Wall Street rebota con fuerza mientras el gigante de los chips pulveriza previsiones y alimenta el debate sobre la posible burbuja de la inteligencia artificial

El Dow Jones sube 307 puntos y Nvidia arrasa con 68.000 millones en ventas

Dow Jones - Nasdaq

La Bolsa de Nueva York cerró el miércoles con un rebote contundente y un protagonista absoluto: Nvidia, que presentó al cierre unos resultados que vuelven a redefinir la escala del negocio de la inteligencia artificial. Durante la sesión, el Dow Jones Industrial Average avanzó un 0,63%, 307 puntos, mientras el Nasdaq 100 subió un 1,41% y el S&P 500 ganó un 0,81%, en una jornada dominada por la expectativa de las cuentas del fabricante de chips. En el after hours llegó el veredicto: ingresos trimestrales de 68.130 millones de dólares, un crecimiento cercano al 73% interanual y muy por encima de lo que descontaba el consenso.
La compañía acompañó el “mega beat” con una guía igualmente agresiva: ventas previstas de 78.000 millones para el próximo trimestre, casi 5.000 millones más de lo que esperaba el mercado, consolidando su papel como auténtico barómetro de la fiebre inversora en IA.
Mientras tanto, valores como UnitedHealth y Axon Enterprise lideraron las subidas en los índices de referencia, y el euro se apreció en torno a un 0,26%, hasta 1,1806 dólares, en un contexto de ligera relajación del dólar y apetito renovado por el riesgo.

Nvidia dispara la temporada con cifras sin precedentes

Nvidia llegaba a esta cita convertida en la empresa más observada del planeta y ha cumplido el guion más exigente. La compañía comunicó ingresos de 68.130 millones de dólares en su cuarto trimestre fiscal, frente a los 65.560 millones que preveía el consenso de analistas, y un beneficio por acción (BPA) de 1,62 dólares, frente a los 1,52–1,54 dólares esperados.

El diagnóstico es inequívoco: la demanda de chips de IA para centros de datos sigue desbordando las previsiones más optimistas. El negocio de data center aportó alrededor del 91% de los ingresos, con unos 62.300 millones de dólares y crecimientos superiores al 70% anual, cifras que ninguna otra compañía del sector puede siquiera aproximar.

Para el conjunto del ejercicio, Nvidia declara ya beneficios cercanos a los 120.000 millones de dólares, una magnitud que coloca a la firma en una liga propia y alimenta el debate sobre si el mercado de IA ha dejado de ser una promesa para convertirse en una industria madura, aunque extremadamente concentrada.
“Estamos en plena transición hacia una economía donde la computación de IA es tan crítica como lo fue la electricidad en su día”, subrayó Jensen Huang, consejero delegado, en una presentación que volvió a insistir en la idea de una “revolución industrial impulsada por la IA”.

Un Dow Jones que suma 307 puntos en una sola sesión

En paralelo a Nvidia, la fotografía del mercado durante la sesión regular fue la de un rebote amplio. El Dow Jones avanzó 307 puntos (+0,63%), apoyado en valores defensivos y en la estabilización del sentimiento tras las caídas recientes. UnitedHealth Group, componente de alto peso en el índice, subió un 3,74%, aportando una parte sustancial de esos puntos adicionales.

El movimiento tiene varias lecturas. Por un lado, las compras en sectores defensivos como salud conviven con el apetito por tecnología, lo que sugiere que el inversor institucional no ha desmontado por completo las coberturas frente a un posible tropiezo de la macro o de la propia burbuja de IA. Por otro, el hecho de que el Dow —índice más vinculado a la economía real que el Nasdaq— acompañe las subidas refuerza la idea de un “aterrizaje suave” de la economía estadounidense.

Los otros índices acompañaron el tono positivo: el Nasdaq 100 ganó un 1,41%, impulsado por el complejo de semiconductores y software, mientras el S&P 500 sumó un 0,81%, con fuerte contribución de valores de crecimiento de alta calidad como Axon, que llegó a dispararse un 17,55% dentro de ambos selectivos. Estos porcentajes consolidan una recuperación que, en apenas unas sesiones, ha permitido recuperar buena parte de las pérdidas acumuladas a comienzos de febrero.

Índice Dow Jones Industrial Average

El nuevo termómetro de la burbuja de la IA

Si algo confirman estos resultados es que Nvidia se ha convertido en el auténtico termómetro de la supuesta burbuja de la IA. Cada trimestre se repite el mismo ritual: el mercado descuenta cifras ya extraordinarias, las previsiones oficiales se quedan cortas y la compañía vuelve a superarlas. Esta vez, además, la guía de 78.000 millones de ingresos para el próximo trimestre, muy por encima de los 72.000–73.000 millones que esperaba el consenso, ha vuelto a sorprender incluso a los analistas más optimistas.

