Los inversores premian unos resultados sólidos de consumo

El Dow Jones lidera el arranque alcista en Wall Street

Dow Jones - Nasdaq

La sesión en Wall Street ha arrancado con el Dow Jones Industrial Average subiendo un 0,32%, convertido de nuevo en el índice de referencia del día frente al Nasdaq y el S&P 500. El movimiento llega en plena temporada de resultados, con Coca-Cola elevando sus ingresos un 2%, hasta 11.800 millones de dólares en el cuarto trimestre fiscal de 2025, y CVS incrementando sus ventas un 8,2%, hasta 105.700 millones en el mismo periodo. Al mismo tiempo, Datadog se dispara más de un 11%, impulsando a la tecnología, mientras Microsoft avanza en torno al 1,2%. Sin embargo, el foco del mercado todavía no está solo en las cifras conocidas: Ford y Robinhood presentarán hoy sus resultados, lo que puede alterar el tono de la sesión. La combinación de consumo resistente, tecnología fuerte y un tipo de cambio euro-dólar prácticamente plano —en torno a 1,1921 dólares por euro— dibuja un escenario de aparente calma.

El Dow Jones toma la delantera

El dato más simbólico de la apertura es el comportamiento del Dow Jones, que avanza un 0,32% en los primeros compases de la sesión. No es una subida espectacular, pero sí significativa por dos motivos: llega tras varias jornadas de volatilidad contenida y se apoya en compañías de alta capitalización que marcan el pulso de la economía real. El hecho de que el índice industrial supere en ritmo al Nasdaq 100 —que apenas suma un 0,11%— y al S&P 500, que se anota un 0,15%, revela una rotación parcial hacia valores percibidos como más defensivos y con flujos de caja estables.

Lo más relevante para los gestores es que este movimiento se produce en plena temporada de resultados, cuando cada décima de crecimiento se compara con unas expectativas ya elevadas. Un Dow Jones en positivo, sostenido por grandes nombres del consumo y la industria, envía un mensaje de confianza sobre la capacidad de las empresas estadounidenses para proteger márgenes en un entorno aún condicionado por los tipos de interés altos. El contraste con periodos anteriores, en los que el Nasdaq monopolizaba las subidas, resulta evidente: el mercado parece buscar equilibrio y refugio en los gigantes consolidados del índice industrial.

Índice Dow Jones Industrial Average

Un arranque de resultados marcado por el consumo

Las cifras de Coca-Cola y CVS se han convertido en el primer gran termómetro de la sesión. La multinacional de refrescos ha logrado aumentar sus ingresos un 2% en el cuarto trimestre, hasta 11.800 millones de dólares, en un entorno de demanda moderada y presión competitiva. Aunque el porcentaje pueda parecer modesto, supone consolidar un crecimiento sostenido tras varios trimestres de subidas apoyadas en subidas de precios y ajustes de cartera de productos.

Más contundente es el caso de CVS, cuyos ingresos escalan un 8,2%, hasta 105.700 millones de dólares. Este salto refleja la fortaleza de la cadena en la intersección entre distribución farmacéutica, aseguramiento sanitario y servicios de salud. El mercado interpreta este dato como una confirmación de que el gasto sanitario sigue siendo uno de los grandes pilares de la economía estadounidense, incluso en fases de desaceleración moderada.

Este hecho revela un patrón claro: los sectores ligados al consumo recurrente y a la salud están actuando como ancla de estabilidad en las carteras institucionales. Si los próximos días confirman esta tendencia con más compañías del mismo ámbito, el mensaje para el inversor será inequívoco: la resiliencia del consumo básico compensa, al menos en parte, la incertidumbre sobre el ciclo económico global.

Tecnología y ‘software’ como motor oculto

Aunque el Dow Jones acapare el foco, la apertura de hoy no se entiende sin el comportamiento de la tecnología. Datadog Inc. salta más de un 11% en los primeros minutos de negociación, impulsando tanto al Nasdaq como al S&P 500. La reacción del mercado apunta a unos resultados y unas previsiones mejores de lo esperado, en un segmento —el de monitorización y análisis de datos en la nube— que sigue creciendo a doble dígito.

