La plata en máximos, el oro confirma el récord

El Dow Jones se recupera del inicio y solo se deja 70 puntos y Wall Street entra en modo defensivo

Las citaciones penales a Powell, el techo del 10% a las tarjetas y la tensión con Irán y Cuba disparan los refugios y enfrían el apetito por riesgo en Estados Unidos
wall street EPA/JUSTIN LANE
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Wall Street arrancó la semana con un mensaje nítido: la política ha irrumpido de lleno en los mercados. El Dow Jones llegó a perder 440 puntos (-0,9%) en la apertura, arrastrado por el desplome de American Express, mientras el S&P 500 y el Nasdaq 100 se teñían de rojo en menor medida.
Detrás del giro a la baja, los analistas señalan tres catalizadores: las citaciones de un gran jurado al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, con amenaza de imputación penal; la propuesta de Donald Trump de limitar al 10% los tipos de las tarjetas de crédito; y sus comentarios sobre Irán y Cuba, que reavivan el riesgo geopolítico.
En paralelo, los metales preciosos se disparaban, con la plata marcando un nuevo máximo histórico por encima de los 85 dólares la onza, mientras el euro se apreciaba hasta 1,1676 dólares, reflejando la búsqueda de alternativas al billete verde.
El diagnóstico de las mesas de trading es claro: no se trata de un simple respiro técnico en los índices, sino de una reacción directa al aumento de ruido institucional y político en Estados Unidos. Este análisis recoge la lectura de esos expertos y de los datos disponibles; no constituye en ningún caso recomendación de inversión ni opinión propia de este medio.

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Un arranque en rojo en Wall Street

A las 9:36 horas de Nueva York, el Dow Jones Industrial Average caía un 0,90%, unos 440 puntos, con American Express desplomándose un 4,32%, reflejando el golpe directo al negocio de crédito de consumo tras el anuncio de Trump sobre las tarjetas. El S&P 500 retrocedía un 0,30%, lastrado entre otros por DoorDash (-3,03%), mientras el Nasdaq 100 cedía un 0,25%, con Alnylam Pharmaceuticals hundiéndose un 7,73%.

Pese a que las caídas pueden parecer contenidas en términos porcentuales —especialmente en los índices más tecnológicos—, lo relevante, subrayan los analistas, es el cambio abrupto de tono respecto a las últimas sesiones, en las que los inversores parecían digerir sin excesivo miedo la escalada geopolítica en Irán, Venezuela o Groenlandia.

Ahora, a ese ruido se suma un factor mucho más sensible para los mercados: la posibilidad de que la Reserva Federal entre en colisión frontal con el Departamento de Justicia, y que la Casa Blanca fuerce por la vía política o legal giros en la política monetaria y crediticia.

Powell bajo el foco del gran jurado: la independencia de la Fed en entredicho

El detonante psicológico de la sesión lo puso Jerome Powell. El presidente de la Fed reveló que el Departamento de Justicia ha servido citaciones de un gran jurado a la institución, en un caso formalmente ligado a los costes de la remodelación de la sede, pero que él mismo describió como “posible antesala de una imputación penal” y, sobre todo, como “presión política directa”.

Para los mercados, que el banco central de referencia global entre en el radar penal del Ejecutivo y la Fiscalía es algo inédito. No se discute solo el nivel adecuado de tipos; se cuestiona la capacidad de la Fed para tomar decisiones sin mirar por el retrovisor a un fiscal o a un juez.

Este hecho revela un riesgo de segundo orden: si la institución percibe que mantener tipos altos o resistirse a recortes agresivos puede traducirse en procesos penales contra su cúpula, la tentación de ceder a la presión política aumenta. Ese escenario —una Fed percibida como menos independiente— suele pagarse con primas de riesgo más altas, dólar más volátil y repunte de los activos refugio, exactamente lo que empieza a reflejar la sesión.

El techo del 10% a las tarjetas: golpe directo a bancos y consumo

En paralelo, Trump introdujo otro elemento disruptivo: una propuesta para limitar al 10% los tipos de interés de las tarjetas de crédito. El mensaje encaja con su narrativa de “defensa del consumidor” y lucha contra los excesos de Wall Street, pero abre un frente regulatorio enorme para bancos, emisores de tarjetas y, por extensión, para el consumo privado estadounidense.

American Express se convirtió en el termómetro inmediato de ese riesgo, con caídas superiores al 4% en la apertura. Detrás del movimiento, los analistas calculan el impacto potencial de un tope de este tipo en la rentabilidad de los productos revolving, uno de los segmentos más lucrativos del negocio financiero minorista.

La consecuencia es doble:

  • Por un lado, las financieras de consumo y emisores de tarjetas se ven de golpe bajo amenaza regulatoria directa, algo que el mercado suele descontar con rapidez.

  • Por otro, si la medida avanza, se cierne la duda de si otras líneas de crédito (préstamos personales, auto, incluso hipotecas) podrían convertirse en objetivo político.

En un país donde el crecimiento ha descansado durante años en consumo financiado y tipos ultra bajos, la posibilidad de un giro abrupto en las reglas del juego preocupa tanto como el nivel exacto del Fed funds.

Irán, Cuba y el ruido geopolítico que ya cotiza

El tercer ingrediente procede de la esfera exterior. Los comentarios de Trump sobre Irán y Cuba, en plena ola de protestas en el país persa y con el telón de fondo de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, añaden una nueva capa de incertidumbre.

