El encarecimiento del queroseno divide al sector aéreo global

Wall Street señala ganadores y perdedores en aerolíneas tras el shock del queroseno por Ormuz

El cierre del estrecho de Ormuz dispara el precio del queroseno y divide al sector aéreo global. Delta, Ryanair e IAG destacan frente a Wizz Air y easyJet.
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El cierre del estrecho de Ormuz dispara el precio del queroseno y divide al sector aéreo global.

El sector aéreo global atraviesa uno de sus momentos más críticos desde la pandemia. El cierre del Estrecho de Ormuz tras la escalada geopolítica en Oriente Medio ha provocado un shock histórico en el precio del queroseno, que prácticamente se ha duplicado en pocas semanas. Este escenario ha obligado a las principales firmas de análisis de Wall Street a redefinir sus perspectivas sobre las aerolíneas, generando una clara división entre ganadores y perdedores en el mercado.

El impacto del queroseno redefine el mapa del sector aéreo

El encarecimiento del combustible ha cambiado radicalmente las reglas del juego. Según los principales bancos de inversión, la clave ya no está solo en la demanda, sino en la capacidad de cada aerolínea para absorber o trasladar el aumento de costes al pasajero.

Morgan Stanley, JPMorgan, Bernstein, Deutsche Bank y TD Cowen coinciden en un diagnóstico claro: el sector se ha partido en dos. Por un lado, las compañías con cobertura de combustible sólida, márgenes elevados y capacidad de fijación de precios. Por otro, aquellas más expuestas a los precios spot del queroseno y con menor flexibilidad operativa .

En este contexto, el mercado observa con atención si las aerolíneas serán capaces de mantener la demanda sin deteriorar sus márgenes. La resiliencia mostrada en el primer trimestre de 2026 ha sido notable, pero el riesgo sigue siendo elevado.

Las aerolíneas mejor posicionadas: Delta, Ryanair e IAG lideran

Entre las grandes ganadoras destacan Delta Air Lines, Ryanair e IAG, señaladas de forma recurrente por las principales casas de análisis.

Morgan Stanley mantiene una visión constructiva sobre Delta, destacando su refinería propia Monroe Energy y su fuerte negocio de ingresos premium, que podría generar cerca de 9.000 millones de dólares en 2026. Esta estructura le permite amortiguar el impacto del combustible mejor que sus competidores.

Por su parte, Ryanair se consolida como la aerolínea más defensiva de Europa, con una cobertura de combustible cercana al 80% y una estructura de costes ultracompetitiva. JPMorgan la sitúa como su principal recomendación en el segmento low cost.

IAG también se posiciona como uno de los grandes beneficiados del entorno actual. Bernstein destaca su capacidad para mantener márgenes operativos entre el 12% y el 15%, incluso en un escenario de fuerte presión sobre los costes, gracias a su diversificación y disciplina financiera.

Las más vulnerables: Wizz Air y easyJet bajo presión

En el lado opuesto del mercado se sitúan aerolíneas como Wizz Air y easyJet, que presentan una mayor exposición al encarecimiento del combustible.

Wizz Air es considerada por los analistas como la más vulnerable del sector europeo, debido a su baja cobertura de queroseno —en torno al 55%— y su elevada dependencia de este coste dentro de su estructura. Bernstein ha recortado su precio objetivo y mantiene una visión negativa sobre el valor.

EasyJet, por su parte, sufre una exposición significativa al mercado británico, especialmente sensible a posibles problemas de suministro, ya que el Reino Unido importa gran parte de su queroseno desde el Golfo Pérsico. Deutsche Bank mantiene recomendación de venta sobre la compañía, reflejando su preocupación por el impacto del contexto actual.

El riesgo para Europa: mayo, punto de inflexión

Más allá de las diferencias entre compañías, existe un factor común que preocupa a todo el sector: la evolución del conflicto en el Estrecho de Ormuz.

Según JPMorgan, las aerolíneas europeas tienen garantizado el suministro de queroseno solo hasta mediados o finales de mayo. A partir de ese momento, si la situación no se normaliza, podrían comenzar recortes de capacidad en junio, especialmente en rutas menos rentables .

Cada reducción del 1% en la capacidad durante la temporada de verano podría suponer un impacto del 2% en el EBIT anual del sector, lo que añade presión adicional a unas cuentas ya tensionadas.

Además, incluso en un escenario de reapertura inmediata del Estrecho, la normalización del suministro no se produciría hasta al menos julio, lo que prolonga la incertidumbre en el corto plazo.

Subida de precios y posible consolidación del sector

El impacto del encarecimiento del queroseno ya se está trasladando al consumidor. Algunas aerolíneas han reconocido que necesitan subir los precios de los billetes hasta un 20% para mantener la rentabilidad de ciertas rutas.

Este escenario podría acelerar un proceso de consolidación en el sector, tal y como advierten algunos analistas. Las compañías más débiles, con menor margen de maniobra, podrían verse obligadas a reducir operaciones o buscar alianzas estratégicas.

En paralelo, la demanda de viajes sigue mostrando fortaleza, lo que abre la puerta a un posible punto de inflexión en 2026 si las aerolíneas logran equilibrar costes y precios.

Un sector en transformación ante un shock histórico

El shock del queroseno ha puesto a prueba la resiliencia del sector aéreo global. La capacidad de adaptación, la disciplina financiera y la gestión del riesgo energético se han convertido en los factores determinantes para sobrevivir en este entorno.

Mientras algunas aerolíneas refuerzan su posición como líderes del mercado, otras enfrentan un escenario mucho más complejo. Todo dependerá, en última instancia, de la evolución geopolítica y de la capacidad del sector para adaptarse a un nuevo equilibrio de costes.

El mercado ya ha hablado: el sector aéreo no se hunde, pero ya no vuela unido.

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