargo, los analistas recuerdan que se trata de un sector muy sensible tanto al tipo de interés como a la confianza del consumidor. Una caída adicional del 5%-10% en las ventas pendientes podría reavivar el debate sobre hasta qué punto la Reserva Federal puede mantener una política restrictiva sin provocar una corrección más profunda en el inmobiliario.
Para los mercados, la clave no está solo en el dato puntual, sino en su narrativa. Si la construcción repunta y las ventas aguantan, se refuerza la idea de un “aterrizaje suave” de la economía: crecimiento moderado, inflación controlada y beneficios empresariales sostenibles. Si, por el contrario, se observa una doble señal de enfriamiento en ventas y permisos, el temor es que el choque geopolítico llegue justo cuando el ciclo interno empieza a mostrar fatiga. La consecuencia sería un entorno mucho más incómodo para las bolsas y, sobre todo, para los segmentos más endeudados del mercado.
Johnson & Johnson y Halliburton, dos radiografías de la economía real
En paralelo a los datos macro, la temporada de resultados sigue aportando pistas sobre el estado real de la economía estadounidense. Hoy es el turno de Johnson & Johnson (J&J) y Halliburton, dos compañías con perfiles muy diferentes, pero igualmente relevantes para el pulso de Wall Street. La primera, gigante del sector salud y de consumo básico, actúa como termómetro de la demanda defensiva: si sus ventas crecen en torno al 3%-4% y mantiene márgenes estables, el mensaje será que el consumo esencial resiste incluso en un entorno de mayor incertidumbre.
Halliburton, por el contrario, está expuesta al ciclo de inversión en energía y petróleo. Un crecimiento de doble dígito en su cartera de pedidos enviaría la señal de que las grandes petroleras siguen acelerando proyectos, confiadas en un precio del crudo por encima de los 70 dólares y en una demanda sólida de servicios. En cambio, una guía más prudente podría interpretarse como indicio de que las compañías empiezan a proteger caja ante la posibilidad de un enfriamiento global.
Lo más grave, desde el punto de vista bursátil, sería que ambas compañías decepcionaran a la vez: J&J por un consumo más débil, y Halliburton por un frenazo en la inversión. “Si el defensivo flojea y el cíclico se frena, el mercado se queda sin refugios claros dentro de la renta variable”, advierte un analista de banca de inversión. En ese escenario, la rotación hacia liquidez y deuda pública de mayor calidad podría acelerarse.
El dólar se fortalece y deja al euro nuevamente a la defensiva
En el plano de divisas, la reacción ha sido la habitual en episodios de tensión: el dólar actúa como refugio y el euro vuelve a quedar a la defensiva. La moneda única se cambia esta mañana en el entorno de 1,1711 dólares, con una caída cercana al 0,1% frente al cierre previo. El movimiento puede parecer modesto, pero encaja en una tendencia de fondo: cada vez que se reavivan los riesgos geopolíticos, los flujos se dirigen hacia activos denominados en dólares, incluso cuando el foco de tensión parte de la propia Casa Blanca.
El contraste con Europa resulta demoledor. Mientras el Viejo Continente afronta un crecimiento más débil y una mayor exposición potencial a represalias comerciales, Estados Unidos sigue beneficiándose de su condición de activo refugio por defecto. Eso implica que las posibles tensiones entre Washington y sus aliados europeos por el caso Groenlandia podrían golpear doblemente al euro: por la vía de la actividad y por la vía de los flujos financieros.
Para los inversores españoles, la combinación de un euro débil y una bolsa estadounidense volátil complica las decisiones tácticas. Una parte de la subida de Wall Street en los últimos años para el inversor europeo ha venido precisamente del efecto divisa. Si ahora se intensifican los bandazos del dólar alrededor de niveles clave —1,15-1,20 frente al euro—, la gestión activa del riesgo de tipo de cambio vuelve a colocarse en primer plano.
Tres escenarios tras Davos: desescalada, más ruido o choque frontal
Todo converge en un punto: el discurso de Trump en Davos. De su tono, sus anuncios concretos y la reacción de los líderes europeos depende buena parte del comportamiento de los mercados en las próximas jornadas. Los analistas manejan, a grandes rasgos, tres escenarios.
En el más benigno, el presidente rebaja parcialmente su retórica sobre Groenlandia, evita amenazas explícitas de nuevas tarifas y ofrece algún guiño a la cooperación transatlántica. En ese caso, no sería extraño ver un rally de alivio en los índices, con subidas del 1%-2% en las siguientes sesiones y una caída de la volatilidad. En un segundo escenario, Trump mantiene el tono duro pero ambiguo: mucha frase contundente, poca medida concreta. El resultado sería un mercado errático, atrapado entre el deseo de comprar la caída y el miedo a que, en cualquier momento, se anuncie una medida disruptiva.
El tercer escenario, y el que más teme el mercado, pasa por una escalada directa: anuncios de plazos, posibles sanciones o condiciones explícitas a los socios europeos. “Si Davos se convierte en el escenario de un ultimátum, la reacción lógica será otro tramo de corrección de activos de riesgo y una nueva huida hacia la deuda de máxima calidad”, apuntan desde una casa de análisis londinense. En ese contexto, la consecuencia es clara: 2026 dejaría de ser el año de la normalización monetaria para convertirse en el año de la geopolítica total.