Los mercados llevan días siguiendo el despliegue de bombarderos B-52, drones y cisternas estadounidenses alrededor de Irán, así como las amenazas de Teherán de atacar bases y buques de EEUU y objetivos en Israel en caso de intervención. A ello se suma el ultimátum del propio Trump a Cuba, prometiendo “cero petróleo y dinero venezolano para la isla”, con implicaciones directas para el equilibrio energético y político en el Caribe.

Hasta ahora, buena parte de este ruido se había interpretado como retórica negociadora. La combinación de citaciones a Powell, techo a las tarjetas y endurecimiento verbal empieza a instalar la idea de que la Casa Blanca está dispuesta a mover fichas reales en varios frentes a la vez, algo que los inversores tienden a ver como una fuente de volatilidad adicional y no deseada.

Plata UNSPLASH/SCOTTSDALE MINT
Plata UNSPLASH/SCOTTSDALE MINT

Refugio total: la plata en máximos, el oro confirma el récord

La reacción en los mercados de materias primas ha sido inmediata. La plata saltó más de un 6% y alcanzó un nuevo máximo histórico de 85,34 dólares por onza, para situarse después en 85,31 dólares (+6,82%). El oro avanzó un 2,31% hasta los 4.608,94 dólares, mientras el paladio subía un 2,07% (1.862,14 dólares) y el platino un 3,54% (2.370,31 dólares).

El movimiento se suma al récord de 4.600,47 dólares por onza alcanzado por el oro tras el choque entre la Fed y Justicia, y confirma que los metales preciosos han recuperado plenamente su condición de refugio frente al riesgo institucional y geopolítico. Para muchos gestores, estos niveles no responden ya solo a expectativas de tipos o inflación, sino a un cuestionamiento más profundo de la calidad del riesgo soberano estadounidense.

Al mismo tiempo, el euro se apreciaba un 0,36% hasta los 1,16765 dólares, una señal de que una parte del mercado prefiere, al menos tácticamente, recortar exposición al dólar en medio de este clima de tensión.

Entre el miedo y el apetito: Nvidia, Aldi, BitGo y MicroStrategy

Pese al tono claramente defensivo del arranque de sesión, el día dejó también señales de que el apetito por riesgo no ha desaparecido por completo, sino que se ha vuelto más selectivo.

En el frente corporativo, Nvidia y Eli Lilly anunciaron una inversión conjunta de 1.000 millones de dólares en un laboratorio de coinnovación en IA para los próximos cinco años, con sede en el área de San Francisco. El objetivo: conectar de forma continua laboratorios “húmedos” de Lilly con laboratorios “secos” computacionales, utilizando la plataforma BioNeMo de Nvidia. Para los analistas, es un ejemplo de cómo la narrativa de IA y salud sigue atrayendo capital incluso en sesiones de aversión al riesgo.

En el consumo, Aldi anunció la apertura de 180 nuevas tiendas en 31 estados durante 2026, tras haber sumado unas 200 el año anterior y consolidarse como tercer supermercado del país por detrás de Walmart y Kroger. El dato de que una de cada tres familias estadounidenses compró en Aldi el último año refuerza la tesis de que, en un contexto de inflación y presión sobre las rentas, los formatos de bajo coste ganan cuota de mercado.

En el ámbito financiero y cripto, BitGo presentó su OPV en Nueva York, con una oferta de 11,8 millones de acciones clase A a un rango de 15-17 dólares, y MicroStrategy anunció la compra de 13.627 bitcoins adicionales por 1.200 millones de dólares, a un precio medio de 91.519 dólares por unidad. La compañía eleva así su posición total a 687.410 bitcoins, con un coste agregado de 51.800 millones de dólares (unos 75.353 dólares por BTC).

Estos movimientos muestran que la liquidez sigue buscando historias de crecimiento estructural —IA, alimentación de bajo coste, activos digitales—, incluso mientras los índices corrigen y los refugios brillan. La consecuencia es un mercado cada vez más bifurcado, donde coexisten pánicos puntuales y apuestas muy agresivas en nichos concretos.

Qué vigila ahora Wall Street: tres ejes de riesgo

De cara a las próximas sesiones, los analistas señalan tres ejes que determinarán si la caída de hoy se queda en susto o se transforma en algo más profundo:

  1. Fed vs. Departamento de Justicia

    • Detalle de las citaciones, alcance real del caso de la remodelación y señales sobre si el proceso puede derivar en imputaciones formales.

    • Cualquier gesto de Powell que sugiera condicionamiento de la política monetaria por esta vía será escrutado al milímetro.

  2. Agenda económica y regulatoria de Trump

    • Evolución de la propuesta del techo del 10% en tarjetas y si se amplía a otros productos de crédito.

    • Impacto en bancos, financieras y consumo, y reacción del Congreso y los reguladores.

  3. Escalada o contención en Irán, Cuba y el “frente exterior”

    • Señales desde el Pentágono sobre posibles movimientos militares.

    • Respuestas de Teherán y La Habana, y posición de aliados como Israel o los socios de la OTAN.

En función de cómo evolucione cada uno de estos vectores, los gestores decidirán si reducen aún más riesgo en renta variable estadounidense o aprovechan las caídas para reentrar. Lo que parece claro es que, con el Dow resbalando 70 puntos tras el bajón de 440 puntos en la apertura, los metales preciosos en máximos y las autoridades estadounidenses en guerra abierta en casa y fuera, la volatilidad ha vuelto para quedarse.

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