Al mismo tiempo, Microsoft avanza alrededor de un 1,2%, consolidando su papel como valor bisagra entre el mundo industrial y el tecnológico. Para muchos gestores, el gigante del software se ha convertido en una especie de “bono tecnológico” que combina crecimiento, dividendos y una posición dominante en segmentos clave como la nube y la inteligencia artificial.

El diagnóstico es inequívoco: la tecnología sigue siendo el motor oculto de las subidas, incluso en jornadas en las que el protagonismo parece recaer en el Dow Jones. Esto implica que cualquier sorpresa negativa en este frente —ya sea por menor crecimiento de ingresos o por advertencias sobre el gasto empresarial— podría tener un efecto dominó sobre todos los índices. Por ahora, sin embargo, el mercado se agarra a cada cifra positiva como argumento para justificar valoraciones históricamente exigentes.

Microsoft Corp.

Lo que el mercado descuenta de Ford y Robinhood

La sesión tiene, además, un componente claramente anticipatorio. Ford y Robinhood presentarán resultados al cierre y el mercado ya está tomando posiciones. En el caso del fabricante de automóviles, los inversores medirán al milímetro la evolución de los márgenes en un contexto de transición hacia el vehículo eléctrico, con elevados costes de inversión y presión competitiva. Una ligera mejora en la rentabilidad de sus divisiones más tradicionales podría ser suficiente para sostener la cotización a corto plazo.

En cuanto a Robinhood, la expectativa gira en torno al volumen de intermediación y al perfil del cliente minorista. Tras el boom especulativo de años anteriores, los mercados han transitado hacia un entorno de menor euforia y más selectividad. Si la plataforma demuestra que ha sido capaz de retener a una base de usuarios activa y rentable, el mercado podría premiarla con subidas adicionales. En cambio, una caída en los ingresos por operaciones o un aumento de los costes regulatorios sería castigado con rapidez.

La consecuencia es clara: la aparente calma de la apertura es, en realidad, la antesala de una tarde cargada de riesgo de sorpresas. Cualquier giro inesperado en estas dos compañías puede contaminar el sentimiento de mercado más allá de sus propios sectores.

Tipo de cambio estable, dudas latentes

Mientras los índices estadounidenses avanzan, el euro se mantiene prácticamente plano frente al dólar, en el entorno de 1,1921 dólares por euro. Esta estabilidad relativa en el cruce de divisas funciona como un factor de contención de volatilidad para los flujos internacionales de capital. Para los inversores europeos, un euro sin grandes movimientos evita distorsiones adicionales en la rentabilidad de sus posiciones en Wall Street.

Sin embargo, esta tranquilidad cambiaria no debe interpretarse como ausencia de riesgos. Los bancos centrales siguen en el centro del tablero y cualquier cambio en el discurso sobre tipos de interés puede reactivar con rapidez los movimientos en las divisas. El contraste con otras fases del ciclo, en las que el dólar actuaba como refugio ante cualquier turbulencia, resulta significativo: hoy el mercado parece más dispuesto a convivir con un equilibrio relativo entre ambas monedas, al menos hasta que lleguen nuevas señales de la Reserva Federal o del BCE.

En este contexto, la combinación de bolsas en verde y divisa estable alimenta la sensación de “paréntesis de calma”. Pero también eleva el listón para las próximas referencias macroeconómicas: un mal dato de inflación o de empleo podría romper este delicado equilibrio en cuestión de horas.

Según el analista jefe de iBroker, Antonio Castelo, el mensaje sería: Estamos en un mercado alcista pero no inocente, que ha recuperado la confianza en su propio relato después de una semana complicada.

Los máximos del Ibex, del Dow y del Nikkei son, sobre todo, la confirmación de que la tesis central sigue viva. A partir de aquí, el desafío no es tanto adivinar si habrá nuevos máximos, sino gestionar la exposición al riesgo sabiendo que los sustos seguirán apareciendo… y que, mientras el guion macro no cambie de forma abrupta, el reflejo dominante seguirá siendo, por ahora, comprar en las caídas.

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