Moto-Ocasión dispara ventas hasta los 73 millones y se afianza como líder nacional de motos usadas

Moto Ocasión Oficial
Desde Mora (Toledo) impulsa un modelo propio, rentable y sin grandes fondos que combina escala, reputación online y compra 100% digital

Moto-Ocasión ha cerrado 2025 con cifras que la consolidan como uno de los actores más potentes del mercado de vehículos de ocasión en España. La compañía, nacida en un pequeño taller de Mora (Toledo), ha alcanzado 73 millones de euros de facturación y ha vendido 9.733 motos según reporta elmotero.es, rozando la barrera psicológica de las 10.000 unidades. Todo ello con una reputación difícil de igualar: más de 8.500 reseñas y una nota media de 4,9 sobre 5 en Google.


Lo relevante, según coinciden los expertos del sector, no es solo el volumen, sino cómo se ha alcanzado: sin grandes fondos de inversión, sin diversificación desordenada y con un modelo centrado en la confianza del cliente. La compañía ultima ahora una ampliación de instalaciones que elevará a 9.000 m² la superficie dedicada exclusivamente a la moto, en un momento en el que la compra online se consolida como canal principal.

Un líder nacional que nace desde un pueblo de Toledo

Que el mayor compra-venta especializado en moto usada se gestione desde un municipio de poco más de 10.000 habitantes podría parecer, a primera vista, una anomalía. Sin embargo, Moto-Ocasión ha convertido esa localización en una ventaja competitiva.
Desde Mora, la empresa ha tejido una red de proveedores y clientes en todo el país que le permite captar y colocar unidades de forma casi industrial, pero con un punto de cercanía que los grandes agregadores digitales no siempre consiguen. El dato lo ilustra: vender en un año casi tantas motos como vecinos tiene la localidad.
En un mercado en el que las plataformas generalistas compiten por volumen agregando coches, motos y hasta vehículos industriales, Moto-Ocasión ha optado por una estrategia de especialización extrema: solo moto, todas las cilindradas, todos los segmentos y todo el proceso bajo control interno, desde la compra hasta la entrega.

De dormir en el taller a gestionar 9.000 m²

La historia de la compañía pivota alrededor de su fundador, Darío Lumbreras, mecánico de profesión que decidió lanzarse al negocio con apenas 20 años. Los primeros años fueron literalmente artesanales: comprar, reparar y vender unidad a unidad, llegando a pasar noches en el taller para evitar robos cuando el stock crecía más rápido que la infraestructura.
Sobre esa base, el crecimiento ha sido progresivo pero constante, con años de duplicar ventas y, sobre todo, de reinvertir márgenes en instalaciones y equipo. El último paso es la ampliación de 3.500 m² adicionales en Mora, que llevará el complejo hasta los 9.000 m² dedicados en exclusiva a compra y venta de motos.
La nueva superficie permitirá reorganizar flujos —recepción, diagnosis, reacondicionamiento, exposición, logística— y sostener volúmenes en torno a las 10.000 unidades anuales, sin degradar tiempos ni calidad. Es, en la práctica, el salto de un gran concesionario a una plataforma industrializada de VO.

La reputación como motor de crecimiento

En un negocio donde la asimetría de información entre comprador y vendedor es elevada, la confianza funciona como moneda dura. Moto-Ocasión exhibe más de 8.500 reseñas online y una puntuación de 4,9 estrellas que se ha convertido en su mejor campaña de marketing.
Mantener esa media cuando se gestionan miles de operaciones al año no es trivial. Implica procesos de selección estrictos, una política clara de transparencia —fotos detalladas, historial de mantenimiento, kilometraje contrastado— y una estrategia de postventa que responde cuando hay incidencias.
Frente a modelos que han priorizado el crecimiento acelerado financiado con capital riesgo —y que a menudo han acabado registrando pérdidas de dos dígitos mientras recortaban garantías—, la empresa toledana ha optado por una expansión rentable y progresiva, donde cada nuevo paso se apoya en generación de caja y no en rondas. Para los analistas, esa es una de las claves que explican la solidez actual del proyecto.

