Hoy no abre Wall Street: qué significa para el Dow Jones
La bolsa estadounidense afronta este lunes 16 de febrero de 2026 con un elemento poco habitual: no hay sesión en el parqué. El festivo de Presidents’ Day cierra por completo la actividad en la New York Stock Exchange, en el Nasdaq y en el mercado de bonos, de acuerdo con los calendarios oficiales de la propia bolsa y de la patronal de la industria financiera estadounidense. La consecuencia inmediata para el inversor es sencilla pero relevante: no habrá nueva referencia de contado del Dow Jones hasta el martes, en una semana ya de por sí cargada de datos macro y mensajes de bancos centrales.
El cierre llega después de que el Dow haya retrocedido alrededor de un 1,2% en la última semana, su peor racha desde noviembre, en un contexto de corrección generalizada de la renta variable estadounidense y nerviosismo en torno al impacto real de la inteligencia artificial en los beneficios empresariales. El índice ha cedido posiciones tras haber superado los 50.000 puntos por primera vez en su historia el 6 de febrero, un hito que ya forma parte de los libros de récords.
Sin embargo, que no abra el mercado no significa que el sentimiento esté congelado. Los futuros sobre índices seguirán negociándose de forma electrónica, aunque con menor volumen, y el verdadero foco para la semana se desplaza a tres catalizadores: las minutas de la Reserva Federal, el avance del PIB del cuarto trimestre y los datos de inflación PCE, la medida favorita del banco central.
Un lunes sin referencia: por qué hoy no hay sesión
El tercer lunes de febrero está marcado en rojo en el calendario financiero de Estados Unidos. Presidents’ Day —oficialmente, cumpleaños de Washington— es uno de los once festivos federales y, como tal, obliga al cierre de las principales infraestructuras de mercado: bolsas, mercados de renta fija y buena parte del sistema bancario.
La New York Stock Exchange y el Nasdaq están completamente cerrados: no hay negociación en continuo, ni subasta de apertura, ni cruce de órdenes al cierre. Tampoco hay actividad en el mercado de bonos ni en buena parte de los mercados OTC de renta fija, según han recordado tanto la propia NYSE como la asociación SIFMA.
Para el inversor español o europeo, la consecuencia práctica es doble. Por un lado, la sesión europea transcurre sin la referencia de la tarde de Wall Street, lo que suele traducirse en menos volumen y menor disposición a asumir riesgo direccional fuerte. Por otro, las órdenes sobre valores estadounidenses quedan en suspenso: no se ejecutarán hasta la apertura del martes, especialmente relevante para quienes operan con stops ajustados o estrategias intradía.
El diagnóstico es inequívoco: un día festivo no altera la tendencia de fondo, pero sí distorsiona las señales de corto plazo y comprime en la reapertura del martes la reacción acumulada a noticias, datos y titulares de dos jornadas completas.
Qué pasa con el Dow Jones cuando el mercado está cerrado
Que el Dow Jones no tenga sesión de contado no significa que el riesgo desaparezca. El índice cerró el viernes en torno a los 49.500 puntos, lejos de los máximos históricos pero todavía en niveles elevados para los estándares históricos del mercado estadounidense. Sin negociación hoy, ese nivel se convierte en el último punto de anclaje hasta que el mercado reabra.
En términos prácticos, esto implica:
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Sin nueva señal diaria: no habrá vela en gráficos diarios de contado, ni máximo, ni mínimo, ni volumen.
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Liquidez congelada en acciones y ETFs estadounidenses: muchos vehículos que replican al Dow y cotizan en Europa seguirán negociándose, pero con spreads más amplios al no poder cubrirse en el mercado subyacente.
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Riesgo de “hueco” el martes: cualquier noticia relevante durante el lunes —política, geopolítica o empresarial— no se irá incorporando poco a poco, sino en un ajuste brusco en la apertura.
Lo más llamativo es que este cierre llega tras varias sesiones de volatilidad creciente y rotación sectorial intensa, con salidas de tecnología y software y entradas en sectores defensivos como utilities y consumo básico. La ausencia de sesión hoy interrumpe esa secuencia, pero no la cancela: simplemente desplaza la próxima señal clara a la apertura del martes.
Futuros: dónde se mueve hoy el verdadero ‘sentimiento’
La clave de un día festivo como hoy es entender que la foto del mercado se traslada de la bolsa al mercado de derivados. Los futuros sobre el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq negociados en la plataforma electrónica de la CME Group permanecen abiertos buena parte del día, aunque con horarios especiales y volúmenes notablemente inferiores.
En la práctica, esos futuros son hoy el termómetro real del apetito por riesgo:
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Si los futuros del Dow se mantienen planos o con movimientos contenidos (+/- 0,2% alrededor del cierre del viernes), el mensaje es de espera a los datos macro de mitad de semana.
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Movimientos más amplios, especialmente en un contexto de bajo volumen, pueden anticipar un inicio de semana con gaps en la apertura del martes, ampliando la volatilidad intradía.
