Dow Jones +0,55%, Nasdaq 100 cede y el S&P 500 plano; Venezuela y empleo en EE. UU., en foco
Wall Street cerró el jueves con un resultado tan mixto como revelador. En una sesión cargada de referencias políticas y empresariales, el Dow Jones sumó un 0,55% (270 puntos) apoyado en grandes valores de consumo, mientras el Nasdaq 100 cedió un 0,57%, lastrado por la tecnología, y el S&P 500 terminó prácticamente plano.
La fotografía llega al final de una semana en la que Venezuela ha vuelto al centro de la política exterior estadounidense, se han conocido nuevos datos del mercado laboral y varias compañías emblemáticas han acaparado titulares: General Motors por un cargo extraordinario de 7.100 millones de dólares, Saks por su acercamiento al abismo del concurso de acreedores y Strava por preparar su salto a bolsa.
En paralelo, el euro retrocedió un 0,23% frente al dólar, hasta el entorno de 1,1652, confirmando un giro sutil hacia el refugio en la divisa estadounidense. La semana termina así con un mensaje claro: el mercado no sabe todavía si debe celebrar el relato de “aterrizaje suave” o prepararse para otra sacudida.
Un cierre mixto con trasfondo geopolítico
La sesión arrancó con un mercado claramente dividido. Los inversores tuvieron que digerir, casi a la vez, titulares sobre la ofensiva de Washington en Venezuela, nuevas cifras del mercado laboral y una batería de resultados y advertencias corporativas. El resultado fue un cierre en “tierra de nadie”: ni rally ni corrección severa.
El Dow Jones Industrial fue el índice que mejor supo aprovechar el contexto, situándose entre los ganadores gracias a su sesgo hacia compañías industriales y de consumo menos expuestas a los bandazos de la tecnología. El Nasdaq 100, en cambio, volvió a verse penalizado por ventas en valores de crecimiento, en un movimiento que refuerza la rotación silenciosa hacia sectores más defensivos.
Al fondo, las tensiones geopolíticas en torno a Venezuela añaden una capa extra de riesgo. Cada paso de la Casa Blanca en el país latinoamericano tiene implicaciones para el precio del petróleo, la industria de defensa y el conjunto de mercados emergentes, tres piezas que Wall Street observa con lupa en un momento de tipos altos y crecimiento moderado.
El Dow se apoya en el consumo: Nike marca el paso
En el interior del Dow, el protagonismo fue para Nike, que subió un 3,23% y se convirtió en uno de los motores del índice. La lectura es significativa: incluso en un entorno de consumo presionado por la inflación acumulada, los inversores siguen premiando a marcas globales con capacidad de fijar precios y proteger márgenes.
El avance de 270 puntos del Dow —equivalente a un 0,55%— se explica también por el comportamiento sólido de otros valores ligados a la demanda interna estadounidense y a sectores menos dependientes del ciclo tecnológico. El mercado parece confiar en que, mientras el empleo aguante y los salarios no entren en caída libre, la rueda del consumo seguirá girando, aunque sea a menor velocidad.
Este hecho revela un matiz clave del momento actual: la bolsa estadounidense ya no sube “todo a la vez”. El Dow se convierte en refugio relativo frente a un Nasdaq más volátil, y los inversores empiezan a discriminar entre empresas con caja, dividendos y visibilidad, y aquellas cuya valoración depende de beneficios muy adelantados en el tiempo.
Tecnología en retirada: el Nasdaq 100 paga la factura
En el extremo opuesto, el Nasdaq 100 volvió a ceder terreno, con una caída del 0,57%, confirmando que la tecnología atraviesa una fase de digestión de beneficios tras un año de fuertes revalorizaciones. Dentro del índice, el castigo más visible fue para Seagate Technology, que se desplomó un 7,67% en la sesión.
La corrección de Seagate refleja una preocupación más amplia: la sensación de que parte del rally ligado a la inteligencia artificial y al ciclo de datos ha ido demasiado lejos demasiado rápido. Lo que en 2024 y 2025 fue entusiasmo casi unánime, en 2026 se convierte en una batería de preguntas incómodas: ¿hay crecimiento real que justifique los múltiplos? ¿Hasta qué punto las empresas pueden seguir invirtiendo a este ritmo si el coste de financiación se mantiene elevado?