Un modelo 100% digital… con taller real detrás

La principal transformación del negocio en los últimos años ha sido la digitalización integral de la experiencia de compra. El cliente puede reservar, financiar y formalizar la operación sin pisar la campa de Mora, apoyado en un equipo comercial que atiende por videollamada, teléfono o chat.
La empresa ha convertido la peritación previa y la documentación gráfica en el corazón del proceso: diagnosis completa, revisión de más de 100 puntos, informe de daños y pruebas dinámicas. Sobre esa base, el comprador recibe una descripción precisa del estado de la moto, lo que reduce la incertidumbre asociada a la compra a distancia.
Esa combinación —taller físico especializado y proceso digital pulido— permite que una Triumph Rocket 3 o una scooter urbana sigan el mismo circuito, desde el primer contacto hasta la entrega en domicilio. El resultado, según confirman los propios clientes, es una sensación de compra “probada y aprobada” aunque la moto solo se vea en persona el día en que llega al garaje.

Escalar sin perder el control: el reto operativo

Lo que distingue a Moto-Ocasión de otros actores del sector es la capacidad de escalar sin diluir la esencia del negocio. Gestionar casi 10.000 unidades implica coordinar compras, logística, financiación, seguros y postventa con una precisión cercana a la de una fábrica.
La compañía ha apostado por jefes de equipo especializados —en compra, reacondicionamiento, ventas, operaciones— que replican la lógica del taller original, pero multiplicada por cientos. La cultura interna se ha orientado a que el liderazgo surja “desde la arena”, con mandos que conocen el producto y los procesos de primera mano.
En un contexto de tensión en la cadena de suministro —plazos largos para motos nuevas, inflación en recambios—, disponer de un modelo propio y no depender de la rotación de un gran grupo ha permitido a Moto-Ocasión preservar márgenes sin trasladar todo el coste al cliente final.

Darío Lumbreras y equipo de Moto-Ocasión

El mercado de VO de moto: presión, demanda y oportunidad

El contexto acompaña. El segmento de motos de ocasión vive un momento dulce: los precios del vehículo nuevo, la búsqueda de alternativas de movilidad urbana y el auge de las compras online han disparado la demanda.
Al mismo tiempo, la fragmentación del mercado —miles de pequeños talleres y compraventas— deja espacio para operadores capaces de aportar escala, garantías y procesos homogéneos. Moto-Ocasión se ha colocado en esa intersección: suficientemente grande para negociar condiciones competitivas y suficientemente focalizado para seguir siendo percibido como un especialista.
Los analistas señalan que, si la compañía mantiene su política de crecimiento rentable y conserva niveles de satisfacción similares, podría convertirse en un actor de referencia también en mercados limítrofes, como Portugal o el sur de Francia, donde el apetito por la moto usada también crece.

2026: más metros, más volumen y el reto de la profesionalización

Con el arranque de 2026, la empresa afronta una nueva fase. La ampliación hasta 9.000 m² abre la puerta a incrementar stock, acortar plazos de entrega y desarrollar servicios adicionales, desde garantías ampliadas hasta productos financieros propios.
El riesgo, admiten fuentes del sector, reside en la profesionalización acelerada de la estructura: a medida que se incorporan mandos intermedios, sistemas y capas de gestión, resulta más difícil preservar la cultura del taller que duerme junto a las motos. De momento, la apuesta pasa por reforzar la formación interna y por mantener una toma de decisiones muy pegada al día a día de la operación.
Si la compañía logra superar ese “salto de escala” sin perder la confianza que la ha traído hasta aquí, el hito de las 10.000 motos anuales podría quedarse corto. La combinación de especialización, reputación y compra digital coloca a Moto-Ocasión en una posición privilegiada para aprovechar la ola estructural de la movilidad de ocasión.