Sin embargo, lo más relevante es la reacción de la propia bolsa. Lejos de desatar una euforia descontrolada, las acciones de Nvidia reaccionaron al alza en el after hours, pero con un comportamiento contenido, reflejo de una base inversora que ya descuenta la perfección y se pregunta cuánto tiempo puede mantenerse este ritmo.

Este hecho revela una paradoja: el relato de la burbuja coexiste con unos fundamentales que siguen acelerando. El riesgo no está tanto en los números actuales —difícilmente discutibles— como en la enorme dependencia de un puñado de grandes clientes (los hyperscalers y las grandes plataformas de IA) y en la posibilidad de que su propio esfuerzo inversor se vea limitado por restricciones de financiación o por la presión regulatoria.

Centros de datos, márgenes y guía: lo que de verdad miran los gestores

Más allá de los titulares, los gestores de renta variable se han centrado en tres vectores de las cuentas de Nvidia: data center, márgenes y guía. En centros de datos, el crecimiento del 75% interanual hasta unos 62.300 millones de dólares confirma que la carrera por desplegar infraestructura de IA —desde las grandes tecnológicas hasta los llamados “proyectos de soberanía digital”— está todavía en plena fase de expansión.

En márgenes, la compañía mantiene ratios brutos en el entorno del 75%, niveles históricamente altos que reflejan un poder de precios casi sin rival en el sector de hardware. La consecuencia es clara: incluso en un escenario de normalización del ciclo, Nvidia podría ver caer volúmenes sin que eso implique necesariamente un desplome de rentabilidad.

Por último, la guía para el próximo trimestre refuerza el argumento de que la inversión en IA sigue siendo estructural y no meramente táctica. Los 78.000 millones de ingresos previstos superan en alrededor de un 7% las estimaciones de los analistas, lo que implica que los grandes clientes no solo no frenan, sino que aceleran sus planes de gasto.
“La clave ya no es si Nvidia bate el trimestre, sino cuánto tiempo puede seguir haciéndolo a este ritmo”, resume un gestor europeo especializado en tecnología. La respuesta determinará si las valoraciones actuales son sostenibles o si estamos ante la antesala de una corrección más profunda.

Tecnología y salud tiran del mercado: Axon y UnitedHealth se lucen

La sesión dejó, además, ganadores claros al margen de Nvidia. Axon Enterprise se disparó un 17,55%, convirtiéndose en el mejor valor del Nasdaq 100 y del S&P 500, tras presentar unos resultados que reforzaron la visibilidad de su modelo de negocio basado en suscripciones y servicios para fuerzas de seguridad.

En el Dow Jones, el protagonismo recayó en UnitedHealth Group, que subió un 3,74% y aportó buena parte de los 307 puntos de avance del índice. El movimiento evidencia que, en pleno boom de IA, los inversores siguen buscando refugio en nombres defensivos con flujos de caja estables, especialmente en un entorno de tipos de interés que continúa siendo restrictivo.

El contraste con otros sectores fue significativo. Valores ligados al consumo discrecional y al inmobiliario registraron subidas más moderadas, cuando no ligeros descensos, reflejando que la confianza del mercado sigue siendo selectiva. Las compañías capaces de vincular su relato al de la transformación digital, los ingresos recurrentes o la IA disfrutan de una prima clara frente a aquellas que dependen del ciclo clásico de consumo y construcción.

Criptos, metales y un parón incómodo en los futuros

El apetito por el riesgo se dejó notar también fuera de la renta variable. El tono fue constructivo en criptoactivos y metales, con avances generalizados en los principales tokens y un mejor comportamiento de los metales industriales, apoyados por la percepción de que la desaceleración china podría estar tocando suelo.

No todo fueron buenas noticias en el universo de derivados. La CME se vio obligada a suspender temporalmente la negociación de futuros de metales y gas natural por problemas técnicos, antes de comunicar la reanudación del servicio. El incidente, aunque breve, vuelve a recordar la fragilidad operativa de unas infraestructuras de mercado que soportan volúmenes históricos y una complejidad creciente. En un contexto de alta volatilidad en materias primas, un parón más prolongado podría generar desajustes de precios, ejecuciones fuera de rango y fallos en las coberturas de los grandes operadores.

En divisas, el euro se apreció un 0,26% frente al dólar, hasta los 1,1806 dólares, reflejando un cierto alivio en el billete verde ante la idea de que la Reserva Federal podría estar más cerca de iniciar recortes de tipos que el Banco Central Europeo. Este movimiento abarata parcialmente la factura energética europea, pero resta competitividad a las exportaciones en un momento delicado para su industria.