El contraste con el Dow es demoledor. Mientras el índice industrial se apoya en consumidores que siguen comprando zapatillas, ropa deportiva y productos básicos, el tecnológico corrige expectativas y devuelve al mercado a una realidad en la que no todos los proyectos de IA serán ganadores.
El S&P 500, atrapado entre dos fuerzas
Entre ambos extremos, el S&P 500 cerró prácticamente plano, reflejando un mercado partido entre dos impulsos contradictorios. Por un lado, la fortaleza de energía, consumo defensivo y algunos industriales; por otro, la debilidad de la tecnología y parte de los valores de crecimiento.
Este estancamiento no es una señal de calma, sino más bien de bloqueo estratégico. Muchos gestores reconocen que reducir demasiado la exposición a bolsa puede implicar perderse un potencial tramo final de subida si los datos de empleo y beneficios acompañan. Pero mantener las mismas posiciones en tecnología que hace un año, con tipos reales más altos y un ciclo de resultados más exigente, empieza a parecer un riesgo excesivo.
En medio, el S&P 500 actúa como espejo de la incertidumbre estructural: no hay un consenso claro sobre si el próximo movimiento importante será al alza o a la baja, ni sobre qué sectores liderarán el siguiente tramo.
Empleo, dólar y euro: la macro que no da tregua
La jornada bursátil se produjo además bajo la sombra de nuevos datos del mercado laboral estadounidense, que han seguido mostrando un patrón ambiguo: paro bajo, pero demanda de trabajo menos exuberante, y señales de moderación en algunas métricas de salarios. Cualquier dato se interpreta ya en clave de Reserva Federal: una décima arriba o abajo puede reforzar la expectativa de dos recortes de tipos… o diluirla.
En el frente de divisas, el euro cayó un 0,23% frente al dólar, hasta la zona de 1,1652, reflejando un ligero giro hacia la seguridad percibida del billete verde. Un dólar más fuerte encarece la financiación para economías emergentes y presiona a compañías europeas con deuda en esta moneda, añadiendo otra capa al mapa de riesgos global.
Mientras tanto, la política exterior de Washington —con Venezuela en primer plano y otras tensiones latentes— sigue siendo un factor que redefine flujos de capital, expectativas energéticas y primas de riesgo en medio mundo.
GM, Saks y Strava: las señales cruzadas del mundo corporativo
Más allá de los índices, el jueves dejó tres historias corporativas que ayudan a entender el momento:
Por un lado, General Motors reconoció que espera registrar 7.100 millones de dólares en cargos especiales en el cuarto trimestre. De ellos, 6.000 millones están ligados a cambios en sus planes de vehículo eléctrico, incluyendo 1.800 millones en deterioros contables y cerca de 4.200 millones en acuerdos con proveedores, cancelación de contratos y otras partidas con impacto de caja futuro. A esto se suman 1.100 millones adicionales vinculados a la reestructuración de su ‘joint venture’ en China y a provisiones legales, con un impacto de caja estimado de 500 millones.
El diagnóstico es claro: la transición al coche eléctrico está siendo mucho más cara y compleja de lo que los grandes fabricantes prometieron. Y el mercado lo sabe: las acciones de GM llegaron a caer más de un 2% en el ‘after hours’ tras el anuncio.
En el extremo opuesto, el sector del lujo vive su propia crisis. Saks Global Holdings busca desesperadamente hasta 1.000 millones de dólares de financiación “deudor en posesión” para sobrevivir a un posible capítulo 11 de la ley de quiebras. Si no logra esa inyección, el riesgo es un capítulo 7, es decir, liquidación pura y dura. Lo que durante años fue símbolo de consumo aspiracional se enfrenta hoy a la combinación tóxica de deuda elevada, cambios en hábitos de compra y mayores costes de financiación.
La nota de optimismo la pone Strava, la plataforma social de fitness, que habría presentado de forma confidencial su documentación para salir a bolsa en Estados Unidos. La compañía, con una facturación inferior a 500 millones de dólares pero creciendo más de un 50% anual, se perfila como uno de los posibles estrenos tecnológicos de la primavera, con Goldman Sachs pilotando la operación. Junto a ella, se menciona a Discord como otro candidato a debut bursátil en los próximos meses.
El contraste entre GM, Saks y Strava es elocuente: vieja industria replegándose, comercio tradicional luchando por sobrevivir y plataformas digitales intentando capitalizar su momento.