Según datos de mercado, los futuros del Dow se mueven hoy apenas unas décimas al alza, en un entorno de “holiday-thinned trade”, donde muchos operadores institucionales reducen exposición y algoritmos de alta frecuencia trabajan con parámetros de liquidez más conservadores.
En palabras de un operador de derivados recogidas por la prensa especializada, “en días como hoy el movimiento en futuros es más información que transacción: no todo el mundo está en la mesa, pero los que están van dejando pistas sobre cómo quieren posicionarse de cara a las minutas de la Fed y el dato de PCE”. El inversor minorista haría bien en interpretarlo como un indicador de sesgo, no como una señal definitiva.
Tres claves macro para la semana: PIB, inflación y Fed
El cierre de hoy convierte una semana ya intensa en una especie de “concentrado” de referencias en solo cuatro sesiones. Los mercados llegan a este lunes festivo con un punto de tensión añadido: tras varios datos de inflación algo más benignos, los inversores han vuelto a incrementar sus apuestas a que la Federal Reserve pueda empezar a recortar tipos a partir de junio, pero las probabilidades siguen bailando a golpe de dato.
Las tres claves que pueden marcar el tono del Dow Jones cuando vuelva la negociación son:
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Minutas de la reunión de enero de la Fed (miércoles): el mercado buscará pistas sobre hasta qué punto el Comité está cómodo con la desaceleración de la inflación y qué peso da a los riesgos de crecimiento.
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PIB del cuarto trimestre de 2025 (viernes): el dato adelantado se publicará con retraso —por el cierre de la Administración—, y el consenso espera una moderación del crecimiento hacia tasas cercanas al 2,5%-2,8% anualizado.
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Índice PCE y PCE subyacente de diciembre (viernes): la inflación preferida de la Fed, que en noviembre se situaba en torno al 2,8% interanual, será clave para confirmar si la desinflación sigue su curso o se enquista cerca del 3%.
La consecuencia es clara: cualquier sorpresa al alza en inflación o a la baja en crecimiento puede reabrir el debate sobre si el mercado ha sido demasiado optimista con los recortes de tipos, alimentando la volatilidad en índices como el Dow.
Minutas de la Fed: qué puede cambiar para tipos y bolsa
Las minutas de la reunión del 27-28 de enero se publicarán el miércoles 18 a las 14.00 horas en Washington (20.00 en España), tres semanas exactas después de la decisión de mantener los tipos en el rango del 3,50%-3,75%.
El mercado no espera grandes sorpresas en el relato oficial, pero sí matices clave para la renta variable:
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El tono del debate interno entre miembros más dovish (partidarios de recortar pronto) y más hawkish (partidarios de esperar).
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La evaluación del mercado laboral tras un arranque de año con creación de empleo robusta y paro aún en niveles históricamente bajos.
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Cualquier referencia explícita a las valoraciones de activos o a riesgos de estabilidad financiera, que suele poner nerviosos a los índices más expuestos a ciclos de crédito.
Actualmente, los futuros sobre fondos federales descuentan una probabilidad cercana al 90% de que no haya cambios en marzo, pero mantienen alrededor de un 50%-70% de probabilidad de un primer recorte de 25 puntos básicos en junio, con un total de entre 50 y 75 puntos básicos de bajadas para todo 2026.
Este hecho revela una paradoja: el Dow necesita que la Fed muestre suficiente preocupación por el crecimiento como para justificar recortes, pero no tanta como para activar el miedo a una recesión. La reacción el miércoles, por tanto, puede ser tan relevante como el propio contenido de las minutas.
PIB y PCE: los datos que miran los gestores de renta variable
El viernes 20 de febrero concentra dos de los datos más sensibles para los mercados: el avance del PIB del cuarto trimestre y el informe de renta y gasto personal que incluye el PCE, ambos a las 14.30 horas (hora española).
Para la renta variable, la combinación ideal sería la de un PIB que confirme un “aterrizaje suave” —crecimiento positivo pero desacelerándose— y un PCE que siga acercándose gradualmente al 2%. Un PIB que se quede claramente por debajo de lo esperado, o un PCE que repunte hacia el 3%-3,2%, reabriría el debate sobre si los tipos actuales son demasiado altos o, por el contrario, insuficientes para domar la inflación.
Los gestores de grandes fondos miran con lupa especialmente el PCE subyacente, que excluye energía y alimentos y es menos volátil. Con las últimas lecturas en torno al 2,8% interanual y modelos como los de Trading Economics proyectando un ligero repunte hacia el 2,9%-3,0% en el corto plazo, el margen de error es mínimo.
La consecuencia inmediata para el Dow es evidente: cualquier desviación de una décima puede mover el debate de tipos y, con él, la valoración de los sectores más sensibles a los descuentos de flujos de caja, desde tecnología y crecimiento hasta utilities y real estate.